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El porvenir junio 2015

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El porvenir junio 2015

  1. 1. Año 1 N° 4 Ejemplar Gratuito Sobre la libertad. Editorial 1 Sergio Rojas Fuera de Prisión 2 A juicio seis luchado- res y luchadoras por participar en mani- festación en defensa de la Seguridad So- cial en Costa Rica 3 Las Prisiones: La re- velación en una pe- queña historia 4 Contenido: La libertad humana es el derecho, el fun- damento más tras- cendente, que tiene toda persona. ¿Qué es la libertad? ¿Qué sig- nifica ser libre? Estas dos preguntas son las que marcan el punto de partida para en- tender nuestra hu- manidad, nuestro ser. ¿Por qué afirma- mos en El Porvenir que somos un medio para la libertad? Dis- cutamos el ser libre. La libertad es lo más preciado que tene- mos, al igual que la vida. Sin embargo, la vida es una condición natural de la perso- na: nacemos, crece- mos, morimos. La li- bertad, por otro lado, es producto de una conquista humana, de una lucha social llevada a cabo desde la antigüedad. Si bien se ha avanzado muchísimo (se superó la esclavitud), aún queda mucho camino por recorrer. La viola- ción a la libertad hoy en día se manifiesta de muchas maneras: trabajar por un sala- rio miserable, trata de personas (mujeres y niños) para la prosti- tución, servidumbre en fincas y haciendas, sobreexplotación labo- ral, la obligación de ir a las escuelas, el adul- tocentrismo. Ser libre significa al- canzar todas nuestras aspiraciones, nuestros deseos. Ser libre con- lleva respetar a otros humanos con quienes compartimos esa li- bertad, lo que no im- plica mi limitación de ser libre, sino de compartir juntos ese máximo derecho. Ser libre significa que nadie me puede imponer nada. La libertad absoluta solo puede alcanzar- se en plena solidari- dad, igualdad y amor humano. Mientras esto no ocurra, seguiremos atados a los desig- nios de otros. Por eso, en El Porvenir, aspiramos a esa li- bertad y le invita- mos a soñar con ella. Sobre la libertad Editorial Junio 2015
  2. 2. El compañero indígena bri- bri, Sergio Rojas, fue sacado de prisión. Esto es un paso importante para loas que nos hemos solidarizado con él y creemos en su inocencia. En la actualidad, Sergio Ro- jas no está libre, sigue sien- do culpado de un delito que no cometió porque, simple- mente, los juzgados del país, hasta el día de hoy, no tie- nen pruebas para tenerlo preso y por ello le dieron la “libertad condicional” por el pago de la fianza. Sin embargo, aunque Sergio Rojas está en su casa, con su familia, esperando que la justicia y la verdad lleguen, sigue siendo un preso políti- co. Es un preso mientras no pueda andar y hacer lo que todoas loas demás hacemos. Por esta razón, mientras Sergio siga estando esperan- do que la justicia llegue, es- tá latente su regreso a la cárcel. Así, de esta forma, si Sergio Rojas no es libre, no- sotros tampoco podemos ser- lo. Mientras loas presoas, producto del sistema cruel e injusto en el que vivimos, que despoja a millones de lo mínimo para vivir, sigan en- carcelados, nosotros no po- dremos ser verdaderamente libres, seguiremos tan solo viviendo una fantasía de li- bertad. Somos felices en el tanto Sergio está fuera de esas cuatro paredes, pero segui- remos sumidos en la desdi- cha mientras este tipo de injusticias se sigan practi- cando. La población costarricense debe entender que lo que ocurre con Sergio Rojas, con Paulina Briones, y tantos otroas que hoy son juzgados por defender el ambiente, los derechos humanos y me- jores condiciones de vida pa- ra los más desfavorecidos, es un paso más para desmoro- nar aquello que se llama de- mocracia, en la cual se cree ciegamente. La violencia del Estado en contra de los que desean lu- char por un mundo mejor, es síntoma de que algo en esa democracia no anda bien. Mientras haya presos o pro- cesados políticos por luchar, significa que el país se dirige a un despeñadero, a un pre- cipicio del que difícilmente se puede volver. Por esta razón, instamos a las comunidades y barrios a desconfiar. A desconfiar de lo que el gobierno dice que hará y no hace, a desconfiar del Estado, a desconfiar de la autoridad que dice prote- ger. Más bien, invitamos a loas vecinoas a organizarse, a apoyarse mutuamente, a solidarizarse. A ver en el otroa a un compañeroa y amigoa que padece los mis- mos sufrimientos y que solo juntos pueden hacer un me- jor lugar para vivir. Las personas nos necesita- mos mutuamente, esa es la única forma de sobrevivir como especie humana. Así lo ha comprendido Sergio Ro- jas, quien ha encontrado en conocidos y desconocidos un apoyo importante en este lamentable proceso que le ha tocado vivir. La libertad es nuestro baluarte, es nues- tro máximo tesoro. Estaremos pendientes de todo lo que acontezca con Sergio Rojas y sus vecinos y amigos, quienes se han orga- nizado para llevar a cabo acciones concretas para su beneficio. Por José Solano Sergio Rojas Fuera de Prisión PÁGINA 2 EL PORVENIR AÑO 1 N° 4
  3. 3. A juicio seis luchadores y luchadoras por participar en manifestación en defensa de la Seguridad Social en Costa Rica PÁGINA 3EL PORVENIRAÑO 1 N° 4
  4. 4. Ayúdenos a distribuir El Porvenir en sus barrios. Comuníquese con nosotroas para brindarle más información de cómo colaborar. Si desea ayudar económicamente con el sostenimiento de este medio, Haga su depósito a la cuenta BCR: #15202001106774292 con la razón: donación El Porvenir. Correo electrónico: elporvenircr@gmail.com mandar y como él distribuye, también saca una parte de lo producido para él y, además, guarda el sobrante, “lo prote- ge”. ¿Lo protege de quién? Fá- cil, del resto de las personas que se empezaron a dar cuenta que ese alguien se estaba de- jando todo lo producido. Ese alguien empezó a notar que las personas se molestaban al verlo cruzado de brazos mientras lo veían cargado de joyas y bienes que los demás no tenían. Probablemente hayan intentado quitarle esas cosas, o incluso, en un arrebato de ira, intentaran matarlo. ¿Envidia de loas otroas o concha de ese alguien? Claro. Al encargarse de guardar el sobrante, ese al- guien empezó a ver como se acumulaban las cosas y seguro pensó: “Tal vez no se den cuen- ta si tomo un poquito de por aquí y otro poquito de por allá”. Pero sí lo notaron loas demás. Entonces, ese alguien decidió que sería bueno establecer le- yes, policías y jueces para que “protegieran lo producido”. En- tonces, nació la prisión. La cár- cel se convirtió en el lugar don- de meter a aquellos que aten- taran contra el producto y la vida de aquel que decidió guar- dar lo sobrante y que dejó de distribuirlo equitativamente entre todos. La gente empezó a notar que quejarse de ello era peligroso. Se ha preguntado alguna vez por qué no hay ricos en las pri- siones? O bien, ¿por qué la pro- porción de personas acaudala- das en una cárcel es menor que la de personas miserables? Quizás piense: “Los ricos tie- nen plata y pueden pagar fian- zas”. Quizás sí, pero quizás no necesariamente. O bien puede plantearse: “Esoas tienen po- der y por eso no van a la cár- cel”. Esto quizás se acerque un poco más a la verdad. Veamos un poquito la historia. Cuando los seres humanos se asentaron en la Antigüedad al lado de los ríos y desarrollaron la agricultura, la producción aumentó considerablemente. Al aumentar de esa manera, se generó sobrante del producto. En aquel momento, a alguien se le ocurrió que debía organi- zarse la sociedad de manera que cada persona ocupara un rol en la producción y la comu- nidad. Ese que organizó todo se quedó como simple dirigente y dejó de cultivar para mandar. Esto significó que al mandar él, el resto de las personas tra- bajaban. Ese alguien decidió distribuir lo producido entre todoas a la vez que decidió guardar el excedente. Quizás a este punto de la historia, el es- timado lector se ha dado cuen- ta de algo: ¿De qué vive esa persona si no produce nada? La respuesta es fácil: vive de Hasta el día de hoy, la prisión es el punto de encuentro de to- dos aquellos miserables que no tienen absolutamente nada y que han cometido crímenes pa- ra solventar esas carencias: asaltos, robos (casa, vehículos), narcotráfico, lavado de dinero. ¿Nota algo característico en esos crímenes? Se dan contra la propiedad, son económicos. El poder judicial registra que, precisamente, la mayoría de los delitos ocurren contra per- tenencias. Significa esto que, en el fondo, lo que existe es un asunto de desigualdad, donde quien no tiene busca quitarle a quien sí. ¿Acaso no empezó así la historia? En resumen, en una cárcel difí- cilmente encontrará a un pode- roso. ¿Por qué tres expresiden- tes jamás fueron llevados a la cárcel a pesar de haberle roba- do millones a usted estimado lector? Quizás, porque si usted hiciera lo mismo, se le haría un juicio rápido y pasaría veinte años en prisión. Quizás porque la cárcel se hizo para el que roba un celular y no para el que roba un millón de dólares a un país entero. O, quizás, só- lo sea porque ese expresidente es aquel que decidió “proteger” lo producido por usted desde la Antigüedad. Piénselo. Por José Solano Las Prisiones: La revelación en una pequeña historia Descarga ediciones anteriores: http://elporvenircr.jimdo.com

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