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Desigualdades educativas

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Desigualdades educativas

  1. 1. Desigualdades educativas en América Latina: todos somos responsables Introducción El siguiente reporte de lectura se hace con base en el texto “Desigualdades educativas en América Latina: Todos Somos Responsables” Blanco, R. y Cusato, S. (2004), por medio del cual se pretende esbozar cinco factores fundamentales que, de ser superados, serian pilares educativos que movilizarían la escuela como un acontecimiento ético hacia la emancipación social que logre cercenar con la segregación socioeconómica que acaece en América Latina: 1. Educación de calidad para todos, una cuestión ética 2. Desigualdades educativas en América Latina 3. Inequidad en los logros de aprendizaje 4. Políticas y programas educativos para avanzar en la equidad 5. ¿Puede la escuela hacer la diferencia?: factores de las escuelas que aseguran aprendizajes de calidad en contextos de pobreza. La Educación Como una Opción parala Emancipación Social América Latina presenta un alto índice de pobreza y desigualdad de oportunidades educativas, redundando en el nivel socio económico de los estudiantes y en la continuidad de ciclos de pobreza en donde la propuesta pedagógica no cumple con un cometido social, ético y político que posibilite a los estudiantes trascender sus contextos y mejorar sus condiciones socioeconómicas.
  2. 2. Las políticas públicas estatales, bajo la pretensión de alcanzar logros, en el marco de una educación de calidad, equitativa e incluyente, han implementado sistemas educativos que brindan lo mismo para todos sin contextualizar los espacios geográficos, políticos, socioeconómicos ni condiciones étnicas o de vulnerabilidad; hecho que en vez de alcanzar la igualdad de condiciones, aumenta la segregación de clases sociales, porque en el caso educativo la equidad no se trata precisamente de brindar lo mismo para todos, sino brindar más a quien más necesite. En ese sentido, abordar la equidad en la educación implica extrapolar el ámbito educativo y ahondar en un acontecimiento puramente ético y moral que movilice las estructuras sociales hacia la toma de conciencia frente al compromiso y la responsabilidad social que conjuga a todas las esferas que constituyen a la sociedad y que no sólo sea un tema que debe ser resuelto por las autoridades educativas y políticas o simplemente un asunto que afecta a las clases menos favorecidas, que como sostiene Delors, Jacques (1994) todos estamos llamados a aprender a conocer, no tanto desde la perspectiva epistemológica de la adquisición de conocimientos, sino desde un sentido hermenéutico de la finalidad humana para comprender el mundo que lo rodea, poder vivir con dignidad y desarrollarse como profesional. En efecto, uno de los principales flagelos que vive América Latina es la pobreza, siendo esta el principal detonante de la segregación y discriminación social que aumenta las desigualdades socioeconómicas y políticas que desatan una mayor complejidad como en el caso de Colombia donde la extrema pobreza y la falta de oportunidades han gestado una situación de conflicto armado y lucha de poder por el territorio y narcotráfico entre diversos gestores y grupos subversivos de guerrillas y paramilitarismos se han concentrado en zonas rurales, afectando directamente la población civil, realidad que obliga a un éxodo de los campesinos hacia las ciudades, desarraigándolos de sus pertenencias e idiosincrasia para situarse en un espacio ajenos a ellos, habitando las zonas periféricas en condiciones de extrema pobreza; fenómeno que aumenta el índice de pobreza, discriminación social, étnica, riesgo de vulnerabilidad , además, proporciona la
  3. 3. deserción escolar y el trabajo infantil fomentando ciclos de pobreza y baja esperanza de vida. Por tanto, La pobreza es una de las manifestaciones más importantes de la desigualdad y ésta no se ha reducido pese a los esfuerzos realizados por los países de la región (Blanco y Cusato, 2004). Frente a ese panorama de pobreza y desigualdad social, se presenta la escuela como un umbral de esperanza para poder trascender y mejorar la calidad de vida, a través de mejores empleos y mayor remuneración, pero para ello es fundamental hacer efectivo el derecho a la educación sin barreras de aprendizajes y participación, no sólo desde el acceso a la educación, sino también una educación para todos, no desde el sentido de la homogenización que finalmente provoca mayor desigualdad en el sistema educativo; es de aclarar que el sector oficial recibe menos recursos y debe atender una mayor relación técnica docente-estudiantes con espiral de dificultades que anteceden el acto educativo y el docente debe resolver o intervenir, en muchas ocasiones sin la previa cualificación o herramientas, realidad que es un poco diferente en el sector educativo privado que cuentan con una relación técnica docente- estudiante en un rango menor y en ocasiones casi personalizada, de tal manera que posibilita mayor efectividad en la ejecución de los contenidos programáticos y logros alcanzados. por ello, los sistemas educativos y los discursos ordenadores estatales y/o políticas educativas se deben implementar de manera contextualizada, con programas de calidad y efectividad que garanticen las condiciones necesarias para alcanzar logros de aprendizajes y competencias sociales en todas las dimensiones humanas, especialmente a las poblaciones más necesitadas, independientemente de las condiciones sociales, culturales e individuales en donde se pueda comprender que La escuela no es sólo un espacio de acceso al conocimiento, sino también de integración social, ya que en ella se tiene la oportunidad de convivir con personas provenientes de diferentes realidades lo cual nos enriquece como personas (Blanco y Cusato, 2004). Por lo anterior, la escuela se constituye como una opción fundamental de vida que posibilita la transformación de las realidades, porque si bien es cierto que los contextos políticos y sociales condicionan la educación, pero no son
  4. 4. determinantes en el proceso de superación de la inequidad y desigualdad social para trascender las condiciones existenciales y ser la esperanza y emancipación social porque si bien la escuela no es la única instancia de acceso al conocimiento, sí es la única que puede asegurar la distribución equitativa del mismo (Blanco y Cusato, 2004). Por tanto, es fundamental y urgente abrir un debate en torno al papel transformador que debe cumplir la educación en la sociedad, pero que en América Latina no logra ofrecer la igualdad de oportunidades en sus programas curriculares, infraestructuras, inversiones, recursos y planta de docentes, puesto que en la misma estructura de los sistemas educativos de los países Latinoamericanos se encuentra la discriminación socioeconómica y cultural entre las diversas escuelas, puesto que a las escuelas que atienden poblaciones más pobres en zonas rulares de difícil acceso, las autoridades y entes nominadores envían al profesorado menos calificado e invierten pocos recursos económicos, dejando por fuera la pretensión de universalización de la cobertura en la educación básica; prolongando así mayor desigualdad en la distribución y calidad educativa. No cabe duda que las posibilidades de acabar o, en su defecto, minimizar la pobreza es mediante la vinculación académica que brinde las herramientas necesarias para la construcción y realización de los proyectos de vidas, ya que así las personas que logren acceder a la educación superior y culminar una carrera universitarias, aumentan las posibilidadesde competir y acceder a mejores empleos con sueldos que les permitan alcanzar calidad de vida y continuar educando a sus hijos para que se rompan las mismas ecuaciones y ciclos de pobreza en donde escasamente logran desempeñarse en oficios de paupérrima remuneración debido a su baja escolaridad. Bajo esta pretensión, de presentar la escuela como un pilar fundamental en la transformación social, es pertinente la implementación de políticas públicas educativas que logren equidad en los resultados en sus aprendizajes con efectividad y calidad, tanto en los estudiantes y poblaciones de contextos en condiciones socioeconómicas desfavorecidas, similar a los que viven en contextos de mejores condiciones. Por ejemplo, cuba obtiene resultados y
  5. 5. niveles altos de aprendizajes y mayor cobertura en educación de calidad para todos sus estudiantes de forma equitativa. En cuanto a los programas y reformas educativas que en América Latina se han planteado en los últimos años han confluido diversos intereses, se considera importante analizar el papel e influencia de algunos actores en la implementación de estas y las motivaciones que movilizan esta participación. Bajo el pretexto de la necesidad de la reforma, el sistema educativo de los países latinoamericanos se ha visto abocado a la aplicación de ideologías, discursos, herramientas, políticas, programas y proyectos que no siempre van en concordancia y sintonía con las necesidades, intereses y realidades de la ciudadanía. Se hace necesario, entonces, revisar las políticas púbicas en materia educativa, que el sistema educativo y los modelos pedagógicosinstitucionales sean retroalimentados y repensados desde las necesidades e intereses del contexto social. Como ejemplo podríamos hablar de los modelos pedagógicos que no responden a las realidades del contexto; al respecto Mejía nos dice: Implementar un modelo pedagógico sin articularlo al contexto, es pretender formar a un sujeto desde unos intereses ajenos a su realidad y a sus propias necesidades (Mejía, 2011). Es pertinente resaltar que detrás de la idea de reformar existe siempre un propósito que motiva al cambio, y que dicho propósito no siempre se hace entendible a la mayoría de las personas, ya sea porque el mismo se esconde, ya sea porque no se traduce en aspectos que impacten la vida cotidiana de los ciudadanos. Dentro de estos actores se destaca el papel que han venido jugando los organismos multilaterales como OCDE, Banco Mundial, UNESCO, PREAL, entre otras. Para concluir, es preciso aclarar que el acto educativo debe estar orientado a la formación integral del sujeto y brindar las herramientas pertinentes para desarrollar un pensamiento crítico, que le permita pensarse y reconocerse como sujeto de una sociedad en concreto y para ello, los modelos educativos que se proponen se deben articular a los contextos, Articular implica, no sólo, que el modelo pedagógico conozca y se transforme en coherencia con el contexto social inmediato de la población estudiantil, sino que, además, trascienda las fronteras físicas de la
  6. 6. institución y entre así en contacto educativo con la comunidad a la que pertenecen los estudiantes. De esta manera, se entiende que formar integralmente supone entrar en diálogo con la comunidad que a su vez es formadora cotidiana de los mismos. Así contextualizar es un momento de la articulación que logra encontrar el sentido de la formación pretendida; por ello, la globalización de la educación no puede suponer, si es que podemos sostener tal fenómeno, una globalización de contenidos educativos, pues con ellos se estaría direccionando dicha globalización a la unidimencionalización de las personas y a la construcción de una cultura hegemónica con la subsecuente pretendida estandarización ética. Un discurso pedagógico aterrizado en el mundo mismo lleva al encuentro inevitable con la diversidad, encuentro, que tiene que ser entendido como riqueza y reto y no como obstáculo; en donde se pueda entender la educación como una esperanza de vida y transformación social. Edward Javier Bustamante Molina Referencias bibliográficas Blanco, R. y Cusato, S. (2004). Desigualdades educativas en América Latina: todos somos responsables. Chile. Unesco. Delors, J. (1994). Los cuatro pilares de la educación, en La Educación encierra un tesoro. México: El Correo de la UNESCO, pp. 91-103. Mejía, M. R. (2011). Educacion en la Globalizacion. Bogotá: Planeta Paz Expedición Pedagógica Nacional.

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