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RESUMEN Y ANÁLISIS DEL LIBRO
“LA VIDA SIMPLEMENTE”
(OSCAR CASTRO)
2015
Hecho y subido por Ignacio F. Garcés
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RESUMEN DEL LIBRO
Esta cruda historia comienza con un niño de 7 años, llamado Roberto Lagos, quien era pobre y ...
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Pero a sus “amigos” les desagradaba su gusto por los libros. Un día, Roberto se fue a la playa, para
sentirse m...
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Pero pronto, el protagonista descubrió que estaba muy por delante de los chicos de su clase en
todas las materi...
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querida Mariángela. El protagonista se sentía tremendamente adolorido, pero para su sorpresa, la
chica le mandó...
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ANÁLISIS DEL LIBRO
Tiempo del relato: Racconto.
Mundo representado: Realista.
Tipo de narrador: Protagonista.
L...
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o Estela: hermana mayor de Roberto. Callada y reflexiva, pero no inteligente.
o “Tío” Antonio: encargado de la ...
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Resumen y análisis de La Vida Simplemente (de Oscar Castro)

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Resumen y análisis de La Vida Simplemente (de Oscar Castro)

  1. 1. Página | 1 RESUMEN Y ANÁLISIS DEL LIBRO “LA VIDA SIMPLEMENTE” (OSCAR CASTRO) 2015 Hecho y subido por Ignacio F. Garcés Agradecimientos: profesora Laura Montoya Este es un archivo PDF. Documento de Word y versión web disponibles en este link: https://goo.gl/wmXP9f
  2. 2. Página | 2 RESUMEN DEL LIBRO Esta cruda historia comienza con un niño de 7 años, llamado Roberto Lagos, quien era pobre y vivía en malas condiciones. Solía frecuentar las calles, la vía férrea y un prostíbulo. Se encontraba en un mal y peligroso ambiente. Había un hombre que solía visitar el prostíbulo, el “Diente de Oro”. Era rudo, fuerte y muy macho. Era admirado por las prostitutas e incluso por el protagonista, Roberto. Una noche, el hombre llega herido al prostíbulo, pero por su orgullo apenas deja que las prostitutas lo curen. Había tenido un percance con “Borrado Orellana”. Pero el Diente de Oro tuvo su venganza y asesinó a su agresor a golpes, en presencia de Roberto. El niño estaba tan asustado que le juró por su vida no contarle a nadie lo que había visto. El protagonista tenía tres amigos de barrio: el Tululo, el Saucino y el Chucurro, quienes solían arreglar los problemas o discusiones a golpes. Estos chicos de repente se ponían a hablar de sus familias y Roberto presenciaba una pelea de imaginación, ya que los chicos inventaban que sus padres eran héroes o algo similar. El protagonista se mantenía al margen, no quería involucrar a su familia allí. Había una chica que también vivía en el prostíbulo, llamada Berta. A Roberto le gustaba y gracias a ella aprendió a leer, ya que le leía cuentos de hadas. Pero al niño le molestaban las burlas por parte de sus tres amigos por estar con Berta, así que dejó de verla. Tiempo después, el protagonista, ya con 10 años, escapando de una travesura que había hecho, fue a la habitación de Rosa Hortensia, una de las prostitutas del burdel. Terminó teniendo sexo por primera vez, con ella. Un día, el chico tenía demasiada hambre y no hallaba qué comer, pues vivía en paupérrimas condiciones. Resolvió sacar algo de dinero de la habitación de Rosa Hortensia. En la oscuridad, un hombre, quien se había acostado con la prostituta, creyó que le quería robar, por lo que golpeó fuertemente al chico y a Rosa Hortensia, esta última quedando inconsciente. Días después, se esparció la noticia de que una chica del barrio, Lucinda, fue llevada al hospital tras el “ataque” de cuatro hombres. Resulta que fue violada. Roberto siempre la notaba seria, pero luego de ese incidente, la notaba aún más inexpresiva. Una de las pocas veces que la había visto sonreír un poco fue cuando nació su hijo, en el mismo prostíbulo, con la ayuda del protagonista y de la Vieja Linda, la dueña del prostíbulo. “Ese día me dí cuenta de lo difícil que es venir al mundo”, recordaba Roberto. Ya en su pubertad, a Roberto le empezó a fascinar la lectura. Leía muchos libros, y por horas, todos los días, siempre que podía. Pasaba el tiempo con sus libros, su imaginación y su interioridad, en vez de salir a jugar a la calle. Pero surgió la necesidad de obtener libros nuevos, por lo que un día fue, temerosa y tímidamente, a una biblioteca a pedir libros. El bibliotecario fue muy amable y se convenció de que era un buen niño y le comenzó a prestar libros. El chico, con su aspecto penoso y mugriento, se sentía asustado y empequeñecido por las personas educadas y “superiores” que se encontraban en la biblioteca.
  3. 3. Página | 3 Pero a sus “amigos” les desagradaba su gusto por los libros. Un día, Roberto se fue a la playa, para sentirse mejor ambientado, ya que el lugar en el que transcurría la historia del libro que estaba leyendo era allí, la playa. Estos tres individuos lo encontraron, y comenzaron a discutir con Roberto. El Saucino, el más grande y bravucón, arrojó su preciado libro al agua, y luego, ayudado por el Tululo y el Chucurro, le dio una paliza al protagonista. Pero el dolor en ese momento no eran los golpes, para Roberto, lo peor era saber que ya no podría recuperar su libro. Sus agresores lo dejaron malherido en el suelo y se fueron. El corazón del niño pedía venganza, quería que se murieran. Pero de repente el chico se empezó a sentir muy mal, y se fue corriendo al prostíbulo. Llegó peor aún, y estuvo un tiempo en cama, con fiebre, incluso inconsciente: recordaba los sueños que había tenido, influidos por las tantas historias increíbles que había leído. Cuando se recuperó, las ganas de vengarse se habían desvanecido. Simplemente decidió ignorar a esos chicos. No mucho después, Roberto comenzó a tener apetito sexual, y fue donde Rosa Hortensia, pero al ver que estaba acostada con Saucino, el protagonista se decepcionó y se sintió traicionado. Entonces fue a dar un paseo por la calle y por la vía férrea, triste. Luego volvió a su casa. En el humilde hogar del protagonista estaban su madre, su hermana mayor, Estela, y su hermana menor, Hilda. El padre de Roberto era un alcohólico y apenas tenía recuerdos de él, además nunca iba a casa ni se preocupaba de su familia. El chico también poseía un hermano llamado Mauricio, quien desde los doce años que viaja por el mundo. Por eso, este hermano era admirado por Roberto, junto a sus héroes de las historias que había leído. A veces, Mauricio llegaba a casa y contaba sus experiencias, pero prontamente volvía a irse por largo tiempo. Ya un tiempo luego de que Roberto regresara a su casa, le llegó la noticia a él y a su familia de que Mauricio había sido apresado por participar en una riña. Estela, quien trabajaba ya, porque ya no había casi dinero en la casa, tuvo que pagar treinta pesos para sacarlo de la comisaría en donde lo tenían los carabineros. Mauricio trabajó arduamente unos días para devolverle el dinero y traer un montón de comida a la casa. En seguida se fue y al día siguiente se escucharon rumores de que había tomado un tren. El bibliotecario que le prestaba constantemente libros a Roberto le dijo que necesitaba educarse. Entonces apareció el tío de Roberto, Antonio. En realidad era hijo de la hermana de la abuela del protagonista, pero de todas formas le decía tío. Él tenía mucho dinero, pero era tacaño y sólo hacía las cosas si estaba seguro de que iba a sacar provecho con ellas. Le compró un traje barato a Roberto, y unos zapatos usados por su hijo Leandro, y lo metió en un colegio católico: el Instituto Marista. Este último chico tenía muy malas calificaciones, por lo que el propósito de poner al protagonista a estudiar era que lo ayudara. Como Roberto era muy inteligente, el tío Antonio, además, deseaba que, al finalizar su educación, se convirtiera en ingeniero agrónomo y trabajara para él. Antonio poseía “lo que le faltaba a la familia”: el empuje, la decisión de triunfar y afrontar los problemas, volviéndose una persona exitosa. El primer día en el Instituto Marista fue muy difícil para Roberto. Se burlaron de él por decirle “señor” a un profesor, porque se le tenía que decir “hermano”. Fue muy discriminado además, por ser puesto en un curso dos o tres años atrasado, en contraste a su edad. El único amigo que hizo Roberto, y el único que lo apoyó en su primer día, fue Edilberto.
  4. 4. Página | 4 Pero pronto, el protagonista descubrió que estaba muy por delante de los chicos de su clase en todas las materias, incluso en aritmética, que era lo más difícil para él ya que no sabía manejarse con los números. Roberto se sentía en deuda con su amigo Edilberto, por lo que siempre que podía le daba la respuesta de sus exámenes, pero luego de un tiempo, ya dándose cuenta de su superioridad, le pedía algo a cambio, como un dulce. Había un juego de carreras llamado “banderas y barras” en el que Roberto era mucho mejor que el resto, debido a su edad. Desgraciadamente, poco a poco se iba desgastando su traje, haciéndose notorios los hoyos, parches y manchas que tenía. Un día el hermano Antonio (no confundirse con el tío de Roberto, que se llama igual) lo humilló mostrando su pobre traje en frente de todos. Al saber esto, la madre del protagonista, furiosa, fue donde el tío Antonio y le hizo comprar un traje y zapatos nuevos. Roberto estuvo un día sin ir a clases, y al siguiente fue con el traje nuevo. Estaba decepcionado de la superficialidad de los alumnos, porque ese día, todos se rieron de él y ni siquiera su amigo Edilberto lo había mirado con los mismos ojos. A finales del año escolar, le hicieron una terrible travesura, manchándole el cuaderno con tinta. Quien había hecho eso fue un niño que se enojó con Roberto porque nunca lo escogía en el juego de las carreras. Un día, Edilberto invitó al protagonista a su casa. Era un lujoso lugar, y Roberto se sentía mal de estar allí, se sentía rechazado por la limpieza y elegancia de aquella casa. Edilberto tenía muchos juguetes, aviones, una locomotora, etc., pero a Roberto le llamó la atención un payaso que se movía al apretar un botón. Pero el niño rico no lo dejaba tocar nada casi, sólo lo dejaba mirar mientras él jugaba con sus juguetes. También estaban el hermano de Edilberto, Eduardo, y su prima, Gladys. Esta última miraba con burla y desprecio a Roberto, y logró hacerlo sentir mal. Metió una excusa para irse de allí y le regalaron el payaso que había mirado. Cuando llegó a casa, sintió que ese juguete no era suyo, porque su casa era demasiado mugrienta y el payaso estaba demasiado limpio. Lo rompió y luego se puso a llorar, “sin saber por qué”. Juró nunca más ir a esa casa. Hacía tiempo que Roberto no se encontraba con sus “amigos” de barrio, pero estos un día lo encontraron, pasando por la calle hablando de él. El protagonista trató de evitarlos, pero falló, y estos jóvenes comenzaron a insultarlo, por lo que Roberto repartió golpes a todos lados, pero estos lo dominaron y lo dejaron en el suelo, con el traje roto y con algunos moretones en la cara. Pero su madre arregló el traje con tanto amor que apenas se notaban las costuras que le había hecho. Frecuentemente, el protagonista tenía que ir a ayudar a Leandro, quien “se esforzaba arduamente para hacer lo contrario de lo que se le decía”, además cuando le ofrecía estudiar, el niño no quería. Pero a él no le importaba, porque si quería podía no hacer nada y luego siempre le daban once, que para él era como un banquete. Roberto comenzó a contarle las grandes historias que había leído, y así logró que Leandro se interesara en algo y así podía dejarlo quieto incluso por horas. Pero había una vecina de la casa del tío Antonio que también le interesaban los “estudios” de Leandro y Roberto. Quedó fascinada por las narraciones del protagonista, y a él le gustaba, además le parecía hermosa. Pero un día, Leandro comenzó a discutir con esta vecina, llamada Mariángela, por lo que Roberto lo golpeó hasta dejarlo llorando. Pero la madre de Leandro intervino, y lo retó diciéndole que era un desconsiderado, además de exponer su situación de pobreza frente a su
  5. 5. Página | 5 querida Mariángela. El protagonista se sentía tremendamente adolorido, pero para su sorpresa, la chica le mandó entregar una carta para acordar una cita, a las 8 de la noche, en una plaza cercana. Esta cita se empezó a repetir casi todos los días, siempre que Mariángela podía. Ella y Roberto se daban apasionados besos. El protagonista se encontraba feliz, pero cuando iba a la plaza y veía que Mariángela no había podido venir, el mundo le parecía un lugar horrible y nada podía consolarlo. Una noche sucede algo inesperado y bueno: Roberto se encontraba caminando a casa cuando un tipo que iba corriendo hacia él, sorpresivamente, le entregó algo y le dijo que lo escondiera. Era perseguido por policías. Entonces, el protagonista fue corriendo a su casa, sin parar y sin ver el objeto, hasta cuando llegó. Resultó ser una billetera con una gran cantidad de dinero. El sujeto (llamado Joaquín Morales, apodado “El Manso”) le había robado ese dinero al propietario de los más grandes duraznales del pueblo, don Pedro Ibarra. Como nadie había visto lo que había hecho Roberto, se quedaron con el dinero, que no le haría falta a ese hombre adinerado, y así pagaron tres meses de renta que tenían atrasados. Poco después, el tío Antonio les ofrece a todos, Roberto, Estela, Hilda y su madre, irse a un lugar del campo, lejos de la ciudad, con posibilidad de un buen trabajo en un molino que el tío poseía, con una paga decente. La madre acepta en seguida, por lo que el protagonista se poner triste, al inminente viaje lejos de Mariángela. Le cuenta a su amada sobre ello poco antes de su partida, en la plaza, pero ella se muestra indiferente y descariñada. “Quizás sea mejor así”, dice. En seguida deja a Roberto sólo y va con unas amigas que se encuentran a la vista, apunta con el dedo hacia donde está Roberto y todas comienzan a reír. El chico queda destrozado. Llega el día del viaje y Roberto tiene que ir con el camión de las mudanzas, junto con las cosas, para cuidarlas de que no las roben. Triste y desganado, mira las calles, pasan por su antiguo barrio y observa la vía férrea, las calles por las que solía jugar, de forma nostálgica. Sólo entonces se da cuenta de todo lo que estaba dejando atrás. De repente, pasó por la plaza en la que solía besarse con Mariángela, y se dio cuenta de que pasaría por su casa. Se tapó la cara con algún objeto, por si ella estaba afuera, e hizo bien, pues estaba con una amiga, y con un tipo, un cadete rubio y con modales refinados. No se dieron cuenta de su presencia, pero aquel sujeto apuntó con el dedo al camión y dijo algo que hizo que todos se rieran. No sabían que se reían de Roberto. Y así, cayeron sobre su cara, sus últimas lágrimas de niño. FIN
  6. 6. Página | 6 ANÁLISIS DEL LIBRO Tiempo del relato: Racconto. Mundo representado: Realista. Tipo de narrador: Protagonista. Lugar(es) del libro: Chile. Época de la historia: Siglo XX. Personajes: o Roberto Lagos: es el protagonista. Es un niño bueno e inocente, pero también inteligente. o Diente de Oro: hombre fuerte y rudo, admirado por las prostitutas y por Roberto. o Berta: niña de 10 años que le gustaba a Roberto. o Rosa Hortensia: una prostituta del burdel. o Vacunadora: otra prostitutas. Era fea. Muere por algo en el vientre, quizás una enfermedad de transmisión sexual. o Ñata Dorila: otra prostituta. o Vieja Linda: otra. Dueña del prostíbulo. o Leticia: prostituta que ama a un hombre joven llamado Arnoldo, quien es atractivo y era un ladrón. o Lucinda: joven que es violada en la calle. Tiene un hijo en presencia de Roberto, en el prostíbulo. o El Pájaro: amante de la madre de Chucurro. Muy alto, “puro músculo y hueso”. “Parece” que era un tahúr fullero. (algo relacionado con las cartas) o Tululo: amigo de barrio de Roberto. o Saucino: otro “amigo” de Roberto. Grande y bravucón. o Chucurro: otro amigo de barrio. o Chica Eulalia: madre de Chuccurro. Quería dejar a su marido para estar con su amante, el Pájaro. Ella estaba gorda. o Madre de Tululo: flaca. En el barrio era odiada y temida, trataba de conseguir cosas al menor precio, o bien, robándoselas. Su esposo era tímido y silencioso, se llamaba Lucino. o Mauricio: hermano de Roberto. Delgado, recio y de anchas manos. Desde los 12 años que viaja por el mundo. o Padre de Roberto: hombre alcohólico y ausente en la casa. El protagonista apenas tiene recuerdos de él. Era un tipógrafo. o Hilda: hermana menor de Roberto.
  7. 7. Página | 7 o Estela: hermana mayor de Roberto. Callada y reflexiva, pero no inteligente. o “Tío” Antonio: encargado de la educación de Roberto. Adinerado y tacaño. o Hermano Antonio: profesor en la escuela de Roberto. Era estricto y duro, además es quien humilló al protagonista frente a todos. o Edilberto: amigo de Roberto en la escuela desde su primer día. Era muy educado y refinado. o Gladys: prima de Edilberto. Mira a Roberto con desprecio y burla. o Eduardo: hermano mayor de Edilberto. o Mariángela: Vecina de la casa del tío Antonio. Rubia, con una “hermosa cara de muñeca” y de ojos color lila. La llamaban “Chela”, diminutivo de su nombre. Su padre era un comandante de carabineros. Le gustaba a Roberto. o El Manso: Se llamaba Joaquín Morales, es el hombre que le entrega la billetera robada a Roberto. Motivo del título: esta obra se llama “La vida simplemente”, queriendo decir “La vida sencillamente, desnudamente”, aludiendo a la crudeza de los hechos y al realismo de la obra. [Aparece en el prólogo del libro] Fuente(s) aludida(s) para fusionar mis conocimientos con los de alguien más y así hacer un resumen mejor: o http://rie.cl/?a=10331

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