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El crimen del liceísta

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El crimen del liceísta

  1. 1. EL CRIMEN DEL LICEÍSTA (El presente relato es una dramatización basado en los hechos reales, publicados en prensa el día 7 de Noviembre del 2014 y en comentarios realizados por algunos presentes en el lugar de los hechos). En la polvorienta calle, bulliciosa transitada, a plena luz del día ¿serían como las 2 de la tarde? se escucharon gritos, algunas adolescentes alarmadas y asustadas pedían ayuda, a pesar de su inexperiencia, entendían que aquella profunda herida que le acababa de infligir con un destornillador un compañero de estudios a otro, era muy grave. Se arremolinó la gente, muchos estaban preocupados y querían ayudar; es un niño, un adolescente, es liceísta, un jovencito, tiene la típica camisa azul cielo (que por normativa del Ministerio de Educación es el uniforme de los estudiantes de educación media básica) Algunos se acercaron al pequeño que se encontraba en medio de un charco formado con su propia sangre y revisaron el logo del sello de la camisa del uniforme: - Es del Colegio Luis Salmerón Acosta -Es un privado, repuso alguien más Unas señoras corrieron presurosas hacia esa institución, con la seguridad de que obtendrían ayuda inmediatamente. Mientras tanto unos caballeros decidieron acudir en busca de las autoridades del lugar, pensando que seguramente conseguirían trasladarlo rápidamente en una patrulla o ambulancia. Entretanto unas señoras lo acompañaban y una de ellas logró preguntarle: ¿cual es tu nombre? Luis Daniel Torres ¿cuantos años tienes? Dame el número de un familiar Luis Daniel le dio el número del celular de su padre e inmediatamente alguien comenzó a marcar el número. Mientras alguien más preguntó: ¿y que te paso? fue un compañero de mi salón, uno que siempre me estaba molestando, me siguió cuando salimos de clase, corrí pero me alcanzó y me clavó algo muy grande aquí, me duele mucho, Luis Daniel comenzó a llorar, le costaba respirar, fue un gran esfuerzo el que tuvo que hacer para articular esas sus últimas palabras. El padre de Luis Daniel dijo aterrado que saldría inmediatamente y trataría de llegar lo mas pronto posible, pero que se encontraba lejos.
  2. 2. Trataron de tranquilizarlo, ya tu papa viene en camino Mientras tanto en el colegio ya varias personas habían logrado entrar a la oficina del director y lo conminaban a ayudar al alumno herido Pero el director sentenció: -yo no puedo hacer nada -pero el niño herido y también el agresor son estudiantes de esta institución -lo lamento, pero los hechos ocurrieron en la calle, fuera de la institución, nosotros actuaríamos si eso hubiese ocurrido aquí adentro. pero tenían el uniforme, (reiteraron algunos) No puedo trasladarlo en mi carro porque me puedo meter en un problema Algunos representantes del colegio se quejaron, pero esos muchachos debían estar en clase - Es que tengo dos profesores enfermos con chikungunya y por eso los enviamos temprano a sus casas En el lugar de los hechos ya se encontraban unos policías, que en lugar de trasladar al herido, impidieron su traslado porque: -podemos meternos en un problema si se nos muere en la patrulla, hay que esperar que llegue su papá y lo traslade el mismo. Entretanto el pequeño Luis Daniel, quien si era responsable, porque a sus cortos 13 años ya cursaba el tercer año de bachillerato y a pesar de las molestias de algunos compañeros de su clase, casi todos mayores que él. No acostumbraba faltar a clases ni dejaba de hacer sus tareas. Sin embargo era nuevo en Carcas, había llegado de Cumaná donde vivía con su madre y otros hermanos hacía solo dos meses. Y al parecer el hecho de ser menor para su clase y además recién llegado, habían sido el caldo de cultivo, para que algunos chicos con algunos complejos y frustraciones quiseran sentirse importantes, haciéndolo sentir mal. Llegó el padre con el único taxista que quiso colaborar el propietario de un viejo malibú, que me contó yo fuí el único que lo llevé y fuimos por varios hospitales, en ninguno lo querían aceptar, que no tenían médicos o medicinas. Finalmente llegamos al Perez Carreño, y allí murió desangrado cuando lo iban a operar. -Pero como es posible, que en alguno de esos centros de salud, no hayan ofrecido una ambulancia y aunque sea haberlo hidratado, mientras lo trasladaban a otro centro. -Murió de mengua, señora

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