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La Junta Editorial del NY Times envía un Mensaje de
‘Prudencia’ sobre el Abandono Nuclear
Harvey Wasserman | Ecowatch.com ...
Examinémoslo por partes:
La edición comienza citando el escudo "Nuevo confinamiento seguro" que se
construye sobre los res...
los jóvenes que estaban en la ruta del viento en Chernobyl, existen todas las razones para
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Four of these decrepit nukes shut last year, with at least one more—Vermont Yankee—
scheduled to close in 2014. For health...
A decade behind schedule, millions over budget, technologically unproven, threatened by
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La Junta Editorial del NY Times envía un Mensaje de ‘Prudencia’ sobre el Abandono Nuclear

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Traducción de "La Junta Editorial del NY Times envía un Mensaje de ‘Prudencia’ sobre el Abandono Nuclear. Artículo de Harvey Wasserman" publicado en Ecowatch.com - Mayo 4, 2014, valiente y detallado artículo que desnuda la absurda, anacrónica y ciertamente inconveniente posición del NY Times acerca de una industria decadente y que cierne peligros mortales sobre nuestro planeta.

En apoyo a la industria de la energía nuclear de morir, el Consejo Editorial del New York Times ha escrito un epitafio inadvertido.
Publicado en la edición del 2 de mayo, las lecciones correctas de giros de Chernobyl y tropiezos alrededor propios informes del periódico. Aunque no intencional , que finalmente entrega un mensaje de "prudente " abandono esencial.

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La Junta Editorial del NY Times envía un Mensaje de ‘Prudencia’ sobre el Abandono Nuclear

  1. 1. La Junta Editorial del NY Times envía un Mensaje de ‘Prudencia’ sobre el Abandono Nuclear Harvey Wasserman | Ecowatch.com - Mayo 4, 2014 10:47 am | En apoyo a la moribunda industria de la energía nuclear, el Consejo Editorial del New York Times ha escrito un epitafio inadvertido. Publicado en la edición del 2 de mayo, Las Lecciones Correctas de Chernobyl gira y tropieza alrededor de los propios reportes del periódico. Aunque no intencionalmente, finalmente entrega un "prudente" mensaje esencialmente de abandono. The Times concede que "el mundo debe hacer todo lo posible para aumentar la eficiencia energética y enjaezar el sol, el viento, las corrientes oceánicas y otras fuentes renovables para satisfacer nuestras necesidades siempre crecientes de energía." La edición atrajo 288 entradas en su sección de comentarios antes de cerrarse. He publicado una de ellas en NukeFree.org . En general son muy variados y vale la pena leerlos . Debido a que el Times sigue siendo el diario principal, el editorial es una declaración definitiva sobre una industria en declive peligroso.
  2. 2. Examinémoslo por partes: La edición comienza citando el escudo "Nuevo confinamiento seguro" que se construye sobre los restos hirvientes de la unidad 4 de Chernóbil . Con "casi una década de retraso", su terminación es "una carrera contra el tiempo", debido al "estado decrépito del sarcófago "destinado a contener la radiación allí. Que aún debemos temer a Chernobyl más de 28 años después de que se derritió y explotó, subraya el "lado de pesadilla de la energía nuclear." Que el "amplio protector de acero" no se pueda terminar a tiempo, o tal vez ni siquiera acabe con el problema, es francamente aterrador, especialmente a la luz de la "próxima quiebra de Ucrania", por no hablar de una inestabilidad política que evoca imágenes horribles de dos guerras calientes y una fría. En medio de crecientes tensiones entre Ucrania, Rusia y el oeste, los medios corporativos evitan estudiadamente Chernobyl. Pero Bielorrusia y Ucrania desde hace mucho tiempo estiman el costo para cada país en $ 250 mil millones cada uno. Un importante estudio pone el número mundial de muertos en más de un millón de seres humanos. El Times dice que el terror de Chernobyl es "más potente que el de Three Mile Island antes, o que Fukushima después de él." Three Mile Island sufrió una explosión y fusión en 1979. Exactamente cuánta radiación se escapó y a quiénes perjudicó aún se desconoce. La industria niega vehementemente haber matado a nadie, al igual que negó que hubiera una fusión hasta que una cámara robótica demostró lo contrario . En Fukushima no hay final a la vista. Malo como era, Chernóbil fue una fusión principal y una explosión en un único reactor soviético en una zona relativamente despoblada. Fukushima tuvo tres fusiones principales y cuatro explosiones en reactores General Electric de diseño americano, de los cuales hay unas dos docenas de réplicas exactas que ahora operan en los EE.UU. , junto con más hermanas muy similares. Combustible usado sigue encaramado peligrosamente en altos sectores afectadoss del aire de Fukushima. Miles de varillas están esparcidas alrededor del sitio. La ubicación exacta de los tres núcleos fundidos es aún desconocida. Por lo menos 300 toneladas de líquido altamente radiactivo se vierten diariamente en el Pacífico, con el primero de sus isótopos llegando ahora a nuestra costa oeste. Enormes tanques de almacenamiento vierten constantemente aún más radiación. La fuerza laboral en el lugar no está bien entrenada y está fuertemente infiltrada por el crimen organizado. El propio Times ha reportado que una población aterrorizada desesperada está siendo obligada a volver a zonas muy contaminadas. Los niños están siendo expuestos en masa a dosis de radiación significativas. Teniendo en cuenta los horribles impactos en la salud de
  3. 3. los jóvenes que estaban en la ruta del viento en Chernobyl, existen todas las razones para temer incluso algo peor alrededor de Fukushima. Pero el Consejo de Redacción de Times sigue con esto: " Sin embargo, también hay que destacar que estos desastres nucleares civiles no han tenido ni superado el atractivo de la energía nuclear como fuente de energía limpia y abundante." ¿"Atractivo" para quién? Ciertamente, las empresas con grandes inversiones en energía atómica están todavía a bordo. La industria de los combustibles fósiles está completamente financiada de forma cruzada. Y una extraordinaria difusión de medios corporativos se ha enfocado en respaldar la absurda creencia de que la energía nuclear puede ayudar a mitigar el calentamiento global. Pero la gran mayoría del movimiento ambiental mundial sigue firmemente anti- nuclear. La oposición raizal tradicional a la reapertura de ningún reactor por parte de los japoneses es vehemente por decir lo menos. En medio de una revolución muy favorable a las tecnologías verdes, la opinión EE.UU. exige que se corten los subsidios nucleares, lo que significa la muerte de una industria que no puede vivir sin ellos. Y es aquí donde la edición se cae enteramente por la borda: "sólo Alemania sucumbió al pánico después de la catástrofe de Fukushima y comenzó a eliminar toda la energía nuclear en favor de grandes inversiones en fuentes renovables como el viento y el sol." La transición verde de Alemania se ha debatido durante décadas, se agudizó hace mucho tiempo debido a Chernobyl. Con fuerte apoyo popular, el desmantelamiento nuclear alemán, tal como en Suecia , Italia y muchos otros países europeos (Dinamarca nunca construyó ningún reactor) ha estado durante mucho tiempo sobre la mesa. El gobierno de centro-derecha de Merkel finalmente lo abrazó no sólo a causa de Fukushima, sino debido a que el establecimiento corporativo alemán decidió que irse por lo verde sería bueno para los negocios. Como el economista de la energía Charles Komanoff lo ha demostrado, ellos tienen la razón. A pesar del repunte predecible debido a unos pocos reductos fósiles/nucleares, Alemania cerrará sus reactores, como lo harán eventualmente con el tiempo todas las demás naciones. La edición dice que puede haber "un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero", pero será "temporal". Pero como algunos en la sección de las respuestas de los lectores lo señalan, el Times no tiene en cuenta los impactos propios de efecto invernadero de la energía nuclear, especialmente en la minería, molienda, transporte y enriquecimiento del combustible radiactivo. Para no hablar de las emisiones de calor en el aire y el agua de las operaciones regulares y las periódicas fusiones y explosiones. O aquellas que participan en el manejo aún no resuelto de los residuos radiactivos, tanto en los sitios de explosión donde miles de toneladas de barras de combustible usado y otros desechos calientes todavía se asientan.
  4. 4. El Times concede que "el mundo debe hacer lo que pueda para aumentar la eficiencia energética y aprovechar el sol, el viento, las corrientes marinas y otras fuentes renovables para satisfacer nuestras necesidades siempre crecientes de energía." Pero la visión de una tierra alimentada en forma verde no es ya propiedad de un movimiento hacia la energía solar (Solartopian). Como han señalado durante mucho tiempo el Times y otras publicaciones importantes, Wall Street ha rechazado completamente la energía atómica y está vertiendo miles de millones en fuentes renovables, especialmente energía fotovoltaica (PV) que convierte la energía solar en electricidad. Una revolución tecnológica, financiera y ecológica está en marcha. Tal vez la Junta Editorial del Times debe consultar su sección financiera. La edición luego cita un reciente reporte de un Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) como una razón para mantener la energía nuclear como "parte de la mezcla." Pero el informe del IPCC enfatiza en los aspectos negativos de la energía atómica, lo más crítico, la seguridad, la economía, los residuos y la presión del tiempo. Postula que no hay cargas paralelas sobre la transición a las energías renovables, lo que es a la vez asequible y factible dentro del marco de tiempo necesario para salvar el planeta. Incluso si la oposición pública de alguna manera se atomizara, las perspectivas técnicas y económicas para las pequeñas bombas nucleares de "cuarta generación" modulares u otras se han derrumbado. Con la historia de excesos en costos enormes e interminables retrasos de la industria, este editorial no se molesta en argumentar a favor de ellos. Para que lo nuclear "jugara un papel" en la lucha contra el cambio climático, la industria debe mantener en línea sus viejos reactores con caries en aumento. Pero muchas de las 400 bombas nucleares comerciales del planeta son más antiguas que el sarcófago que se desmorona en Chernóbyl. El régimen de Abe en Japón quiere reabrir los 48 reactores neutralizados desde Fukushima. Pero, como Reuters y otros lo han informado, 30 o más no pueden cumplir con los estándares de seguridad actuales ni enfrentar demasiados obstáculos técnicos para que por seguridad o economía puedan volver a funcionar. Con el doble de reactores con licencia en los EE.UU. , podría el número de reactores nucleares por debajo de especificación aquí ser de unos 60? Cuatro de estos “nukes” decrépitos cerraron el año pasado, con por lo menos uno más – el Yankee de Vermont - programado para cerrar en 2014. Por razones de salud, de seguridad, economía y ecología, muchos más de estos “nukes” peligrosamente cariados están a punto de cerrar. Pero precisamente esto es lo que la edición de Times defiende:
  5. 5. Las razones de cierre varían. En algunos casos, la competencia del gas natural barato y de los parques eólicos cercanos, ha obligado a los reactores a operar con pérdidas. En otros casos, la viabilidad económica de una planta marginal ha sido amenazada por el costo de reemplazo de generadores de vapor para extender la vida de la planta o por el costo de mejoras de los sistemas de seguridad para cumplir con las nuevas exigencias impuestas después de la catástrofe de Fukushima. Y como pide "prudencia" antes de cerrar más reactores, debemos preguntarnos: ¿Quiere realmente la Junta Editorial del Times que ignoremos la necesidad de sustituir los generadores de vapor no seguros (como el de San Onofre en California) y sólo operemos con los que hay? ¿Deberíamos realmente ignorar "las nuevas exigencias impuestas tras el desastre de Fukushima?" ¿Hay que olvidar también que el Sindicato de Científicos Preocupados (Union of Concerned Scientists) y otros informan de que muchas de esas viejas instalaciones nucleares no pueden cumplir normas básicas de protección contra incendios? ¿Qué hay de los reactores estadounidenses aún peligrosamente vulnerables a daños por terremoto ... incluyendo los dos en Indian Point, al norte de la sala de redacción del Times? Y aquellos ubicados río abajo de grandes represas cuya falla podría liberar inundaciones comparabless al tsunami que inundó Fukushima. ¿Le luce esto bien a los editores del Times? ¿La Dama Gris ahora proporcionará el seguro de catástrofe radiactiva que hace falta desde 1957? La edición hace que ahorremos más publicidad sobre el "renacimiento nuclear". Después de una década de ser obligados a comprar una flota totalmente nueva, ahora estamos rogando ser "prudentes" sobre el cierre de los viejos remolcadores. Por encima de todo, no debemos estar "asustados" a desconfiar de una industria que durante décadas dijo que los reactores no podían explotar, y que ya ha volado cinco y derretido cinco. Como gran final de este hito editorial, se nos dice que "el gran escudo sobre Chernobyl también debe enterrar los temores infundados de la energía nuclear en el futuro." Bastante apropiado. Con una década de retraso, millones por encima del presupuesto, tecnológicamente no comprobada, amenazada por la inestabilidad política, rodeada de muertos y moribundos, el único propósito de esa cubierta es contener de alguna manera el daño futuro a partir de
  6. 6. un reactor que ya ha irradiado el planeta, las personas en la línea del viento y el futuro ecológico y económico de la región. Si el New York Times quiere ungir segundo refuerzo inacabado de Chernobyl como el símbolo principal de la industria atómica de hoy, entonces este editorial es de hecho un epitafio adecuado. FUENTE: http://ecowatch.com/2014/05/04/ny-times-editorial-board-nuclear-abandonment/ Traducción libre al español: Oscar Ayala A., Cali, Colombia =-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-= ARTICULO ORIGINAL EN ECOWATCH.COM NY Times Editorial Board Delivers a ‘Prudent’ Message of Nuclear Abandonment Harvey Wasserman | May 4, 2014 10:47 am | In support of the dying nuclear power industry, the New York Times Editorial Board has penned an inadvertent epitaph. Appearing in the May 2 edition, The Right Lessons from Chernobyl twists and stumbles around the paper’s own reporting. Though unintended, it finally delivers a “prudent” message of essential abandonment.
  7. 7. The Times does concede that “The world must do what it can to increase energy efficiency and harness sun, wind, ocean currents and other renewable sources to meet our ever-expanding needs for energy.” The edit drew 288 entries into its comment section before it was capped. I’ve posted one of them at NukeFree.org. Overall they’re widely varied and worth reading. Because the Times is still the journal of record, the edit is a definitive statement on an industry in dangerous decline. Let’s dissect: The edit begins by citing the “New Safe Confinement” shield being built over the seething remains of Chernobyl Unit 4. Already “almost a decade behind schedule,” its completion is “a race against time” due to the “decrepit state of the sarcophagus” meant to contain the radiation there. That we still must fear Chernobyl more than 28 years after it melted and exploded underscores the “nightmarish side of nuclear power.” That the “vast steel shield” may not be done in time, or may not even end the problem, is downright terrifying, especially in light of the “near-bankruptcy of Ukraine,” not to mention a political instability that evokes horrific images of two hot wars and the cold one. Amidst rising tensions between Ukraine, Russia and the west, the corporate media studiously avoids Chernobyl. But Belarus and Ukraine long ago estimated its cost to their countries at $250 billion each. One major study puts the global death toll at more than a million human beings. The Times says Chernobyl’s terror is “more powerful than Three Mile Island before it orFukushima after it.” Three Mile Island suffered an explosion and melt-down in 1979. Exactly how much radiation escaped and who it harmed are still unknown. The industry vehemently denies
  8. 8. that anyone was killed, just as it denied there was a melt-down until a robotic camera proved otherwise. At Fukushima, there is no end in sight. Bad as it was, Chernobyl was one core melt and explosion in a single Soviet reactor in a relatively unpopulated area. Fukushima is three core melts and four explosions in American-designed General Electric reactors, of which there are some two dozen exact replicas now operating in the U.S., along with still more very similar siblings. Spent fuel is still perched dangerously in damaged pools high in the Fukushima air. Thousands of rods are strewn around the site. The exact location of the three melted cores is still unknown. At least 300 tons of highly radioactive liquid pour daily into the Pacific, with the first of their isotopes now arriving on our west coast. Huge storage tanks constantly leak still more radiation. The labor force at the site is poorly trained and heavily infiltrated by organized crime. The Times itself has reported that a desperate, terrified population is being forced back into heavily contaminated areas. Children are being exposed en masse to significant radiation doses. Given the horrific health impacts on youngsters downwind from Chernobyl, there is every reason to fear even worse around Fukushima. But the Times Editorial Board follows with this: “Yet it is also noteworthy that these civilian nuclear disasters did not and have not overcome the allure of nuclear power as a source of clean and abundant energy.” “Allure” to whom? Certainly the corporations with huge investments in atomic energy are still on board. The fossil fuel industry is thoroughly cross-invested. And extraordinary corporate media access has been granted to pushing the odd belief that nuclear power can help mitigate global warming. But the vast bulk of the global environmental movement remains firmly anti-nuclear. Grassroots opposition to re-opening any Japanese reactors is vehement to say the least. Amidst an extremely popular revolution in green technologies, U.S. opinion demands that nuclear subsidies be cut, which means death to an industry that can’t live without them. It’s here the edit falls entirely overboard: “Only Germany succumbed to panic after the Fukushima disaster and began to phase out all nuclear power in favor of huge investments in renewable sources like wind and sun.” Germany’s green transition has been debated for decades, stepped up long ago by Chernobyl. With strong popular backing, the German nuclear phase-out, as in Sweden, Italy and numerous other European nations (Denmark never built any reactors) has long been on the table. The center-right Merkel government finally embraced it not only because of Fukushima, but because the German corporate establishment decided that going green would be good for business. As energy economist Charles Komanoff has shown, they’ve been proven right.
  9. 9. Despite the predictable carping from a few fossil/nuke holdouts, Germany will shut its reactors, as will, eventually, all other nations. The edit says there may be “an increase in greenhouse emissions,” but it will be “temporary.” But as some in the respondents section point out, the Times ignores nuclear power’s own greenhouse impacts, especially in the mining, milling, transport and enrichment of radioactive fuel. Not to mention the heat emissions into the air and water from regular operations and periodic melt-downs and blow-ups. Or those involved with the as-yet unsolved management of radioactive wastes, both at exploded sites and where thousands of tons of spent fuel rods and other hot detritus still sit. The Times does concede that “The world must do what it can to increase energy efficiency and harness sun, wind, ocean currents and other renewable sources to meet our ever- expanding needs for energy.” But the vision of a green-powered Earth is no longer the property of a Solartopian movement. As the Times and other major publications have long reported, Wall Street has thoroughly rejected atomic energy and is pouring billions intorenewables, especially photovoltaics (PV) which convert solar energy to electricity. A technological, financial and ecological revolution is well underway. Maybe the Times Editorial Board should consult its financial section. The edit then cites a recent Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) report as a reason to keep nuclear energy as “part of the mix.” But the IPCC report emphasizes atomic power’s negatives, most critically safety, economics, waste and timing. It posits no parallel burdens on the transition to renewables, which it says is both affordable and do-able within the time frame necessary to save the planet. Even if public opposition somehow dissolved, the technical and economic prospects for small modular or other “fourth generation” nukes have crumbled. With the industry’s history of gargantuan cost overruns and endless delays, this editorial doesn’t bother to argue for them. For nuclear to “play a role” in fighting climate change, the industry must keep its old, increasing decayed reactors on line. But many of the planet’s 400 commercial nukes are older than that crumbling sarcophagus at Chernobyl. Japan’s Abe regime wants to re-open all 48 reactors idled since Fukushima. But as Reuters and others have reported, 30 or more can’t meet current safety standards or face too many technical barriers to safely or economically re-open. With twice as many licensed reactors in the U.S., could the number of below-spec nukes here be more like 60?
  10. 10. Four of these decrepit nukes shut last year, with at least one more—Vermont Yankee— scheduled to close in 2014. For health, safety, economic and ecological reasons, many more of these dangerously decayed nukes are poised to go down. But it’s precisely these the Times edit defends: The reasons for the shutdowns vary. In some cases, competition from cheap natural gas and from nearby wind farms has forced reactors to operate at a loss. In other cases, a marginal plant’s economic viability has been jeopardized by the cost of replacing steam generators to extend the life of a plant or by the cost of upgrading safety systems to meet new requirements imposed after the disaster in Fukushima. As it begs for “prudence” before shutting more reactors, we must ask: Does the Times Editorial Board really want us to ignore the need to replace unsafe steam generators (as at California’s San Onofre) and just operate them as is? Should we really ignore “new requirements imposed after the disaster at Fukushima?” Should we also forget that the Union of Concerned Scientists and others report that many of those old nukes that can’t meet basic fire protection standards. How about the U.S. reactors still dangerously vulnerable to earthquake damage … including the two at Indian Point, just north of the Times newsroom. And those downriver from large dams whose failure could release floods parallel to the tsunami that swamped Fukushima. Is all this okay with the Times Editors? Will the Grey Lady now provide the radioactive disaster insurance missing since 1957? The edit does spare us more hype about the “nuclear renaissance.” After a decade of being pushed to buy a whole new fleet, we’re now begged to be “prudent” about shutting the old tugboats. Above all, we’re not to be “spooked” into mistrusting an industry that for decades said reactors could not explode, but has now blown up five and melted five. For the finale of this landmark edit, we hear that “the great shield over Chernobyl should also entomb unfounded fears of using nuclear power in the future.” Fair enough.
  11. 11. A decade behind schedule, millions over budget, technologically unproven, threatened by political instability, surrounded by the dead and dying, that canopy’s sole purpose is to somehow contain future damage from a failed reactor that has already irradiated the planet, the people downwind, the ecological and economic future of the region. If the New York Times wants to anoint Chernobyl’s unfinished second shroud as the prime symbol of today’s atomic industry, then this editorial is indeed a fitting epitaph. SOURCE: http://ecowatch.com/2014/05/04/ny-times-editorial-board-nuclear-abandonment/

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