Louise (Lou) Andreas-Salomé

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La influencia de Lou Andreas-Salomé en pensadores y escritores.

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Louise (Lou) Andreas-Salomé

  1. 1. Louise (Lou) Andreas-Salomé 1861, San Petersburgo, Rusia – 1937, Gotinga, Alemania
  2. 2. 9 de junio de 1914, martes Te envío, querida Lou, la hoja de ayer: comprenderás que lo que en ella describo ya no tiene vigencia y se ha perdido para mí; tres meses de realidad (frustrada) han dejado sobre todo ello como una dura y fría lámina de cristal, bajo la cual esa experiencia ya no me pertenece, como si estuviera colocada en la vitrina de un museo. El cristal refleja y en él sólo percibo mi viejo rostro, anterior, el que tú tan bien conoces.
  3. 3. ¿Y ahora? Después de un inútil intento de vivir en Italia, he vuelto aquí (hace ya quince días), deseoso de arrojarme a ciegas en cualquier ocupación; pero aún tan embotado y paralizado que apenas si puedo hacer otra cosa que dormir. Si tuviera un amigo le rogaría que viniera a trabajar conmigo cada día, en lo que fuera. Y cuando en el intervalo, de taciturno humor, pienso en el porvenir, imagino en primer lugar un tipo de trabajo que estuviera sometido a las condiciones exteriores, y alejado tanto como fuera posible de toda productividad personal.
  4. 4. Pues desde ahora ya no dudo ni por un instante de que estoy enfermo, de una enfermedad que me ha gravemente corroído y cuyo foco se encuentra en lo que hasta entonces llamaba mi trabajo, de tal modo que por el momento no hay ningún refugio por ese lado. Tu viejo Rainer Lou Andréas-Salomé & Rainer María Rilke Correspondencia
  5. 5. De Lou Andreas-Salomé a Rainer Maria Rilke Berlin, 10 de agosto de 1903 Tu carta llegó como un postscriptum al libro de Rodin, pero me conmovió de diferente manera que el libro. Tal vez porque tengo la convicción de que el arte y la vida no llegan muy lejos cuando se las separa y, cuando encuentran no sólo un compromiso (el cual, por cierto, nunca logran evadir porque los artistas son seres humanos) sino un punto de fusión, uno sirve como espuela a la productividad del otro.
  6. 6. Rodin especialmente, de acuerdo contigo, ha encontrado ese punto, pero el trabajo del escultor es tal que lo ha logrado colocar enteramente dentro de toda su obra: el estilo puramente práctico de una mano en acción, la enérgica y sigilosa devoción al material, esa postura de “inclinarse sobre el material” en lugar de ir de atrás para adelante para apreciar los efectos y, finalmente, entregarse con la propias manos a una cosa, y presentar su realidad totalmente visible y totalmente contenida en sí misma. Todo esto es como hacer algo en servicio de la vida real o para aquello para lo que la Vida prepara a las personas.
  7. 7. Sin embargo, cuando se piensa en otro arte —el del poeta, por ejemplo— nada de esto aplica: con él la dimensión “artística” no coincide con la destreza del escultor; el punto donde el arte y la vida se convierten en uno da un paso más allá, hacia el alma, de donde él obtiene su material. Porque las palabras ciertamente no construyen de la misma forma que las rocas, literal y concretamente; las palabras son signos indirectos de sugestiones verbales y en ellas y por ellas son más pobres, más débiles en cuerpo que la roca.
  8. 8. Uno puede concebir el arte siguiendo este camino hasta llegar a la música, el arte averbal que a pesar de eso construye igualmente una realidad y que permite a las leyes rítmicas de las cosas materiales desvanecerse en inmateriales (tú cometes una injusticia en este punto, de la misma forma que antes lo sobrecargaste con exabruptos metafísicos). Y finalmente uno imagina la existencia de un arte en el que la vida absorbe la técnica de la misma manera en que el escultor captura la vida con su técnica.
  9. 9. Estos serían los dos opuestos entre los que fluctuamos, y cada quien debe encontrar su propia combinación o su balance personal entre el arte de la vida o la vida del arte. Creo profundamente, al igual que tú, que este proceso requiere un distanciamiento, mucha soledad, y de hecho puedo decir sobre mí que (aunque no soy artista) me he negado a mí misma la maternidad porque ambas cosas lo demandan así. Porque entre más se ve la vida artísticamente, más urgencia de perfección demandan esas dos cosas, y uno piensa, en relación a ellas, que vale la pena toda una vida dedicada a la fuerza creativa.
  10. 10. No obstante, cada cual debe experimentar la imposibilidad de la soledad, y una vez que se moldean las situaciones de la vida de acuerdo al destino personal, nadie puede ignorarlas: esas situaciones ahora se han trenzado en toda la textura de nuestro ser, nos alojamos en ellas y ellas en nosotros.
  11. 11. Si acaso permanecen ajenas a nosotros, entonces asesinarán como ninguna otra cosa la tranquilidad del alma y obstaculizarán al artista el camino para descender en la profundidad y en las galerías de su ser; como un buscador de tesoros, lo sacarán a la superficie, hacia el olvido y la estupefacción. Entonces no tendrá de otra más que resistir aquí, en el caos de la vida —donde, para bien o para mal, se ha registrado a sí mismo como un ser humano—, concentrado en ese punto en el cual se inclina, listo para empezar a trabajar.
  12. 12. Esa es una labor llevada a cabo no sólo como humanos sino como artistas en el más puro sentido: exactamente en el punto donde Rodin debe seguir luchando contra la vicisitudes cuando su material es renuente. Así de raro como se escucha, el aspecto técnico, entendido como el comando creativo de las cosas, depende en el caso del poeta de su estado interior, o por decirlo con otras palabras, del estado del taller de su alma y de sus herramientas.
  13. 13. Si de verdad entrega su vida al arte, entonces trabaja para infundir formas preñadas de vida en aras de esas formas creadas por su arte. Después trabaja día y noche dentro de ese espacio dentro de sí mismo, de tal manera que nadie pisa ahí dentro como un fantasma, inquieto y exigente, y todo reposa y calla para la existencia de sus creaciones.
  14. 14. Tal vez, cuando tenga éxito en lograrlo, creará la mano de la que hablas en tu libro sobre Rodin, una mano “rodeada de puro esplendor”. Sólo así habrá una mano, la mano que existe como si no hubiera otra cosa más que ella. Lou
  15. 15. La Catedral de Auguste Rodin, 1908 Mano de pianista (1885 c.) Auguste Rodin
  16. 16. Mano Derecha de Pierre de Wissant (c. 1884-1888) de Rodin Gran mano encrispada (1884-1886) de Auguste Rodin
  17. 17. “El beso“, 1882. Musée Rodin, París.
  18. 18. El Pensador, (1880) La pieza, denominada originalmente El poeta, está basado en la Divina comedia de Dante. El pensador, en su origen, buscaba representar a Dante frente a Las Puertas del Infierno. La escultura es un desnudo, ya que Rodin deseaba una figura heroica al estilo de Miguel Ángel para representar tanto el pensar como la poesía.
  19. 19. 1. Introducción La importancia de Lou Andreas Salomé radica en: a) Su producción literaria: Escribió novelas donde propicia el papel de una mujer liberada de las convenciones tradicionales. b) Contribuciones psicoanalíticas: Estudios sobre el narcisismo, sobre la relación sexual-anal y sobre el amor. c) Su influencia en grandes pensadores: Friedrich Nietzsche Rainer Maria Rilke d) Su relación alumna-maestro y su respetuosa y profunda amistad con Sigmund Freud.
  20. 20. A los 17 años su protector y amigo holandés Hendrik Gillot le cambió el nombre de Louise por el de Lou. Lou es el símbolo del compromiso de la mujer moderna. En su autobiografía dice: Relacionarme con varones inteligentes manteniendo mi personalidad e identidad. Hendrik Gillot (1836-1916)
  21. 21. Accedió al psicoanálisis a la edad de 51 años al cual consideró: Un sistema teórico capaz de dar cuenta de la vida humana y una profesión que permite adquirir una suficiente autoestima para encontrar el sentido de la vida, es decir: una causa.
  22. 22. Una adolescente rebelde Liola (Lou) von Salomé nación el San Petersburgo, entonces capital de la Rusia Imperial, en 1861.
  23. 23. Gustav von Salomé, el padre, era un militar ruso de ascendencia franco-germana, y Louise Wilm, la madre, era hija de un rico fabricante de azúcar, de procedencia germano-danesa.
  24. 24. La familia estaba compuesta por el matrimonio y seis hijos, desenvolviéndose dentro de un alto nivel socioeconómico. Liola era y última y única hija. Las relaciones de Lou con su padre fueron positivas, no así con su madre, quien siempre se mostró fría y distante.
  25. 25. El ambiente culto y lujoso potencio una inteligencia lúcida y una rica fantasía. Dentro de sus fantasías infantiles Dios ocupaba el papel central, al modo protestante. Sin embargo, aún siendo pequeña, perdió la fe en Dios, aunque cuando ya había cumplido setenta años le dijo a Freud en una ocasión que el problema de la fe seguía en su mente. «Sobre el culto temprano a Dios»
  26. 26. De jovencita, buscando personas valiosas que le pudieran enseñar cosas de interés, contactó con el prestigioso clérigo Hendrik Gillot (1838-1916). Él la preparó para la Confirmación (dentro de la Iglesia Evangélica Reformada), requisito religioso indispensable para obtener el pasaporte, que ella deseaba para poder irse a estudiar a la Universidad de Zúrich, fundada en 1833 con las cátedras de Teología, Derecho, Medicina y de la creación de una facultad de Filosofía.
  27. 27. Gillot (quien era preceptor de los hijos del zar y pastor adjunto de la embajada holandesa de San Petersburgo), la inició en el conocimiento de historia comparada de las religiones, de filosofía (Kant, Kierkegaard, Rousseau, Voltaire, Leibniz, Fichte y Schopenhauer) y en literatura clásica francesa, entre 1878 y 1879. Después de la Confirmación (1880), la relación con Gillot, quien se había enamorado de ella, tuvo que romperse ya que era un hombre casado y con dos hijos. Ese mismo año partió a Zúrich.
  28. 28. En 1880, llegó a Zúrich con la ya viuda general Salomé (fallecido en 1878) y ella de diecinueve años. En la Universidad de Zúrich fue formada, ante todo, por el teórico protestante Alois Emanuel Biedermann (1819- 1885) con quien se forma en dogmática, historia general de la religión desde una perspectiva filosófica, lógica y metafísica.
  29. 29. El 7 de julio de 1883 Biedermann le envió la siguiente carta a la viuda de von Salomé, refiriéndose a su hija: Desde el primer momento en que la conocí me interesé cordialmente por la vida espiritual de la insólita muchacha, y ella también me correspondió con una confianza que yo supe apreciar plenamente, y que me he empeñado por merecer y corresponder, intentando, según mi leal saber y entender, ejercer un influjo sano y sobrio en la dirección de su empeño intelectual. (...) Su señorita hija es un ser femenino de especie extremadamente poco común: de infantil pureza y salud de la mente y, al mismo tiempo, de una dirección de espíritu y una independencia de la voluntad nada infantiles, casi no femeninos, y en ambas cosas un diamante (...).
  30. 30. Se infiere que Lou era: • demasiado independiente para ser mujer y por su juventud • tenía falta de interés por los temas entonces tenidos por femeninos • era exageradamente egocéntrica • indiferente respecto a los sentimientos que despertaba en los demás • su vitalidad era demasiado cerebral • su voluntad muy varonil
  31. 31. En enero de 1882, la formación intelectual que Lou había emprendido se vio cortada de repente por la tuberculosis, la enfermedad de la época. Con el fin de recuperarse, ella y su madre se van a Roma, buscando un mejor clima. En Italia, conoce a Malwida von Meysenbug (1816- 1903), una notable figura del feminismo alemán, que entonces contaba sesenta y cinco años de edad y que reunía en su casa a muchos intelectuales y artistas destacados.
  32. 32. Malwida von Meysenbug le facilitó el conocimiento de algunas de las importantes personas que visitaban su grupo, como los filósofos Paul Rée y Friedrich Nietzsche, con quienes Lou llegó a establecer una especie de ménage à trois intelectual, grupo de estudio y sexual que llamaban en broma la Trinidad. Al conocer este plan, la madre intentó convencer a su hija para que ambas regresaran a San Petersburgo en la primavera de 1882, pero no pudo conseguirlo.
  33. 33. Lou siguió viajando, con estancias más o menos largas en Lucerna, Zúrich, Hamburgo, Stibbe, Tautenburg (un pueblecito de Turingia, donde pasó un mes con Nietzsche, con la indignación de Elisabeth, la hermana de éste), Léipzig, Berlín (donde vivió una temporada con Paul Rée y se relacionó amorosamente con el sociólogo Ferdinand Tönnies y el psicólogo Hermann Ebbinghaus), Viena
  34. 34. Publicó (bajo el seudónimo de Henri Lou) la novela En lucha por Dios (1885), una prefiguración de sus futuras narraciones y ensayos, que redactó en el verano de 1883 en el balneario austriaco de Gries- Meran, donde pasaba las vacaciones con Paul Rée.
  35. 35. En En lucha por Dios se muestran: • recuerdos infantiles • la cuestión del significado psicológico de la religión • la posición problemática de la mujer de su tiempo • las complicaciones del amor • la separación de la familia • el significado de lo artístico • el curso de la vida y el calvario del hombre moderno, cuya individuación no puede ser ya comprendida por la religión y la moral tradicionales. La novela es, por otro lado, la justificación de la pérdida de la fe por el conflicto con el pensamiento racional.
  36. 36. En 1887, Lou y Paul terminaron definitivamente sus relaciones afectivas. Años después, el 28 de octubre de 1901, Rée murió al caer en el desfiladero de Charnadüra, cuando caminaba por las montañas suizas, cerca de Celerina
  37. 37. Tras romper con Rée, apareció en su vida el que llegaría a ser su esposo, Carl Friedrich Andreas (1846- 1930, hijo de un antiguo príncipe armenio), el más competente iranista de su época, que alcanzó la cátedra de Lengua Persa y Lengua Turca en Berlín y luego de Filología Iranista y de Lenguas del Asia Occidental en Gotinga.
  38. 38. Bajo un chantaje de Andreas, que intentó suicidarse ante Lou para obligarla a casarse con él, clavándose una navaja en el pecho, que afortunadamente se rompió antes de alcanzar el corazón, se llevó a cabo la boda civil que tuvo lugar en 1887 en San Petersburgo y la ceremonia eclesiástica en Santpoort (Holanda), con el oficio de Hendrik Gillot. En Mirada retrospectiva, Andreas-Salomé afirma que nunca se llegó a consumar el matrimonio, viviendo cada cual su vida. Andreas tuvo en 1905 una hija con la señora que cuidaba del hogar, Marie Stephan, que compartía la planta baja con él.
  39. 39. Rilke with Lou Andreas-Salomé (1897) On the balcony of the summer house of the family Andreas. (near München: left to right: Professor Andreas, August Endell, Rilke and Lou Andreas-Salomé.)
  40. 40. En su búsqueda de autonomía, Lou obtenía dinero por medio de sus artículos y libros. En uno de ellos, Personajes femeninos de Henrik Ibsen, publicado en 1892, plantea la cuestión de la necesidad de libertad y sus soluciones en mujeres prisioneras de variadas circunstancias. Éste, como otros trabajos literarios, le dio un halo notable de prestigio entre cierto público, que compraba sus obras y las convertían en éxitos editoriales.
  41. 41. Entre su producción de esta época pueden destacarse también los libros Friedrich Nietzsche en su obra (1894) (hay traducción española), Ruth (1895), De un alma extraña (1896), Fenitschka: Una divagación. Dos narraciones (1898) (hay traducción española), Hijos de los hombres (1899), Ma. Un retrato (1901) y Zona crepuscular. Cinco historias de la vida del alma de las mujeres (1902), así como numerosos artículos y relatos breves, como Vuelta al universo (1899).
  42. 42. En Friedrich Nietzsche en su obra (1894) describe la producción filosófica del pensador como una manifestación de su personalidad. Divide el pensamiento nietzschiano en tres fases: • la metafísica de la estética wagneriana-schopenhaueriana • la perspectiva del racionalismo positivista • la apoteosis de sí mismo: la pérdida de la fe en Dios y la emoción ante la muerte de Éste. Y si Dios ha muerto, nada ata al hombre a lo trascendente, nada lo libera de la urgencia y del riesgo de la autodeterminación: el hombre, en su soledad, tenía que inventar lo bueno y lo malo, así como justificarlo y soportarlo.
  43. 43. El 12 de mayo de 1897, Lou conoce en Múnich a Rainer Maria Rilke (1875-1926), personaje que sería fundamental en su vida afectiva e intelectual. Rainer Maria-Rilke, Lou Andreas- Salomé y amigos.
  44. 44. Rilke, que contaba entonces veintidós años de edad, la ve no sólo como su gran amor, sino sobre todo como su amiga, aunque quizás el principal papel que Lou jugó en la vida de Rilke fue el de terapeuta. Hasta su muerte causada por una leucemia, en diciembre de 1926, Rilke se aferró a ella, utilizándola como guía ante sus angustias y sus fobias, aunque había dejado todo contacto propiamente erótico a partir de 1901, poco antes de que contrajera matrimonio con Clara Westhoff.
  45. 45. En el verano de 1902, tras la muerte de Paul Rée, Lou Andreas-Salomé entró en una fuerte crisis psíquica, que fue tratada por el que sería otro de sus amores a lo largo de varios años, el Dr. Friedrich Pineles (1868- 1936). Se trataba de un joven médico internista vienés.
  46. 46. Al inicio de la década de 1910, aparece un nuevo libro de Andreas-Salomé con el título de El erotismo, donde el tema central es la sexualidad femenina. La sexualidad ha de entenderse como una necesidad puramente fisiológica, aunque en el ser humano se añada, en ocasiones, una idealización romántica que puede convertir el sexo en amor, pero donde lo que late en el trasfondo es el deseo de prolongar las sensaciones sexuales.
  47. 47. Pero como todos los deseos animales, la sexualidad queda rápidamente satisfecha y exige variación, de forma que esta necesidad termina muriendo por saciedad; además, la repetición del acto sexual con una misma persona disminuye la tolerancia, destruye el encanto y empuja el deseo hacia la búsqueda de otras experiencias eróticas, de forma que la vida amorosa natural se basa en el principio de la infidelidad, para así poder seguir experimentando la juventud. Un gran defensor de la alternativa poligámica Otto Gros (1887-1920), fue un psiquiatra freudiano que fue tratado por Jung, al que sin duda influyó en su comportamiento sexual.
  48. 48. Weimar, el encuentro con Freud Tras la ruptura con el Dr. Pineles, Lou se volvió a enamorar, esta vez del psiquiatra Poul Bjerre (1876-1964), al que había conocido en Estocolmo en agosto de 1911, un hombre casado y quince años más joven que ella.
  49. 49. Sigmund Freud y Lou Andreas Salomé (bien en el centro) en el Congreso Psicoanalítico Internacional, 21 de Septiembre de 1911. Los retratados en la foto, de derecha a izquierda: 1) Poul Bjerre 2) Eugen Bleuler 3) Maria Moltzer 4) Maria Gincburg 5) Lou Andreas- Salomé 6) Beatrice M. Hinkle 7) Emma Jung 8) M. von Stack 9)Toni Wolff 10) Martha Boeddinghaus 11) Franz Riklin; Segunda fila, derecha a izquierda: 1) Otto Rank 2) Ludwig Binswanger 3) O. [Oskar?] Rothenhäusler4) Isidor Sadger 5) Oskar Pfister 6) Sándor Ferenczi 7) Sigmund Freud 8) Carl Gustav Jung 9) Karl Abraham 10) desconocido 11) W. Wittenberg 12) James J. Putnam 13) Ernest Jones 14) Wilhelm Stekel; Tercera fila, derecha a izquierda: 1) Jan Nelken 2) Ludwig Jekels 3) Max Eitingon 4) Leonhard Seif 5) Karl Landauer 6) A. Stegmann 7) desconocido 8) desconocido 9) Guido Brecher 10) Alfred von Winterstein 11) Johannes Jaroslaw Marcinowski; Cuarta fila: 1) Rudolf Foerster 2) desconocido 3) Abraham Arden Brill 4) Alphonse Maeder 5) Jan Egbert Gustaaf van Emden 6) Paul Federn 7) desconocido 8) desconocido 9) Adolf Keller; Fifth row: 1) Eduard Hitschmann 2) desconocido 3) desconocido 4) desconocido.
  50. 50. Era una persona excepcional; esto se notaba enseguida. Poseía el don de hacerse cargo inmediatamente del modo de pensar de otra persona, en especial cuando la amaba (...) Recuerdo también que me sentí horrorizado cuando me habló del suicidio de Rée ¿Y no sientes remordimientos?, le pregunté. Ella se echó a reír y me dijo que los remordimientos eran síntomas de debilidad (...). Lou parecía indiferente por completo a las consecuencias que pudieran tener sus actos (...). Tenía una extraordinaria fuerza de voluntad y le producía una gran alegría triunfar sobre los hombres. Podía inflamarse, sí, pero sólo por un momento y con una pasión de singular frialdad (...). Sí, destruyó matrimonios y vidas humanas, pero, en lo espiritual, su proximidad resultaba fructífera, estimulante y hasta excitante (...). Psiquiatra Poul Bjerre («La personalidad narcisista»)
  51. 51. Sostuvimos estrechas relaciones durante casi dos años y viajamos juntos (...). Pero cuando, en 1913, volví a verla en Múnich, había cambiado por completo, se había apartado de mí para seguir a Freud. Necesitaba un nuevo nombre para su colección: y estaba también el joven Tausk, que la amaba desesperadamente y que después se suicidaría (...). Tenía gran facilidad para las lenguas. Podría decirse que combinaba una extraordinaria intuición con una mente excepcional (...). Me contó que había estado encinta pero que no pudo o no quiso ser madre (...). No podía sacrificarse, no podía entregarse por entero, ni siquiera en el más apasionado abrazo. Y no es que fuera frígida. Espiritualmente podía concentrarse en determinada persona, pero fundirse con ella, no. Tal vez consistiera en esto la tragedia de su vida...
  52. 52. Poul Bjerre fue quien la invitó y la acompañó al III Congreso Psicoanalítico Internacional que se celebró en Weimar del 21 al 23 de septiembre de 1911, presentándole a Freud. Lou quedó inmediatamente enganchada al psicoanálisis. Tras la finalización del citado congreso, escribió a Freud solicitándole la admisión en su grupo de estudio vienés, diciendo estar dispuesta a marchar a Viena durante una temporada para formarse en el nuevo saber. Freud aceptó encantado y Lou llegó a Viena el 25 de octubre de 1912. Andreas-Salomé permaneció en Viena durante unos seis meses, desde la fecha anterior hasta abril de 1913, con el fin de asistir a los seminarios de Freud y de Adler.
  53. 53. Cuando Andreas-Salomé accedió al círculo psicoanalítico tenía una elevada reputación como escritora de vanguardia, especialmente como creadora de heroínas ficticias que representaban la nueva mujer que nacía en Europa: No sometida al yugo del matrimonio tradicional, a la estrecha maternidad o al tradicional papel masoquista en la sexualidad.
  54. 54. Durante su estancia en Viena, Lou hizo amistad con algunos de los miembros de la Asociación Psicoanalítica, particularmente con Viktor Tausk (1877-1919), con el que estableció una relación erótica y compartió tareas intelectuales, pues tenían varios campos comunes de interés, como la filosofía y el narcisismo.
  55. 55. Cuando ella regresó a Alemania, y sobre todo cuando se instaló en Gotinga, dio por terminadas las relaciones con Tausk, dejando de responder a sus cartas. Al enterarse por Freud que se había suicidado en agosto de 1919, le comentó en su misiva de respuesta del 25 de agosto que el problema de Tausk residía en que tenía un alma de fiera con un corazón tierno.
  56. 56. Tiempos de guerra, una época de prestigio profesional y posterior decaimiento físico
  57. 57. A partir de 1915, en plena guerra mundial, Andreas-Salomé abre su consulta psicoanalítica en Gotinga. La catástrofe bélica aumentó la demanda de asistencia psicológica, dado el estado de agotamiento de la psiquiatría académica. Tras dicha contienda, además, muchos psiquiatras antes escépticos comenzaron a darle al psicoanálisis un lugar entre las ofertas terapéuticas, lo que facilitó el aumento del prestigio de Lou. Así, algunos años después, en 1923, fue solicitada desde Königsberg para llevar a cabo cinco análisis didácticos a médicos internistas de la localidad, asistiendo también a varios pacientes.
  58. 58. Durante estos años, a pesar de su enorme trabajo clínico, encontraba algún tiempo para escribir, redactando varios artículos que recogió la revista Imago, como Antiguos oficios divinos (1913), Sobre el tipo de mujer (1914), Anal y sexual (1915), Psicosexualidad (1917) y El narcisismo como doble dirección (1921), además de los libros Tres cartas a un niño (1917), La casa (1919), La hora sin Dios y otros cuentos infantiles (1922), El diablo y su abuela (1922) y Rodinka (1923).
  59. 59. En Sobre el tipo de mujer (1914), realiza reflexiones sobre el tema de la feminidad y el psicoanálisis y en el titulado El narcisismo como doble dirección (1921) plantea: el narcisismo no designa sólo un amor egoísta por sí mismo, sino también un amor al otro de naturaleza positiva, que posibilita la unión con él, que es de hecho lo que encanta a Narciso; el narcisismo, se dirige tanto hacia la fusión como hacia la separación y tal es su doble dirección, de manera que Narciso es a la vez egoísmo (separación) y sexo (fusión) y de aquí que el amor narcisista pueda llegar a empobrecer al objeto amado: Ámame para amarme.
  60. 60. El último encuentro con Freud tuvo lugar algunos años después, concretamente en 1928 en la ciudad de Berlín. Ese año publicó un libro dedicado a Rilke y tres años después redactaría un homenaje a Freud con el título Mi agradecimiento a Freud. Carta al profesor Sigmund Freud en su 75 cumpleaños (1931), donde Lou menciona el diario que escribió entre 1912 y 1913, que aparecería en 1958 con el título Aprendiendo con Freud. En la Carta al profesor Sigmund Freud, expresa ciertas divergencias como su concepto del arte, que ella no lo entiende como un mero derivado de la represión, sino el producto de una fuerza incoercible que proviene de una fuente que está más allá de lo estrictamente personal, permitiendo un gozo que supera la gloria y el dinero.
  61. 61. Los años de la caótica destructividad del nazismo: vejez y muerte Dada la amistad de Andreas-Salomé con Freud y su compromiso con la práctica psicoanalítica, su seguridad física empezó a correr peligro en Alemania. Permaneció en su casa de Gotinga, soportando los controles nazis, a la par que le llegaba la vejez y la enfermedad.
  62. 62. La noche del 5 de febrero de 1937 Lou Andreas-Salomé dejó de existir a causa de una insuficiencia renal. El destino quiso que finalmente yaciera junto a la tumba de su esposo, en el cementerio municipal de Gotinga, de forma que ni la muerte logró separar a Lou de Carl Friedrich.
  63. 63. Freud (Freiberg in Mähren, 1856 - Londres, 1939 redactó un obituario el mismo mes de su muerte:
  64. 64. El 5 de febrero de este año, tuvo dulce muerte, en su casita de Gotinga, Lou Andreas-Salomé, poco antes de cumplir los setenta y seis años. Los últimos veinticinco años de vida de esta mujer extraordinaria estuvieron dedicados al psicoanálisis, al cual brindó valiosos trabajos científicos, ejerciéndolo además en la práctica. No digo gran cosa si confieso que nosotros sentimos como un honor su ingreso en las filas de nuestros colaboradores y compañeros de lucha, y, al mismo tiempo, como una nueva confirmación del contenido de verdad de las doctrinas analíticas.
  65. 65. Se sabía que siendo joven había mantenido intensa amistad con Friedrich Nietzsche, una amistad fundada en su profunda inteligencia para las osadas ideas del filósofo. La relación halló un final repentino cuando ella rechazó la propuesta matrimonial que él le hizo. Y de años posteriores se conocía que había sido tanto musa como madre solícita para el gran poeta Rainer Maria Rilke, hombre bastante desvalido en el diario vivir.
  66. 66. Pero en lo demás, su personalidad permaneció en las sombras. Era de una modestia y una discreción poco comunes. Nunca hablaba de sus propias producciones poéticas y literarias. Era evidente que sabía dónde era preciso buscar los reales valores de la vida. Quien se le acercaba recibía la más intensa impresión de la autenticidad y la armonía de su ser, y también podía comprobar, para su asombro, que todas las debilidades femeninas y quizás la mayoría de las debilidades humanas le eran ajenas, o las había vencido en el curso de la vida.
  67. 67. En Viena se había desarrollado, [hace mucho tiempo], el episodio más conmovedor de [su vida de mujer]. En 1912 regresó a esta ciudad para [iniciarse] en el psicoanálisis. Mi hija, que mantenía trato familiar con ella, la oyó lamentarse por no haber conocido al psicoanálisis en su juventud. En verdad que por entonces no lo había. Freud, S. “Lou Andreas-Salomé”. En Obras Completas, XXIII.
  68. 68. https://www.youtube.com/watch?v=uoSrvxnF7qY
  69. 69. Lou Salomé. Opera de Giuseppe Sinopoli, estrenada en 1981. Bayerischen Staatsoper München. Lou Salomé relata en diferentes cuadros escénicos la vida de la famosa intelectual, desde su infancia en Rusia hasta sus importantes y complicadas relaciones afectivas con Rée, Nietsche, Rilke y su marido Andreas. El resultado es una ópera visionaria sobre el amor y la muerte donde uno es una forma elevada del otro y la teatralidad desemboca continuamente en un lirismo y en la especulación filosófica de altísimo nivel intelectual.
  70. 70. https://www.youtube.com/watch?v=6I7zBPmDVSo
  71. 71. Más allá del bien y del mal (película) (Al di la del bene e del male) es una película de 1977 de la realizadora italiana Liliana Cavani basada libremente en el libro Más allá del bien y del mal sobre la vida y tortuosa relación de Friedrich Nietzsche, Paul Rée y Lou Andreas-Salomé.
  72. 72. https://www.youtube.com/watch?v=HxBeAW_Sbhg

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