Diese Präsentation wurde erfolgreich gemeldet.
Wir verwenden Ihre LinkedIn Profilangaben und Informationen zu Ihren Aktivitäten, um Anzeigen zu personalisieren und Ihnen relevantere Inhalte anzuzeigen. Sie können Ihre Anzeigeneinstellungen jederzeit ändern.

LA ENCANTÁ

279 Aufrufe

Veröffentlicht am

Leyenda popular de Rojales, Alicante. Adapatada para ser leída por niños y niñas de Educación Primaria.

Veröffentlicht in: Bildung
  • Als Erste(r) kommentieren

  • Gehören Sie zu den Ersten, denen das gefällt!

LA ENCANTÁ

  1. 1. En Rojales hay un monte que se llama Cabecico Soler. Hoy día es un pequeño monte pero, hace muchos muchos años, era un monte grande y, en lo más alto, había un hermoso castillo.
  2. 2. En él vivía un poderoso rey árabe con su hija, la princesa Zulaida, que era muy buena y hermosa.
  3. 3. También vivía en aquel castillo un brujo feo y malo que quería casarse con la princesa para ser rey y, así, ser el dueño de todo Rojales.
  4. 4. Pero la princesa Zulaida no estaba enamorada de él. Estaba enamorada de un apuesto caballero cristiano. Y él también de ella… se querían mucho.
  5. 5. El brujo se enteró y, fijaros si era malo, que fue corriendo a ver al rey y fijaros las cosas tan feas que le dijo:
  6. 6. BRUJO: Oh, gran rey. Zulaida es desobediente, no te respeta. REY: ¿Por qué dices eso de mi bondadosa hija? BRUJO: Sin que tú lo sepas, sale todas las noches a escondidas del castillo para verse con un caballero cristiano. REY: ¡Ay, el amor! ¡Cuántas locuras se hacen por amor! BRUJO: Pero… pero… ese caballero cristiano no quiere realmente a Zulaida. Quiere tu castillo y tus riquezas… ¡te quitará el poder! REY: No, no, no… eso sí que no.
  7. 7. Y el rey, temeroso de perderlo todo, le dijo a Zulaida: REY: Hija mía, te prohíbo que vuelvas a ver a ese caballero. ZULAIDA: ¿Por qué? REY: Él no te ama, sólo quiere ser rey. ZULAIDA: ¡No es cierto!
  8. 8. Y la princesa, muy triste, fue a contárselo a su amado caballero. ZULAIDA: ¡Oh, amor mío! Mi padre nos prohíbe volver a vernos. Él cree que sólo me quieres para tener su poder. CABALLERO: Entonces… nos iremos tú y yo lejos, donde nadie nos conozca ni nadie prohíba nuestro amor. Se subieron al caballo y huyeron juntos.
  9. 9. Era la noche de San Juan y había una luna llena muy grande que daba mucha luz… demasiada luz… porque el brujo feo y malo, los vio alejarse.
  10. 10. Adivinando el plan de los enamorados, corrió a avisar al rey. BRUJO: El caballero se lleva a Zulaida. REY: ¿Cómo se atreve? Sigámoslos; nadie desobedece mis órdenes.
  11. 11. Tras una larga búsqueda, los encontraron cerca del río, por allá abajo. Como había luna llena, les fue muy fácil verlos.
  12. 12. Antes de que el rey pudiera abrir la boca, el brujo feo y malo usó sus poderes mágicos para echarles el siguiente encantamiento.
  13. 13. BRUJO: Zulaida, vivirás en las profundidades del Cabecico Soler para siempre. Sólo una vez cada cien años, en la noche de San Juan, justo a medianoche, un joven valiente podrá romper este hechizo. Tendrá que vencerme a mí y lavar tus pies en el agua de este río.
  14. 14. PUFF… y todo desapareció: la princesa Zulaida y su enamorado caballero, el brujo, el rey… y el castillo.
  15. 15. Pasaron muchos, muchos años… pero la gente de Rojales no olvidó la historia de Zulaida, a la que llamaban “la princesa encantada” o, como se dice en el pueblo, “la encantá”.
  16. 16. Las personas más mayores contaban la leyenda a las más jóvenes y todos crecían pensando en la princesa que duerme en el fondo del Cabecico Soler y soñando con rescatarla.
  17. 17. Llegó la noche de San Juan. En el pueblo había fiestas y los jóvenes se divertían y bromeaban entre risas, con la historia de la princesa.
  18. 18. JOVEN 1: ¿Quién es el valiente que va al Cabecico Soler a por la encantá? JOVEN 2: Yo no, que es muy peligroso, que dicen que sale el brujo malo. JOVEN 3: Yo no, que está muy oscuro, y seguro que se me cae la princesa. JUAN: Yo iré.
  19. 19. Era Juan, un chico muy valiente que soñaba desde que era pequeñito con rescatar a la princesa encantada y vivir con ella en el hermoso castillo.
  20. 20. JUAN: subiré al Cabecico Soler, cogeré a la encantá con estos brazos y la llevaré hasta el río. Le lavaré los pies para romper el encantamiento y viviré feliz con ella en el castillo.
  21. 21. Y allí que se fue Juan hasta el Cabecico Soler. Cuando estaba llegando a lo alto, se oyó un tremendo estallido y el monte se abrió. De su interior salió un antiguo castillo, enorme y bellísimo. Las puertas se abrieron y apareció la princesa, que habló a Juan con su dulce voz:
  22. 22. ZULAIDA: Gracias por venir en mi ayuda, valiente caballero. Si me llevas al río y lavas mis pies en él, viviremos juntos para siempre en este hermoso castillo. JUAN: confía en mí princesa, el río no está muy lejos y yo soy fuerte y valiente.
  23. 23. Cogió a Zulaida en brazos y comenzó a andar hacia el río. Como la princesa todavía estaba hechizada, cada vez pesaba más y por el camino se les iban apareciendo monstruos y dragones… pero la princesa decía:
  24. 24. ZULAIDA: Adelante Juan. JUAN: ya puedo ver el río… pronto serás libre, princesa.
  25. 25. Llegaron al río y Juan se dispuso a lavar los pies de la princesa pero, de repente…. apareció el brujo feo y malo.
  26. 26. BRUJO: Jajaja, ¿creíais que iba a ser tan fácil? Todavía tienes que vencerme a mí. JUAN: no te tengo miedo, conseguiré vencerte.
  27. 27. Comenzó una dura lucha, pero Juan tenía el ánimo de la princesa: ZULAIDA: no te rindas Juan, tú puedes vencerlo. De repente, el brujo dijo unas palabras mágicas y Zulaida se desmayó. JUAN: Háblame princesa, háblame.
  28. 28. Pero Zulaida no se despertaba y Juan sin el ánimo de la princesa, cansado de la larga lucha, fue vencido. En ese mismo momento….. PUFF.
  29. 29. Todo volvió a desaparecer: la princesa, el brujo, el castillo… y Juan. Porque de Juan nunca más se supo nada. Tal vez la princesa se lo llevó con ella, de vuelta al fondo del Cabecico Soler, como castigo por dejarla caer al suelo.
  30. 30. No se sabe. Tendremos que esperar a que otro joven valiente suba al Cabecico Soler e intente rescatar a la encantá.
  31. 31. FIN

×