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El homo sapiens-habilis-demens y las representaciones sociales de la tecnología

La aproximación a la contemplación del ser humano en su sentido pleno, comporta la
conjugación en una misma imagen de los diversos planos de su expresión,
respondiendo, incluso, a manifestaciones contradictorias. Este artículo pretende
exponer algunas trazas argumentativas que vinculan las representaciones de la
tecnología en la sociedad y la mirada que, sobre el ser humano, se desprende de la
tesis de reconceptualización del hombre y la naturaleza desde una perspectiva de
complejidad del pensamiento humano que presenta Morin (1990)

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El homo sapiens-habilis-demens y las representaciones sociales de la tecnología

  1. 1. Universidad de Los Andes Facultad de Humanidades y Educación Doctorado en Ciencias Humanas Seminario de Introducción a las Ciencias Humanas El homo sapiens-habilis-demens y las representaciones sociales de la tecnología María Angela Petrizzo Páez C.I. 11.461.579 - Mérida, Septiembre 2013 -
  2. 2. El homo sapiens-habilis-demens y las representaciones sociales de la tecnología. Introducción La aproximación a la contemplación del ser humano en su sentido pleno, comporta la conjugación en una misma imagen de los diversos planos de su expresión, respondiendo, incluso, a manifestaciones contradictorias. Este artículo pretende exponer algunas trazas argumentativas que vinculan las representaciones de la tecnología en la sociedad y la mirada que, sobre el ser humano, se desprende de la tesis de reconceptualización del hombre y la naturaleza desde una perspectiva de complejidad del pensamiento humano que presenta Morin (1990). De la condición de ser humano. En las redefiniciones conceptuales de “hombre” y “naturaleza” presentes en Morin (2005), encontramos una referencia a un ser humano con varios “nacimientos”. De algún modo, esta perspectiva nos acerca a la idea de que la naturaleza humana es algo que se adquiere; “emerge” en sus términos por un proceso de ocurrencia posterior al nacimiento biológico. De esta suerte, ese estadio inicial de proto-desarrollo de la condición humana es del dominio del llamado homo sapiens, desde cuyo interior florece la condición de ser humano a través de su relación directa con todos los elementos de la naturaleza circundante. Tras este contacto, el hombre, y la mujer pueden aspirar a desarrollar de modo pleno las promesas genéticas con las que nace dada su condición biológica.
  3. 3. Morín (1998) identifica este momento biológico del desarrollo humano con el proceso evolutivo propio de la condición humana que nos condujo, como raza, a adquirir progresivamente distintas destrezas motoras, como el bipedismo, por ejemplo, e ir progresivamente también descubriendo, inventando y desarrollando tecnologías útiles para su supervivencia. Hanna Arendt (2009), dedica todo un libro a hablar de lo que es el hombre, la construcción de su vinculación con su naturaleza social y el devenir de ambos. Esto es lo que denomina La Condición Humana lo cual, para la autora supone una carga importante de elementos inherentes al hecho biológico de ser humano y cuya negación podría suponer, incluso, la negación misma de este hecho biológico. Lo que, veremos más adelante para Morin es un resultado de un segundo “nacimiento” habilitado por la razón, para Arendt, sin embargo, es algo inherente al hombre y que resulta, quizás, la manifestación mas profunda y genuina de lo que llama vita activa y es la conjución de discurso y acción. Dice Arendt, (...) una vida sin acción ni discurso -y esta es la única forma de vida que en conciencia ha renuciado a toda apariencia y vanidad en sentido bíblico de la palabra- está literalmente muerta para el mundo; ha dejado de ser una vida humana porque ya no la viven los hombres.(201) Resulta sensato pensar que acción y discurso pese a ser, como dice Arendt parte de la condición humana, no han sido los mismos desde que el hombre es hombre. Resulta evidente, por tanto que el ejercicio de esa vita activa que construye supone una combinación de acciones que hemos descrito antes y que, finalmente, modifican accion y discurso a medida que se articulan como tales. Quizás Morín nos afirmarría que no son los elementos señalados por Arendt los que resultan, a su análisis, más genuinos del ser humano. Sin embargo, es bastante
  4. 4. probable que ambos autores coincidan en mostrarnos cómo, a cada descubrimiento derivado de la acción humana, parece sucederle un cambio de paradigma que trasciende desde lo cotidiano de esos “pequeños” hallazgos hasta lo cultural, y supone también una revisión sobre la comprensión y revisión de los condicionantes propios derivados del caracter biológico del ser humano. Al respecto, y pensando en los cambios de paradigmas en la física, nos dice Capra (1996): (...) Actualmente revivimos la crisis intelectual de los físicos cuánticos de los años veinte, en forma de una crisis cultural similar pero de proporciones mucho más amplias. Consecuentemente, asistimos a un cambio de paradigmas, no sólo en la ciencia, sino también en el más amplio contexto social.(27) La aparición del uso del fuego, la búsqueda de protección con ropas frente al frío o con techo para guarecer el cuerpo de la lluvia, se convierten en ejemplos de hallazgos tecnológicos propios de procesos vinculados a la experimentación, el descubrimiento, el desarrollo, y el aprendizaje y que son básicos para la apropiación de la información derivada de la experiencia adquirida. Estos procesos, volviendo a Morin, superan el estadio de condición biológica del ser humano y suponen su transición hacia lo que el autor denomina homo sapiens. La tecnología, según la perspectiva de un homo sapiens así entendido, equivale a la comprensión de su razón de ser en tanto que sujeto del conocimiento empírico. Así, el hombre configura la autocomprensión de su estar en el mundo en función de cuánto puede utilizar de este mundo para satisfacer sus necesidades básicas de subsistencia. El camino hacia la satisfacción de sus necesidades, parece estar trazado y también mediado por el uso de la tecnología. Así, asumimos que la tecnología es una respuesta, generalmente instrumental, a
  5. 5. preguntas sencillas derivadas de problemas empíricos cotidianos del ser humano. Siendo instrumental, resulta claro que hablamos exclusivamente de las denominadas tecnologías duras1 . La asunción de un referente estrictamente físico-tangible para la tecnología y la transferencia de esta perspectiva sobre el conocimiento derivado de su uso y aprovechamiento, generalmente denominado científico, es, en buena medida, responsable de la compartimentación de éste y la tecnología. No resulta extraño, por ejemplo, que la llamada “tecnología popular”, al referirse a solución de problemas contidianos utilizando el saber popular, que emerge de lo cotidiano, sea vista por el paradigma dominante del conocimiento científico y sus defensores como una tecnología menor. Sn embargo, pese a sus carencias, esa noción de tecnología, resulta radical para la condición sapiens en el ser humano que nos muestra Morin: la actitud para experimentar y comprender de un modo casi ingenuo y muy abierto sobre aquello que se observa. La tecnología como garantía de subsistencia. El advenimiento del homo habilis En su comprensión sociológica, la idea del homo habilis se ubica en el dominio de las capacidades y potencialidades del ser humano como elemento que habilita primero la comprensión y luego la interacción del ser y su vinculación con cuanto le rodea. En este contexto, lo que es analizable, comprensible, susceptible de ser complejizado en su análisis, es todo aquello que el ser humano puede percibir a través de sus sentidos y convertirlo en objeto de su razón. Una idea sustancialmente positivista subyace en esta 1 La clasificación entre tecnologías duras y blandas, es comunmente aceptada para diferenciar factores tecnológicos vinculados a elementos ingenieriles, mecánicos, de maquinaria o estructuras físicas (tecnologías duras); de aquellas vinculadas a la conformación, mantenimiento y funcionamiento de organizaciones, por ejemplo (tecnologías blandas).
  6. 6. aproximación que se extiende también a las relaciones hombre-naturaleza y, en consencuencia, encierra una perspectiva de igual tenor sobre la tecnología. El hombre que transforma, sirviéndose de aquello que conoce y comprende en el proceso de idear nuevas herramientas y tecnologías permite, a su vez, la configuración del ser humano como homo habilis que, de algún modo, da sentido al homo sapiens que habita en él de modo casi primitivo, y lo configura de modo explícito en sus relaciones con la naturaleza. Pero el homo habilis no sólo es diestro con las manos para re-crear el mundo, sino también en los relatos, imaginarios, narrativas y representaciones que, entre otros, construye para re-crearse a sí mismo en el mundo que lo rodea. Volviendo a Arendt, es el homo habilis, el que se manifiesta en la llamada vita activa. Aquello que la autora asocia de modo exclusivo a la condición humana Morin, sin embargo nos lo presenta como un nuevo nacimiento: el del hombre en dominio de lo que Capra (1998) denomina ecología profunda, y que se configura en torno a una visión holistica, integradora, del mundo que “lo ve como un todo integrado más que como una discontinua colección de partes” (28). La vinculación del ser humano, del homo habilis, con su entorno, es recursiva: de su aproximación sensorial al espacio inmediato que lo rodea se deriva la construcción bastante más compleja en torno a sus actitudes, expectativas y habilidades, y a los relatos que de éstas construye para, a su vez, derivar, una nueva interacción y comprensión de ese entorno y de sí mismo en la construcción de herramientas, técnicas e instrumentos útiles para su quehacer en el entorno que, nuevamente será objeto de su observación.
  7. 7. El conocimiento y su cultivo, es también parte de lo que evidencia el homo habilis como inherente a su comprensión de cuanto ocurre. La tecnología pese a su inherente carácter instrumental, es concebida como un espacio que postula la búsqueda del conocimiento con un fin directamente utilitario. Pero en esta relación entre conocimiento y ser, la razón opera para el hombre en la generación de los relatos que puedan contextualizar a ese mismo hombre con respecto al entorno en que habita y, al mismo tiempo, justificar sus acciones en él. Son estos relatos y co-relatos los que comienzan a constituir el sustrato directo de la razón operando sobre el quehacer tecnológico y su comprensión por parte del hombre. La tecnología bandida. El homo hábilis trocado en homo demens La manifestación de la condición del homo demens explica los modos en los cuales el ser humano que, según Morín, se encuentra en un estado de desapego de la naturaleza y enajenado de su origen y con el riesgo inminente de morir a merced de su propia autoidolatría, como expresión máxima de su orgullo hijo de la exaltación excesiva a su racionalidad y el culto devoto hacia ella. Esta condición en el ser humano, le incapacita para acercarse hacia un necesario reconocimiento del peso que él y su visión sobre la naturaleza, tienen con respecto al devenir de ésta. Esto es así, fundamentalmente porque la naturaleza ocurre de modo no condicionado por aspectos culturales, mientras que estos sí condicionan el quehacer del hombre. No se trata de afirmar de modo contundente que la naturaleza es independiente de factores culturales, sino confirmar que es la acción humana la que funciona, en lo bueno y en lo malo, como vaso comunicante entre la naturaleza y los factores culturales. Quizás movido por factores achacables a patrones culturales, el ser humano acaba por
  8. 8. exacerbar en su vida el uso y presencia de la tecnología de lo rápido, lo ubicuo y lo efímero. La preeminencia de esta idea se traduce en una suerte de tecnificación de la sociedad, y una socialización de la tecnología. La tecnología y su novedosa ubicuidad atrapa al hombre en la conducción de sus relaciones y comportamientos sociales. En estos tiempos para un grupo de seres humanos, la tecnología en general, y en específico las de comunicación e información, lo es todo en su vida: depende de ella bien porque tienen acceso y su uso es habitual, o bien porque el uso de la tecnología condiciona de modo determinante su trabajo o el acceso a modos tenidos como “mínimos” de vida. Para un grupo muy grande de seres humanos, sin embargo, la tecnología y su uso en labores cotidianas son circunstanciales o casi inexistentes. La tecnología es un indicador de facto en mediciones de desarrollo humano o efectividad de políticas nacionales. Frente a ello, Morin (2002) nos habla de la tierra patria para denotar la necesidad de atender de modo urgente e inmediato la biósfera y la humanidad en la conformación del conjunto complejo que son. El problema no parece sólo atender a temas y problemas estrictamente técnicos de la ecología, sino sociales y culturales del comportamiento del hombre: nos dice Morin: (...) nos encontramos en la edad de hierro planetaria: aunque solidarios, seguios siendo enemios los uos de los otros, y el despliegue de os odios de raza de reigió y de ideología conlleva siempre, guerras, masacres torturas inquinas y despecios. El mundo padece los dolores agónicos de aalgo que no sabemos si es naciminento o muerte. La Humanidad no consigue daar a luz a la Humanidad. De allí que la idea de tierra patria es más un llamado a glocalizar criterios básicos de supervivencia de nuestras sociedades, atendiendo las razones de comportamientos culturales locales, en un contexto de preservación de la vida global.
  9. 9. Consideraciones finales. En palabras de Morín, el ser humano encierra en sí mismo una dualidad efímera que es genuina de su naturaleza: la suerte de vigor destructivo de su violencia. En otras palabras, el hombre comparte espacio, tanto con la fuerza de poder comprender el entorno en que habita y generar conocimiento de ello, como con un compulsivo y casi incontenible accionar autodestructivo. Parece que, ontológicamente, la razón del homo sapiens resulta insuficiente para superar la locura del homo demens. De igual forma, la búsqueda por el conocimiento y el desarrollo de nuevos relatos acerca de la tecnología, no puede desligarse del hecho que esto conlleva: una sobreexplotación de recursos naturales y del homo demens que encierra el condicionamiento de los habitantes del planeta. Consideraciones emergentes sobre nuevos paradigmas económicos y productivos pudieran ser claves en la transición hacia otros modos de representar esta dramática y aparentemente definitiva dualidad humana. Parece ser que el paradigma expoliador de recursos naturales tiene una antinomia en el paradigma de la economía de producción de pares, cultura del cultivo y preservación y en la formación de prosumidores. Elinor Ostrom avanzó en el campo de la producción de comunes y la configuración del procomún, compuesto éste no sólo por bienes materiales sino también por bienes derivados del pleno ejercicio del caracter sapiens y habilis del hombre. Estos últimos paradigmas, tal como emergentemente vienen siendo planteados por filósofos y economistas europeos e iberoamericanos, trascienden, en sus planteamientos, la visión estrictamente instrumental de la tecnología, atendiendo a la propuesta feenberiana de considerar elementos sociales que trascienden lo instrumental y permiten abordar el hecho tecnológico desde una perspectiva complejizante del mismo. La dualidad del hombre, sin embargo, persiste y es una dramática representación de su
  10. 10. complejidad: sapinens y demens, parecen ser representaciones complementarias que pudieran permitir al hombre superar la certeza de la muerte pero, al mismo tiempo, plantean un escenario dialéctico irresoluto y lleno de incertidumbre. Referencias Bibliográficas Arendt, H. (2009): La condición humana. Buenos Aires: Paidós. Capra, F. (1996): La Trama de La vida. Una nueva perspectiva de la vida. España: Anagrama. Cyrulnik, B. y Morin, E. (2005): Diálogos sobre la naturaleza humana. Traducción Lucas Vermal. Editorial Paidós. Colección Paidós Asterisco. Feenberg, A. (2002): Transforming Technology. A critical theory revisited. Nueva York: Oxford University Press. Lizcano, E. (2006): Metáforas que nos piensan. España: Traficantes de sueños. Martínez M., M. (1997): El paradigma emergente. Hacia una nueva teoría de la racionalidad científica. México: Trillas. Mires, F. (1996): La revolución que nadie soñó o la otra posmodernidad. Caracas: Nueva Sociedad. Morin, E. (1990): Introducción al pensamiento complejo. España: Gedisa. __________ (1998): El paradigma perdido. Barcelona: Kairós. __________ (2002): Introducción a una política del hombre. España: Gedisa. Ostrom, E. (1990): Governing the commons: The evolution of institutions of collective action. Cambridge: Cambridge University Press

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La aproximación a la contemplación del ser humano en su sentido pleno, comporta la conjugación en una misma imagen de los diversos planos de su expresión, respondiendo, incluso, a manifestaciones contradictorias. Este artículo pretende exponer algunas trazas argumentativas que vinculan las representaciones de la tecnología en la sociedad y la mirada que, sobre el ser humano, se desprende de la tesis de reconceptualización del hombre y la naturaleza desde una perspectiva de complejidad del pensamiento humano que presenta Morin (1990)

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