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áGora 3 ed

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áGora 3 ed

  1. 1. Comité Editorial Ranmses Ojeda Diseño Gráfico Alejandra Enríquez Colaboradores Ángel Ismael Luna García Patricia Torres Villarruel Laura Viridiana Ruiz Gálvez Alexa Pineda Axtle Juan Jorge Farías Rodríguez Calos Ernesto Navarrete Coronado Michelle Denise Rojano Valdez Ismael Hernández Valencia Ranmses O. Barreto Mtro. Ranmses Ojeda Barreto Director de la Revista Departamento de Difusión Cultural Lic. Dora María Gómez Alonso Jefa de Departamento Mtro. Ranmses Ojeda BarretoEncargado de Intercambio Cultural y Evaluación Prof. Israel Reyes Zuñiga Encargado de Comunicación Cultural Grupo de Escritura Creativa Departamento de Difusión Cultural Universidad Intercontinental Insurgentes Sur 4303 Colonia Santa Úrsula Xitla, Tlalpan, México D.F. @Agora_VirtualEC
  2. 2. Índice 1 Directorio 2 Índice 3 Presentación Ranmses Ojeda Sobre el impulso a la vida en Descartes 4 Ángel Luna García 5 Mala Jugada Patricia Torres Villarruel 6 Luz de Enero Carlos Navarrete 7 Tánatos Laura Ruiz Gálvez 8 Al mirar por la ventana Cintia NájeraPalpables testimonios 9 Muriendo Lento Jorge Farías RodríguezgeográficosMichelle Rojano Valdez 10 11 Me crié en la tierra blanda y húmeda Carlos Navarrete Coronado 12 Desierto Cintia Nájera 13 Vida, Sufrimiento Ismael Hernández Valencia La Faz In Ante Alexa Pineda Axtle 14 15 Roce de labios Ranmses Ojeda 2
  3. 3. Ágora es una publicación de carácter universitario sin fines de lucro. //es.scribd.com/agora_virtual @Agora_VirtualEC Las opiniones enunciadas en la expresión artística son responsabilidad de sus reali- zadores. La Universidad Intercontinental, en un ejercicio de extensión de la cultura, abre un espacio para su difusión. Pero no representa la opinión de la Universidad.3
  4. 4. PresentaciónHay un momento en nuestra existencia que inevitable enfrentamos aquello, que la mayoría de noso-tros desearía nunca hacerlo, la muerte. El enigma que a través de muchas concepciones del mundose ha tratado de descifrar. Es por ello que encontramos múltiples interpretaciones respecto a ella,tantas como las necesarias para explicar el dolor que provoca un acontecimiento así en nuestravida.La tercera publicación de Ágora Virtual tiene como tema central la muerte. Una publicación querepresenta un enorme esfuerzo, en ocasiones casi insostenible, de todos los que colaboramos paraque este espacio universitario permanezca. Entre Eros y Tánatos es presentado desde muchosenfoques, desde el ensayista, narrativo, y poético, hasta el psicoanalítico. Todos desde un peculiarpunto de vista sobre el sentido inexplicable del inicio y término de la existencia.Cada uno de los textos arrebata la atención sobre la interpretación que le damos a este aconteci-miento. Constituyen un punto de encuentro entre los significados más profundos y dolorosos de laexistencia. Quizá sea una verdad lo que dicen: lo mejor de la vida es la muerte, por eso, está al final. Ranmses Ojeda 4
  5. 5. Ángel Luna García Un tema que ha motivado amplios debates, Scharfstein (1980) refiere que desde los inicios, congresos y escritos en el ámbito psicoanalítico la vida de Descartes estuvo matizada por ex- es el correspondiente a las pulsiones de vida y periencias de pérdida y muerte, pues su madre muerte (Eros y Thanatos), en particular sobre la muere en parto cuando él tiene trece meses de clasificación y naturaleza atribuidas por Freud vida, siendo que la pequeña nacida de aquel en sus últimos escritos. En el presente artículo trágico momento, moriría al poco tiempo. Seña- se considera dicha noción en Freud para reto- la también (Scharfstein, 1980) que durante su in- mar y reflexionar algunos aspectos de la vida y fancia, Descartes vivió las constantes ausencias obra del filósofo que se dedicó a la búsqueda de de su padre debido a los múltiples viajes que la verdad, y por novelesco que suene, el filósofo exigía su diplomática labor, por lo que el cuidado que se dedicó a la búsqueda de la vida misma, del pequeño fue delegado a su abuela y nodri- René Descartes. zas. Su padre muere cuando el filósofo cuenta con catorce años de edad, momento en que vi- Ya desde 1920 (Laplanche y Pontalis, 1967) vía en un internado. Es, al padre Charlet, a quien Freud planteó lo que serían los dos grupos de formalmente Descartes agradece la guía, aten- pulsiones que consideraría durante el resto de ciones y paternalismo, que lo motivan a conce- su obra, las pulsiones de vida y las pulsiones de bir la búsqueda de la verdad como el último fin muerte; las primeras serían dirigidas a la con- valioso de la existencia. Se puede afirmar que, a servación de las unidades vitales existentes, pesar de que a temprana edad el pequeño Des- permitiendo la construcción de unidades más cartes mostraba una insaciable curiosidad por amplias. El segundo grupo de pulsiones estaría conocer las causas y los efectos de todo (por lo constituido por aquellas que tienden a la des- que merece que su padre lo llame “mi filósofo”), trucción de las unidades vitales, buscando con no es sino por el empuje de Charlet, así como ello, una nivelación radical de tensiones y un re- por la posterior amistad con Isaac Beeckman, torno al estado inorgánico; como consecuencia, que aparece la figura del genio, reflejada en sus se generaría una pugna entre ambas tendencias vastos escritos (Scharfstein, 1980). constitucionales, donde cada una buscará la satisfacción propia, repercutiendo en la antagó- Retomaré un sueño de Descartes para poste- nica. Es en este punto donde podemos realizar riormente profundizar y relacionarlo con el tema un puente entre dicha noción y la vida de Des- de interés; Scharfstein (1980) señala que a la cartes. edad de veintitrés años, el joven filósofo tuvo5
  6. 6. Con respecto a sus investigaciones médicas, lo cual evidencia una constante búsqueda de la comprensión sobre la enfermedad, la vida y la muerte, Descartes escribió: “en lugar de encontrar los medios para conservar la vida he ha- llado otro, mucho mas fácil y seguro, que consiste en no temer a la muerte”3. Descartes opta por la aceptación de todo lo que ocurre, atribuyéndolo a un Dios que configura lo existente, que dota a los seres humanos de lími- tes en cuanto a la comprensión, que siempre se mantiene presente y motivando el entendimiento de los fenómenos de la naturaleza, pero con el debido respeto. Se considera que Descartes era cuidadoso con respecto a su insaciable curiosi- dad, según su biógrafo Baillet, quien refiere quetres sueños que resultaron paradigmáticos y de- en sus últimos momentos, el filósofo señaló queterminantes en su vida. En el primero y más sig- aceptaría el sacrificio voluntario que le ofrecíanificativo según el autor, Descartes se encuentra la expiación de todas su faltas en la vida, puesa sí mismo paseando por las calles y curvado el libre uso de su razón le permitió abstenersehacia la izquierda para contrarrestar una enorme a querer penetrar con demasiada curiosidad endebilidad que siente en el lado derecho; en el los decretos de Dios. Otro rasgo significativosueño se siente avergonzado y trata de endere- de la vida de Descartes fue su gran distanciazarse; señala: “como un solitario caminante al anochecer, decidí avanzar len- emocional con respecto a las personas que le tamente y poner tanta circunspección en todas las cosas que, a rodearon, así como la orgullosa declaración de cambio de adelantar poco, al menos evitaría caer”1. buscar lo mejor por sí mismo, siendo que nadieUna característica en Descartes es la búsquedade amistades en la gente honesta y corriente,aquellas personas que quizás no había leídomuchos libros, pero que poseían un auténticobuen sentido y uso de la razón natural, puespara el filósofo, dichos individuos podían juz-gar las cosas mejor que muchos pensadores(Scharfstein, 1980). Son estas personas quieneslo guiaron en la búsqueda de la verdad empírica,con el único fin de aumentar el poder y la saludde los hombres, como él mismo se refería a suvocación de vida: “la meta principal de mis estudios fue siempre la conservación de la salud”2.1 Los filósofos y sus vidas, Scharfstein, 1980, pág. 1412 Los filósofos y sus vidas, Scharfstein, 1980, pág. 1443 Los filósofos y sus vidas, Scharfstein, 1980, pág. 141 6
  7. 7. debía nada a nadie. Se caracterizó también por tos, el primero, atribuido por el nacimiento, el su gusto a la soledad, por el valor y la inteligen- segundo, heredado a nivel psicológico y evoca- cia para encontrar un camino metódico que lo do en las diversas experiencias de enfermedad llevara a mantener su existencia y seguir ade- y pérdida. lante. Finalmente, tras responder a la invitación de la reina Christina (quizás con la perspectiva Se puede pensar en el padre de Descartes de convertirse en el filósofo de la reina) murió como aquel que al señalarlo como “mi filósofo”, en Suecia probablemente de neumonía en 1650 lo motiva a continuar con su insaciable curiosi- (Scharfstein, 1980). dad y uso de sus facultades intelectuales, las cuales se verán reconocidas y estimuladas por Retomando los primeros años de existencia, figuras como Charlet y Beeckman, a lo que el podemos comprender el empuje por mantener filósofo las aceptará, explotándolas a favor del y comprender su vida, pues son estas tempra- conocimiento y de su propia existencia, gene- nas heridas, aunadas con el constante cuidado rando un legado incomparable. La tendencia al de su abuela y nodriza, lo que marca la voca- aislamiento, renuencia al contacto afectivo y el ción del pequeño que sobrevive con una culpa valor que otorgaba a la razón, se pueden com- inconsciente al considerarse el causante de la prender como medidas defensivas ante el re- muerte de su madre. Esto nos permite lanzar cuerdo y dolor que implica la pérdida, así como una hipótesis, pues será en la búsqueda de la por el riesgo percibido en delegar la felicidad a vida e inevitable encuentro con representacio- otro individuo, siendo que el control le brindará nes de la muerte, que Descartes persiga a su la completa responsabilidad de él mismo. propia madre, pero temiendo el castigo que trae la culpa, debilidad confirmaba por su constante No es justo enjuiciar estas tendencias en Des- exposición a enfermedades y pérdidas durante cartes, sino el comprenderlas como una pro- los primeros años; es Descartes por lo tanto, el pensión a la vida y resguardo ante el frágil cuer- gran expositor de la pugna entre Eros y Thana- po y sentimientos melancólicos del filósofo, una7
  8. 8. clara evidencia de la pugna constitucional queplanteaba Freud. Serán la búsqueda de la vida yla verdad, la culpa inconsciente sobre la muertede su madre, las primeras pérdidas, el temor asu propio fallecimiento y la renuencia a pagarel precio que implica un vínculo íntimo, los ejesguias en la obra y concepción de la vida en elfilósofo. Se guía también con el respeto a loslimites que señala el Dios que le acompaña, re-presentación de su ideal de padre, y de Charlet,Dios que le brinda comprensión y capacidadesa cambio del respeto por su figura y límites es-tablecidos; ¿no implica el respeto a la vida, elrespeto a los limites propios, del otro y de lanaturaleza?.Es con base en las capacidades intelectuales y dejar un legado a la humanidad vigente, comocognitivas, que Descartes encuentra una com- por ejemplo, lo correspondiente a sus estudiospensación a su lado derecho débil en el sueño matemáticos.(representación de la culpa, pérdidas y debilida-des); compensación que sirve de instrumento Será pues menester entender las vías por las quepara la ejecución dinámica y económica de una la pulsión de vida suele manifestarse, compren-fuerte pulsión de vida, reforzada por sus ca- der la posibilidad de sublimar la misma existen-pacidades de genio, que no sólo lo mantienen cia para provecho de la humanidad, generandovivo, sino le dan energía suficiente como para un tesoro que resulta invaluable. No me queda más que concluir que tan amplia como es la vida y obra de Descartes, lo es la concepción de las pulsiones de vida y muerte, pero sobre todo, la forma en que actúan sobre los seres humanos, la forma en que nosotros mismos tomamos es- tos recursos para mantenernos en la constante dinámica de la existencia, no sólo orgánica, sino a nivel psíquico expresada no sólo en mecanis- mos, sino en la espontaneidad, la creatividad, la entrega y la experiencia misma de vida. Ángel Luna García. Pasante de la Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica. UIC. 8
  9. 9. Son las 3:00 de la mañana y no encuentro nada productivo que hacer. Ya encendí y apagué la Mala Jugada Patricia Torres Villarruel lámpara de mi buró tantas veces como he po- dido. Doy vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Sinceramente no quiero dormir, tengo mucho miedo de hacerlo, ahora que la muerte de mi padre está tan reciente. Falleció ayer a las 6:00 de la tarde. Él llevaba varios años en cama sufriendo a causa de cáncer en el esófago. Am- bos deseábamos que el momento justo llega- ra para que no siguiera aguantando tanto dolor. Por eso estoy triste, me he quedado solo. Soy hijo único. Mi madre falleció en un accidente aéreo. Yo tenía siete años. Venía de regreso a la ciudad. Efectuó un viaje hacia Guadalajara don- de vivía su hermano mayor, con quien quedó de verse para arreglar asuntos de la herencia. No tengo muchos recuerdos de ella, mi padre me contaba que era una mujer extraordinaria. De mi madre sólo conservo algunos objetos, que sé, eran preciados para ella, un trébol y la caja de un regalo de navidad que me dio a los cinco años. Conservo esa caja porque en ella me regaló el primer libro en inglés que leí. En sí, la caja no tiene nada de maravilloso, es sólo que tiene un gran valor estimativo para mí. El trébol pasó de generación en generación, desde tatarabuelos hasta llegar a ella, y así, llegar conmigo. Mi ma- dre, me pidió que lo cuidara por siempre, que procurara llevarlo conmigo a cualquier lugar al que fuera para que éste me brindara suerte y protección. Nunca he creído en la suerte, sim- plemente cada persona va formando su destino día con día dependiendo de las acciones que realice. Creo que no se debe dejar algo tan im- portante como es la vida, al azar o a la suerte. Aunque debo reconocer que cada vez que he9
  10. 10. llevado ese trébol conmigo, las de, pero tengo que estar en el galó a mi padre el papá de sucosas han fluido de manera aeropuerto dos horas antes. mejor amigo de la infancia. Essorprendentemente satisfacto- Será un viaje corto, me regre- muy antigua. La tengo guarda-ria. No sé a qué se deba, su- saré pasado mañana. da en el clóset. Mi padre díaspongo que es milagroso, pero antes de morir, me pidió queinsisto, no creo en eso. Es una ciudad que me trae re- dejara sus cenizas en Barcelo- cuerdos tristes porque viajé na y junto con ella, la brújula.Sigo dando vueltas en la cama. para allá en varias ocasiones,Me levantaré por un vaso de es por ello que no quiero per- No puedo dormir, de una bue-agua. Tengo sueño, evidente- manecer ahí por mucho tiem- na vez realizaré mis maletasmente porque estoy desvelado po. Iré únicamente a depositar para el viaje. Abro el clóset y lapor el funeral, pero no puedo las cenizas de mi padre en una brújula no está. Estoy segurodormir. Ya son las 3:40 de la iglesia a la que solíamos ir cada de que la tenía ahí guardada enmañana. Debería estar des- domingo durante el tiempo que una bolsa oscura. ¿Qué haré?cansando porque dentro de vivimos allá. No he hecho mis Quiero cumplir la última volun-unas horas viajaré a Barcelona, maletas, ni he preparado algo tad de mi padre y de no encon-la ciudad natal de mi padre. El importante que quiero dejar en trar la dichosa brújula, no sevuelo sale a las 2:00 de la tar- Barcelona, la brújula que le re- podrá. Tal vez en el momento 10
  11. 11. en que se veló el cuerpo de mi con él, es una persona venta- Era increíble que me estuviera padre, aquí en la casa, alguien josa y egoísta. Pregunté quién pasando algo así, son las 7:10 subió, entró a la habitación y la era y al soltar su carcajada me de la mañana y debo hacer el robó. Pero ¿qué hago para sa- percaté de que era él. Con un viaje. Lo más importante es ber si fue así o no? y en caso tono burlón y desesperado me llevar conmigo la brújula y las de que si, ¿cómo saber quién confesó que él había robado cenizas. Pero matar a Betty iba lo hizo? la brújula. Me condicionó para en contra de mis principios. poder tener la brújula de vuelta No sé, tal vez estoy exageran- conmigo. Jamás hubiera ima- Estoy desesperado, pero no do. Creo que mejor intenta- ginado que me pidiera algo así, me queda más que hacer. Co- ré dormir. Será un día pesado tan bajo. Supongo que estaba nozco la dirección del trabajo y necesito pensar qué hacer. demasiado enojado con Betty, de Betty, está a unas cuantas Quizá moví la brújula de lugar o tal vez sentido por algo que calles de aquí, la seguiré y en- y no lo recuerdo. le hizo, pero eso no justificaba contraré el momento oportuno lo que él me pedía, definitiva- para acabar con su vida. Son las 7:00 de la mañana. mente no era la opción. Tam- Pensé que todo había sido un poco imaginé llegar a hacer Salí de mi casa a las 9:00. Me sueño, pero en cuanto abrí el algo así. Bernardo me devol- subí al coche, prendí un ci- clóset, me di cuenta que no era vería la brújula bajo la única garro y me dirigí al trabajo de así. Me senté en la cama, cerré condición de que matara a su Betty. Me estacioné enfrente los ojos y con las manos sobre ex-esposa Betty. Era problema del lugar, atravesando la calle. mi rostro, de repente el teléfono mío armar el asesinato. Él sólo Desde ahí la observé durante sonó. Contesté y era mi primo quería verla muerta. 15 minutos, después salió ca- Bernardo. Nunca me llevé bien minando por la calle principal11
  12. 12. y dobló en un callejón. Agarré Regresé al interior del carro, llo-un pedazo de lazo, salí de prisa ré inconsolablemente por largodel carro y corrí hacia el mismo tiempo y manejé al aeropuerto.callejón. La abordé y la estran- No podía permanecer en el paísgulé, fue muy rápido y fácil. ni un minuto más. Llegué a lasAparentemente nadie me vio. 10:45, las horas parecían eter- nas y mi vuelo salía a las 2:00Corrí de nuevo al carro, estallé de la tarde. Por fin llegó la hora,en llanto, me sentía la peor per- abordé el avión y en cuestiónsona, como pude tomé el celu- de segundos despegó.lar y le hablé a Bernardo. El tra-bajo ya estaba hecho, quería la Patricia Torres Villarruel. Li-brújula de regreso. Y fue entre cenciada en Derecho. UICrisas que me agradeció y medijo que la brújula siempre ha-bía estado conmigo. La nochedel funeral dejé la cajuela de micarro abierta, Bernardo la tomóy ahí la guardó, quería fastidiarmi vida y lo logró. Maté a unabuena mujer. Aventé el celularal asiento del copiloto, me salía buscar en la cajuela y efecti-vamente ahí estaba la brújula. 12
  13. 13. Luz de enero Carlos Navarrete Se ha muerto el aire, pero el oxigeno continúa luciendo vida a sus pulmones. La ilusión encalló en las pestes de tu cuerpo curtido por el tiempo, opacado por la esencia de otra fe. Pero en ella sigue firme. Fugarse con el sol de la mañana siguiente. Los pasos acompañan su decisión y el amor se agotó, por esta vez continuará siendo delgada e impasible. El lapso en sus rodillas sucias aban- donarán sin pensarlo la piel vencida por los años. Las manos perderán el calor que de ellas crean para estimular la carne, dando un jalón tras otro, para estallar en fuego lo que una multitud atrae a saciarse del placer carnal. Sigue tirando por la calle amor sucio – que las notas de mi partitura vivirán los silencios y los corchetes - revestidos de obsesión con la diamantina, por brillantes de pureza hervida. La época del saldo acabó, pero consigues iluminar de llanto y amargura lo que en tu día, recibiste. La enver- gadura de tus alas perderán color y serán el espectro de tu cuerpo tallado en piedra blanca. Poco a poco, depravaste la galería del músculo, y rosa humeante, que nació con ella. Los trovadores florean con sus dedos las discrepancias entre el corazón, la emoción y la verdad en sus piernas indiscretas. Y llegarás tú como un ser anhelado por la tristeza y la mala compañía. Tenderás los brazos para ahuyentar al frío rostro de tu incondicional compañero, pero no te llevarás la verga con que soste- nías la vela, de la puta que derrumbó su estadía en los cuartos de la bendita luz de enero. Carlos Ernesto Navarrte. Estudiante de Bachillerto UIC13
  14. 14. Tanatos Siempre he tenido la convicción de que la muerte está sólo a Laura Ruiz Gálvez se le cayó su café! Mamá, y ¿la abuela?- Na- tres pasos de mí. Ni tan cerca, ni tan lejos. A la distancia exacta die respondía. Ni siquiera yo podía escucharme. donde logro percibir su insaciable y seductora sed de poseerme. Casi logra conquistarme. Un susurro suave y frío en mi oído Más pronto de lo que podía asimilarlo, el olor hace que mi piel se estremezca, y en pleno coqueteo, viene Eros metálico me saturó el olfato. Eros, ¿dónde es- y me arrebata el pensamiento… tás, por qué nos has abandonado?Era una mañana fresca y despejada como cual-quier otra. Por la ventana podía ver los matorra- Las imágenes empezaron a guardarse sin sen-les pasar como sombras tan doradas como el tido en mi memoria; mi vista sólo ubicaba per-mismo sol. Un señor de aspecto serio y formal, sonas y cosas. Desde mi asiento podía ver elleía un periódico míentras galantemente tomaba caos, la sangre, los mutilados… los muertos. Lasu taza de café. La abuela dejaba caer sus dien- señora gordita gritaba fuerte, aunque no la es-tes en un vaso con agua y salpicaba en mí la cuchaba. Se agarraba la pierna, o aquello blan-idea de poder desprenderme también algún día co que salía de ahí -¿Y si la echamos al agua?de esas partes de mi cuerpo que no me gustan. Mi abuela cuando se quita los dientes los echaLa señora del asiento de atrás, un poco pasada al agua, así no le duele.-de peso, sonreía y platicaba con sus hijos envoz alta. Todos parecían felices, o al menos a los Años más tarde comprendí que aquel día Tána-cinco años de edad, eso parecía. tos nos había hecho una visita incómoda y se apresuraba a disfrutar su propia fiesta. Creo queEra como una fiesta campirana en aquel tren tan solo él lo hacía. Mi abuela apareció metros máshumeante como una chimenea en invierno. –Tu adelante en el pasillo.abuelo nos espera. La operación va a salir bienpero tenemos que llegar, tu abuelo nos espe- – ¿Está dormida mamá?ra…- repetía mi madre viendo hacia el horizonte Fue hace tanto que me sorprende recordarlo.con una preocupación mal disimulada. A veces creo que fue sólo un mal sueño, una pesadilla, pero las cicatrices de mi madre y miNo supe ni cómo, ni cuándo, ni en qué momen- abuela pronto desaniman esta idea. Y cuandoto, pero todo cambió. Recuerdo que hubo un el reinado de Tánatos se abría paso entre losestallido ensordecedor y después silencio. Un ausentes y comenzaba a consumirnos la piel, laenorme silencio. El tiempo se detuvo. La vida carne y la vida, apareció un héroe en el camino.misma se congeló. El dolor punzante en mi ro- Todavía me pregunto de dónde sacó mi madredilla me hizo recapacitar. Nada a mi alrededor tantas fuerzas, muchos dicen que fue la adrena-tenía sentido: -Mamá ¿dónde está el señor?; lina, yo digo que fueron las ganas de vivir. 14
  15. 15. Eros se apersonó en aquella mujer que se echó Llegará el día en él que venga por ella, por mi al hombro el cuerpo de su propia madre, aga- y por todos nosotros. Mientras tanto, Eros nos rró las maletas, y me cargó en su único, aunque inyecta esperanza, esa misma que huele a hu- ocupado, brazo disponible. El sol me caló en los medad y a tierra mojada, esa misma que cala en ojos, a penas y pude vislumbrar la silueta de los los ojos al despertar, esa brisa que te eriza la piel dos trenes que se encontraron en el mismo ca- y por un segundo recuerdas que estás vivo. Ese mino. No había manera de ganar. En ese error aire que no cabe en tus pulmones. La batalla macabro, todos perdimos. Quién lo diría, aquel no está perdida, Tánatos va a tener que seguir día las tres sobrevivimos. Lamento que hubieran esperando, porque de momento aquí me quedo. operado a mi abuelo sin nosotras, pero es que mi abuela estaba en la misma sala de operacio- Laura Viridiana Ruiz Gálvez. Estudiante de la nes a kilómetros de distancia luchando por su Maestría en Psicoterapia Psicoanalítica. UIC propia vida. Hay otros momentos en los que he visto a Tá- natos tan cerca, que a penas y puedo respirar con el temor de que sea mi último aliento, no así aquel día. Aquel día era sólo un ángel negro sobrevolando los cuerpos, me parecía tan lejano que no había forma de que me abrazara, pues mi madre me cuidaba. Me sostenía en su pecho protegiéndome de los golpes y el dolor, armán- dose de toda la vida que su cuerpo contenía, desafiando las garras de ese fiero depredador, salvando tres generaciones a la vez.15
  16. 16. Cintia NájeraHoy es uno de esos días en los que quisiera ce- los amigos. Recuerdo que se sentó a mi lado enrrar los ojos y no volver a abrirlos jamás. Puedo clase de inglés. Ella era muy tímida y rara vez ha-respirar la tristeza y la monotonía en el aire de mi blaba. Pasaron dos meses antes de que me diri-cuarto. Un día más, de nuevo estoy postrado en giera la palabra y otros dos para que me atrevie-mi cama viendo hacia la ventana, cuyas cortinas ra a invitarla a salir. Me rechazó un par de veces,son blancas y dejan pasar unos pocos rayos sola- pero la perseverancia alcanza. Solíamos caminarres que intentan alegrarme un poco la existencia. por el parque cada tarde, platicábamos, a vecesDebo decir, desafortunada y desesperadamente, comíamos un helado sentados en nuestra bancaque no lo logran. Ni siquiera puedo ya mirar por la preferida, la que estaba frente al columpio. Otrasventana. Quisiera que el sol desapareciera, que la veces nos recostábamos en el pasto para observarluz y la felicidad se esfumasen de la faz de la tierra. las nubes.Esos rayos solares sólo me recuerdan lo perdido.Hoy cumplo un día más de estar entre la vida y la Acabábamos de entrar a la universidad cuando nosmuerte. enteramos de que seríamos padres. Ella estudia- ba literatura y yo leyes. Fue uno de los momentosRecuerdo mi vida pasada con melancolía. Hoy me más aterradores de mi vida, yo sería responsabledoy cuenta de que jamás valoré suficientemente de un pequeño, a mis veinte años… Sólo entendílo que poseía, jamás valoré a mi familia, y hoy, que que fue la mejor bendición del cielo muchos añosno puedo abrazarlos ni expresarles mi cariño, sien- después.to pena por mí. En fin, observábamos las nubes en una tarde apa-Cuando podía moverme, pasaba el tiempo enoja- cible cuando me lo dijo. Me petrifiqué, el sólo es-do por tener que ir a trabajar, por no haber termina- cuchar su voz diciéndome: “Seremos padres”; medo la universidad y por haberme casado tan joven. heló la sangre. Por supuesto que me hice cargo,Verán, yo conocí a la que hoy es mi esposa en la por supuesto que le propuse matrimonio y la llevépreparatoria. Yo era un chico normal, iba a clases, gustoso al altar. ¡Yo amaba a esa mujer!tenía problemas con mis padres y mi mundo era 16
  17. 17. Pero mis sueños murieron cuando di el sí definiti- Ojalá hubiera valorado a mi esposa mientras es- vo, me convertí en un hombre hecho y derecho de tuve sano, postrado en esta cama no puedo de- un día para otro. Debo admitir que viví con remor- mostrarle cuanto la amo. En algún momento del dimiento y rencor por casi diez años. Yo no podía matrimonio me embargó la necesidad de hacer ser feliz enclaustrado en un trabajo todos los días cosas nuevas, de arriesgarme y vivir la vida loca. para alimentar a mi familia, había dejado las fies- Le fui infiel con otra mujer, una compañera del tra- tas y mis amigos atrás. Sin embargo, procuré lo bajo a la que no le importó que estuviera casado, mejor para mi familia y, aunque amargado, me lo y cómo iba a importarle, si lo nuestro no era nada tragué como deben hacer los hombres; ese ren- más que una aventura. Cuando Claudia, mi espo- cor era mío y nada más. Y como todo ser huma- sa, se enteró de mi indiscreción, ni siquiera me lo no amado por otros lo olvidaba de vez en cuan- reclamó. Sólo mandó al niño con su madre y se do. Pasé buenos momentos con ellos, no tantos encerró en la recamara por tres días, lloraba sin como hubiera querido, para ser sincero, creo que parar, no me dirigía la palabra. Creí que me dejaría mi disgusto se notaba más de lo que yo quería. y que jamás me perdonaría; sin embargo, lo hizo. El instinto paternal no me llegó hasta que mi bebé Me di cuenta, por fin, de lo mucho que valía y me nació. Lo cargué entre mis brazos delicadamente propuse hacerla feliz el resto de la vida. La recom- como si fuera un copo de nieve y él tomó mi dedo pensaría cada minuto de cada día. con su manita, estoy seguro de que me sonrió amorosamente. El rencor del que antes les hablé Pero esta enfermedad no me deja en paz, ape- se evaporó por completo en ese instante. nas puedo mover los ojos, inmovilizado de pies a cabeza. Ojala pudiera cambiarlo, ojala hubiera Enseñarle a atar sus agujetas, a andar en bicicleta disfrutado cuando tuve la oportunidad, ahora mi y a verlo jugar en los columpios sentado junto a esposa y mi hijo deben lidiar con un hombre que mi banca favorita fue fantástico. Es sólo que el no sólo les falló sino que no puede ni valerse por rencor se acentuaba cuando se portaba mal. sí mismo. Cintia Nájera. Estudiante de la licenciatura en Traducción UIC17
  18. 18. Muriendo Lento Jorge Farías RodríguezJosué quita sus ojos del retrato que se encuentra a un costadode la cama, y mira al techo. Es blanco, como todo en el hospital.Las paredes son blancas, los pisos son blancos, las sábanas sonblancas, las batas que usan todos son blancas; hasta las mal-ditas enfermeras que lo vienen a despertar cada media hora leparecen de entero blancas. El blanco lo desquicia, no quiere verlomás. El problema es que cuando cierra los ojos sin tener sueñose marea. Las flores que se encuentran en el otro costado de lacama, han perdido toda su gracia, y le parecen un triste adornocuyo destino final, al igual que el suyo, es única e irremediable-mente una muerte triste y lenta, muy lenta.El único refugio que encuentra es volver su mirada al retrato. Eseretrato, que a simple vista, sólo muestra a un hombre con unamujer y dos niños divirtiéndose en la playa. Una familia comocualquier otra. Pero para él es mucho más que eso, es un recuen-to de todo, es lo que le trae los malditos recuerdos, y peor aún, loque le recuerda que está vivo. Fue en esa época, cuando en verdad sintió que podría ser feliz. En ese lugar caribeño, de arena blanca y agua cristalina. Josué recuerda cómo disfrutaba observando al viento mecer a las enor- mes palmeras, y sintiendo al sol dorar su piel, mientras una leve brisa lo refrescaba. Recostado sobre un camastro, era un rey que desde ahí lo controlaba todo. A su lado estaba su reina, esa mu- jer tan bella y de temperamento cándido como el de una flor. Sus dos hijos, Francisco, que en ese tiempo contaba ocho años y Marcela, que es dos años menor; jugaban felices a construir castillos de arena. En ese momento, como el rey todo poderoso, cuyo llamado pro- voca obediencia y exalta las emociones de sus vasallos, mandó llamar a sus hijos, quienes acudieron de inmediato. Era, según su consideración, indispensable capturar ese momento. Los colocó 18
  19. 19. en el orden que se le figuraba más adecuado, y unos tragos después de romperse el lomo en el programó la cámara. La imagen quedó guarda- trabajo. Parecía algo tan inofensivo, quién iba a da para siempre, lo que él aun no sabía, era que pensar que ese momento en el que se sintió tan las emociones y los sentimientos no pueden en- liberado y tan feliz, sería el inicio del fin. cerrarse en una imagen para conservarlos eter- namente. Los doctores dicen que es algo genético, hay gente que es así, prueba una copa y ya no pue- No está seguro de en qué preciso momento em- de parar. Pronto dejaron de ser copas, y empe- pezó a cambiar todo. Lo único que tiene como zaron a ser botellas. Los compañeros del traba- verdad irrefutable es que la bebida fue el princi- jo, lo comenzaron a evadir, y entonces conoció pal detonante de todo. Ese maldito vicio que lo a su nuevos amigos, esos amigos que en cuanto tomó de improviso y que lo fue consumiendo de se le acabó el dinero y comenzó a beber bote- a poco, barriendo al mismo tiempo con todo lo llas de perfume en los basureros, lo abandona- que él amaba. Fue en una de tantas noches, en ron sin dudarlo. las que se iba con los compañeros del trabajo a tomar un trago. Recuerda que él nunca ha- A su familia, la fue destruyendo paulatinamente. bía tomado, jamás, ni siquiera en la universidad, Por varios años, su mujer, se mantuvo a su lado cuando todos sus compañeros lo hacían cada e intentó rescatarlo de todas las maneras. Pero fin de semana. En realidad no le había llamado las garras del vicio, ya lo tenían bien sujeto y no la atención. Sin embargo, en esa ocasión, le dio estaban dispuestas a soltarlo. Él se comporta- curiosidad probar lo que se sentía relajarse con ba como un necio y le decía una y otra vez que1919
  20. 20. de soportarlo y en ese momento, decidió irse de la casa. Fue entonces, cuando se consumó su decadencia. Dejó también su trabajo y se gas- tó sus últimos centavos en licor barato y malas compañías. Cuando se le terminó el dinero, co- menzó a beber cualquier cosa que contuviera alcohol y acabó viviendo en la indigencia alre- dedor de los basureros. La congestión alcohó- lica lo hubiera matado, de no ser porque una señora, al notar la calidad de su traje y lo poco que quedaba de ese hombre de buen aspectotodo estaba bien y que él se encontraba en total y nivel social, lo creyó víctima de un asalto y lla-control de la situación. Sí, como no, él ya no mó a una ambulancia. Él hubiera preferido quecontrolaba nada, y mucho menos a sí mismo. lo dejaran ahí, pudriéndose.Ella inclusive acudió a Bernardo, su mejor ami-go, el único que en verdad lo quiso por lo que él Según las enfermeras, ya lleva más de un mesera. Pero de nada sirvió, al contrario, al sentirse en el hospital, sabrá Dios quién se encarga deacorralado por el amor y la razón, enfureció y se pagar la cuenta. Probablemente, la misma per-tornó brutal. La riña con su amigo fue tan violen- sona que le envió las flores. Nadie lo ha venidota que a partir de ese momento no le ha vuelto a visitar en todo este tiempo. No los culpa. Se-a dirigir la palabra. guramente, todos desean su muerte. Él mismo la desea. Los doctores han hablado con él y leSus hijos, al igual que su fiel esposa, mantuvie- han explicado que su hígado se encuentra da-ron su ofrenda de amor por muchos años. Él ñado, sin remedio y que su salud ira en decre-se dedicó a pisotearla una y otra vez. Recuer- mento, hasta que finalmente muera, pero tam-da muy bien sus ojos, esos ojos que llenos de bién le han asegurado que no será rápido.terror, inundados por el llanto, y que aun así enel fondo seguían llenos de amor; del amor más Josué mira de nuevo la insoportable blancurapuro que pueda a existir. Su hijita, tan pequeña del techo, sin embargo, el cruel recuerdo dey tierna… En esas noches, en las que él llega- quien fue rey y terminó como el peor de losba borracho y violento, y los encontraba a ellos mendigos, no se borra. Ahora está desahucia-como las víctimas perfectas, Francisco intenta- do, y no tiene opción alguna que no sea obser-ba comportarse como un hombrecito y proteger var cómo se proyectan esas imágenes que loa su mamá y a su hermanita. Pero era tan sólo torturan en ese techo que se ha convertido enun niño. Un niño que debía ser protegido por la pantalla que presenta las desventuras de suese hombre que en lugar de eso profería insul- vida; mientras espera a que la muerte se lo llevetos y rompía cosas. poco a poco, lenta, muy lentamente.La misma situación siguió por años, hasta que Jorge Farías Rodríguez. Estudiante de laun día esos ojos inundados, se cristalizaron y Maestría en Guionismopor primera vez reflejaron odio. Él no fue capaz 20 20
  21. 21. Michelle Rojano Valdez Al recordar los castillos de cartón, me enamoré. placer gramatical de sus movimientos son culpa- La miré, esas, sus curvas en los ojos; en sus ma- bles de mi agonizante movimiento llamado Eros. nos; las muñecas de las mismas; sus dedos de- formes parejamente a sus rodillas, las curvas de Mi cuerpo, mis geografías femeninas se hacen sus sientes hermosamente chuecos, la estructura potentes cuando me dice que soy lo maldito de de sus curiosos senos, la mire y la curvé. un poema. El significado de un recuerdo, las tex- turas delirantes de las imágenes deseables en la Ese culo, la forma en que su caminar y sus fogo- memoria. sas sustancias fórmulas le hacían el amor al pa- vimento, se lo follaba, lo lamia con los pies. Sus Que infortunio es tenerte en mis recuerdos, mujer. cabellos me miraron, me sedujeron; y la geografía Te hago de todo en mis recuerdos, tanto que este de su erotismo tiene más de mil ojos. poema está escrito en el recuerdo de ti. Me hundí en el océano que traigo dentro, el placer Michelle Rojano Valdez. Estudiante de Comuni- de sentir el olor de sus muslos caminando; bai- cación UIC lándome, tiene una grandeza a la hora de llorar. Llora por los poros, por las uñas, por los pezones, por las orejas, por el sexo, pero sus gestos y el2121
  22. 22. Me crié en la tierra blanda y húmeda Carlos NavarreteMe crie en la tierra blanda y húmeda, que ali- y estructura para estirar el hilo dos veces – nomentaba de pureza el paisaje en el que viajaba. entendía que decía—pero sus señales pedíanSus ríos eran la verdad que corría de su cuerpo que imitara el movimiento. Con torpeza hice ahecho montaña, pero la soledad embargaba el un lado lo que recibí de su gentil hartazgo, peroambiente de un eco, que pronunciaba mi nom- el vahó de su boca choco con mi aire y respirebre por las mañanas. ¿Por qué el tiempo abre por primera vez lo que sería el acíbar de mis díasbrechas, en lugar de puertas dignas para su hijo en primavera, cuando el cuerpo acaba sudandode calor y arena? y fatigado por la explosión de emociones que exacerban su mayor amistad con los sentidosEstaba frente a mí, un sol de medio día. Tenía del cuerpo y los receptores de aquello que lalos rayos por delgadas hebras; su luz se con- gente habla para copular en el entretiempo, es-centraba en lo blanco de la piel. Y el cuerpo era tío y el frío suelo de octubre a diciembre.distinto, durante las noches de estrellas y lunasbrillantes era mi figura arrastrada por la veleidad Te escribo una carta con los dedos, en la azoteade su canto sordo, no tuve voluntad propia para de un edificio que dicen, se encuentra en el cen-ofrecer mis rezos a aquellos bellos ojos. Pero tro de la ciudad, pero con franqueza aportaré aalgo hacia tan humana su figura, que retomaba la descripción lo que yo llamaría, falta de organi-en lo complejo de la mente, el contorno que tras zación poblacional.la luz no tenía sentido explicar, su origen único. Las estrellas, tenues bajo el cielo de nata gris, no-¡Oh!, sí Xibalba tuviera cabida en un mundo me han devuelto la respuesta de la última cartadestruido como éste. Mi castigo sería, ser devo- que te envíe. Esperaría que tu respuesta fuera derado por el jaguar noche tras noche manera horizontal, para no perder la costumbre de leer que eres tú, nuestro orgullo pictográfico.Estiró las manos para ofrecer en ellas, lo que ali-mentaba a una población gris. Con cierto tino Dibuja en ella, lo que los viejos han contado, lotome, lo que era algo estrepitoso corriente a la que el cauce del río lleva en su torrente de vida.vez, pero original de colores que no tenían la Saluda al jefe, a mi padre, a mi madre y sobretextura del amate y los colores corrientes de la todo cuéntale al sacerdote que estoy con el soltinta de hollín o el rojo áspero de hematita. de viento. HuitzilihuitlAgarró dos hilos imaginarios con la yema del Carlos Ernesto Navarrte. Estudiante de Bachi-pulgar y el índice, la otra mano repitió el mis- llerto UICmo ejercicio y se unió a su hermana de carne 22
  23. 23. Al verme al espejo puedo adivinar que mi interior es el de una anciana de ochenta años atrapada en el cuerpo de una de veinte. Más seco que un desierto, incluso me parece más sencillo que algo tenga vida en uno de ellos. No hay nada en mi interior que pueda darme lo que busco, estoy vacía… hueca y podrida por Cintia Nájera dentro. Aseguro que si pudiera ver mi interior, vería no un cuerpo hermoso y glorioso en sus primeros años de vida sino un cuerpo lleno de yagas, úlceras y porque no, también espinas. ¡Ay Sofía, Sofía, Sofía! Me dice Carlota-- ya no digas tonterías ya no pienses esas cosas ¿acaso no ves que Dios nos ha dado el don más maravilloso de todos? Podemos vivir una vida libre, sin problemas ni complicaciones. Jamás sufriremos lo que sufren todas las madres, jamás tendremos la desgracia de llorar por un hijo. Carlota continua parloteando mientras yo veo mi vientre vacío y plano. Siguió zumbando como una avispa al asecho. En mi cuer- po no hay más que estrías, el único remanente de que alguna vez tuve la oportunidad de ser madre. Después de algunos minutos reacciono y me doy cuenta de que debo ir al trabajo, me pongo un vestido negro y unos tacones del mismo color. Salgo a toda prisa del departamento. Ah Sofía, Sofía, somos tan afortunadas. Miremos a esa madre con su niño (el niño es hermoso y es un pequeño, apenas si pue- de caminar)… miremos como se enoja y como se desespera… ya no aguanta. Pensemos que nunca perderemos la figura. Siempre seremos hermosas. Nunca nos desvelaremos por darle pecho, no nos preocuparemos cuando esté enfermo, no lloraremos cuando vaya a la escuela ni cuando crezca y diga que nos odia. Tampoco sufriremos porque se va de nuestro lado para hacer una familia. No lo necesitamos. De pronto alguien me empuja para rebasarme, estoy caminando hacia el trabajo, sólo me faltan un par de calles. Aunque no re- cuerdo cómo fue que llegue hasta aquí. Últimamente Carlota me distrae demasiado, no para de hablar y yo no pongo atención a lo que hago. Además ya ni siquiera me deja sola, antes se iba con23
  24. 24. Sin embargo, sé que no lo era, como a la una dela tarde comencé a tener hambre, tenía antojode fresas con crema y además casi era hora desalir a comer. Carlota fruncía el ceño. Fuimos acomer al restaurante de la esquina de la oficina.Sí había fresas con crema, así que me comí unplato entero, Carlota no quiso, estaba de malasde seguro quería copiarme y decir que tambiénestaba embarazada, ella y sus ascos falsos.En cambio yo si tenía ascos reales, de esos ma- Calla le dije—y fuimos a comprar la prueba dereos matutinos que te duran todo el día y que te que ella estaba mal y yo bien porque no me equi-recuerdan que estás esperando a un ser hermo- vocaba yo era muy intuitiva.--Santiago, mi es-so a un ser humano tan pequeño y hermoso que poso, llegaría en cualquier instante y se alegra-apenas podría sostener mi dedo índice con toda ría de la noticia. Últimamente teníamos muchossu manita. problemas por mi situación, me reclamaba todo el tiempo, Carlota era la única que me defendía,Llegué a casa con Carlota corriendo casi volan- ella siempre argumentaba que así éramos feli-do, ella sugirió que debíamos ir a la farmacia a ces y que no necesitábamos de nada de eso. Ycomprar la prueba de embarazo para que salié- le decía que podía irse y abandonarnos. Ella meramos de dudas o más bien yo saliera de dudas cuidaría, ella vería por mi bienestar y felicidad.porque ella estaba segura de lo que pasaba medecía: Sofía, Sofía esto no es más que un inven- Con mucha emoción regrese al departamento yto tuyo. destape la prueba había que esperar cinco mi- nutos. Unos cinco minutos muy largos porque caminaba en círculos sin quitar la mirada de en- cima de la prueba. Carlota se recargaba en la pared y me miraba con desaprobación. Cuando por fin pude ver el resultado ella me dijo... no los dije, ¿no lo hice? Somos como un desierto, somos una anciana, atrapadas en el cuerpo de una de veinte… gritaba cada vez más fuerte; hueca, vacía, seca. Se burlaba, se mofa- ba de mí y me decía cosas horribles, cosas que ya no podría soportar. Así que no lo pensé dos veces y le tapé la boca con las manos y la sos- tuve con el cordón de la cortina del baño hasta que se calló. 24
  25. 25. ta me pregunta que me sucede. Respondo: Car- lota, siento que por fin tendré lo que más deseo en esta tierra. Sofía, Sofía, Sofía… cuando aprenderemos. No podemos tenerlos, resignémonos, aprendamos a ser felices de esa forma. Cuando lleguemos a casa iremos por una prueba rápida. Sólo para que salgamos de engaños. Sólo faltan unas ho- ras. Apenas eran las once de la mañana y yo salía hasta las seis de la tarde, estaba sentada en mi oficina esperando a que pasaran las horas. Es- sus amigos a divertirse o iba a la escuela. Pero taba ansiosa y me paraba de cuando en cuando ya no me deja, ahora camina todo el tiempo a mi para caminar en círculos. La gente de las ofici- lado izquierdo. Si por ella fuera me acompañaría nas contiguas me miraba con extrañeza. Y claro, hasta en mis sueños. tenían plena justificación, parecía yo una leona enjaulada. Carlota se reía de mí, porque decía La señora con él hijo que Carlota me describía que era demasiado exagerada. volvió a mi mente. Tenía razón ya no aguantaba al pobre niño…entonces si la señora ya no lo Cintia Nájera. Estudiante de la licenciatura en quería yo podría quedármelo, podría darle una Traducción UIC buena educación. Podría amarlo y protegerlo con mi vida por el resto de mis días. Me doy la media vuelta para buscar a esa señora, ella no se merece tener un hijo tan hermoso pero yo sí porque yo lo quiero, es sólo que no puedo tener- lo. Mi cuerpo es como un basurero. No, no, no hagamos eso—interviene ella—Car- lota me dice que eso es malo, que no lo ha- gamos. Que si decido hacerlo estoy sola. Por- que además debemos retroceder, debemos ir a trabajar, ya es tarde. Y entonces siento como mis entrañas cambian de lugar, como si mis in- testinos se comprimieran hacia arriba casi hasta el pecho para hacer espacio a la bolsa donde crecería mi bebé. Siento como mis costillas se abren. Me retuerzo un poco por el dolor y Carlo-25
  26. 26. Ismael Hernández ValenciaDesde tiempos ancestrales la muerte ha sido re- que llegáramos a tener, se compensa con unapresentada por el miedo y la obscuridad. Miedo profunda decepción futura, y, aunque ésta noa dejar asuntos incompletos, a no vivir el sueño llegue, la esperamos y esto nos impide disfru-deseado, a no conocer a la persona con la que tar aquello que nos hace sonreír. ¿Quién mane-pudimos pasar el resto de nuestros días. ja este sádico equilibrio? Para los griegos, Eros era la contraparte de Tánatos.¿Por qué representamos así a la muerte, si noconocemos nada de ella? Sólo observamos Eros propiciaba placer y amor, mientras Tána-desde una perspectiva ajena lo que la muerte tos propiciaba la muerte. ¿La percepción delproduce; lo que nos produce a nosotros: el do- placer siempre está ligada al sufrimiento? ¿Porlor, la importancia y el sufrimiento. qué muchos rehúyen del amor, siendo el amor la contraparte del sufrimiento? La vida, desdeDeseamos que aquellos que se han ido regre- mi perspectiva, es un constante dolor, que sesen, y daríamos lo que fuese por tenerlos con alivia y se puede llevar con pequeñas dosis denosotros de nuevo; vivos. Lo irónico de la vida felicidad.es que este tipo de sentimientos los vivimos díaa día. Pero, hasta ese momento, hasta que Tánatos tome tu mano, hasta que el último aliento sal-Podemos contemplar como nuestras ilusiones ga de la boca, estás ligado a este mundo físico,y felicidades se derrumban ante nuestros ojos, lleno de desagradables acciones y seres. No esy no podemos hacer nada para impedirlo. La posible mejorarlo, pero si cambiarlo.vida es una pesada carga en los hombros que Ismael Hernández Valencia. Estudiante de Ba-los muertos no tienen que soportar. La felicidad chillerato UIC 26
  27. 27. La Faz In Ante Alexa Pineda Axtle In: Muchos te temen niña mía, ja, ja, ja… Anhelo de llegada, consejo y consuelo, el día que cesará mi es- pera. Krisnaloka será la próxima parada, no más medios. Felici- dad y tristeza sin alborozo, nada puede ya descontrolar mi buen juicio. La restricción de mis sentidos apartados y conciencia ina- movible, abren las puertas hacia el oculto néctar de la mama rosa y el trance hacia el último viaje, idolatrada llegada después de cientos; inagotables y aparentemente irracionales. Sin rencores y sincera, mujer consistente, con el trabajo más complicado de todos. El no tomar venganza y simplemente cas- tigar a quien no cumple su palabra. Tú, aquélla que siempre me acompaña sin decir una palabra, compartiendo a mi lado el cinis- mo, mejor que la hipocresía. Si he de morir, no quiero perder tu recuerdo. Fuiste en la encrucijada de esta vida ya perdida, la luz de mi oca- so, quien se sentó frente a mí, sacó mis pies del lodo sin tocarme un sólo dedo; simplemente se burló de mi mediocridad, obligán- dome a ganarle, a ese candado que me ataba al vacío, mis vicios. Jamás olvidaré tu aliento a la mitad de mi podrida vida, en la que ahora bailo. Estoy dispuesta a contárselo a todos… Al regalarle el sol “Santa Muerte”, le otorgué un día de luz a mi sombra.27
  28. 28. Ante:Mortal…Egoísmos inhumanos, únicos de gente pensante, tributos falsos e in-consciencia, ríen, pero no escucho felicidad en su voz vacía, hechizadosde nacimiento, aptos únicamente para ver la ilusión material, mal edu-cados al cuestionar su identidad; escondites llenos de gran vacío. Sonustedes la fría sequedad que aparece, cuando no existen. La necesidadde decidir aparece si toco, como una sombra húmeda, cuando busco sufría soleada, congeladas cimas de resguardo aparentes, las montañasmás claras, me reflejan su estancia.Humillo cualquier estado que ignore mi presencia y con ella no se trans-forme. Aún no he pedido desesperadamente por ti, ustedes son el com-puesto que me llena eterna, pasarán los siglos y seguiré regresando aquí,planeta medio. El día que me abandones al traicionar tus sensaciones,jamás volveré a verte. A la postre saciaré la sed más seca del pobre hu-mano y castigaré el desperdicio del rico animal. Las oréades los acogeny los impulsan hacia tierras ya disueltas en pavimento sin color, callestristes, infestadas del ser más vacío.Algún día el Levante tocará con delicadeza sus cuerpos, pero no existiráya distancia entre tiempo y espacio, todo quedará reducido, vulgarizado,siniestro. Urim y Tumim renacerán, cada uno vivirá un destino personal,no importa cuánto tiempo pase. Esconden su gran vacío en lo que tieneny nunca llegan a ser. Renuncia a poseer e indaga hacia adentro, al en-contrar las respuestas tropezarás una y otra vez, con la imagen de estasilla, y mi sonrisa.Alexa Pineda Axtle. Estudiante de la Maestría en Guionismo UIC 28
  29. 29. Un Roce de Labios Ranmses Ojeda Cuando la vio, mientras se miraba por el espe- jo, sintió el frío que le calaba hasta los huesos, como si de repente una marejada de emo- ciones se colisionara instantánea y continua- mente dentro de él. Alejo logró ver su cuerpo temblando, empapado, cruzando los brazos, abrazándose para evitar sentir frío; protegién- dose, sin saber de qué. Sólo logró verla por un instante para después enloquecer. Habían pasado quizá seis o siete días des- gente murmuraba que la vida de Lucia junto a Ale- pués del funeral de Lucia. Alejo había perdido jo, se había convertido en un suplicio de indiferen- la consciencia del tiempo. Desde entonces el cia por no haberle dado hijos. día y la noche pasaban desapercibidos para él. Era como si Alejo estuviera en el tiempo Alejo siempre imaginó que se amarían por mu- pulsando a un ritmo diferente, con el alma cho tiempo, que la vida les tenía aún muchas sor- errática por el agudo dolor que tenía por la presas por compartir, como el viaje a Marrakech, ausencia de Lucia. que planearon desde que fueron novios, las miles de tardes que pasarían en el café discutiendo su Duró llorando, inevitablemente, durante impresión estética después de salir del cine, o los muchos días. Había perdido el control de sus cuatro perros que criarían en su casa de Bahía emociones, las lágrimas le salían sin poder Kino, junto a sus tres hijos; cuando estos nacie- impedirlo, en automático, como si con ellas ran. estuviera vaciando un mar de angustia. Alejo se preguntó miles de ocasiones, durante Nunca creyó perder así a Lucia. Se había todos esos días, cuáles habían sido las razones ahogado en la piscina de su casa, mientras de la muerte de Lucia, porque muy en el fondo nadaba. Aunque en el funeral muchos mur- los rumores le hacían ruido y comenzaron a in- muraron que lo había hecho a propósito. La29
  30. 30. quietarle. Ni siquiera pudo despedirse de ella. Ni dad empezó a disiparse de sus sentidos. Al abrirsiquiera pudo ver sus ojos por última vez, para los ojos la imagen de Lucia se había desvaneci-insertar eternamente en su memoria la imagen do entre la obscuridad de su habitación y la dede Lucia. su alma. Con un roce de labios, en la boca de Alejo, Lucía había dicho adiós y esta vez para Al verla en el reflejo del espejo, lo único que siempre.logró hacer fue suspirar. No pudo reaccionarde inmediato. Se quedó azorado, con la men- Ranmses Ojeda.te confundida y conmocionada. En ese tiempoAlejo hubiera querido abrazarla, preguntarle elpor qué de su determinación, pero la impresiónlo paralizo. Cerró los ojos por un instante, un poco másdel tiempo de un parpadeo, para asegurarse deque no se trataba de una alucinación. Entoncessintió un aire gélido que se metía en su alma,cuando advirtió la presencia de Lucia a su ladoy un instante después el roce de sus labios fríosen su boca. Durante ese momento un torrente de recuer-dos cruzaron por su pensamiento. Y la tranquili- 30
  31. 31. Ágora VirtualRevista digital te invita a publicar un texto con los siguientes lineamientos:• Los textos pueden ser literarios o no literarios.• Los textos deberán ser originales en idioma español o cualquier otro idioma. En caso de otroidioma incluir la traducción al español (abstrac).• Tener una extensión de dos cuartillas como mínimo y cinco cuartillas como máximo.• El tema del cuarto número es Entre la guerra y la paz.• Enviarse en formato digital Word a 12 puntos, letra arial, espacio sencillo.• Citar las referencias bibliográficas mediante el sistema americano (APA).• Las citas textuales se harán al pié de página, al igual que notas de traducción, si es el caso.• La bibliografía al final del escrito, si es el caso.• Incluir ficha del autor: nombre completo, licenciatura o posgrado, semestre y datos de contacto.• El plazo es a partir de la publicación de la convocatoria hasta el 30 de junio de 2013.• Los textos presentados quedarán sujetos a la aprobación del editor para publicarse.• Los textos deberán ser enviados al correo: rojeda@uic.edu.mx. es.escribd.com/agora_virtual @Agora_VirtualECDepartamento de Difusión Cultural UICEdificio América, planta baja.54871300 ext. 1845

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