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4° año la épica

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Cosmovisión épica

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4° año la épica

  1. 1. A continuación leerán algunos fragmentos extraídos del cantar de gesta más an- tiguo de la lengua castellana, anónimo y compuesto en el siglo x11, en homenaje a un personaje histórico, el Campeador Rodrigo Díaz de Vivar. En este poema, el Cantarde Mío Cid o Poema del Cid, se narran en tres partes o cantares los hechos vividos por el héroe desde que es desterrado injustamente por el rey hasta que recupera uno de los valores más preciados para la época, su honra: Cantar Primero Destierro del Cid 1 El Cid convoca a sus vasallos, - estos se destierran con él. Adiós del Cid a Vivar. A los que conmigo vengan que Dios les dé muy buen pago; también a los que se quedan contentos quiero dejarlos. Habló entonces Álvar Fáñez, del Cid era primo hermano: “Con vos nos iremos, Cid, por yermos y por poblados; no os hemos de faltar mientras que salud tengamos, y gastaremos con vos nuestras mulas y caballos y todos nuestros dineros y los vestidos de paño, siempre querremos serviros como leales vasallos”. Aprobación dieron todos a lo que ha dicho don Álvaro. Mucho que agradece el Cid aquello que ellos hablaron. El Cid sale de Vivar, a Burgos va encaminado, allí deja sus palacios yermos y desheredados. Los ojos de Mio Cid mucho llanto van llorando; hacia atrás vuelve la vista y se quedaba mirándolos. Vio como estaban las puertas abiertas y sin candados, vacías quedan las perchas ni con pieles ni con mantos, sin halcones de cazar y sin azores mudados. Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado: “¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto! Contra mí tramaron esto mis enemigos malvados”. 2 Agüeros en el camino de Burgos. A z guïan a los caballos, ya les soltaron las riendas. _ . z Í : : saïen de ‘Vivar ven la corneja a la diestra, r : acta: en Burgos la llevaban a su izquierda. Y :5 "t, ¡zbros y sacudió la cabeza: e : r 3:. ÉZÏÏÏ. :1. de nuestra tierra nos echan, : r , - EÏ‘ :5 de volvera ella! ". El Cid entra en Burgos. Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró. Sesenta pendones lleva detrás el Campeador. Todos salían a verle, niño, mujer y varón, a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó. ¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor! Y de los labios de todos sale la misma razón: “¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señorl”. 4 Nadie hospeda al Cid. Sólo una niña le dirige la pala- bra para mandarle alejarse. El Cid se ve obligado a acampar fuera de la población, en la glera. De grado le albergarian, pero ninguno lo osaba, que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña. La noche pasada a Burgos llevaron una real carta con severas prevenciones y fuertemente sellada mandando que a Mio Cid nadie le diese posada, que si alguno se la da sepa lo que le esperaba: sus haberes perdería, más los ojos de la cara, y además se perdería salvación de cuerpo y alma. Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada. [. ..] 15 Los monjes de Cardeña reciben al Cid. Jimena y sus hijas llegan ante el desterrado. A la puerta llaman; todos saben que el Cid ha llegado. ¡Dios, qué alegre que se ha puesto ese buen abad don Sancho! Con luces y con Candelas los monjes salen al patio.
  2. 2. “Gracias a Dios, Mio Cid, le dijo el abad don Sancho, puesto que os tengo aquí, por mí seréis hospedado”. Esto le contesta entonces Mío Cid el bienhadado: “Contento, de vos estoy y agradecido, don Sancho, preparará la comida mía y la de mis vasallos. Hoy que salgo de esta tierra os daré cincuenta marcos, si Dios me concede vida os he de dar otro tanto. No quiero que el monasterio por mí sufra ningún gasto. Para mi esposa Jimena os entrego aquí cien marcos; a ella, a sus hijas y damas podréis servir este año. Dos hijas niñas os dejo, tomadlas a vuestro amparo. A vos os las encomiendo en mi ausencia, abad don Sancho, en ellas y en mi mujer ponedme todo cuidado. Si ese dinero se acaba o si os faltare algo, dadles lo que necesiten, abad, así os lo mando. Por un marco que gastéis, al convento daré cuatro". Asi se lo prometió el abad de muy buen grado. Ved aquí a doña Jimena, con sus hijas va llegando, a cada una de las niñas la lleva una dama en brazos. Doña Jimena ante el Cid las dos rodillas ha hincado. Llanto tenía en los ojos, quísole besar las manos. Le dice: “Gracias os pido, Mío Cid el bienhadado. Por calumnias de malsines del reino vais desterrado”. 16 Jimena lamenta el desamparo en que queda la niñez de sus hijas. El Cid espera llegar a casarlas honra- damente. “¡Merced os pido, buen Cid, noble barba tan crecida! Aquí ante vos me tenéis, Mio Cid, y a vuestras hijas, de muypoca edad las dos y todavía tan niñas. Conmigo vienen también las damas que nos servían. Bien veo, Campeador, que preparáis vuestra ida; tenemos que separarnos estando los dos en vida. ¡Decidnos lo que hay que hacer, oh Cid, por Santa Maríal”. Las dos manos inclinó el de la barba crecida, a sus dos niñitas coge, en sus brazos las subía, al corazón se las llega, de tanto que las quería. Llanto le asoma a los ojos y muy fuerte que suspira. “Es verdad, doña Jimena, esposa honrada y bendita, tanto cariño os tengo como tengo al alma mía. Tenemos que separarnos, ya los veis, los dos en vida; a vos os toca quedaros, a mi me toca la ida. ¡Quiera Dios y con Él quiera la Santa Virgen María que con estas manos pueda aún casar nuestras hijas Literatura ‘iii-m y que me quede ventura y algunos dias de vida n r sti para poderos servir, mujer honrada y bendita! ” [. ..] 27 El Cid acampa sobre Alcocer. Todo el otero ha ocupado, allí sustiendas armaba; unas las pone en la sierra, otras junto al río planta. Mio Cid Campeador que en buen hora ciñó espada alrededor del otero y muy cerca ya del agua hacer un foso muy hondo a sus varones mandaba, asi no podrán los moros sorprenderlos a mansalva y además les da a entender que el Cid allí se quedaba. 28 Temor de los moros. Por todas aquellas tierras fue la noticia volando de que el Cid Campeador junto a Alcocer ha acampado que a tierra de moros vino y deja la de cristianos; los campos que estaban cerca no se atreven a labrarlos. Muy alegres que se ponen Mío Cid y sus vasallos; el castillo de Alcocer tributo les ha pagado. 29 El Campeador toma a Alcocer mediante un ardid. Esa gente de Alcocer al Cid ya le daba parias y los de Terrer y Ateca también ya se las pagaban a los de Calatayud esto muy mal les sentaba. Allí Mío Cid estuvo por más de quince semanas. Cuando ve el Campeador que Alcocer no se magia un ardid se le ha ocurrido y fue a hacerlo shui las tiendas manda quitar, deja una sola ¡ñflüa y se va Jalón abajo, con bandera deqflm ' ¿ni- 3* todos con loriga puesta y ceñidas ¡así-ff taimado es el Cid y quiere ten ÏfJ‘ ' Los de Alcocer que lo vieron ¡Diosy_ V _. ' l ' l " “Ya se le ha acabado al Cid tube! ’ cargados van con las 6m, ' A guisa de derrotado el 1 1 vamos a asaltada que, si no, los y si cogen ‘ “"' las parias Para salir denlmauïin pisagsedinn. cuando el Cidyahsviofnaalanemm quesemcapa. Jalón abajo corría, muy en ¿semen andaba. Decíanlosdeálcocer: “¡A7. queelbotínsenos marchal”.
  3. 3. Ya todos, grandes y chicos, a salir se apresuraban, con el ansia de coger, de lo demás se olvidaban: abiertas dejan las puertas, nadie se queda a guardarlas. Mío Cid Campeador hacia atrás volvió la cara, vio que entre ellos y el castillo un gran espacio quedaba, manda volver la bandera y a gran prisa espoleaban. “¡Heridlos, mis caballeros, sin temor, el Cid gritaba, que con la ayuda de Cristo nuestra será la gananciar’. Ya vuelven todos revueltos por medio de la llamada. ¡Dios, qué grande era el gozo de todos esa mañana! Mío Cid con Alvar Fáñez adelante cabalgaba, tienen muy buenos caballos que a su voluntad andaban, ya entre el castillo y los moros los dos guerreros entraban. Los vasallos de Mío Cid sin piedad sus golpes daban, en poco más de un momento a trescientos moros matan. Con muy grandes alaridos los que están en emboscada para adelante salían, hacia el castillo tomaban, con las espadas desnudas a la puerta se paraban. Ya van llegando los suyos, la batalla está ganada. Ved cómo el Cid conquistó Alcocer por esta maña. 30 La seña del Cid ondea sobre Alcocer. Pedro Bermúdez llegó con la bandera en la mano y en el castillo la planta, allá en el sitio más alto. Habla entonces Mío Cid, Ruy Díaz el bienhadado: "Gracias al Señor del cielo, gracias a todos sus santos, mejor vivienda tendremos ahora dueños y caballos. [. ..] 40 Minaya ve cumplido su voto. Botín de la batalla. El Cid dispone un presente para el rey. [. ..] Van volviendo los guerreros de Mío Cid bienhadado; andaba el Campeador montado en su buen caballo, la coña lleva fruncida, su hermosa barba mostrando, echada atrás la capucha y con la espada en la mano. A sus guerreros miraba, que ya se van acercando. “Gracias al Dios de los cielos, Aquél que está allí en alto, porque batalla tan grande nosotros la hemos ganado”. El campamento morisco los del Cid le saquearon, armas, escudos, riquezas muy grandes se han encontrado. Los hombres de Mio Cid que en el campamento entraron se encuentran, de los moriscos, con quinientos diez caballos. ¡Gran alegría que andaba por entre aquellos cristianos! Al ir a contar sus bajas tan solo quince faltaron. Tanto oro y tanta plata no saben dónde guardarlo enriquecidos están todos aquellos cristianos con aquel botín tan grande que se habian encontrado. Los moros que los servían al castillo se tomaron y aún mandó el Campeador que les regalaran algo. Gran gozo tiene Ruy Díaz, con él todos sus vasallos. Repartir manda el dinero y aquellos bienes ganados, en su quinta parte al Cid tocáronle cien caballos. ¡Dios, y qué bien que pagó Mío Cid a sus vasallos, a los que luchan a pie y a los que luchan montados! Muy bien que lo arregla todo Mío Cid el bienhadado, los hombres que van con él satisfechos se quedaron. “Oídme, Alvar Fáñez Minaya, vos que sois mi diestro brazo: de todas esas riquezas que el Creador nos ha dado cuanto para vos queráis cogedlo con vuestra mano. Para que se sepa alli, quiero a Castilla mandaros con nuevas de esta batalla que a moros hemos ganado. Al rey don Alfonso, al rey que de Castilla me ha echado quiero hacerle donación de treinta buenos caballos, cada uno con su silla, todos muy bien enfrenados, todos con sendas espadas de los arzones colgando”. Dijo Minaya Alvar Fáñez: “Yo lo haré de muy buen grado". [m] Cantar Segundo Bodas de las hijas del Cid 82 Discurso de Minaya al rey. Envidia de Garci Ordóñez. El Rey perdona a la familia del Cid. Los infantes de Carrión codician las riquezas del Cid. iarced, nuestro rey Alfonso, por amor del Creador. :5 ïïahos os las besa Mío Cid el luchador, . " r g? is merced os pide, válgaos el Creador. i Í as: Ïas manos cual cumple a tan gran señor. . . nu, ..¿¡. e. ..“- Vos, rey, le habéis desterrado, le quitasteis vuestro amor, pero aunque está en tierra extraña el Cid su deber cumplió, a esos pueblos que se llaman Jérica y Onda ganó, Almenar ha conquistado, Murviedro, que es aún mayor, a Cebolla gana luego y el pueblo de Castejón, Peña Cadiella, la villa que está en un fuerte peñón; con todas estas ciudades ya de Valencia es señor.
  4. 4. Obispo hizo por su mano Mio Cid Campeador, cinco batallas campales libra y todas las ganó. Grandes fueron las ganancias que le ha dado el Creador, aqui tenéis las señales, la verdad os digo yo. Estos cien gruesos caballos buenos corredores son, de ricos frenos y sillas todos llevan guarnición, Mío Cid, señor, os ruega que los toméis para vos, que es siempre vuestro vasallo y os tiene por señor”. Alzó la mano derecha el rey y se santiguó: “De estas ganancias tan grandes que logró el Campeador, por San Isidro bendito, me alegro de corazón, me alegro de las hazañas que hace el Cid Campeador y recibo estos caballos que me manda en donación”. Se alegró el rey, pero al conde Garci Ordóñez le pesó: “Parece que en tierra mora ya no hay hombres de valor cuando tanto hace y deshace Mío Cid Campeador”. Dijo el rey: “Conde Garcia, no sigáis hablando, no; de todos modos el Cid mejor me sirve que vos”. Entonces habla Minaya, el esforzado varón: “Merced os demanda el Cid, que si os place, señor, . _-; asa y a sus hijas deis vuestro permiso vos para salir del convento en donde el Cid las dejó e ir a Valencia a juntarse con el Cid Campeador”. Entonces contesta el rey: “Pláceme de corazón. Mientras vayan por mis reinos les daré manutención; guárdenlas todos de mal, de afrenta y de deshonor. Cuando a la frontera lleguen esas damas cuidad vos de servirlas cual se debe, e igual el Campeador. Ahora, guardias y mesnadas, escuchad con atención: No quiero que pierda nada Mio Cid Campeador, a todos los caballeros que le tienen por señor lo que yo les confisqué hoy se lo devuelvo yo, aunque sigan con el Cid no pierdan su posesión, seguros estén de daño o mal en toda ocasión; esto lo hago porque siempre sirvan bien a su señor“. Alvar Fáñez de Minaya al rey las manos besó. Sonríese don Alfonso. ¡Dios, qué hermosamente habló! “Aquellos que quieran irse con el Cid Campeador venia les doy, váyanse en gracia del Creador. Más ganaremos con esto que con otro desamor”. Oíd lo que hablan aparte los infantes de Carrión: “Mucho cunden las hazañas de este Cid Campeador, en casarnos con sus hijas ganaríamos los dos, pero vergüenza tenemos de decirlo, porque no es el suyo buen linaje para condes de Carrión”. [.. .] 102 Los infantes logran que el rey trate el casamiento. El rey pide vistas con el Cid. Minaya vuelve a Va- lencía y entera al Cid de todo. El Cid fija el lugar de las vistas. [. ..] Agradezco a Dios que el rey me haya vuelto a su favor y que me pida mis hijas para los dos de Carrión. Minaya, Pedro Bermúdez, decidme vosotros dos de estas bodas proyectadas cuál sea vuestra opinión”. “A nosotros nos parece lo que os parezca a vos”. Dijo el Cid: “De gran linaje vienen esos de Carrión, andan siempre con la corte, muy orgullosos que son; estas bodas, en verdad, no me gustarian, no, pero si el rey lo aconseja, él que vale más que nos. bien podemos en secreto discutir esa cuestión. y que Dios el de los cielos nos inspire lo mejor". '_. ‘_ Cantar Tercero La afrenta de Corpes 112 Suéltase el león del Cid. Miedo de los infantes de Ca- rrión. El Cid amansa al león. Vergüenza de los infantes. Estaba el Cid con los suyos en Valencia la mayor y con él ambos sus yernos, los infantes de Carrión. Acostado en un escaño dormía el Campeador, ahora veréis qué sorpresa mala les aconteció. De su jaula se ha escapado, y andaba suelto el león, al saberlo por la corte un gran espanto cundió. Embrazan sus mantos las gentes del Campeador y rodean el escaño protegiendo a su señor. , . . . Pero Fernando González, el ínrazte :5 . no encuentra dónde meterse, :: :': cezzír: L: ha‘; metióse bajo el escaño, ta: 3722i? era s; ‘¿FT-Z T. El otro, Diego González, ¿: :: la ¿ÜLEYIE se escapí gritando con grandes: ‘f? 3 "¡fuere 2 Té. ’ Detrás de una gruesa viga meiíse cc: gra: parc: y, de allí túnica y manto todos sucios los sacó. Estando en esto despierta el que en buen hora nació y ve cercado el escaño suyo por tanto varón. “¿Qué es esto, decid, mesuadas? ¿Qué hacéis aqui alrededor? ”.
  5. 5. tu mirado épica “Un gran susto nos ha dado, señor honrado, el león”. Se incorpora Mío Cid y presto se levantó, y sin quitarse ni el manto se dirige hacia el león: la fiera cuando le ve mucho se atemorizó, baja ante el Cid la cabeza, por tierra la cara hincó. El Campeador entonces por el cuello le cogió, como quien lleva un caballo en la jaula lo metió. Maravilláronse todos de aquel caso del león y el grupo de caballeros a la corte se volvió. Mío Cid por sus yernos pregunta y no los halló, aunque los está llamando no responde ni una voz. Cuando al fin los encontraron, el rostro traen sin color tanta broma y tanta risa nunca en la corte se vio, tuvo que imponer silencio Mio Cid Campeador. Avergonzados estaban los infantes de Carrión, gran pesadumbre tenian de aquello que les pasó. [. ..] 152 [. ..] Segundo matrimonio de sus hijas. El juglar acaba su poema. [. ..] Envilecidos se quedan los infantes de Carrión. Quien a damas escarnece y asi abandona a traición, que otro tanto le acontezca o alguna cosa peor. Pero dejemos ya a esos infantes de Carrión, muy pesarosos están de sus castigos los dos. Hablemos ahora de este que en tan buenhora nació. ¡Qué grandes eran los gozos en Valencia la mayor, por honrados que quedaron los tres del Campeador! La barba se acariciaba don Rodrigo, su señor: “Gracias al rey de los cielos mis hijas vengadas son, ya están limpias de la afrenta esas tierras de Carrión. Casaré, pese a quien pese, ya sin vergüenza a las dos”. Ya comenzaron los tratos con Navarra y Aragón, y todos tuvieron junta con Alfonso, el de León. Sus casamientos hicieron doña Elvira y doña Sol, los primeros fueron grandes pero estos son aún mejor, y a mayor honra se casan que con esos de Carrión. Ved cómo crece en honores el que en buenhora nació, que son sus hijas señoras de Navarra y Aragón. Esos dos reyes de España ya parientes suyos son, y a todos les toca honra por el Cid Campeador. Pasó de este mundo el Cid, el que a Valencia ganó: en días de Pascua ha muerto, Cristo le dé su perdón. También perdone a nosotros, al justo y al pecador. Estas fueron las hazañas de Mío Cid Campeador: en llegando a este lugar se ha acabado esta canción. Anónimo, Poema de Mío Cid, Madrid, Alianza, 1985. (Fragmento) Glosario por yermos y por poblados: por tierras deshabitadas / palacios yermos: palacios vacíos. azores: aves rapaces. mesurado: moderado. agüero: presagio o pronóstico, favorable o adverso, formado supersticiosamente por señales. aguijar: picar con la vara a los caballos para que aceleren el paso. corneja a la diestra. .., a la izquierda: ave de buen y mal agüero. pendones: distintivos que adornaban las lanzas. glera: arenal o pedregal. abad: cura o sacerdote. malsines: cizañeros, malvados, murmuradores. otero: cerro aislado que domina un llano. parias: tributo o pago obligatorio. ardid: artificio o medio empleado hábil y astutamente para el logro de algún fin. loriga: armadura. celada: emboscada. a guisa de derrotado: a modo de derrotado, como si estuviera derrotado. llanada: campo llano.
  6. 6. Literatura mesnada: conjunto de caballeros vasallos de un señor. infantes: individuos correspondientes a la segunda clase de la nobleza, parientes del rey. escaño: asiento grande, para dos o más personas. El Cid duerme la siesta en un escaño. embrazar: doblar o recoger un manto, por ejemplo, debajo del brazo. r cofia: red de seda o hilo que se ajusta a la cabeza para recoger el pelo. n 1. En la serie de fragmentos extraídos se respetó la organización general del Poe- ma del Cid. ¿En cuántas partes está dividido y cómo se llama cada una? 2. En el comienzo del Poema se narra la partida del protagonista; ¿parte 5010?, ¿quiénes lo acompañan y por qué? Enumeren en la carpeta los nombres y ca- racterísticas sobresalientes de cada uno. ¿Hacia dónde se dirige y cuáles son las razones de su partida? 4. El héroe está obligado a dejar a su mujer y a sus pequeñas hijas en esas tierras. ¿Dónde las deja? ¿Por qué elige ese lugar? Debatan entre ustedes cuáles pue- den haber sido las razones de ambas decisiones. S. Seleccionen tres adjetivos de la siguiente lista que les permitan tener una ima- gen completa del personaje del Cid teniendo en cuenta las diferentes facetas de padre, señor y vasallo, guerrero, creyente, etcétera. Justifiquen por escrito su respuesta: Valiente - Justo - Pasional — Desmedido - Bondadoso - Mesurado - Equilibrado. 9’ 6. El héroe de esta historia, ¿tiene enemigos? , ¿quiénes son? , ¿cómo se los describe? 7. ¿Cómo es la actitud que tiene el Cid con el rey? ¿Varía a lo largo del fragmento leído? Reflexionen oralmente acerca de su manera de actuar.
  7. 7. Contexto histórico, social y cultural A lo largo de su historia, el territorio que hoy se conoce con el nombre de Península Ibérica fue habitado por distintos pueblos. Hacia fines del siglo r a. C. era una pro- vincia del Imperio romano y siguió siéndolo hasta la caída del Imperio en 476 d. C. Al desaparecer ese poder central que la gobernaba y mantenía unida, la Penín- sula se fragmento y fue invadida por tres pueblos germanos: los suevos. los alanos v los vándalos. Pero los visigodos, otro pueblo ger- mano, los desplazaría y dominaría el territorio durante doscientos años. Se estableció la capital de su reino en Toledo en el año 534 y se adoptó el cristianismo como religión oficial. Pero el reino visigodo no resultaba fácil de gobernar ya que dos familias rivales se disputaban el trono y los conflictos internos eran permanentes. Esa inestabilidad política les impidió a los visi- godos ofrecer una resistencia vigorosa a los musul- manes cuando estos invadieron Hispania desde el norte de África en el añ‘) 711° El imperio de los llos testimonios arquitectónicos de la presencia musulmanes, también Hamados moros, venía ex- de los musulmanes en la Península Ibérica. pandiéndose notablemente desde la lejana Arabia y había adquirido ciertos conocimientos ignorados en territorio hispano. Y, si bien es cierto que los nuevos habitantes traían una religión intolerable para la Iglesia Católica, se inició una época de convivencia relativamente pacífica entre los recién llegados y los antiguos pobladores. Los musulmanes no llegaron a dominar toda la Península; al norte, una franja permaneció ajena a su influencia, y fue justamente allí donde comenzó, entre los antiguos cristianos, a forjarse la idea de recuperar el territorio que ahora los árabes llamaban Al—Andalús. Ese impulso de los descendientes de los visigodos desembocó en un proceso que los historiadores llamaron Recon- quista, y que recién culminó en 1492 cuando los Reyes Católicos expulsaron de Granada a los últimos árabes que quedaban en la Península. La disputa entre musulmanes y cristianos fue una marca fundamental de la Edad Media española, pues los avances y retrocesos sobre los territorios que dominaban eran constantes. Y las fronteras resultaban, por lo tanto, sumamente inestables. Durante la Edad Media, surgió el feudalismo, cuyos pilares eran el clero la nobleza, dueños de los feudos. Esta sociedad era fundamentalmente jerárquica y establecía una relación de dependencia política y económica, denominada “vasallaje”, en la que los campesinos o vasallos cedian sus tierras a los señores feudales a cambio de protección. Fue en esta época también enla que comenzaron a diferenciarse las lenguas y las literaturas nacionales. El latín se mantuvo en España, tanto en su ver- sión culta, empleada por los escritores en los documentos oficiales, como en su expresión “vulgar”, utilizada en la comunicación cotidiana, desde la invasión romana hasta el siglo v en que los germanos invadieron la Península. A partir de la caída del Imperio se fue perdiendo la influencia unificadora de Roma y el latín vulgar fue evolucionando de manera diferente según las influencias que recibió de cada región, dando origen a las lenguas romances. La Alhambrade Granada es uno de los más be- ll . .——_, , , __, _"
  8. 8. literatura Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador El Cantar de Mío Cid está basado en un personaje histórico que realmente existió. Rodrigo Díaz nació en el pueblo de Vivar (ubicado en la región de Burgos) en el año 1043 y murió en el año 1099 en Valencia. El Cid (término derivado del árabe sayyid, que significa ‘amo o señor’) se crió en la corte del rey Fernando I (1035-1065) y, des- pués de la muerte del soberano, estuvo al servicio del primogénito de este, Sancho II de Castilla. En 1072, murió Sancho y fue sucedido por Alfonso VI, el rey que aparece en el Cantar y que desterró dos veces al Cid. Durante su juventud, Rodrigo adquirió los conocimientos propios de los hi- dalgos de la época: entrenamiento militar y, tal vez, lectura y nociones de es- critura. Participó también en numerosas batallas contra los moros, la mayoría de ellas originadas por el deseo de los reyes de someter a alguna ciudad para poder cobrarle impuestos. Esos impuestos, llamados parias, tenían una doble importancia: económicamente, eran una de las principales fuentes de ingre- so, y políticamente, eran una forma de imponer autoridad, ya que los que las pagaban se convertían en súbditos o vasallos de quien las cobraba. No pagar las parias o —peor aún- robarlas, eran delitos que debian ser castigados seve- ramente. Al parecer, algunos integrantes de la corte de Alfonso sentían cierta envidia por el sitio de privilegio que Rodrigo había obtenido y lo acusaron de haberse quedado con una parte de los impuestos que había ido a cobrar a te- rritorio musulmán. Alfonso creyó esas acusaciones y obligó al Cid a marchar al destierro condenándolo, así, a ingresar a tierras dominadas por los árabes. Rodrigo no fue recibido como un enemigo ya que su valor y destreza resultaron útiles para los moros: el héroe castellano sirvió sucesivamente a al-Muqtadir, al-Mutamín y al-Mustaín hasta que se reconcilió con Alfonso en 1087. Pero ese acercamiento duró solo unos años y ya en 1090 Rodrigo estaba al servicio de otro monarca árabe, al-Qadir, señor de Valencia. Cuando al-Qadir murió en 1092, el Cid gobernó Valencia hasta su muerte en 1099. Hasta aquí, el perso- naje histórico, el hombre de carne y hueso que se desenvolvió en una época muy inestable políticamente. El Cantar de Mío Cid está basado en este notable guerrero. Pero no debe ser leído como una crónica fehaciente. Se sabe que poco después de muerto Rodrigo circulaban algunos poemas que hacían referencia a su vida y que algunos de ellos fueron, tiempo después, puestos por escrito. El más destacado es, sin dudas, el Cantar, que se centra en el progresivo engrandecimiento de un simple infanzón deshonrado por el destierro y que logra convertirse en señor de Valencia, gracias a su mesura, su fidelidad y su valor. Actividades v ¿Qué pueblos habitaron la península ibérica durante la Edad Media? ¿Cómo fue la relación entre ellos? 0 ¿Qué ocurrió con el latín luego de la decadencia del Imperio romano? o ¿Cómo estaba planteada la organización de la sociedad medieval? 0 Expliquen el origen y el significado de la palabra cid y por qué se asocia a la organización social medieval. - ¿En quién está basado el Poema del Cid? Resuman la historia en la carpeta.
  9. 9. Contexto literario Los orígenes de la literatura española La lengua castellana no nació en un momento preciso, sino que su constitución fue posible por un lento proceso de evolución del latín. Se sabe, no obstante, que en el siglo x aparecieron las primeras manifestaciones escritas de esa nueva lengua, esencialmente en los ámbitos religioso y jurídico. Pero fuera de los monasterios y las cortes se estaban formando algunas composiciones orales en esa lengua que circulaban por el territorio de la Península que no estaba ocupado por los árabes. Durante la Edad Media, cuando la circulación de noticias era muy escasa, fueron los juglares quienes se convirtieron en figuras de gran importancia, ya que estos artistas ambulantes recorrían los campos, los pueblos y los castillos hispanos recitando esas nuevas composiciones en lengua vulgar, accesibles para todos. Generalmente lo hacían acompañados con algún instrumento musical y, a la vez que entretenían a su público, lo informaban sobre los principales acon- tecimientos dela época. En cuanto al tema de esos cantares (llamados cantares de gesta), este solía ser de carácter guerrero y se centraba en la figura de algún personaje histórico destacado por su valentía y coraje. Resulta imposible precisar la cantidad de cantares de gesta que circulaban por territorio hispano, porque los juglares los componían no para que fueran leídos, sino para poder representarlos ante un auditorio. Sin embargo, hay pruebas suficientes para afirmar que fue un conjunto muy amplio y que también fueron muchos quienes se dedicaron al oficio de juglares. Y porque ser juglar era un verdadero trabajo, se llamó tanto a su oficio como al conjunto de poemas épicos que ellos recitaban, Mester de juglaría, ya que mester significa ‘oficio’ o ‘profesión’ de juglar. A pesar de haber tenido un momento de gran auge y esplendor, de los mu- chos cantares de gesta englobados dentro del Mester de juglaría, solo han llega- do unos pocos hasta la actualidad, y solo uno en forma casi completa: el Cantar A de Mío Cid. Este cantar, como toda la literatura oral medieval que ha llegado hasta nues- tros días, pasó de la oralidad a la escritura gracias al trabajo de los monjes co- pistas: durante la Edad Media, los monasterios tenían salas donde los monjes se A‘ dedicaban a copiar en folios las historias cantadas por los juglares y otras mu- chas historias, convirtiéndose así en guardianes y transmisores de la cultura. La transcripción del Cantar de Mío Cid ha sido atribuida a un monje llamado Per Abbat, aunque el tema ha presentado alguna discusión. El siglo XIII marcó una declinación en la importancia de los juglares, y la aparición de un nuevo tipo de composición’ poética, esta vez a cargo de clérigos, hombres que sabían leer latín pero que prefirieron la lengua romance para sus producciones. Este nuevo oficio, llamado Mester de clerecía, se diferenciaba fun- damentalmente de la obra juglaresca por su carácter escrito. Eso les permitió a sus autores una mayor rigurosidad técnica en la elaboración de sus obras, dejan- do de lado la métrica irregular y la rima asonante propias de la composición oral, yadoptaron la cuaderna vía, una estrofa de cuatro versos alejandrinos —cada uno firmante sílabas, dividido en dos hemistiquios de siete- con rima consonante. y l “E i Ii“ _ __ _ m
  10. 10. La épica es un género literario que surge en la Antigüedad clásica y se en- carga de narrar los hechos protagonizados por un héroe famoso, histórico o En torno a los castillos comenzaron a desarrollar- se las ciudades, a partir del siglo XI. legendario. Solía tener como tema principal la guerra, relacionada con cierta idea de na- cionalidad o de pertenencia a un pueblo. En cuanto al héroe medieval, era básica- 33:“; - ‘ “ mente un héroe nacional y representaba los A valores y virtudes más sobresalientes de su = -’, - _ - s - pueblo. En los poemas épicos medievales se A . e l. . o construye la noción de enemigo asociado aun otro extranjero. Dentro de la poesía épica está la epopeya y, como subgénero de esta, el cantar de ges- . : _ ta en general y el cantar de gesta español, en Fresco de la iglesia de San Zeno, en Verona. particular. “Epopeya” deriva de la palabra griega epo- poiesis, que quiere decir, ‘creación de un epos’, que significa a su vez ‘palabra o relato’. Aristóteles, en su Poética, establece cuáles deben ser las características de este género y pone como máximo exponente a Homero. Se puede definir la epopeya “como una fábu- ¡« y la narratoria que cuenta las travesías de un _. ¿ héroe; que tiene principio, medio y fin”. Este género era considerado en la Antigüedad un relato de carácter elevado y serio. Las características de la epopeya son las siguientes: Es oral y se transmite de boca en boca, hasta que logra asentarse por escrito. Tiene como protagonista a un héroe, el que funciona como exponente de los valores morales a seguir por esa sociedad. El protagonista tiene un antagonis- ta o personaje del bando contrario. Está compuesta en versos y dividida en cantos, y posee una considerable ex- tensión. Puede basarse en hechos reales o inventados; pero debe ser verosímil. es de- cir, al momento de presentarse ante los ojos del escucha o lector, este debe tomar por cierto lo que está escuchando o leyendo. Suele tener cierto carácter objetivo, si se la confronta con la subjetividad de la lírica, ya que el poeta cuenta e informa acerca de una serie de acontecimien- tos que no le atañen a él personalmente. Sin embargo, el juglar toma partido idealizando al protagonista.
  11. 11. . . , Se centra en la acción, es decir, en aquello que realiza el héroe-protagonista. Aparecen epítetos que caracterizan al héroe. Los epítetos son frases hechas que toman alguna característica a resaltar del héroe. ¿mimi v uufllmk «l: ¡limit-m En sentido estricto, el poema épico es una narración en verso de dimensio- nes indeterminadas pero generalmente amplias que refiere las acciones de uno o varios personajes que pueden ser históricos pero que, en la imagi- nación del pueblo que los celebra, han adquirido cualidades fabulosas, en virtud del significado que poseen sus empresas de conquista, de liberación o de reivindicación. Por lo tanto, con facilidad el poema épico incorpora ele- mentos sobrenaturales y acaba por convertir a su protagonista en lo que los antropólogos llaman un héroe cultural, es decir, un individuo mortal que ha alcanzado una estatura mítica en virtud de las proezas sobrehumanas que cumplió en beneficio de su pueblo. En tal aspecto, es posible señalar que en un extremo hallamos la Odisea, cuyo protagonista es un hombre de múltiples habilidades que afronta en una travesía marítima toda suerte de aventuras maravillosas o amenazadoras, con intervención de hechiceras, cíclopes y dioses; en tanto que en el extremo opuesto cabe mencionar el Poema del Cid, con su fidelidad histórica casi absoluta y su inquebranta- ble realismo. Entre estos dos limites la épica puede admitir el más variado margen de proporciones relativas de historicidad y de ficción, y cuanto más tiempo ha transcurrido entre la existencia del personaje verdadero y la apa- rición de cantos épicos celebratorios —acaso porque los sucesos reales se han vuelto borrosos e imprecisos- pareciera que es mayor la tendencia a introducir circunstancias insólitas y prodigiosas o hechos excepcionales. Jaime Rest, Conceptos de literatura moderna, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1979. ' "emaaovem"r“"’uï : ' 1:; :: :-: ;:: ;': ,;¿: :¿qtvwmïmev' ". ".'. ‘I‘ZZ’. ’JT%T’. E¿‘ Á s: r 4 V’. z, .4; . ;2.= ).v>: ;: . :n»r: s:wx; es5<hxmïxsm álciálttlslslria: ° ¿Qué es la épica? o ¿Cómo se caracteriza la épica medieval? ¿Por qué puede decirse que la epopeya y el cantar de gesta son dos géneros hermanos? Enumeren en la carpeta las características de la epopeya. Identifiquen y transcriban un ejemplo para cada una del fragmento del Poema del Cid. Determinen si los siguientes enunciados son verdaderos o falsos y justifíquenlo en la carpeta: a. Todos los personajes históricos dieron lugar a poemas épicos, en los que se narraron con precisión justeza las acciones verdaderas de los hombres de carne y hueso. b. El héroe cultural es el sujeto que realizó hazañas altamente beneficiosas para su pueblo y entonces este lo ensalza en su memoria y lo eleva a la categoría de mito. : .Hay un solo tipo de poema épico. ¿. - — uE ——I"‘4‘ >‘¿_¡: _—». —> , ,
  12. 12. ira ‘util ‘s ¡lr- En la Edad Media, surgen los llamados can- tares de gesta, extensos poemas en verso que eran una adaptación de la antigua poesía épi- ca a la nueva realidad. El cantar de gesta es la narración de hechos históricos, compuesto en Versos de arte mayor con rima asonante, que se agrupan en tiradas de versos, de longitud variada, que responden a una unidad temá- Durante la Edad Media, los monjes registraron en tica’ como la palabra 1° indica’ los cantares manuscritos la literatura oral de los juglares. de gesta 917m relatos cantados POT Íuglaïes Y transmitidos de forma oral. _ En España, el más representativo de estos ¿f? cantares, que ha llegado hasta nuestros días, es el Cantar de Mío Cid, el primer poema en lengua romance. Se llaman lenguas romances las len- guas derivadas del latín vulgar que, como ya se ha dicho, venía sufriendo una transformación y adquiriendo formas diversas según la región, dando origen a las llamadas lenguas vemácu- las, que más tarde se transformarían en las len- guas modernas, como el español, el francés, el Los cantares de gesta eran cantados por los ju- italiano’ el italiano’ el rumano y otras" glares en espacios públicos y privados, de aldea El Cantar de gesta español mantiene “¡dos en aldea. los rasgos característicos de la epopeya, como el carácter épico relacionado con la construc- ción de la nacionalidad y la narración de las hazañas realizadas por los héroes, la oralidad y el anonimato de su autoría, pero presenta una diferencia: como en España el cantar de gesta apareció asociado a la Reconquista, contará con un héroe sin características sobrenaturales, relacio- nado con el acontecer histórico y símbolo de virtudes y valores morales. Las características épicas en el Poema del Cid El Poema del Cid cuenta con realismo y ajustada fidelidad las hazañas de un héroe basado en el personaje histórico de Don Rodrigo Ruiz Díaz de Vivar, alias el Cid Campeador. Se calcula el surgimiento del poema hacia el año 1140, o sea, cuarenta años después de la muerte del Cid, en 1099. Según algunas fuentes fue puesto por escrito para el 1307 por Per Abbat. El poema se divide en tres cantares: el primer cantar cuenta que el héroe, víctima de una intriga urdida por algunos allegados al rey con el objeto de des- prestigiarlo, ha perdido el aprecio del soberano y la honra en el plano político al ser desterrado de Castilla por el rey Alfonso VI. El segundo cantar narra algunas
  13. 13. Lu mirada épica batallas militares, mediante las cuales va ganando territorios en poder de los mo- ros, consiguiendo recuperar la honra y el perdón del Rey, y también se realizan las bodas de sus hijas con los infantes de Carrión. El tercero y último cuenta la afrenta que reciben las hijas del Cid de sus respectivos esposos y como conse- cuencia, la justicia que el Cid solicita al Rey y las nuevas bodas de Doña Elvira y Doña Sol con los príncipes de Navarra y Aragón, recuperando también de esta manera la honra familiar. Sus características épicas son las siguientes: o El poema tiene un origen oral que se evidencia en los procedimientos rela- cionados con la situación comunicativa y con la memorización, tales como las apelaciones al receptor o público, las intervenciones del juglar mientras narra, las anticipaciones, la utilización del discurso directo, las repeticiones (paralelismos y polisíndeton) y las enumeraciones, entre otros recursos. o Los epítetos son fórmulas características de la poesía épica, que aparecen para caracterizar al héroe, como por ejemplo: “el que en buena hora nació”, “el que en buena hora ciñó espada”, “el dela barba crecida”, “el campeador”, todos referidos a la figura del Cid. En este caso son fórmulas fijas que cumplen la función de calificar al héroe, al mismo tiempo que es un recurso relacionado con la memorización, o Su protagonista, el Cid Don Rodrigo, es un héroe que defiende los valores de la sociedad de su época. o La existencia del personaje histórico en el cual se apoya la historia, así como los datos ambientales y topográficos reales, colaboran con el proceso de ve- rosimilitud de la misma. El poema presenta a un Cid humano, que encarna valores que cualquier mortal podría tener, como la valentía, la mesura, la equidad, la lealtad, entre otros. Actividades v De la siguiente lista subrayen cuáles son las semejanzas entre la epopeya y el cantar de gesta especifica- mente español, y justifiquen con ejemplos extraídos del Poema del Cid cada una de ellas: a. Son poemas narrativos extensos que recitaban los juglares. b. Sus autores eran sabios y eruditos. c. Son poemas escritos en latin que se guardaban en los monasterios. d. Son anónimos. e. Son poemas en lengua romance. f. Sus protagonistas son héroes. g. Los temas se relacionaban con el amor pastoril y la fe. h. Los personajes principales eran señores feudales y campesinos. i. La temática estaba vinculada a la construcción de la idea de nacionalidad. o Enumeren en la carpeta cuáles son las particularidades del cantar de gesta español y ejemplifiquen con citas textuales. 0 ¿Por qué razón el Cantar de Mío Cid adopta el concepto de verosimilitud realista? 0 Definan el epíteto y expliquen qué función cumple dentro del cantar de gesta. 0 ¿Cuál de los epítetos mencionados en la explicación les parece más apropiado para definir la imagen del héroe?
  14. 14. Escultura del Cid Campeador. Según los momentos históricos y las necesida- des sociales, la palabra “héroe” ha adoptado di- versas acepciones. En la Antigüedad clásica, en la epopeya, el héroe era producto de la unión de un Dios y una mortal, o viceversa, por lo tanto, era más que humano y menos que divino, y esta condición lo hacía ser portador de, algún valor particular. Tal era el caso de, por ejemplo, Hér- cules o Heracles, y su desmedida fuerza. Posteriormente, el héroe perdió su condi- ción de semidiós y pasó a ser un hombre con destacadas virtudes, capaz de sobreponerse a todas las adversidades con tal de lograr su ob- jetivo, aunque en muchos casos, también con- taba con ayuda sobrenatural. Este héroe, para consolidarse como tal, de- bía realizar un viaje, el llamado viaje heroico, que llevaba a cabo para conseguir determina- do deseo y en el que debia enfrentar múltiples obstáculos. Su punto de partida era su lugar de origen, su casa; durante este viaje se enfrentaba a una serie de pruebas, físicas y es- pirituales, que lo hacían regresar al punto de partida con su imagen y su condición de héroe asumida y consolidada. En el caso de la épica medieval, el deseo del héroe se corresponde con un ideal de la sociedad de esa época; en el caso del Cid, la restitución de la honra. El héroe más característico es el guerrero, con los valores que lo definen de la manera más precisa: el valor y la lealtad a sus compañeros de armas. También en la épica medieval se suma el respeto sagrado a la relación entre el vasallo y el señor, es decir, la obediencia incondicional al rey. El Cid no es un héroe entendido en los mismos términos que en la Antigüedad clásica, sino, como dice la Real Academia Española, es un varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes, es un hombre que no tiene poderes sobrenaturales, pero realizará un viaje y ese viaje lo llevará a una trascendencia espiritual. El Cid como héroe En toda la literatura épica aparece un héroe como protagonista y un antihérce como antagonista. La épica medieval construye la figura del héroe alrededor ¿e un personaje puntual, que es caracterizado a través de los epítetos, los ta- físicos, psicológicos e ideológicos. En otras culturas, como la musulmana o la japonesa, si bien pueden apare- cer héroes puntuales que protagonizan acciones heroicas, los protagzztísas de
  15. 15. 88 : tu mirada épica relatos épicos pueden ser el pueblo o la comunidad y no estar encarnados en un único personaje. Como ya se dijo, en el caso del Poema del Cid, el protagonis- ta es un héroe de naturaleza histórica, y los antíhéroes también presentan características humanas, lo que confiere al poema un carácter realista. Un elemento característico del héroe épico es el contacto con la divinidad que, en el caso del Cid, se plantea cuando la noche previa a que abandone definitivamente Castilla, sueña con el ángel Ga- briel, quien lo consuela y le vaticina éxito en su viaje. Durante el viaje del héroe, el Cid vencerá a los moros en Cas- tejón y Alcocer y tomará prisionero al Conde de Barcelona; en esa batalla ganará la espada Colada y será Clemente y misericor- dioso con el Conde, aspectos que empiezan a definir su carácter heroico, valeroso, mesurado, piadoso y justo. Cuando sus hijas se casan, el Cid no quiere entregarlas él mismo, porque en virtud de su mesura y buen tino, no le au- gura un buen final a esta unión; por lo tanto será el rey quien asumirá la responsabilidad de las bodas. Otro pasaje que glorifica la figura del héroe se relaciona con el episodio del león. El hecho de tener un animal de esta índole era una característica normal para un señor feudal. Cuando el animal se escapa de su jaula, nadie sabe qué hacer, los Infantes huyen y se esconden, y los vasallos del Cid lo rodean para protegerlo, espada y manto en mano; sin embargo, el Cid despierta, camina ha- cia el temible animal y lo vence sólo con la mirada. A esta altura del relato su imagen ya está consolidada, pero es una ocasión más para renovar la admi- ración que le tienen sus hombres y resaltar, por contraste, la cobardía de los Infantes. La figura del héroe épico en el Cid se va alzando, desde el plano de la experiencia, a partir de las batallas vencidas y los logros militares obtenidos, hasta el plano de lo extraordinario, con el hecho de vencer a un león con su mirada, pero siempre dentro de un verosímil realista. Cuando el personaje está llegando al final de su viaje, su carácter más pa- sional ha dado paso a un carácter casi divino, elevado, y ante la afrenta sufrida por sus hijas, en lugar de vengarse por la fuerza física, con toda calma solicita al rey un resarcimiento moral. Este proceso, que se podría llamar de transhuma- nización, comienza cuando decide dejar crecer su barba, que en el momento de las cortes llama la atención por su extensión. La barba representa el cambio, la consolidación de su imagen heroica, el final del viaje. Actividades 0 ¿Qué caracteristicas del héroe antiguo están presentes en el Cid? 0 Enumeren en la carpeta cuáles son los pasos que tiene que realizar el héroe para convertirse en tal. 0 Señalen cuál de las hazañas mencionadas está vinculada con el plano de la experiencia del héroe y cuál, con el de lo extraordinario.
  16. 16. i 1 . -.- : |wñ1“m‘í-"' 4.1.‘. ¿. ... ‘.¿--. .‘yr. ..; _.. «u El informe es un texto expositivo, es decir, expone el resultado de una investigación, acerca de un tema determinado. Todo informe empieza antes del momento de su escri- tura y debe cumplir los siguientes pasos: seleccionar y determinar el tema, consultar bibliografía, y extraer la información útil y pertinente para la realización del informe; también se pueden realizar entrevistas o encuestas para recopilar información. El tema puede relacionarse con cualquiera de las áreas de conocimiento: ecología, sociología, arquitectura, química, literatura y cualquier otra ciencia o disciplina. Esta variedad, así como el ámbito de circulación al que esté desti- nado el informe, hará variar sus características. Si el informe está destinado a profesionales especializados en la materia, será más largo y más complejo que si está orientado a la divulgación general o que si se trata de un informe escolar. Por ese motivo, la extensión del informe puede variar desde una página hasta un libro completo, en el caso de un informe institucional. Sin embargo, existen características comunes a todos los informes que lo definen como género: Estructura. Las partes que componen un informe son: 1. Introducción: presenta el tema de la investigación. Puede incluir tam- bién los objetivos del trabajo, las teorías que se tendrán en cuenta para su realización (marco teórico) y el modo en que se abordó la investiga- ción. Existen algunas fórmulas que pueden emplearse en la introduc- ción para presentar un informe, por ejemplo: El presente informe tiene por objeto. .., Este trabajo pretende exponer. .., Mediante el presente traba- jo intentaremos demostrar. .. y otras por el estilo. 2. Desarrollo: se presentan los datos obtenidos durante la investigación y se analizan, describen, explican, interpretan y organizan las ideas que surgen de aquella. 3. Conclusión: se reafirma la idea presentada en la introducción. En es: a parte suelen proponerse temas para investigaciones posteriores continúen la presentada en el informe. que Es frecuente que estos textos incluyan la bibliografía, es decir, las fuentes utilizadas: libros, sitios de Internet, revistas especializadas, videos cual- quier otra, citados de forma adecuada. Esta información puede aparecer a] final del trabajo o en forma de notas al pie. Las citas bibliográficas siguen pautas establecidas, algunas de ellas son: a. Para citar libros: apellido, nombre del autor, título en bastardilla, ciudad de publicación, editorial, año. Ejemplo: Arlt, Roberto, Obra completa, Bue- nos Aires, Carlos Lohlé, 1981. b. Para citar artículos de revistas: apellido, nombre del autor, título del ar- tículo entre comillas, nombre de la revista, año de la revista, número de
  17. 17. Herramientas de producción la revista, mes y año entre paréntesis, numeración de las páginas. Ejem- plo: Rest, jaime, “Diagnóstico de la novela policial”, Crisis, 2, n° 15 (julio 1974), págs. 30-39. c. Para citar páginas de Internet: para artículos en sitios web: apellido, nom- bre del autor/ a del artículo, nombre del artículo entre comillas, en nombre de la página, año de publicación. Ejemplo: Wilson, Edward. “Haití: una realidad presente y objetiva”, en www. sleg. org/ Spanish, 2001. - El estilo debe ser claro, formal y conciso, es decir, las ideas deben ser precisas y no deben extenderse más de lo necesario. o El informe es un texto objetivo, no aparece la opinión del emisor y se centra en el objeto de la investigación. El ¡nforme de lectura Un informe de lectura es un texto que expone en forma ordenada los análisis, las valoraciones y conclusiones de una lectura. Para la elaboración de este tipo de informes se necesita leer detenidamente la obra en cuestión, analizar- la y consultar fuentes bibliográficas, es decir, textos críticos, como monogra- fías, ensayos y artículos especializados. Para determinar el tema y escribir un informe de lectura, una alternativa es rescatar aquellos aspectos que hayan interesado o llamado la atención al lector, como puede ser el héroe épico, las marcas realistas en la épica española medie- val, las relaciones sociales entre los personajes del Poema del Cid, los recursos de la oralidad, la presencia del juglar en el Poema, entre tantos otros temas. Actividades b 0 Seleccionen uno de los cantos del Poema del Cid, léanlo y en grupos de tres, elaboren un informe de lectura del Poema del Cid, siguiendo los pasos enumerados a continuación: a. Debatan entre ustedes los diferentes temas que les resulten interesantes y determinen el tema del informe. b. Consulten en libros, en articulos especializados, en suplementos culturales de diarios y en lnter net. Si necesitan orientación, solicítenla al docente. c. A partir de una lectura atenta del material bibliográfico, extraigan los datos útiles para el informe y resu man la información que les resulte adecuada. Recuerden registrar las fuentes bibliográficas. d. identifiquen en el Poema las acciones, las situaciones, los personajes, las ideas y los recursos o procedimientos que se vinculen con el tema elegido, y organicen en una hoja las referencias de los fragmentos seleccionados (número de página y fuente) porque los van a necesitar para argumentar sus ideas. e. Redacten la introducción presentando el tema y las ideas a desarrollar. f. Para el desarrollo del informe, organicen las ideas con sus respectivos ejemplos textuales y con la bibliografia adecuada bajo diferentes subtítulos. g. Redacten sus conclusiones. h. Relean todo el trabajo y realicen una revisión completa. i. Redacten la versión final, agreguen las referencias bibliográficas al final y escriban un titulo que describa el contenido del informe.
  18. 18. Ïzïjïdífilv el? ‘ Taly ‘vi 2.1 dj! ‘ ti. uk, V En í L. r i. lil. , g-r, v» ¿_. J. J. .- ‘il: y_. G.1 Pregonadas son las guerras de Francia con Aragón, ¡cómo las haré yo, triste, viejo y cano, pecador! ¡No reventaras, condesa, por medio del corazón, que me diste siete hijas, y entre ellas ningún varón! Allí habló la más chiquita, en razones la mayor: -No maldigáis a mi madre, que a la guerra me iré yo; me daréis las vuestras armas, vuestro caballo trotón. —Conocerante en los pechos, que asoman bajo el jubón. —Yo los apretaré, padre, al par de mi corazón. —Tienes las manos muy blancas, hija, no son de varón. —Yo les quitaré los guantes para que las queme el sol. —Conocerante en los ojos, que otros más lindos no son. -Yo los revolveré, padre, como si fuera un traidor. Al despedirse de todos, se le olvida lo mejor: —¿Cómo me he de llamar, padre? —Don Martín el de Aragón. —Y para entrar en las cortes, padre ¿cómo diré yo? —Bésoos la mano, buen rey, las cortes las guarde Dios. Dos años anduvo en guerra y nadie la conoció si no fue el hijo del rey que en sus ojos se prendó. —Herido vengo, mi madre, de amores me muero yo; los ojos de Don Martín son de mujer, de hombre no. lid ‘uan —Convídalo tú, mi hijo, a las tiendas a feriar, si Don Martín es mujer, las galas ha de mirar. Don Martín como discreto a mirar las armas va: —¡Qué rico puñal es éste, para con moros pelear! —Herido vengo, mi madre, amores me han de matar, los ojos de Don Martín roban el alma al mirar. —Lleváraslo tú, hijo mío, a la huerta a solazar; si Don Martín es mujer, a los almendras irá. Don Martín deja las flores; una vara va a cortar: —¡Oh, qué varita de fresno para el caballo arrear! —Hijo, arrójale al regazo tus anillos al jugar: si Don Martín es varón, las rodillas juntará; pero si las separase, por mujer se mostrará. Don Martín muy avisado hubiérales de juntar. —Herido vengo, mi madre, amores me han de matar; los ojos de Don Martin nunca los puedo olvidar. —Convídalo tú, mi hijo, en los baños a nadar. Todos se están desnudando; Don Martín muy triste está: —Cartas me fueron venidas, cartas de grande pesar, que se halla el Conde mi padre enfermo para finar. Licencia le pido al rey para irle a
  19. 19. tu mirada épica —Don Martín, esa licencia no te la quiero estorbar. Ensilla el caballo blanco, de un salto en él va a montar; por unas vegas arriba corre como un gavilán: —Adiós, adiós, el buen rey, y tu palacio real; que dos años te sirvió una doncella leal! Óyela el hijo del rey, tras ella va a cabalgar. —Corre, corre, hijo del rey, que no me habrás de alcanzar hasta en casa de mi padre, si quieres irme a buscar. Campanitas de mi iglesia, ya os oigo repicar; puentecito, puentecito, del río de mi lugar, una vez te pasé virgen, virgen te vuelvo a pasar. Abra las puertas, mi padre, ábralas de par en par. Madre, sáqueme la rueca que traigo ganas de hilar, que las armas y el caballo bien los supe manejar. Tras ella el hijo del rey a la puerta fue a llamar. Anónimo, “La doncella guerrera”, en R. Menéndez Pidal, Flor nueva de romances viejos, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1973. Glosario pregonadas: publicadas, dichas en voz alta para que todos se enteren. jubón: Vestidura que cubría desde los hombros hasta la cintura, ajustada al cuerpo. prendar: enamorar. feriar: comprar en la feria. galas: vestidos. salazar: pasear placenteramente. vegas: llanuras fértiles. rueca: instrumento que sirve para hilar. 1. Identifiquen en el poema las marcas de ubicación espacial y temporal. ¿Con qué momento histórico se asocia el romance? 2. Los romances son poemas épico-líricos. Reconozcan y debatan entre ustedes qué partes o recursos del poema se relacionan con lo épico y cuáles, con lo lírico. justifiquen con citas textuales. 3. ¿Qué valores y qué aspectos de las relaciones sociales de la Edad Media reco- nocen en el romance? lr. Caractericen a la heroína del romance con tres adjetivos y justifiquen con citas. S. Identifiquen qué recursos se emplearon en este romance para facilitar la me- morización. Enumérenlos en la carpeta con un ejemplo para cada caso.
  20. 20. Contexto de la obra Hacia el siglo xv surge en el panorama literario de España una producción que para muchos autores, más que un género literario, es una manera especial de la tradición v la cultura española: el romancero. Alfonso x, el sabio, rey de Castilla en el siglo Xlll. Favoreció y patrocinó la naciente literatura en lengua castellana. La actual catedral de León fue construida duran- te el siglo xru, en el mismo sitio donde Ordoño u habia erigido la primera en el año 916, cuando expulsó a los moros de sus tierras. Sin embargo, los romances, poemas épico-lí- ricos que se cantaban acompañados de un instru- mento, no son exclusivos de España: otros países también tenian narraciones épico-líricas análogas. Las francesas son muy parecidas, las baladas in- glesas y escocesas también, así como los viser sue- cos y daneses, o los cantos narrativos de Alemania, Serbia, Grecia, Finlandia, entre otros. Si bien todas estas creaciones se producen en una misma época, hay diferencias notables en cuanto a sus orígenes. El origen del romancero se asocia directa- mente con la poesía heroica. Mientras la poesía germánica cuenta episodios relacionados con las invasiones, y la francesa con los sucesos de la época carolingia, la épica española de los romances atraviesa diferentes momentos histó- ricos, manifestando cierta permanencia tradi- cionalista. Los romances no solo van a relatar hechos de la Reconquista y el Cid, sino que también tratan temas históricos y nacionales que abarcan desde el siglo VIII hasta el XII. Además, desde fines del siglo xrv la épica había entrado en decadencia en casi todos los paises; sin embargo, el pueblo español siguió recordando, memorizando y cantando muchos fragmentos de los cantares de gesta. Estos frag- mentos son los romances más antiguos que se conservan en la actualidad. Los romances comienzan a ser recitados en los palacios a mediados del siglo xv y son escu- chados por muchos reyes, entre los cuáles están los Reyes Católicos. En Castilla valoraban espe- cialmente el aspecto político que presentaban los romances, manteniendo y despertando el in- terés por la guerra de Granada contra los moros. Según Menéndez Pidal, un estudioso recopi- lador de romances, “La doncella guerrera” tiene un centenar de versiones y era muy conocido en el siglo XVI. De Castilla se propagó a Cataluña, Portugal, islas Azores, y se encontraron versiones parecidas en Tánger,
  21. 21. l‘ ,2 initial: Quit-ir Marruecos, Hungría, Serbia, Grecia, Asia Menor, Palestina y Cons- tantinopla. Trata un asunto que también aparece en otros pueblos de Occidente: la doncella que tiene que vestirse como varón y sol- dado para ir a la guerra. En el caso del romance leído, se trata de una mujer soldado durante la guerra entre Aragón y Francia que defiende su nación. También en el romance aparecen referencias a la lucha de los cristianos contra los moros. Libro de horas del siglo xv. Contenian salmos y oraciones. El romance Los romances están compuestos de versos de igual medida, octosílabos, sin di- visión en estrofas. Son versos en los que predomina la sencillez de recursos; son populares o están escritos al modo popular y reflejan el espíritu español. Estas composiciones anónimas son cantadas, reelaboradas y conservadas por el pueblo. Además, es una modalidad literaria que se repite a lo largo de los tiempos, desde la Edad Media hasta la actualidad. En su origen, los romances fueron fragmentos de los cantares de gesta, surgiendo como un tipo de composición que, en cuanto a la forma, se caracterizó por el uso del verso de arte menor con rima asonante en los versos pares, y en cuanto al contenido, se destaca por presentar una rica variedad temática. Los temas característicos son los heroicos, provenientes de la historia clásica o de los cantares de gesta, que a su vez se vieron enriquecidos con elementos líricos y novelescos, y con temas de la vida contem- poránea. Los romances que poetizaban los sucesos acaecidos en la frontera entre el te- rritorio cristiano y el musulmán se denominan “fronterizos” y “moriscos”, y tenían una honda significación nacional. Los protagonistas de esos romances solían ser las figuras principales de la historia, como los reyes de Castilla y los de Granada, obispos, reyes moros, junto con caballeros, comendadores y alcaldes. Los romances eran una forma de propagar noticias, y los reyes los utilizaban como recurso político de propaganda. En cuanto al lenguaje, se reconoce un vocabulario arcaico, así como un uso especial de tiempos y modos verbales. En el romance leído aparece nuevamente la exaltación de la honra como tema. Además, la figura femenina tiene un lugar protagónico, hecho que se distingue en varios romances. ‘mientas-amm: rra-amasar ' ¿ws-Pïwsxexflaqsïnïxxrnzu-uïmaï: a raacscíi. azrivriiiiitiss: ¿Qué caracteristicas del héroe antiguo están presentes en el Cid? v ¿En qué se asemejan y en qué se diferencian los romances españoles de los franceses y germanos? a Reflexionen y expliquen con sus palabras la siguiente cita de Menéndez Pidal: “El extranjero que re- corre la Peninsula debe traer en su maleta un Romancero y un Quijote, si quiere sentir y comprender bien el país que visita”. e ¿Qué es un romance? ¿Qué temas desarrolla? identifiquen en el romance leido dos palabras arcaicas y dos usos especiales de tiempo y modo ver- bal. Realicen algunas observaciones respecto del uso de la lengua y debatan entre ustedes los senti- dos de esos usos.
  22. 22. l; l Z. l"'Í: -)I1'Ï; lilfI ll. Las epopeyas y los cantares de gesta tuvieron una gran difusión en todo el mundo medieval de Occidente y fueron las primeras narraciones registradas por escrito. A partir de entonces, estas historias no han dejado de estar presentes, ya sea me- diante alguno de sus personajes o por la referencia a algún episodio particular, en muchas grandes obras literarias posteriores. El fragmento que leerán a continuación corresponde a un cantar de origen germá- nico, que cuenta cómo Beowulf, un príncipe del sur de Suecia, ayuda a Hrothgar, rey de los daneses, cuyo salón es incesantemente atacado por un fabuloso monstruo. PRIMERA PARTE: EL ACOSO DEL OGRO INFERNAL El ataque a Heorot Poco tiempo después de inaugurarse el lujoso Heorot —quizás atraído por el sonido de las arpas y las risas de los concurrentes-, uno de los monstruosos habitantes de las maris- mas se acercó durante la noche a fisgonear a través de las ventanas del salón, en el cual los nobles se habían reunido para dormir en sus sitiales una vez retiradas las mesas. Su nombre era Grendl, hijo de Wolkja. Encontró en el Salón a nobles y guerreros durmiendo después del opíparo banquete, y sin misericordias, arrancó de sus sueños a treinta de los allí presentes y huyó rápidamente rumbo a su guarida, ávido de co- menzar a devorar su botín. Y fue solo en la incierta penumbra que precede al alba cuando los hombres com- prendieron la magnitud del hecho perpetrado por Grendl. Grandes lamentos se oye- ron durante toda la mañana, y muchos jefes poderosos, curtidos en mil batallas, llo- raron por sus compañeros perdidos. La angustia oprimía duramente sus corazones. La bestia volvió la noche siguiente y nuevamente debieron el rey y sus ncïles llorar a sus compañeros caídos. La tragedia se repitió una y otra vez. No obsza rre. ninguno de los guerreros de Hrothgar, soldados probados en los avatares de inn; . . e- rables batallas, fue capaz de enfrentarse al feroz enemigo y de alli en más. el 7 a; : hall permaneció desierto durante las noches. Doce inviernos transcurrieron en Heorot mientras en todas las latir; ies I : s j : tas cantaban tristes baladas sobre la forma en que Grendl se había 2;: : : a: : : '-_ mead hall de Hrothgar. Él sufría la más cruel de las amarguras. ‘FE’ i : ' bajas de sus compañeros, y cómo ninguno de sus guerreros se aïreñf la bestia que, acicateada por su aún más aterradora madre. ai; :2": a : :.. 5:5 garras a los hombres y los devoraba, con toda violencia y maligníia i. Beowulf se entera de la existencia de Grendl y parte a su encuentro Las penurias de los nobles guerreros scyldinga llegaron. a tares ríe Los bardos trashu- mantes, a oídos de los geata, los guerreros de la tribu del rej: Hjsgelac, cuyos integran-
  23. 23. lu mirada épica tes eran los hombres más fuertes y valientes de aquellos días, poderosos, disciplinados y nobles como no se conocían otros sobre la faz de la tierra. El rey y el consejo de ancia- nos decidieron quién era la persona indicada para ayudar a Hothgar y a los daneses: era Beowulf, uno de los nobles preferidos por toda la corte geat, tanto por su arrojo y su valentía, como por su nobleza y conducta irreprochable. Impulsados por un viento propicio, la espumosa estela de la proa surcó un día y medio después las aguas de una caleta bordeada de altos acantilados que refulgían bajo los rayos del sol como si estuvieran tallados en el más puro cristal. En medio de aquel pasaje encantado, el ba- jel rozó suavemente con su quilla la arena de la playa: el viaje había terminado y, una vez en tierra, los quince nobles geata, vestidos con sus armaduras y cotas de malla, se apresuraron a agradecer a los dioses haber tenido viaje rápido y sin contratiempos. Beowulf arriba a Heorot Cuando Beowulf estuvo frente al rey de los daneses, así le habló: “Soy pariente y ser- vidor del rey Hygelac. De ningima manera podría haber ignorado, aun desde mi tierra natal, las malévolas correrías de Grendl sin acudir a detenerlo. Por esa razón, los hom- bres sabios de mi tribu me han solicitado, soberano Hrothgar, que os buscara, porque conocen la fuerza de mi brazo. Ahora estoy comprometido con mi gente y con la Vuestra a terminar con ese maligno flagelo que es Grendl. Y ahora, si me permitís, señor, debo prepararme para mi combate individual”. El guerrero geat solicitó permiso al rey para enfrentar ala bestia sin armas, como un modo de complacer aún más a su soberano Hygelac. El anciano rey aceptó y agradeció al valiente Beowulf. El combate Llegada la noche, los guerreros que guardaban el mead hall dormían, excepto Beowulf, que vigilaba con indignación y furia y presentía el combate inminente. Y no fue defraudado por el merodeador de las tinieblas, que llegó desde los lóbregos pantanos donde moraba y, empujando con una sola mano las magníficas hojas de la entrada, sujetas por pesados cerrojos forjados en el acero más resistente, se desplazó hasta el salón principal, con los ojos ardiendo como brasas, y su maligno espíritu se iluminó ante la expectativa del suculento festín. Disimulado entre las penumbras, Beowulf vigilaba, con la serenidad y la paciencia de una fiera al acecho, esperando el próximo movimiento de la perversa criatura. Grendl se encaminó hacia uno de los guerreros dormidos, lo levantó en sus brazos y clavó sus poderosos dientes en la yugular, bebiendo su sangre, para luego devorarlo. Incapaz de soportar otra escena como la que acababa de presenciar, Beowulf se enfrentó al monstruo quien, al sentir sobre sus dedos y su brazo la presión que ejercían las manos del príncipe geat, comprendió que jamás había encontrado otro hombre con tanta fuerza en sus dedos y, repentinamente, como jamás había pensado que pudiera sucederle, se sintió atemorizado y quiso huir a refugiarse en su escondite. Beowulf afe- rró al engendro con fuerza irresistible, presionando hasta que los dedos de Grendl y los huesos se rompieron como palillos delgados.
  24. 24. 15:4 1233!’: Al comprender la potencia de aquellas manos que lo atenazaban, la criatura quería huir, pero Beowulf se aproximaba cada vez más a él. El estrépito procedente del interior del salón alertó a los scyldinga que reconocieron aquellos ruidos como las mesas del mead hall, arrancadas de cuajo del piso y arrojadas contra las paredes: jamás hubiera pasado por la mente de ninguno de ellos que una criatura pudiera levantar un mueble de ese tipo, pesadamente taraceado en hueso y marfil y recamado en oro, y arrojarlo a varios metros de distancia, quebrando sus patas de roble como si se tratara de cañas. Poco tiempo después, al estruendo de muebles destrozados se sumó un alarido que heló la sangre en las venas de los daneses: Grendl, el cofrade de los demonios, aullaba a los cielos su herida y su derrota a manos del más poderoso de los guerreros vivos. Ya por entonces, todos los guerreros blandían sus temibles lafe, tratando de ayudar a su jefe; sin embargo, todos sus esfuerzos fueron inútiles ya que, lo que no podía saber ninguno de ellos era que ningún acero forjado por el hombre podía herir a aquel engendro, porque su cuerpo se encontraba protegido por un hechizo que rechazaba los mandobles que recibía, sin siquiera percibirlos. Sabia había sido la decisión de Beowulf de luchar sin armas ya que, de lo contrario, la confianza en ellas quizá le hubiera hecho perder la vida. El engendro demoníaco sintió, entre alaridos, cómo las articulaciones de su hombro iban cediendo y separándose de sus tendones, hasta que el brazo terminó arrancado del cuerpo a la altura del hombro, con lo que aquella criatura pudo finalmente escapar de las manos de su enemigo. ¡La gloria quedaba en manos de Beowulf, y Grendl, mortalmente herido, corría tambaleante a refugiarse en su apestosa cueva de las montañas! Beowulf cumplió con su promesa a los scyldinga y todas sus penas llegaron a su fin. Aquello se hizo evidente cuando Beowulf dejó caer a sus pies el brazo y el hombro de Grendl y junto a ellos, la garra que tantas vidas había tronchado y tantos pesares había provocado. SEGUNDA PARTE: LA VENGANZA DE LA MADRE DE GRENDL El ataque a Heorot Pronto el silencio del sueño se convirtió en el dueño absoluto del hall, pero un vengador del maligno Grendl había logrado penetrar en el salón y uno de los 2 :1- bles, que era la mano derecha del rey en la batalla, fue presa de él. Y aquel 3:21 vengador no podía ser otro que la madre del ogro muerto a manos de Be: - 32?. hembra troll, particularmente horrible hasta para los de su propia raza. ;: e miserablemente en las aguas turbias y pestilentes de los pantanos inferí ares. te: '- cándose en el lodo y alimentándose de algas corrompidas y peces 3:15:25. Ávida de Venganza y con un estado de ánimo triste y lóbrego, : í i, u: larga j: p e: 2»- so viaje en busca de los asesinos de su hijo. Con ese propósito fifa e: La menïe, se Llegó hasta el Heorot, donde los daneses, considerándose seguros, cíxmían tranquilos. En el salón, la madre del ogro descubrió, pendientes del tech 3. el brazo y la garra de su hijo, y su alarido de dolor renovado estremeció las paredes del Heorot. Enardecícla por la ira, regresó en busca de más víctimas y se enfrentó al anillo de espadas que los ‘1
  25. 25. nobles blandían frente a ella. El sabio y anciano rey, el guerrero gris, transido de dolor al enterarse de la muerte de su jefe de armas, mandó inmediatamente un mensajero en busca de Beowulf, que esa noche no se hallaba en el hall. [. ..] El combate en el fondo del lago firmemente empuñada en su diestra, hasta revisar minuciosamente la inmunda gua- rida, hasta que distinguió el cuerpo de Grendl: el monstruo yacía en un lecho de algas acuáticas, mostrando aún sus heridas sufridas durante el combate en Heorot, y con el brazo y la garra que el mismo Beowulf le había arrancado, colocados a lo largo de su cuerpo muerto. El guerrero notó una herida que él no había causado; el tórax y el abdo-
  26. 26. men estaban abiertos como por el corte de una filosa espada, y dentro de ellos faltaban la mayoría de los órganos vitales. Por lo tanto, y en previsión de lo que las huestes demoníacas pudieran planear con el cuerpo, el paladin de los geata asestó un terrible mandoble sobre el cuello de la horrible bestia, separando la cabeza del cuerpo; sabía que eso impediría que cualquier tipo de arte mágica pudiera volverlo a la vida. A conti- nuación hizo lo mismo con la cabeza de la maligna troll y se dispuso a la difícil tarea de salir ala superficie con sus trofeos, atravesando las aguas pobladas de bestias. Luego de una última mirada a la cueva, Beowulf tomó entre los dedos de su mano izquierda los cabellos de ambos cráneos, colgó de su cinturón la empuñadura de la es- pada y emprendió su regreso hacia la superficie; para su sorpresa, las aguas eran ahora limpias y tranparentes, libres de alimañas, y en mucho menos tiempo del que le había tomado llegar al fondo, alcanzó la superficie, llevando consigo sus preciados tesoros. Anónimo, Beowulf, Buenos Aires, Longseller, 2004. (Adaptación. ) Glosario mead hall: en la Alta Edad Media escandinava, se llamaba mead a una bebida fermentada a base de miel y agua. Los-salones donde los reyes se reunían con sus nobles más destacados fueron conocidos como mead hall (salón de mead). Heorot: nombre dado al mead hall del rey Hrothgar. Se supone que estaba situa- do sobre la margen norte del estuario del río Támesis. geat (en plural, geata): término derivado del vocablo sueco gautar. Designa a un pueblo de origen germánico que habitó en el sur de Suecia. Hrothgar: rey de los daneses. Su nombre significa ‘lanza veloz’. scylding: perteneciente al pueblo de Scyld, antiguo rey de los daneses. Hygelac: rey de los geata que fue sucedido en el trono por Beowulf. lafe: antiguas espadas cortas de un solo filo, utilizadas por los vikingss. mandoble: golpe que se da tomando la espada con ambas manos. troll: especie de duende o elfo germano-escandinavo, de gran tamaí : . E : ::j: le y feroz. y r l. ¿Por qué Beowulf acude en ayuda de los daneses? 2. ¿Cuáles son los indicios que resaltan las virtudes para el : : t: ¿:5 de; _: ti: í geat, en su enfrentamiento con Grendl? 3. ¿Por qué creen que el agua del lago era clara y limpia al regresar Becz-¡ulf de su combate en la caverna con la madre de Grendl?
  27. 27. Se conoce como literatura medieval germánica al conjunto de obras literarias que se produjeron en el área de influencia germánica durante la Edad Media. Los pueblos germanos eran los que habitaban en el norte de Europa y no habían sido sometidos por el Imperio romano, razón por la cual estos últimos los denominaban bárbaros. Las tribus germánicas eran numerosas y diversas, y también lo eran sus len- guas. En este sentido, puede decirse que las lenguas germáni- cas occidentales dieron origen al anglosajón o antiguo inglés, lengua en la que está escrito Beowulf. Inglaterra era una provincia romana, por lo que la crisis del Imperio favoreció que, desde las fronteras septentrionales, los bárbaros germánicos penetrasen poco a poco en este territo- rio. Por este motivo, si bien el poema está escrito en Inglaterra, debe entenderse como una epopeya de la antigua nación ger- mánica en su conjunto, como queda evidenciado en el hecho de que el héroe es gauta (o geat), es decir, habitante del sur de Suecia, y la acción se desarrolla en Dinamarca. Contrariamente a lo que sucedía con la épica española, los elementos maravillosos y fantásticos y las fuerzas sobrehuma- nas eran habituales en la épica francesa o germana. En relación con los aspectos culturales y sociales que pone de manifiesto el poema, estos son también germánicos: la cul- tura germánica se fundamentaba en los principios de la mo- narquía electiva, según los cuales un consejo superior de guerreros elegía a su dirigente, que ejercía de gobernante de la tribu y que contaba con el apoyo de un Consejo de sabios, tal como aparece en esta obra. A lo largo del poema pueden apreciarse también ciertos cultos paganos de los antiguos germanos en convivencia con diversas referencias al cristianismo: es muy probable que, siendo originalmente oral, como toda la literatura épica de la Alta Edad Media, fuese transcripto por unclérigo inglés en el año 1000 aproximadamente, y que corresponda a la fusión de dos antiguas composiciones independientes con un protagonista común. La fecha de origen del poema puede situarse alrededor del siglo VIII de la era cristiana y está dividido en dos partes: la primera parte, correspondiente en su integridad al primero de aquellos dos antiguos poemas, ocupa aproximadamente mil novecientos versos y narra las gestas del héroe frente a Grendl y su madre, dos seres demoníacos de quienes se dice en el poe- ma que eran descendientes de Caín; la segunda parte corresponde a un relato oral independiente del anterior, que transcurre en el sur de la actual Suecia, años después de la aventura en el Heorot, siendo ya Beowulf el rey del pueblo gauta, y narra cómo el héroe enfrenta a un dragón que amenaza el reino. Como consecuencia de esta pelea, Beowulf muere. La muerte de Beowulf tiene dos consecuencias: el final de su linaje real y la conquista por parte de una nación extranjera que los absorberá como pueblo.
  28. 28. in; ‘¡iii! "a astur: i rmfliisïe «i: ¡num-re De las literaturas del Occidente la de inglaterra es una de las cios más importantes. (Defixos a iuicioso lector la elección de la otra. ) Hará unos doscientos años se descubrió que esa iïteratztra encerraba una suerte de cámara secreta, a manera del oro subterráneo que guarda ia serpiente del mito. Ese oro antiguo es la poesia de los anglosajones. Al desmoronarse el imperio en el siglo V, las legiones abandonaron la isla de Bretaña y la dejaron desguarnecida. Íderc 35 saiones, anglos y iutos, la invadieron y fueron ocupándola. Procedian del norte de Alem . Dinamarca y de la desembocadura del Rhin. i. ..) Los sajones derivaban su nombre de ia bra seax, que en su idioma quiere decir cuchillo. Los anglos, procedentes de Angetn. ai so: de Dinamarca, bautizarían a Inglaterra, que se llamó al principio Englaland (Tierra de Eos Arïgïos} y después England. Trajeron su mitologia o sus rudos mitos, sin duda afines a que car iron después los escandínavos en la Edda Mayor. Asimismo trajeron la antigua memoria de . . . » leyendas de los geatas y de los godos y de Atila, curiosamente asimilado a su trad. Jorge Luis Borges y María Kodama, Breve antoáogrï: 5,151355"; Santiago de Chile, Ediciones La Ciudad. i. v‘ En la Odisea y en la Ilíada encontramos que los hechos que priman son los de sangre, 13s ’ Al poeta del Beowulfle interesaban, más que los hechos militares, la hospitalidad, la cortesia. La regalos. los juglares; esto es, lo que actualmente llamaríamos la vida social. Todo esto era do en esa época. Debía agradarles a los saiones, que vivian en un tiempo violento y en ver. 557° . | inhospitalaria. Europa era más iria. Esto se sabe porque las investigaciones han demosíraí: :. animales que vivian antes en regiones del sur de Europa, actualmente se encuentran se‘: z ‘r re. Asi los renos, que vivian en Alemania, ahora solo se encuentran en Escandinavia. Fr _ un país pantanoso. Los germanos vieron en esa tierra algo terrible, maléfico. Pobáar: e t; - : territorio de pantanos con seres del mal, demonios. Eran, además, un pueblo cu"; — demuestra en que contaran los años por inviernos, los dias por noches. Ei frío que IE. ‘ tierras es lo que aparece constantemente en los textos; siempre se habla de los ter: del rigor del invierno. La llegada dela primavera era saludada como un gran azote, i’ ' U) m Nlartin AriasyNlartin F5214. S: _ Bueros es : "za-mua. ; .. . ‘r ¿Cómo explica Jorge Luis Borges el poblamiento de la actual Inglaterra y cae reïaïfa puede estabíecerse, según este autor, entre este proceso y el hecho de que la literatura de ïngïeterra sea una de las dos más im- portantes de Occidente? “ Averigüen qué es la Edda Mayor mencionada por Borges y realicen un breve informe por escrito. En la cita de Borges que hacen Martín Arias y Martin Hadis, se establece una comparación entre los hechos que se destacan en la Odisea y la Ilíada, y los que se resaltan en Beowulf. Expliquen cuál es el resultado de dicha comparación y cuál es la interpretación que se propone. 225m1‘ oía ’É' mízïztrzez‘; traza:

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