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Escuela Anglosajona

González Aguayo, Leopoldo (coord.) (2011). Cuaderno de trabajo. Antología: los principales autores de las escuelas de la geopolítica en el mundo. Escuela Anglosajona. México: UNAM.

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  1. 1. ffi i3: | =-t-- Ean-:���n E s'a. u4 e'<rs ' -l'z"ge*J*Es*rctl+;cG' ffi-@Mlixrc�: LJNAq Et ueIT A^AL o-s<jqrn^' La nueva configuraci�n del poder global* - Jornr AcNsw H-U-mon�a e imperio son t�rminos que ofrecen interpretaciones profundamente distintas del poder estadounidense y sus manifesta- ciones contempor�neas,y d" c�mo dicho poder puede ser transfor- mado. Despu�s de una breve introducci�n sobre ambos t�rminos, el texto busca mostrar c�mo la hegemon�a puede ser entendida es- pacialmente 1,, de esa forma, c�mo la hegemon�a de E,stados Uni- dos dif�cilmente ser� canal�zada en un imperio, destacando el fra- caso pol�tico-militar estadounidense en Irak, a pesar de su aparente ,upr"*uc�a militar despu�s de la Guerra Fr�a. Finalmente, consi- derar� la emergencia de una nueva configuraci�n del poder global, en que la hegemon�a ya no puede ser exclusivamente asociada a Estados unidos. La cuesti�n central que subyace es la necesidad de huir de la trampa de pensar el poder en t�rminos exclusivamente territoriales: Estado versus imperios. El poder se desarrolla espa- cialmente de diversas maneras mucho m�s complejas' y requerimos entenderlo, si queremos cuestionarlo. Introducci�r Una buena parte del debate acad�mico y popular sobre el papel de Estados unidos en el mundo insiste en ver al pa�s sirnplemente como otro Estado (a pesar de ser m�s grande y m�s poderoso), o como un irnperio, ampliando el evidente significado territorial de * Tomado de John Agnerv, Geopol�tica: Lrna.rc-visi�n de la pol�ticT nlun- diat,Edltorial Trama, Espafia, 2005,175 pp' 245
  2. 2. .IOHN AGNEW ese t�nnino para incluir su control e influencia no territorial. Ningu- no de los enfbques es satisfactorio. Por un lado, el mundo acfual es considerablemente diferente, especialmente en lo que se refiere -si comparamos con las �pocas anteriores- a la geografia del poder. Frecuentemente denomin ad a com o la er a de I a " glob alizaci�n", p ar a se�alar la proliferaci�n de actores (multinacionales, oNG's globa- les, instituciones internacionales, etc�tera) y procesos de desarro- llo (mercados financieros globalizados, commodie chain globales, etc�tera) que no pueden ser relacionados con una �nica direcci�n territorial, esta es una situaci�n mundial que Estados Unidos ayud� a provocar, sea de forma deliberada, sea de manera inrroluntaria. Si eso es un imperio, seria el primero descentrado en la historia, lo que 'nos sugiere que hay algo m�s que eso. Por otro lado, ese mundo no fue conducido predorninanternente a trav�s de la coerci�n directa o de un gobierno territorial, aunque s� a trav�s de la incorporaci�n socioecon�mica de rutinas y pr�cticas derivadas de (y compatibles con) otras desarrolladas anteriomente en Estados Unidos. La mejor palabra para describir esos procesos es hegemon�a. Hegemon�a o imperio ofrecen interpretaciones profundamente diferentes del poder estadounidense y sus manifestaciones contem- por�neas, y de c�mo dicho poder puede ser transformado. Es inte- resante notar que, en muchos de sus usos, ambos t�rminos no son diferenciados claramente. En cualquiera de los carninos seguidos, una "Am�ricatoda poderosa" nonnalmente es vista como la respon- sable por una nueva distribuci�n del mundo conforme a su imagen. Desde ese punto de vista, la hegernon�a es vista simplemente como un poder coercitivo relativamente espont�neo, ejercido por un hege- m�n o sede del imperio. , Nos gustar�a sugerir que esa interpretaci�n es problem�tica tanto lhist�rica corno anal�ticarnente. De forma m�s espec�fica, ambos t�r- minos poseen una etimolog�a diferente, as� como significados diver- sos en ingl�s y en otros idiomas. Cuando usados anal�ticamente, los t�rminos pueden ayudar a clarificar lo que ocurri� en las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo, como consecuencia, por ejemplo, de la guerra de Irak en 2003. usados de forma conjunta, tambi�n pueden ofrecer un punto de partid a para entender las re- laciones hist�ricas entre la hegemon�a de Estados ljnidos y Arn�- Le Nuevn CONFIGURACION DEL PODER GLoBAL rica Latina. A pesar de ser una regi�n con una vasta experiencia de episodios ligados al imperio estadounidense, como la conquista perunanente de Puerto Rico, la larga ocupaci�n del Canal de Pana- m� o las inten'enciones militares peri�dicas en M�xico y en otros lugares, la historia de las relaciones entre Estados Unidos yAm�rica erperiment�, en gran medida, varios tipos de hegemon�a desde el comienzo del siglo XiX hasta la actualidad. Es posible que exista un imperio sin hegemon�a. Por ejernplo, ni la Espa�a del siglo XVI ni Portugal ten�an un gran control sobre la pol�tica mundial despu�s de 1600, pero ten�an "posesiones" territo- riales derivadas de su posici�n previa en la conquista europea del mundo. Sin embargo, de fonna contraria, es tambi�n posible tener hegemon�a sin imperio, como, por ejemplo, cuando los gobiernos de Estados Unidos, despu�s de la Segunda Guerra Mundial, ejer- cieron una fuerte influencia sobre la pol�tica mundial, aunque con una relativamente peque�a extensi�n territorial. Los gobiernos es- tadounidenses? en consonancia con su propio origen republicano y anticolonial, as� como su reci�n descubierto inter�s material en el libre comercio, se auto-identificaron con un destacado movirniento anticolonial alrededor del rnundo. La diferencia entre hegemon�a e imperio puede a1,udar, en este momento, a mostrar si la hegemo- n�a de Estados Unidos, despu�s del fin de la Guerra Fr�a, requiere de una mayor necesidad por buscar el imperio. En otras palabras, �continuar� dependiendo la hegemon�a de EUA de la creaci�n de un imperio similar al gobernado por los brit�nicos al final del siglo XX, como oposici�n a continu ar trabajando multilateralmente v�a alianzas e instituciones internacionales, en especial cuando los pro- blemas econ�micos estadounidenses incrementan la posibilidad de un orden mundial globalizado, en donde Estados lJnidos )ia no son primordiales? Hegennon�a vensus ImPerio As� como muchas palabras pol�ticas y "t�cnicas" en lenguas eu- ropeas, hegemon�a e imperio tienen ra�ces griegas y romanas. El t�nnino hegemon�a se origina de una palabra griega que significa 246
  3. 3. JoHN AGNEW dominaci�n o liderazgo, espec�ficamente en un Estado o naci�n, en una liga o confederaci�n, aunque sin una clara indicaci�n de senti- do, si es el resultado de una coerci�n o de un consenso, o una com- binaci�n de ambos. Sin embargo, la dominaci�n o liderazgo ejerci- do no es necesariamente territorial o contigua. Puede ser amplia y difusa o concentradageogr�ficamente. Normalmente, envuelve m�s de lo que una mera coerci�n econ�mica y militar, dependiendo de la cooperaci�n y de un consentimiento activo. "Reglas" en com�n, instituciones y valores forman el n�cleo de la hegemon�a, apoyada por una posici�n de superioridad econ�mica, cultural y (o) militar, ocupada por el Estado o grupo social que la ejerce. La palabra "he- gemon�a" es, por tanto, tambi�n una supuesta soluci�n para el di- lema de cualquier determinaci�n econ�mica o cultural singular, al posfular una'Torma integral de dominaci�n de clase que existe no s�lo en las instituciones pol�ticas v econ�micas y en las relaciones, sino incluso en formas actir�as de experiencia y concientizaci�n".1 En el contexto de la pol�tica mundial, los dos sentidos de hege- mon�a pueden ser fusionados de forma provechosa: por un lado, el sentido de hegemon�a del Estado, como se encuentra en gran parte de la literatura de las relaciones internacionales y de los sisternas- mundo, o del Estado que sustenta la econom�a mundial. Por otro lado, hay un sentido consensual de dominaci�n, atribuido aAntonio Gramsci y a la Escuela de Frankfurt cuya direcci�n apunta a otras pr�cticas e ideas originadas de la experiencia del estado o grupo social dominante. En su dependencia de la sociedad de mercado, la hegemon�a estadounidense, entre tanto, es una forma de dominaci�n social que se volvi� cada vez m�s.trasnacional, operando m�s all� del auspicio y del control fonnal del Estado. Incluso, el imperio, todaviapuede ser una forma geogr�fica asumida por la hegemonia. Pero no es s�lo diferente en t�rpinos hist�ricos y anal�ticos; es pr�c- ticamente incompatible con la ltrayectoria de la hegemon�a de Esta- dos Unidos a 1o largo de los �ltirnos 50 a�os. Ya el t�rmino "imperio" se origina del romano y del latin, y sig- nifica ley suprema, poder absoluto y dominio. I.{ormahnente, se tra- ta de un gobierno en que varias personas y tenitorios est�n unidos Paraprofund�zar en este aspecto ver: Roger Simon (1991) yAdan Mor- tan (2007). Raymond Williams, Keywords: a vocabula.ty of culttn"e and societv, Londres, Harper Collins, 1983, p. 45. LR xusv� coNFrcuRecl�N DEL poDER GLoBAL adnrinistrativamente sobre una �nica jurisdicci�n o aparato admi- nistrativo. Un imperio puede ser un territorio contiguo (como en los casos de la Antigua Roma y de los imperios rusos modernos), pero tambi�n un imperio extranjero o mar�timo (como fue el caso del imperio espa�ol, holand�s, franc�s o brit�nico). Varios estados territoriales tienen un "imperio" como resultado de las conquistas de territorios adyacentes (por ejemplo, Inglaterra en el Pa�s de Ga- les e Irlanda o Estados Unidos al oeste de las colonias originales). Pero, si esas poblaciones son suficientemente homogeneizadas des- de el punto de vista cultural, eso se vuelrre un factor poco significa- tivo. Es la unificaci�n de varios "pueblos" sobre un mismo dominio lo que constituye una caracter�stica distintiva del imperio. O sea: hnperio es el control ejercido por una naci�n sobre okas, tanto en la regulaci�n de su comportamiento externo como en la garant�a de formas m�nimamente aceptables de comportamiento interno entre los Estados subordinados. Normahnente los Estados poderosos ha- cen 1o anterior, pero no lo �ltimo.2 De f,onna frecuente, el t�rmino tambi�n es usado metaf�rica- mente,3 paraindicar dominaci�n o hegemon�a, pero ese es un punto de partida de un abordaje rn�s hist�rico, QUe pierde la capacidad anal�tica derivado de tener un abanico rn�s amplio de diferentes pa- labras p ar a divers as constelaciones pol�tico-geogr�fi cas de poder. a En sentido etimol�gico, la discusi�n encierra ciertos l�mites. Aunque permita clartfrcar lo que los t�rminos reahnente signifi- can en el uso com�n, puede que no coincidan exactamente con el modo como son actualmente u;ados en los c�rculos acad�mico� y pol�ticos. En ese sentido, es mejor recurrir a las fonnas en que los t�nninos "hegemonit' e "imperio" han sido utilizados en las ex- plicaciones conternpor�neas sobre pol�tica mundial.5 Las definicio- Stephen Rosen, An empire, if yor.t can keep it. The National Interest, Washington, D.C, n�rn.71- Spring 2003, p. 51. Es el caso de Bacevich (2002) y Smith (2003). Para una discusi�n an�loga, con un alcance m�s amplio acerca de los grados de jerarqu�a y territorialidad sobre relaciones de seguridad, ,er David A. Lake, Entangling relations: American foreign pol�cy in its ' century. Princeton, NJ, Princeton lJniversity Press, 7 999, pp. 17 -3 4. Ver, por ejemplo: Ferguson (2003);Agnew'y Corbridge (1995); Hardt y Negri (2000) y l.{ye (1990). 3 4 248 249
  4. 4. JOHN AGNEW nes habituales parecen diferenciar dos dimensiones de poder: tipo de poder (duro o suave) y organizaci�n geogr�fica de poder (fuerte o d�bil). Obviamente, se trata de categor�as que establecen un tipo ideal. As� cualquier ejemplo del "mundo real" ser� una combinaci�n de esas tendencias, y no un mero posicionamiento en un extremo u otro. Si el "poder duro" es sustentado por la coerci�n militar y el 'poder suave" por valores culturales, h�bitos y preferencias, la organizaci�n geogr�fica de poder var�a entre una organizac��n terri- torialmente fuerte hasta una extremadamente difusa. Las categor�as definidas por esas dimensiones est�n sobredeter- minadas, )/a que no toman en consideraci�n c�mo, en un conter- to real, una influye en la otra. En otras palabras: ellas no siempre est�n en total oposici�n entre s�, aunque s� aparecen yuxtapuestas. Las categor�as son tambi�n predominantemente normativas, ya que quien las usa puede verlas como preferidas o en una l�nea progre- siva de simpat�a; objetivos o situaciones que solucionan problemas pol�ticos o que son, por 1o menos, las mejores alternativas. De ese modo, todav�a hay cierta nostalgia de una imagen benigna del impe- rio britanico en ciertos c�rculos de Inglaterra y de Estados Unidos; im�genes como el autosacrificio, el t� de latarde, el cricket, el rugby y el orden pol�tico normalmente vienen a tono cuando se piensa en el imperio brit�nico. En los �ltimos a�os, la lista de los best se- IIer brit�nicos cuenta con varios libros que narran historias sobre aquellos que se sacrificaron a s� mismos por el imperio. La postura m�s apol og�tica parece ser aquella que dice que el imperio no es necesariamente una cosa mala. De fsrma todav�a m�s estridente, marca el regreso ala idea romana del homo sacer: "nosotros,brit�- nicos, americanos, etc�tera, somos responsables por el mantenimien- to del orden; ellos necesitan de nuestro savoirfoire y nosotros vamos a imponerlo". Especialmente en la actualidad, en tiempos de guerra, cuando el 'terrorismo" es global, sin l�mites espaciales u objetivos territoriales espec�ficos, y envuelve el colapso de la distinci�n entre el mar, el aire y la tierra (Galli, 2003). Hay un desajuste aqu� entre la responsabilidad del pensamiento "inside/outside ", por un lado, y la realidad de un mundo contempor�neo que ya no es m�s divisible entre n�tidos y organizados bloques territoriales (2001). Le Nupve coNFrcuRecl�w DEL poDER cLoBAL En la misma l�nea,la hegemon�a recibe algunos significados si- milares a los del t�rmino imperio, como una visi�n positiva o ncga- tiva, que envuelve tambi�n una imagen de un "l�der" relativamente benigno (e incluso sacrificado), o profundas relaciones de explota- ci�n basadas en considerables cuotas de poder entre el hegem�n y sus subordinados en la jerarqu�a de poder. Entre tanto, la diferencia real del t�nnino hegemon�a, frente al de imperio, reside en: su au- sencia de compromiso erpl�cito en lo que se refiere a la organizaci�n per se del poder territorial o bloque geogr�fico; su dependencia, en diferentes niveles, en persuadir o gratificar a los subordinados o a la inversa, de premiar o utilizar inmediatamente la coerci�n, a pesar de que un imperio "absolutamente hegem�nico" nunca sea alcanzad,o exclusivamente a trav�s de rnedidas coercitivas. Si pudi�ru.or'du� por lo menos, alguna credibilidad a evidencias de pruebas experi- mentales realizadas en laboratorios psicol�gicos> eso sugiere que "casi Hegemones" son: "incluso menos atentos a los intereses del socio minoritario que un dictador absoluto, que no necesita aliados. (...) cuando tenemos poder absoluto sobre otros, tenemos en cuenta algunos de sus intereses, como una cuesti�n de principio moral".6 Pero, cuando otros tambi�n detentan poder, "la sensaci�n de te, ner que negociar con los dem�s pr�cticamente concede al 'Casi he- gem�n'el permiso para ignorar los intereses de los otros".7 La Uni�n Europea [ue] ofrece un buen ejemplo contempor�neo de una forna de hegemon�a sin imperio, dentro de un mundo regio- nahzado (Leonard,2003, p. 132). Los neoconservadores estadouni- denses, que planearon la guerra contra Irak en 2003,I�gicarnente desestimaron alaLIE, as� como Stalin rechazaba al Fapa. "�Cu�ntos batallones tiene? Con todo, eso es perder totahnente el eje central. La tIE posee un vasto alcance moral y legal. A partir del rnorngnto en que se fue expandiendo a m�s pa�ses y cubriendo m�s aspeptos de regulaci�n pol�tica,la tIE se fue insertando dentro de la vida co- tidiana no s�lo de los pa�ses miembros, sino tambi�n de aquellos a quienes les gustar�a fonnar parte y (o) aquellos que comercian con el bloque. 6 Robert E. Goodin, How antoral is hegemon? Perspectives on politics, Massachusetts, n�m. l, 2003, pp. 123-T24. 7 Ib�dem,p.125. 251
  5. 5. JOHN AGI.{EW En prirner lugar, se expande sigilosamente. su influencia se difunde, en gran parte, a trav�s de las instituciones existentes que forman e imponen patrones comunes. En segundo lugar, la ljni�n Europea asegura su marco legal a trav�s de firmas y acuerdos im- pl�citamente amen azantes, mientras fuera de sus fronteras intifirida a los pa�ses y a las em"presas con el aislamiento. Los empresarios de Estados Unidos, por ejemplo, deben seguir las regulaciones im- puestas por la IIE para entrar al mercado comunitario' Como tercer punto, la UE funciona como una red y no como un sistema de control y comando. En una ocasi�n Henry Kissinger se quej� de que Europa no tenia un simple n�mero telef�nico al cual �l pudiera llamar cuan- do se enfrentara una crisis en pol�tica exterior. Ese tel�fono contin�a sin eristir. Se trata, mejor dicho, de una red de centros unidos en torno a objetivos y pol�ticas comunes. Como resultado, se puede expandir sin colapsar, tanto en los �mbitos en que act6a como en el �reageogr�fica que abarca. Si bien una de las desventajas es po- der alcanzar consensos r�pidos en sifuaciones de crisis, eso permite una relativa influencia de la administraci�n que promueve reformas econ�micas y pol�ticas a trav�s de los canales existentes, no centra- Itzando el poder en un �nico centro. C�mo la hegexnon�a opera espaciaftnente La espacialidad de la hegemon�a no es sirnplemente aquella proyec- tada por el territorio estatal, por un poder singular, o aquella experi- mentada por una unidad subordinada. un gtan esfuerzo reciente de la geograf�a pol�tica ha sido destinado a superar la oposici�n proble- m�$icaentre, por un lado, un territorio estatal aislado, con completa soberan�a,y' por otro, el imperialismo de la subordinaci�n territorial dentro de un imperio. Se puede identificar por lo menos cuatro mo- delos de espacialidad de poder a trav�s de los cuales la hegemon�a opera.8 Cadauno de esos modelos est� intr�nsecamente asociado a 8 4e inspiro aqu� en los trabajos de Marie-Frangoise Durand, Jacques L�vy y Denis Retaill� (1g92)y L�vy (1997), que usaron modelos idea- '-^ de patrones e interacciones culturales y econ�micas para interpretar nbios de larga duraci�n en la pol�tica mundial' Le Nugve CoNFIGURacI�N DEL PoDER GLoBAL una serie de condiciones pol�tico-econ�micas y tecnol�gicas, as� como a interpretaciones culturales. La l�gica fundamental de ese abordaje es que la espacialidad dominante de poder cambiar� cuan- do las condiciones materiales y los modos asociados de interpre- taci�n de ellas se transfonnen. Dichos procesos de cambio no son inferidos como completamente espont�neos. Por el contrario, es una aproximaci�n que parte de la historicidad de la espacialidad y que implica tanto fuerzas materiales y perspectivas intelectuales corno interacciones de representaci�n en medio de una serie de pr�cticas o hegemon�as, para producir la espacialidad del poder predominante dentro de un determinado periodo hist�rico (Agnew y Corbridge, 1995,pp. 5-23). I Pero cada modelo espacial tambi�n posee una validez sincr�- nica, ya que el poder pol�tico, en cualquier �poca, nunca podr� ser totalmente reducido a uno s�lo. De rnanera pr�xima ala discusi�n trabadapor Karl Polanyi (1944) sobre la sociedad de mercado, guar- dadas las debidas proporciones de la emergencia de un intercam- bio de mercado que supere la reciprocidad y la reCistribuci�n como principios de la integraci�n econ�mica, cuando uno de los mode- los predomina sobre otros, esos no son tan eclipsados como lugar u ocupan un papel subordinado. Los modelos ofrecen, de ese modo, no s�lo una foma de buscar Ia historicidad del poder poi�tico, sino tambi�n una forma de insistir en la complejidad de la espacialidad del poder en cualquier periodo hist�rico. En el primer modelo, el de conjuntos mundiales (ensemble of worlds), grupos humanos viven en civilizaciones o �reas culturales separadas, con una comunicaci�n y una interacci�n limitada entre ellos. Dentro de ese modelo, cada �rea tiene un profundo sentimiento de diferencia de 1o que est� m�s aii� de sus frgnteras, sin disponer de alguna concepci�n de las caracter�sticas partic�lares de los "otros". El poder pol�tico es, de manera general, orientado intemamente � dirigi- do para la manutenci�n din�stica del orden interno. Su espacialidad est� basada en una fuerte concepci�n f�sica del espacio como una dis- tanc�aa ser reducida, o una circulaci�n que debe ser controlada. Por otro lado, nos encontramos con el segundo modelo: el mo- delo geopol�tico de los Estados en un canpo de fuerzas ffield of forces), que se caracteriza por unidades territoriales r�gidarnente 252
  6. 6. JoHIv AGNEw demarcadas, donde cada Estado puede ganar m�s poder a costa de los otros, teniendo un control total sobre su propio territorio. Es senrejante a un campo de fuerzas en la fisica mec�nica, donde los Estados ejercen fuerza en cierta direcci�n, y el resultado de la res- puesta mec�nica depende de la poblaci�n y (o) de los recursos de que dispone para resistir, as� como del vigor y del uso potencial del valor supremo de la fuerzam�s all� de sus fronteras estatales. De ese modo, la espacialidad dominante es la del Estado territorial, cuyas fronteras pol�ticas son responsables de delim ttar la ma)/or�a de las actividades sociales, econ�micas y pol�ticas. Las elites pol�ticas son, en ese caso, las elites del Estado, teniendo una gran semejanza y una retroalimentaci�n entre sus pr�cticas y discursos. El tercer modelo de espacialidad del poder a trav�s del cual la hegernon�a opera es el de la red jer�rquica (hierarchical nehuork). Es el modelo de estructura espacial de la econom�a-mundo, en que el centro, periferia y semiperiferias se conectan por flujos de mer- canc�as, personas e inversiones. Las transacciones est�n basadas fundamentalmente en un intercambio de mercado que produce un desarrollo desigual, con flujos desencadenados por redes de comer- cio 1z comunicaci�n que llevan a concentraciones resionales de rela- tiva rique za o pobreza. Laespacialidad en cuesti�n es la de las redes espaciales que utilizan conjuntamente una j erarquiade ..nosotros,'y �reas, donde se concentran los flujos de personas, mercanc�as, ca- pital e informaci�n. En la acfualidad, esas redes son particularmen- te importantes en la conexi�n de ciudades y regiones donde est�n constituidos "los nuestros'l sobre los cuales gira una economia glo- bal crecientemente conectada. En algunas circunstancias, las redes pueden desarrollar una forma reticular donde no hay una estrucfura jer�rquica o un centro bien delineado. Ese es ellcaso, por ejemplo, de ciertas redes en algunos modelos de negocio,len alianzas estrat�- gicas, en las cuales la asociaci�n en un espacio m�s que llevar a un predominio de un v�nculo sobre otro, puede acar�eat la prevalencia notable de alguna red criminal o terrorista. El cuarto y �ltimo modelo es el de la sociedad rnundial integrada (integrated world society). Corresponde al ideal humanista de un mundo donde la integraci�n econ�mica, las identidades pol�ticas y las cornunidades culturales est�n todas estrucfuradas en una escala LE XUS,VE CONFIGUR�CI�N DEL PODER GLOBAL global: una verdadera hegemon�a colectiva. Pero tal modelo tarnbi�n refleja el aumento de la percepci�n de problemas comunes globales (como las amenazas medioambientales o el cambio clim�tico) que ultrapasan las fronteras estatales, la inutilidad de conflictos armados entre los Estados con la presencia de annas nucleares y las ventajas de defensa frente a las ofensivas de los actuales tiempos de guerra, as� como el crecimiento de una "opini�n p�blica" internacional' En el mundo conternpor�neo, hay evidencias de la coexistencia de cada uno de esos modelos, con los antiguos modelos territoriales ligeramente eclipsados y con un resurgimiento del modelo de redes despu�s de un periodo de cien a�os de predominio del modelo de campo de fuerzas - aunque no fuera el �nico (Storper, 1997; Dicken et a|.,2001). Si, por un lado, la tendencia de separatismo regional existente en el seno de los Estados lleva a una fragmentaci�n que puede reforzar el modelo de campo de fuerza, con la emergencia de nuevos Estados, por otro, la globalizaci�n econ�rnicay la unifica- ci�n cultural global camina en sentido de reforzatlared jerarquizada y el modelo de sociedad mundial integrada. Al mismo tiempo, ffio- vimientos para la unificaci�n pol�tico-econ�mica (como en el caso de la uni�n Europea) y el desarrollo de movimientos culturales con un fuerte elemento territorial (como en el caso de los movimientos de integraci�n isl�micos) tienden a c�eaf presiones pata la reaf,nna- ci�n de un rnodelo de "conjuntos mundiales"' De fonna hist�rica, sin emb argo,ha habido un movimiento de un modelo paraotro, como un elemento hegem�nico o direccio�ado. En ese sentido, me gustar�a proponer un esquema te�rico elaborado a partir del trabajo de Durand et aI. (1992), en el cual, primera- mente, ei modelo de "conjuntos mundiales" dio lugar lentamente al modelo de "campo de fuerzas" en torno a 1500 dC, a partir del mo- mento en que emergi� el sistema europeo. Las hegemon�as tendian avar�ar geogr�ficamente de modo que> en el siglo XIX, tn balance de poder de Ia hegemon�a etadominante en Europa' Entre tanto, las hegemon�as imperiales fueron superiores en gran parte del resto del mundo, e1 Estados lJnidos, en Arn�rica Latina, en varios imperios europeos, -o �fti" a, etc�tera, con excepci�n del caso de la hegemo- n�a de bienes p�blicos ejercida por Gran Breta�a, defendiendo la 255
  7. 7. -TosN AcNsw causa del oro, en un sistema de comercio multilateral que unificaba una emergente econom�a mundial. As� como ese modelo fue estableciendo su posici�n dominante, la modern a "�ed jerarquizada" comenz� tambi�n a dar sus primeros pasos al interior y alrededor del �rarco previsto por el sistema esta- tal. Bajo la influencia del colonialismo europeo, la parte del mundo en que los Estados se reconocen como actores leg�timos (que es hoy nruchas veces llamadade "Norte Global", adem�s de los Estados de Arn�rica Latina) se divorci� de aquellas regiones donde ese estafu- to fue negado (DoLv, L996). con la independencia de los pa�ses de �frica y Asia, despu�s de la segunda Guerra Mundial, numerosos nuevos Estados, independientemenie de su relativ a eficaciapol�tica, pasaron a ocupar la ma1,6� parte de la superficie terestre del tnun- do. sin embargo, muchos de esos nuevos Estados eran "clientes" de Estados Unidos o de la Uni�ir Sovi�tica -parte de sus respectivas esferas de influencia hegem�nica-, o zonas de conflicto violento. En el campo de fuerzas, dif�cilmente pueden ser considerados como fuerzas iguales. Desde 1945 el modelo de red jer�rquica se volvi� ca-davez in�s central para la distribuci�n del poder pol�tico, como resultado dei aumento de la penetraci�n de los territorios estatales en el comercio global, de la poblaci�n y de los flujos cte inversi�n sobre la hegemo- n�a de Estados Unidos. Es un momento de hegemon�a verdadera- mente planetario -el primero en la historia- tanto en lo que respecta al �mbito geogr�fico corno al de la potencialidad de su infiuencia fun- cional, basada en los principios de la sociedad de rnercado, incluso cuando su principal agente, Estados Unidos, se torne menos central. con el fin de la Guerra Fria, que hab�a producido un importante restablecimiento del modelo de campo de fuerzas entre los Estados m�s poderosos, el modelo de redes jer�rquicas se encuentra en as- censo, con los primeros indicios del inicio de una tendencia hacia un nrodelo de "sociedad mundial integrada". Pero este todav�a es s�lo el comienzo de su infancia. Ese cuadro, naturalmente, apenas apunta a tendencias de largo plazo. Aqu� lo que se pretende es proporcio- nar una aproximaci�n de la espacialidad hist�rica del poder pol�tico, asociada en diferentes �pocas con diversos modelos de espaciali- dad dominante y la coexistencia de otros. Elabolar "tipos-ideales" LA NUEVA CONFIGURACi�NI DEL PODER GLoBAL eS una manera de pensar el mundo, Y ho una. forma de subs,Liluir los momentos hist�ricos y los iugares, as� como las comple�idades acfuales. La hegex�rlon�a de Es�actos Linidos despnx�s de [a Gu�erra Fr�a Las perspectivas se�aladas sobre hegemon�a e irnperio pueden ser examinadas emp�ricamente aIa luz de ias tendencias experimenta- das en Estados unidos y de sus relaeiones con el resto del rnundo desde el final de la Guerra Fr�a, a principios de la d�cada de 1990' Identifi car� cuatro Puntos : El primero es la evidente superioridad militar de Estados Unidos, si se le compara con otros pa�ses o al�anzas. En t�r- minos absolutos, Estados unidos gast�, en el a�o 2000? poco menos de $300 millones de d�lares. For su parte, la OTAN eu- ropea gast� alrededor de $ 152 rnillones, mientras Rusia gast� aproximadamente $50 millones de d�lares. En t�rminos re- lativos, Estados Unidos gast� poco menos de 3oA de su PIB, en tanto Francia gast� casi2.5Yo de su PIB. Entre los cinco primeros pa�ses con capacidad de defensa, Estados Unidos es absolutamente superior, considerado en coniunto, pero eso lo genera con apenas 0.5Yo m�s de su PiB en gastos de defensa que aquel que se encuentra posicionado en segundo lugar. Sin embargo , dadala vulnerabilidad de Estados Unidos frente a las tecnolog�as actuales, tal como aviones de pasajeros trans- formados en annas, no hay nada cierto sobre si esa ventaja absoluta de la capacidad defensiva es real en caso de una gue- rra contra las redes terroristas, por ejemplo' Estados Unidos necesita de capitales extranjeros para finan- ciar tanto sus gastos p�blicos como su alto patr�n de consu- mo de masa. Debido al hecho de que la tasa de ahorro na- cional es muy baja,las irnportaciones cada vez m�s superan a las exportaciones y, a excepci�n de algunos a�os en torno del 2000, el gobierno federal de Estados Unidos ha tenidrl un gran d�ficit entre lo que se recauda y lo que se gasta en 1. 2. 257
  8. 8. .IoHN AGNEW defensa, seguridad social y otros servicios. Es decir, Estados unidos requiere atraer inversiones de todo el mundo para el financiamiento de la econom�a nacional. Ahora bien, no hay nada necesariarnente problem�tico en t�rminos econ�micos sobre ese d�ficit de labalanza de pagos si, ceteris paribtts, el mundo es visto como beneficiario del presente estado de cosas por aquellos que controlan los flujos de capitales. sin embargo, eso significa que Estados unidos depend e cad.avez m�s de la "buena voluntad" de los inversionistas extranjeros, a pesar de su asombros a capacidad militar. 3. Estados Unidos tambi�n tiene un alto nivel de dependencia de determinados recursos importados, en especial del petr�leo. Pr�cticam ente 4ao6 del petr�leo proviene del Medio oriente. Eso significa que la disponibilidad de petr�leo en la regi�n es una consideraci�n importante en la pol�tica exterior de esta na- ci�n. Tambi�n significa que, dada la vulnerabilidad del abas- tecimiento de petr�leo debido a la inestabilidad pol�tica y las amenazas terroristas, el pa�s se volvi� cadavezm�s dependien- te del petr�leo en unaparte del mundo en el que hist�ricamente ha apoyado a d�spotas y reg�menes autoritarios para mantener su abastecimiento. Es importante notar, sin embargo, que otros pa�ses, como Jap�n y china, son a�n mas dependientes del pe- tr�leo de Medio oriente que el propio Estados ljnidos. 4. Por �ltimo, sin la uni�n sovi�tica u otra amenazaglobal de proporciones semejantes, es cada vezm�s dificil, para los go- biernos de Estados tjnidos, "disciplinar" aliados que sigan su liderazgo o acepten sus decisiones unilaterales (todas aque- llas tomadas sin consultar, negociar o mediante acuerdos). Durante la Guerra Fr�a, la percepci�n de un peligro com�n proveniente de la Uni�n sovi�tica mantuvo a los aliados ali- neados. Ausente tal amenaza, esos pa�ses tendieron a alejarse de la agenda se�alada por los estadounidenses en �ruchos as- pectos. Lallanada "guerra contra el terorisrno" se muestra sin substitutos. como resultado, se percibe un resquebraja- miento con grandes fisuras entre Estados Ljnidos y sus anti- guos aliados en Asia y Europa. En t�r:ninos generales, desde el fin de la Guena Fr�a, Estados Unidos adquiri� una posici�n global de dominaci�n rnilitar, como Ln xueva CONFIGURACION DEL PODER GLOBAL se puede constatar con su gasto militar. Saber hasta qu� punto eso es sostenible econ�micamente depende tanto de la voluntad de los ertranjeros para financiar la econom�a estadounidense (), ul gobier- no federal), como de la propia capacidad econ�mica de Estados Unidos. Eso, aunado a la ausencia de una fuerza externa discipli- nada sobre los aliados, aconsej ar�a cautela en la toma de decisiones unilaterales. Adem�s, como ya se ha se�alado, otros pa�ses, como Jap�n, enfrentan niveles similares de dependencia. Tanto una acci�n conjunta con los aliados para promover la estabilidad en el abaste- cirniento de productos como las tentativas de reducir la demanda por petr�leo en el pa�s de origen podr�an tener m�s sentido que las estrategias nacionales dedicadas a la acci�n militar unilateral. La guerra de [rak: �un mornento crucial? El momento presente es crucial pafala direcci�n de un raciocinio geopol�tico de Estados lJnidos a 1o largo de la pr�xima d�cada. Es acertado decir que su posici�n geopol�tica, desde la Segunda Guerra Mundial, ha estado basada, en gran medida, en la hegemon�a garan- tizada rnediante mecanismos rlultilaterales y de mercado, aunque tal cuadro sufri� un debilitamiento considerable en la d�cada de los setentas.e Pero esa forma de hegenon�a tut'o innumerables ventajas y relativamente pocos costos para Estados Unidos. Entre los bene- ficios est�n: 1. La existencia de 1o que podr�amos llamar un "imperio light". un nivel relativamente bajo en gastos de defensa, si anaii- zamos el porcentaje del PIB (Ignatieff, 2003). Un "irnperio total" o una "hegernon�a absoluta" ser�a rnucho m�s costoso. 2. La habilidad de usar los d�lares estadounidenses para expor- tar problenas dorn�sticos al resto del mundo, a trav�s de la manipulaci�n de la tasa de cambio y de la oferta monetaria. 3. La capacidad ideol�gic a para utlltzar hasta el patrimonio re- publicano de Estados Unidos para obtener ventaja material alrededor del mundo. 9 Ver el capitulo 7 de Agnew 1r Qstbtidge (1995). 258 259
  9. 9. JogN AGNEw Entre los costos involucrados est�n: ") Los acuerdos de seguridad con los aliados. b) La aceptaci�n sobre la necesidad de echar mano de la diplo- macia con resultados no siempre deseados. La principal tentaci�n del irnperio es la de que �l ya no precisa consultar a los aliados o tomarlcs en serio. El desprecio de la admi- nistraci�n Bush por la llamada "comunidad internacionai" es sinto- m�tico de esa situaci�n.10LJna administraci�n directa o una nomina- ci�n forzada de los reg�menes substitutos tambi�n dar�aal gobiernos de Estados Unidos mucho m�s libertadpara ejercer una doctrina de guerra preventiva contra Estados como Ir�n, Siria, Corea del Norte, Cuba �r otros, considerados como una amenaza, de un modo o de oko. Es claro que dicha doctrina no es aceptadapor toda la "comu- nidad internacional". Adem�s de eso, si el imperio realmente parece funcionar, los aliados tambi�n pueden ser excluidos de los frutos de Ia victoria. Es probable, sin embargo, e�o ios costos adicionales sean elevados. Entre ellos: 1. Una partida muy inferior a los costos militares y administra- tivos (como ocurri�, por ejemplo con Ia Guerra del Golfo en 1ee1). 2. Sent� un precedente para que otros puedan tomar acciones preventivas (por ejemplo, Fakist�n contra la India o China a Taiw�n). 3. Minar la base institucional de las "reglas" de comportamien- to intemacionales que lanzaron las bases para la globaliza- ci�n econ�mica contempor�nea, en gran parte auspiciada por los propios Estados Unidos. 4. La contradicci�n de reivindicaciones para imponer pr�cticas democr�ticas en otros pa�ses utilizando lafuerza. 5. Vulnerabilidad de Estados Unidos arepresalias econ�micas y militares asim�tricas. 6. L�mites ala cr�tica y disenso intemo sobre las avenfuras im- periales, minando lo que resta del modelo republicano. 10 Evidente en los pronunciamientos oficiales de Estados Unidos sobre el papel de las Naciones Unidas antes del ataque a Irak en 2003. L� Nugve coNFIGURAct�N DEL poDER cLoBAL 7. Fracaso en observar que la destrucci�n de los reg�menes se- culares en el mundo �rabe, como el de lrak, es un obietivo declarado de Al-Qaeda, detr�s de los atentados terroristas de 11 de septiernbre de 2001 .,L atacar y conquistar Irak, Esta- dos Unidos est�n, de hecho, haci�ndoles un sincero favor. M�s aHt� de la hegenaom�a de Estados [Jsridos: la �rueva csnfiguraci�n del pocten gHobal Los costos y beneficios del imperio necesitan ser contextualizados en nuestros d�as. Los Estados y otros actores de la pol�tica mundial aslrmen, cadavez m�s, acuerdos globales que apuntan continuarnen- te rn�s all� tanto de Estados Unidos hegern�n como de Estados IJni- dos irnperio. La econom�a mundial, hoy, es verdaderannente global, en un grado nunca antes visto, en su �mbito geogr�fico; el ritrno de esas transacciones vincula lugares ampliarnente dispersos dentro de ella y se d-esalrolla de forma diferente de Ia sirnple forma ten'itorial de la autoridacl pol�tica en toda la extens a gantade dominios (econ�- mico, social y pol�tico). Y eso se volvi� as�, en gran medida, debiclo a la propia naturaleza d"e la hegemon�a de Estaclos ljnidos. Sin embargo, esa trregemon�a se volvi� cada vez m�s redundarr- te.'[-ainfluencia del capital es ahora mediada a trar'�s de mercados financieros globales, del flujo de comercio en etr �mbito de las em- presas rnultinacionales y de 1as timitadas capacidades de las insti- tuciones de regulaci�n global. Sus beneflcios y costos ahora recaen en todas partes del rnundo. Si eilos contin�an en una ca�da desisual- tros desniveles ya no podr�n ser buscados pais por pa�s ni bloque por bloque. Lavar�acr�n geogrQfr.cadel crecimiento econ�mico cs cada vez rn�s local y r"giooul, O�ntro de los pa�ses. Pero no es lo gltihal lo que eS "nuevo" en la globaXizaci�n, sino un carnbio cle 1a logica geogr�fica de la econom�a mundial. o sea: lo nueyo no es la " g!oba- lity",sino su combinaci�n de redes globales y la fragrnentacicin tc- rritorial localizada. En lo global "pasado", ia econom�a mundial lue' en gran parte,estructurada (aunque nunca cornpletarnente) en tontt) de entidades ten-itoriales, como los estados, imperlos colonialcs r' esferas de influencia geopol�tica. La principal novedad de hov es el 260
  10. 10. JOHN ACNEW papel creciente en la prosperidad econ�mica y en el subdesarrollo de los flujos transfiouterizos con relaci�n a los Estados nacionales y a las redes que unen ciudades entre s� y con sus zonas interiores, as� como el aumento de la diferenciaci�n entre las localidades y regio- nes, como resultado de los desv�os espaciales construidos entre el flujo de las redes. Eso es evidente en todaAm�rica Latina,en el �m- bito de pa�ses donde las disparidades internas de rendimiento y de desarrollo econ�mico son cadavez rn�s evidentes, en la rnedida en que algunas regiones aprovechan su inserci�n en los circuitos glo- bales de capital, en cuanto otros quedan totalmente fuera, o sufren las nefastas consecuencias de las rn�s convencionales estrategias de desarrollo, tales como la compra dq ros cultivos o el agotamiento de las fuentes minerales. Lejos del "fin" de la geograf�a, la globa lizact�nimplica su refor- mulaci�n, dejando de lado el mapeamiento econ�mico del mundo en t�rminos de Estados territoriales, para entrar en un mosaico m�s complejo de Estados, regiones, ciudades "globales,'y ..regionales,, y localidades diferencialmente integradas en la econorn�a glob al. Existe una geopol�tica de la globalizaci�n contempor�nea, tanto en lo que se refiere a sus or�genes --con EUA como inspiraci�n- corno en re- laci�n a su operaci�n continua que avan za m�s all� de sus or�genes estadounidenses. culturahnente, por ro tanto, el mundo es tambi�n cada vez m�s "cnollizado", en yez de simplemente ..arner�cwtizado,, (Pells, 1997). Eso no es nada sorprendente, dada la creciente hetero- geneidad cultural de los propios Estados Unidos y la necesidad de las empresas -sean estadounidenses, europeas, o de cualquier parte del globo- a adaptar sus productos a diferentes p�blicos o mercados en el pa�s y en el exterior. Esencialmente, por prim eravez desde el siglo xvlll, la "cuna del capitalismg" -Europa occidental y Estados Unidos- "han tenido tanto miedo O� ta rapid.ezde la transformaci�n de la periferia".rr Eso quiere decir que no s�lo �frica o Am�rica La- tina, sino tambi�n Am �rica del Norte y Europa est�n ahora sujetos a condiciones relativamente m�s igualitarias ante los caprichos de los mercados mundiales. M�s espec�ficarnente, el carnbio pol�tico reciente m�s irnportante es la disminuci�n dram �tica de la autono- ll Meghnad Desai, A,[arx's revenge: the restu"gence of capitalism and the dea.th of statist social.�snt. London, Verso, 2OO2,p. 305. Le Nupve coNFrGUReci�N DEL poDER GLoBAL m�a de los Estados m�s poderosos, de cara a la globalizaci�n de la producci�n, del comercio, de la tecnolog�ay de la comunicaci�n. El poder del Estado moderno siempre tuvo dos aspectos que lo respaldaron: el absolutismo y el poder de infraestructura (Mann, 1984). Si el primero se refiere al poder ejercido por las elites so- cioecon�micas que ocup an cargos pol�ticos, el �ltimo remite al poder revertido para el Estado como tal, a partir de su entrega de infraestructura o bienes p�blicos a la poblaci�n. Hist�ricamente, el aumento de la importancia relativa del "poder infraestructural", cuan- do las elites fueron fotzadas, a trav�s de las luchas populares, a vol- verse mas responsables por las respectivas poblaciones, llev� a una territorializact�n de la autoridad pol�tica. Incluso recienternente, las tecnolog�as de prestaci�n de bienes p�blicos fueron construidas con un sesgo territorial, y no menos relacionadas con la captura de ex- temalidades positivas. Cadavez m�s, sin ernbargo, el "poder infraestructural" puede ser implantando en el seno de las redes que, aunque instaladas en loca- les espec�ficos, no son necesariamente territoriales en los dorninios externos que las producen. As�, monedas, sistemas de medidas, la negociaci�n de redes. una oferta educativa de bienestar y de ser- vicios no necesitan estar asociados con una adhesi�n exclusiva a un Estado-nacional convencional. Nuevas implementaciones de un poder de infraestructuras pneden estar tanto des-territor�alizadas en un Estado, como re-tenitorial�zadala adhesi�n en torno de ciudades y zonas interiores, regiones, en �mbito continental y entidades po- l�ticas, como la Uni�n Europea (Scott, 1998). Existe un simult�neo aumento y una reducci�n de escala de los dominios geogr�fi.cos re- levantes del poder de infraestrucfuras, al depender de las pol�ticas econ�micas de escala de diferentes bienes p�blicos regulatorios, productivos y redistributivos. Consecuentemente, [... ] cuanto rn�s econom�as de escala de los bienes y valores domi- nantes divergen de la dimensi�n estructural del Estado nacional -y cuanto m�s esas divergencias inciden entre s� de fonnas comple- jas-, entonces mayor autoridad, legitimidad, capacidad de decisi�n pol�tica y de implementaci�n eficaz de la pol�tica del Estado, ser� 262
  11. 11. Joux AGNEW erosionada y perjudrcada, tanto hacia afuera cofiIo hacia adentro.12 (Cem1', 1995, p.621). En el caso de Estados Unidos. esa situaci�n es agravada por las dificuitades de coordinaci�n y <iirecci�n dentro del cornplejo siste- ma gubernamental.13 usando ei ejernplo del sistema monetario mundial, Estados lJni- dos ha incentivado el uso de d�lares estadounidenses en etr mun- do clel cornencio y de las fiiranzas desde ei colapso dei sistelrra cle Bretton Woods, a principios de la d�cada de 1970. trnicialmerfe concebido por la administraci�n Nixon para volver las expoitaciones rn�s competitivas y,para estimular el d�ficit de la batranza de pagos. tra fiuctuaci�n del d�lar estadounidense sobre otras monedas fue un importante -independientemente de ser voiuntario o no- est�mulo a la giobalizacran, tanto en el sentido de facilitar los intercambios cc- merciaies coirxo en �ncentivar la erplosi�n cie las finanzas glotraies.la Si bien el go'oier,no estadounidense, en la medida en que puede influir Xa nResen,a Federal (Banco Central de Estados Unidos), todav�a pr-reCe usar sus c[�lares {raia manipuiar la econom�a mundiaX en ireneficlo de sus productores y consumidores, existen l�mites reatres para eso, pties Estados lJnidos depende del flujo firme Ce in'''ersiones oliginaCas en el exterior, siendo que una gran proporci�n de d�lares en circulacitin est� fuera de los tr�mites territoriatres estadounidenses. ACem�s de eso- otros gobiemos (como el de China) fi.jan estrectrramente sus inci"redas al d�lar, constnryendo giancles resen,as ultXizadas para rnairtener la paridad y', as�, mantener los precios de sus exportaciones competiirvas en el mercado interno cie EstaCos Unidos. Como consecuencia, los d�lares estadounidenses y otras molle- das de amplia circytraci�n (como el euro y el yen japon�s) r'ienen erosionando lentaniente el poder de infraestmctura monetaria irld*- pendiente, tanto en los Estados donde circuian sus monedas conltr en los propios, ya que elios, y no apenas los portadores de divrsas 12 Philip G. Cemy, Globalization and the chang�ng log�c of colleciitte �Ctto.,t1 International Organizat�on, Massachusetts, vol. 49, num. 4, 1995, P r' /' t Ver el cap�tulo 5 de Agnerv (2005). VerAndrervs (1 994) y Helleiner (1994) Para una excelente relisron de ios pros y contras del papei de los recursos fi.nancieros en el c�rn- bio de la soberan�a estatal, r'er Helleiner (1999). Le Nueve CoNFIGUReci�x DEL PoDER GLoBAL menos potentes, est�n recibiendo tambi�n los impactos de mone_ das de "afve�a". Los mercados globales deteirninan, cad,avezrm�s, los Valores relatir�os de ias que todav�a se encuentran nominalmente como inonedas nacionales. De hecho, lo de ..dentro', )/ lo de .Tuera,, del Estado es cada vez m�s cuestionado en cuanto a su significado material. As�, en una gran parte donde Estados llnidos ha eiercido previamente una hegemon�a econ�mica, trray se�alas cl-ecie*tes de he- gernon�a -en ios mercad-os monetarios globales- sin urr �nico Estado hegem�t't, cortr1o Estados unidos, que prieda intelceder e.ficazntente y encaminaila de acuerdo a su propio beneficio. .TouNAcNew: Actuahnente profesor de geograf�a en la Univelsidad cte catifornia, en Los �ngeles (ucLa). Tenias cle investigaci�n: geo- graf�a pol�tica, econom�a pol�tica intemacional, urban izaci�n *r"_ pea e italia. t3 l4

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González Aguayo, Leopoldo (coord.) (2011). Cuaderno de trabajo. Antología: los principales autores de las escuelas de la geopolítica en el mundo. Escuela Anglosajona. México: UNAM.

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