Antología de la poesía del siglo XV. Marqués de Santillana.pptx
ANTOLOGÍA
POÉTICA SIGLO XV
1º BACHILLERATO
1
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Íñigo López de Mendoza,
el marqués de Santillana
2
ÍÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA,
EL MARQUÉS DE SANTILLANA
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
3
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
Fue uno de los aristócratas más poderosos de su
tiempo.
Es un representante típico de la nobleza influida por el
humanismo prerrenacentista. Reunió una rica
biblioteca, supo rodearse de sabios y compuso una
abundante obra literaria.
No se puede deslindar su actividad política de su
dedicación literaria, ya que, como noble, utiliza la
palabra para conseguir mayor influencia social y
política. Esto explica el uso del castellano en un
momento de consolidación nacionalista.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
4
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
Siempre se la ha puesto como ejemplo de la unión de
las armas y las letras.
Su cultura fue inmensa; estuvo al corriente de las
principales tendencias de la literatura de su tiempo
(castellana, gallega, catalana, francesa, italiana) y
destacan sus inquietudes humanísticas: aunque no
conocía a fondo el latín, leyó a los clásicos en
traducciones que él mismo promovió.
En sus obras se trasluce una visión pesimista del mundo
y del hombre, presidida por el sentimiento de la
inconsistencia de la vida (de la que es expresión
sintomática el tema de la inconstante Fortuna).
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
«La ciencia no embota el
hierro de la lanza.»
5
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
PRINCIPALES OBRAS DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Cultivó prácticamente todas las líneas poéticas y géneros del momento:
Poesía alegórico-
dantesca
Escrita a imitación
de la Divina
Comedia de Dante,
con un estilo culto,
artificioso.
Infierno de los
enamorados
Imitando el Infierno de la Divina
Comedia de Dante, habla de los
estragos del amor.
Comedieta de Ponza
Composición de 120 estrofas sobre
la derrota naval sufrida por Alfonso
V el Magnánimo de Aragón.
6
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
PRINCIPALES OBRAS DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Cultivó prácticamente todas las líneas poéticas y géneros del momento:
Poesía moral
Diálogo de Bías
contra Fortuna
Poema de consuelo escrito para su
primo el conde de Alba, encarcelado por
don Álvaro de Luna. A petición del
prisionero, compuso un poema en el
que dialogan la diosa Fortuna y el
filósofo Bías, uno de los siete sabios de
Grecia.
Proverbios
Un complejo y difícil «espejo de
príncipes» donde da consejos para el
buen gobierno y proclama que todo
buen gobernante debe ser culto. Fue un
encargo de Juan II para educar a su hijo
adolescente don Enrique.
7
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
PRINCIPALES OBRAS DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Cultivó prácticamente todas las líneas poéticas y géneros del momento:
Poesía política
Doctrinal de
privados
Escrito contra su gran enemigo político
don Álvaro de Luna. Se trata de un
discurso en primera persona, puesto en
boca del propio don Álvaro donde hace
recuento de sus culpas y pecados.
Coplas
Cultivó la sátira poética en numerosos
poemas. Destacan las Coplas contra don
Álvaro de Luna en las que el autor lanza
una serie de inculpaciones al valido
derrocado.
8
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
PRINCIPALES OBRAS DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Cultivó prácticamente todas las líneas poéticas y géneros del momento:
Poesía amorosa
Sonetos fechos
al itálico modo
Inspirados por Petrarca, representan el
primer (y fallido) intento de aclimatar
esta estrofa entre nosotros.
Canciones
De tipo trovadoresco, expresan con
notable elegancia los conceptos del
«amor cortés» que recibió a través de
los trovadores gallego-portugueses.
Serranillas
Lo más interesante de su producción.
Son poemas que narran el encuentro
entre caballero y una pastora. Proceden
de las cantigas de serrana, pero
idealizadas y estilizadas.
10
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
LAS SERRANILLAS
Tienen su origen en la lírica popular española.
Eran unos cantares muy breves, puestos en boca
de un caminante que esperaba que, al atravesar
una montaña, encontraría a una bella muchacha
—la serrana o serranilla— que le ayudaría a
pasar la sierra y, además, le otorgaría otros
favores.
En las serranillas de Santillana el narrador es un
caballero que cuenta que, en el camino de la
sierra, encontró a una muchacha a la que
requirió de amores y unas veces lo consiguió y
otras no.
En Santillana, los ritmos y situaciones de la lírica
popular, se alían con la pastourelle provenzal y
la pastorella italiana.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
11
POETAS DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV
LAS SERRANILLAS DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Se caracterizan por:
Importancia del diálogo
Exquisitas e irónicas actitudes de cortesía
Refinados matices eróticos.
Idealización bucólica del paisaje: locus amoenus.
Ritmo ágil y frescura de los versos.
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12
Moza tan fermosa
no vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.
Haciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera
do vi la vaquera
de la Finojosa.
En un verde prado
de rosas y flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.
Non creo las rosas
de la primavera
sean tan hermosas
ni de tal manera.
Hablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa,
non tanto mirara
su mucha beldad
porque me dejara
en mi libertad.
Mas dije: «Donosa
(por saber quién era),
¿dónde es la vaquera
de la Finojosa?
Bien como riendo,
dijo: «Bien vengades,
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es deseosa
de amar, ni lo espera
aquessa vaquera
de la Finojosa.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
pág. 46-47
13
Moza tan fermosa.
no vi en la frontera,
como una vaquera.
de la Finojosa.
Haciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera
do vi la vaquera
de la Finojosa.
En un verde prado
de rosas y flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.
6 a
6 b
6 b
6 a
6 c
6 d
6 c
6 d
6 a
6 b
6 b
6 a
6 a
6 b
6 b
6 a
6 c
6 d
6 c
6 d
Redondillas
Cuartetas
Redondillas
Cuartetas
Redondillas
Métrica de la serranilla
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Moza tan fermosa
no vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.
Haciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera
do vi la vaquera
de la Finojosa.
En un verde prado
de rosas y flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.
Hipérbole para exaltar la belleza de la serrana.
El poeta nos sitúa espacialmente la historia: va
cruzando la sierra («tierra fragosa», es decir,
montañosa) y está perdido y cansado («vencido
del sueño»)
Recreación bucólica del paisaje: locus amoenus.
Hipérbole para exaltar la belleza de la serrana.
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15
Comparación: mujer- rosa- primavera muy
utilizado para exaltar la belleza de la mujer.
Es decir, habla de la belleza de la vaquera sin
circunloquios o exageraciones.
La contemplación de su inesperada belleza le
hace sentirse «prisionero».
Inicia el diálogo con una pregunta desviada,
como si se refiriera a otra moza y que realiza
«por saber quién era», es decir, de qué
condición.
Non creo las rosas
de la primavera
sean tan hermosas
ni de tal manera.
Hablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa,
non tanto mirara
su mucha beldad
porque me dejara
en mi libertad.
Mas dije: «Donosa
(por saber quién era),
¿dónde es la vaquera
de la Finojosa?
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La vaquera entiende perfectamente las
intenciones del caminante y le responde con
firmeza e ironía que «esa vaquera» no desea
amar ni espera hacerlo.
Bien como riendo,
dijo: «Bien vengades,
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es deseosa
de amar, ni lo espera
aquessa vaquera
de la Finojosa.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
17
Desque1 nací,
no vi tal serrana
como esta mañana.
Allá en la vegüela2
a Matalespino3,
en ese camino
que va a Lozoyuela3
de guisa4 la vi
que me hizo gana
la fruta temprana.
Garnacha5 traía
de oro, presada6
con broncha7 dorada,
que bien parecía.
A ella volví
diciendo: «Lozana8,
¿y sois vos villana?»
«Sí soy, caballero;
si por mí lo habedes9,
decid, ¿qué queredes10?,
hablad verdadero.»
Yo le dije así:
«Juro por Santa Ana
que no sois villana».
1. Desque: desde que.
2. Vegüela: diminutivo de vega.
3. Matalespino y Lozoyuela son pueblos de la sierra
de Madrid, en los dominios del marqués.
4. De guisa: de tal modo (tan hermosa)
5. Garnacha: melena que cuelga sobre los hombros.
6. Presada: sujeta, recogida, atada
7. Broncha: broche.
8. Lozana: el marqués se dirige a la joven llamándola
«Hermosa».
9. Si por mí lo habedes (habéis), es decir, si lo decís
por mí.
10. Queredes: queréis.
pág.45
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
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Desque1 nací,
no vi tal serrana
como esta mañana.
Allá en la vegüela2
a Matalespino3,
en ese camino
que va a Lozoyuela3
de guisa4 la vi
que me hizo gana
la fruta temprana.
Garnacha5 traía
de oro, presada6
con broncha7 dorada,
que bien parecía.
A ella volví
diciendo: «Lozana8,
¿y sois vos villana?»
Hipérbole para resaltar la belleza de la joven. Es un
comienzo frecuente en las serranillas.
El marqués nos sitúa espacialmente la historia. Es un
territorio de su propiedad que conoce
perfectamente. Utiliza el diminutivo «vegüela», es
decir, vega pequeña.
La belleza de la joven hace que el poeta se sienta
atraído por ella. Explica su atracción con una
metáfora sensual: el deseo de probar la fruta
temprana; donde la fruta, evidentemente, es la
joven.
Lo que le ha llamado la atención es la espesa
cabellera rubia, sujeta con un broche dorado.
Inicia el diálogo con la joven a la pregunta si es una
mujer noble o villana.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
19
«Sí soy, caballero;
si por mí lo habedes9,
decid, ¿qué
queredes10?,
hablad verdadero.»
Yo le dije así:
«Juro por Santa Ana
que no sois villana».
Respuesta de la joven: la joven responde que,
efectivamente, es una mujer del pueblo y no una
noble y pregunta qué desea el marqués.
Hipérbole: el marqués la considera tan bella que
cree que de ninguna manera puede ser una mujer
del pueblo. El final de esta serranilla es abierto.
Queda sin decir qué ocurre después de esta
conversación entre el marqués y la serrana
21
Recuérdate1 de mi vida,
pues que viste
mi partir y despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
y padecí
las penas que no merezco
desque2 vi
la respuesta no debida
que me diste;
por lo cual mi despedida
fue tan triste.
Pero no cuides3, señora,
que por esto
te fui ni te sea agora4
menos presto5;
que de llaga no fingida
me heriste6;
así que mi despedida
fue tan triste.
1. Recuérdate: acuérdate
2. Desque: desde que
3. Cuides: pienses.
4. Agora: ahora.
5. Menos presto: menos dispuesto, menos
fiel.
6. Me heriste: la hache es aspirada, por
tanto, no hay sinalefa.
22
Recuérdate1 de mi vida,
pues que viste
mi partir y despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
y padecí
las penas que no merezco
desque2 vi
la respuesta no debida
que me diste;
por lo cual mi despedida
fue tan triste.
Pero no cuides3, señora,
que por esto
te fui ni te sea agora4
menos presto5;
que de llaga no fingida
me heriste6;
así que mi despedida
fue tan triste.
El tema del poema es la ausencia o la separación de los
amantes, uno de los temas favoritos de la poesía del amor
cortés.
El poeta pide a su amada que se acuerde de él ahora que
está lejos, especialmente porque se fue muy triste ya que
la despedida de ella fue especialmente fría o distante.
Termina diciendo que no se preocupe porque pese a que
ella ha sido fría con él, él continúa enamorado y seguirá
siendo fiel.
23
Recuérdate1 de mi vida,
pues que viste
mi partir y despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
y padecí
las penas que no merezco
desque2 vi
la respuesta no debida
que me diste;
por lo cual mi despedida
fue tan triste.
Pero no cuides3, señora,
que por esto
te fui ni te sea agora4
menos presto5;
que de llaga no fingida
me heriste6;
así que mi despedida
fue tan triste.
Anáfora: repetición de uno o más elementos al
principio de una frase o verso.
Políptoton: repetición de una misma raíz con
distintos morfemas flexivos: «padezco» y «padecí»,
un verbo en presente y otro en pasado. Con ello
indica que su amor es duradero.
Aquí el poeta repite el imperativo «Recuérdate» que
dirige a su dama en la que le pide que no se olvide de
él y de su sufrimiento, aunque esté lejos. En la última
estrofa, utiliza el subjuntivo como forma de imperativo
negativo «no cuides»; es decir, no te preocupes, yo no
voy a olvidarte.
El poeta insiste en que su amor es verdadero y, por
tanto, no termina con el paso del tiempo. Vuelve a
repetir la idea con un verbo en pasado «fui» y otro
en presente «sea», que al ser del subjuntivo remite a
un futuro. El poeta dice ni te he olvidado antes ni te
olvidaré en el futuro.
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Recuérdate1 de mi vida,
pues que viste
mi partir y despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
y padecí
las penas que no merezco
desque2 vi
la respuesta no debida
que me diste;
por lo cual mi despedida
fue tan triste.
Pero no cuides3, señora,
que por esto
te fui ni te sea agora4
menos presto5;
que de llaga no fingida
me heriste6;
así que mi despedida
fue tan triste.
Todo el poema se estructura en torno a un hecho del
pasado: la despedida fría y distante y la tristeza que
ha provocado en el poeta.
Para vincular este hecho pasado con la tristeza el
poeta hace que los verbos (viste, diste, heriste) rimen
con el adjetivo triste. De forma que vincula
directamente la respuesta de la dama con la tristeza
del poeta.
25
Recuérdate1 de mi vida,
pues que viste
mi partir y despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
y padecí
las penas que no merezco
desque2 vi
la respuesta no debida
que me diste;
por lo cual mi despedida
fue tan triste.
Pero no cuides3, señora,
que por esto
te fui ni te sea agora4
menos presto5;
que de llaga no fingida
me heriste6;
así que mi despedida
fue tan triste.
Metáfora: sustitución de un término por otro con el
que guarda alguna relación.
También el uso del verbo «herir» está relacionado
con el dolor que el amor provoca.
La metáfora de la «llaga de amor» es típica del amor
cortés y sirve para representar el dolor del amor no
correspondido. En este caso, además, el poeta afirma
que la llaga es «no fingida», es decir, verdadera.
27
Por una gentil floresta1
de lindas flores y rosas
vide2 tres damas hermosas
que de amores han recuesta3.
Yo con voluntad muy presta
me llegué a conocellas4:
comenzó la una de ellas
esta canción tan honesta:
Aguardan a mí;
nunca tales guardas vi.5
Por mirar su hermosura
de estas tres gentiles damas,
yo cubríme con las ramas
metíme so la verdura6.
La otra con grand tristura7
comenzó de suspirar,
a decir este cantar
con muy honesta mesura8;
La niña que amores ha
sola, ¿cómo dormirá?
1. Floresta. Terreno frondoso y ameno poblado de
árboles.
2. Vide: vi.
3. Que de amores han recuesta: que andan en asuntos de
amor, que tienen problemas de amor.
4. Me llegué a conocellas: me acerqué a conocerlas.
5. «Me guardan; nunca vi tales vigilantes.» Alude a la
vigilancia que ejercían los padres sobre las doncellas.
6. So la verdura: bajo las ramas.
7. Tristura: tristeza.
8. Mesura: moderación, comedimiento, recato.
28
Por no les hacer turbanza9
no quise ir más adelante
a las que con ordenanza10
cantaban tan consonante11.
La otra con buen semblante
dijo: Señoras de estado12,
pues las dos habéis cantado,
a mí conviene que cante.
Dejadlo al villano pene13;
véngueme Dios de elle14.
Desque ya hubieron cantado
estas señoras que digo,
yo salí desconsolado,
como hombre sin abrigo.
Ellas dijeron: Amigo,
no sois vos el que buscamos;
mas cantad, pues que
cantamos:
Sospirando iba la niña,
e no por mí,
que yo bien se lo entendí.
9. Para no interrumpir, para no molestarlas.
10. Ordenanza: método.
11. Tan consonante: con tanta armonía
12. Señoras de estado: señoras de condición noble.
13. Pene: del verbo penar, sufrir. Dejad que el villano sufra.
14. Véngueme Dios de elle: Que Dios me vengue de él.
29
Por una gentil floresta1
de lindas flores y rosas
vide2 tres damas hermosas
que de amores han recuesta3.
Yo con voluntad muy presta
me llegué a conocellas4:
comenzó la una de ellas
esta canción tan honesta:
Aguardan a mí;
nunca tales guardas vi.5
Por mirar su hermosura
de estas tres gentiles damas,
yo cubríme con las ramas
metíme so la verdura6.
La otra con grand tristura7
comenzó de suspirar,
a decir este cantar
con muy honesta mesura8;
La niña que amores ha
sola, ¿cómo dormirá?
Por no les hacer turbanza9
no quise ir más adelante
a las que con ordenanza10
cantaban tan consonante11.
La otra con buen semblante
dijo: Señoras de estado12,
pues las dos habéis cantado,
a mí conviene que cante.
Dejadlo al villano pene13;
véngueme Dios de elle14.
Desque ya hubieron cantado
estas señoras que digo,
yo salí desconsolado,
como hombre sin abrigo.
Ellas dijeron: Amigo,
no sois vos el que buscamos;
mas cantad, pues que cantamos:
Sospirando iba la niña,
e no por mí,
que yo bien se lo entendí.
Villancicos: son los primeros
testimonios escritos en castellano
de lírica tradicional. Los
villancicos son canciones
populares (de villanos) que
muestran emociones e ideas del
mundo rural y tradicional.
Este villancico, que el autor
dedica a sus tres hijas, engasta
estribillos de cantares del pueblo
con las estrofas escritas por el
marqués. Por ello, todos los
elementos del poema: paisaje,
figuras, actitudes son
especialmente delicados y
elegantes.
30
Por una gentil floresta1
de lindas flores y rosas
vide2 tres damas hermosas
que de amores han recuesta3.
Yo con voluntad muy presta
me llegué a conocellas4:
comenzó la una de ellas
esta canción tan honesta:
Aguardan a mí;
nunca tales guardas vi.5
Por mirar su hermosura
de estas tres gentiles damas,
yo cubríme con las ramas
metíme so la verdura6.
La otra con grand tristura7
comenzó de suspirar,
a decir este cantar
con muy honesta mesura8;
La niña que amores ha
sola, ¿cómo dormirá?
Por no les hacer turbanza9
no quise ir más adelante
a las que con ordenanza10
cantaban tan consonante11.
La otra con buen semblante
dijo: Señoras de estado12,
pues las dos habéis cantado,
a mí conviene que cante.
Dejadlo al villano pene13;
véngueme Dios de elle14.
Desque ya hubieron cantado
estas señoras que digo,
yo salí desconsolado,
como hombre sin abrigo.
Ellas dijeron: Amigo,
no sois vos el que buscamos;
mas cantad, pues que cantamos:
Sospirando iba la niña,
e no por mí,
que yo bien se lo entendí.
Métrica: la métrica de este
poema no se ajusta a la del
villancico. Cada estrofa está
compuesta por dos redondillas
(abba) y los estribillos son
pareados, excepto el último.
32
UN SONETO DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Lejos de vos y cerca de cuidado 1,
pobre de gozo y rico de tristeza,
fallido2 de reposo y abastado
de mortal pena, congoja y braveza;
desnudo de esperanza y abrigado
de inmensa cuita4 y visto5 de aspereza,
la mi vida me huye, mal mi grado6
la muerte me persigue sin pereza.
No son bastantes a satisfacer
la sed ardiente de mi gran deseo
Tajo al presente, ni me socorrer.
La enferma Guadiana, no lo creo:
solo Guadalquivir tiene poder
de me guarir7 y solo aquel deseo.
1. Cuidado: preocupación, temor.
2. Fallido: falto.
3. Abastado: abastecido, lleno
4. Cuita: desventura.
5. Visto: vestido.
6. Mal mi grado: a mi pesar.
7. Guarir: curar.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
33
UN SONETO DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Le-jos-de-vos-y-cer-ca- de-cui-da-do 11 A
Po-bre- de-go-zo y- ri-co- de- tris-te-za, 11 B
Fa-lli-do- de- re- po- so- y a- bas- ta- do 11 B
De- mor- tal- pe- na- con- go- ja y- bra- ve- za; 11 A
Des- nu- do- de es- pe- ran- za- y a- bri- ga- do 11 A
De in- men- sa- cui- ta y - vis- to- de as- pe- re- za, 11 B
La- mi- vi- da- me – hu- ye – mal- mi- gra- do 11 B
La – muer- te- me- per- si- gue- sin- pe- re- za. 11 A
No-son- bas- tan- tes- a- sa- tis- fa- cer 10 +1 C
La – sed- ar- dien- te- de - mi- gran- de- se- o 11 D
Ta-jo al- pre- sen- te- ni – me – so- co- rrer. 10+1 C
La en- fer- ma- Gua- dia- na,- no- lo – cre- o: 11 D
So- lo- Gua- dal- qui- vir- tie- ne- po- der 10+1 C
De- me- gua- rir- y - so- lo a- quel- de- se- o. 11 D
CUARTETO
CUARTETO
TERCETO
TERCETO
S
O
N
E
T
O
34
UN SONETO DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Lejos de vos y cerca de cuidado 1,
pobre de gozo y rico de tristeza,
fallido2 de reposo y abastado
de mortal pena, congoja y braveza;
desnudo de esperanza y abrigado
de inmensa cuita4 y visto5 de aspereza,
la mi vida me huye, mal mi grado6
la muerte me persigue sin pereza.
No son bastantes a satisfacer
la sed ardiente de mi gran deseo
Tajo al presente, ni me socorrer.
La enferma Guadiana, no lo creo:
solo Guadalquivir tiene poder
de me guarir7 y solo aquel deseo.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
El intento poético quizá más interesante y moderno
de Santillana fue la adaptación del soneto a la poesía
castellana. Atraído por los autores italianos,
especialmente Dante y Petrarca, emprendió, no sin
ciertos titubeos, el cultivo de esa forma que con el
tiempo se convertiría en la más universal y poética.
A lo largo de veinte años, desde 1438 a 1458, no dejó
de practicar ese nuevo y desafiante arte del soneto
«al itálico modo», que se plasmaría en un total de 42
poemas originales.
Con todo y a pesar de ese magnífico y encomiable
esfuerzo por la adaptación del soneto se queda a
distancia de sus modelos y lejos de la perfección del
soneto renacentista. Hay bastantes deficiencias
técnicas: demasiadas rimas alternas, presencia de
cesura muy marcada, abundantes endecasílabos
acentuados en la 4º y la 7º sílaba, rimas agudas,
encabalgamientos abruptos, versos hipermétricos...
35
UN SONETO DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Lejos de vos y cerca de cuidado 1,
pobre de gozo y rico de tristeza,
fallido2 de reposo y abastado
de mortal pena, congoja y braveza;
desnudo de esperanza y abrigado
de inmensa cuita4 y visto5 de aspereza,
la mi vida me huye, mal mi grado6
la muerte me persigue sin pereza.
No son bastantes a satisfacer
la sed ardiente de mi gran deseo
Tajo al presente, ni me socorrer.
La enferma Guadiana, no lo creo:
solo Guadalquivir tiene poder
de me guarir7 y solo aquel deseo.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Se trata de un soneto de tema amoroso, como la
mitad de los compuestos por Santillana. Los sonetos
amorosos son los más logrados del marqués.
De nuevo nos encontramos con un poema cuyo tema
es la ausencia del amor y el dolor que produce esta
lejanía en el amante. El poeta se encuentra triste y
desolado cuando su amada no está. Para explicar su
necesidad de ver a su amada utiliza el tópico de la
sed insaciable que no es capaz de satisfacer ni el río
Tajo ni el río Guadiana, solo el Guadalquivir. No
sabemos si se refiere a alguna de las mujeres que
conoció en su participación en las batallas que se
estaban librando en Andalucía y que dieron origen a
algunas de sus serranillas, como la dedicada a la
moza de Bedmar o a la vaquera de la Finojosa.
36
UN SONETO DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Lejos de vos y cerca de cuidado 1,
pobre de gozo y rico de tristeza,
fallido2 de reposo y abastado
de mortal pena, congoja y braveza;
desnudo de esperanza y abrigado
de inmensa cuita4 y visto5 de aspereza,
la mi vida me huye, mal mi grado6
la muerte me persigue sin pereza.
No son bastantes a satisfacer
la sed ardiente de mi gran deseo
Tajo al presente, ni me socorrer.
La enferma Guadiana, no lo creo:
solo Guadalquivir tiene poder
de me guarir7 y solo aquel deseo.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
El dolor por la ausencia de la amada se muestra
mediante el uso de abundantes antítesis presentes
en los cuartetos:
lejos/ cerca
pobre/ rico; gozo/ tristeza
fallido/abastado
desnudo/abrigado
vida/ muerte.
Además, en estos cuartetos abundan los sustantivos
abstractos vinculados con el dolor: cuidado, tristeza,
pena, congoja, braveza, cuita, aspereza…
37
UN SONETO DEL MARQUÉS DE SANTILLANA
Lejos de vos y cerca de cuidado 1,
pobre de gozo y rico de tristeza,
fallido2 de reposo y abastado
de mortal pena, congoja y braveza;
desnudo de esperanza y abrigado
de inmensa cuita4 y visto5 de aspereza,
la mi vida me huye, mal mi grado6
la muerte me persigue sin pereza.
No son bastantes a satisfacer
la sed ardiente de mi gran deseo
Tajo al presente, ni me socorrer.
La enferma Guadiana, no lo creo:
solo Guadalquivir tiene poder
de me guarir7 y solo aquel deseo.
Carmen Andreu Gisbert - IES Miguel Catalán
Los tercetos desarrollan el tópico de la sed ardiente
de amor que vincula con la hipérbole de que ni el
agua de los ríos Tajo y Guadiana son suficientes para
calmarla.
Esta relación de ríos parece corresponder —no es
seguro— con posibles mujeres a quienes no desea.
La gradación es clara: afirma con contundencia que el
Tajo no le basta ni para satisfacer su deseo ni para
socorrerle; la referencia al Guadiana — curiosamente
denominado «enferma»— es menos clara; el poeta
afirma que no cree que esta le baste. La preferencia
por el Guadalquivir es clara.