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34 EL ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL
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3S EL ANTIGUO ORDEN INFORTVÍATTVO INTERNACIONAL
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38 E,L ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL
La nnujer larnenta que su hombre se haya convertido en un "focón"
después d...
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El antiguo orden informativo internacional

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Capítulo 1 del documento denominado Geopolítica de la Información de Anthony Smith. Artículo de consulta.

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El antiguo orden informativo internacional

  1. 1. I. EL ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL Dun¡Nrs cinco siglos, exploradores, geógrafos, cartógrafos, col''onizadores' viajeroo, aventureros, guereros y t.pott.ros han intentado describir de diferentes naneras y ñt distintas ,.Jrot , regiones desco'nocidas del pla' nera. En su -"y*fi iron procedido de las naciones del Occidente' Hasta que Colón retornó de su uü. a ravés del Atlántico el continente de Euro- pa fue como una isla en mitld 1: lo desconocido; señalet: *Tot l y recu€r- dos confur* ,orrántemente le llegaban de ouas derras situadas al.no¡tte, aI sur, y al este y al oeste, y flue en el espíritu de lccidente .fi1eron, durante largo tiempo, *.ioi"t ae q.naa y ,,r.-ño, tentación para viajero* solitarios' curioaos y vCIrac€ü cebo const"r,t"t para quienes' -entre los hombres cultos' hablan leído a*erca de r¡n mundé más-complejO de incontables playas' que engranaban unas cOIt oras' y que habían existido eo las éqocas clásicas. En el siglo r, un piloto llamado Hipalo ttt¡i" elaborado una técnica náutica pur" ,ru"ug^r'^ través del mar-lbierto,r-por nnedi" -d-t la cual los hombres del Medilrráneo podrían abrir rutas de cornercio hasta la India y más allá. Hasa entonc€s, la navegación a vela había consistido' en gran pffiE, en un p€nnánente costear, ñecho que aPdta cierta ecplicación a ir, *n*pciones enóneas en que se basaban la geografl-a y la cartografla de la f¿a¿ Media. Tolomeo -Pen$o que el océano fndico era un vasto Iago, segirn el modelo del lf{editerráneo, y las traveslas posteriores bási- .á.rr,J ayudaron a reinterpretar y no a desechar el sistema tolomeico hasta finales del siglo xv.2 Se han coruervado bastantes maPas del mundo, trazados en el siglo xry y antes, que describen con múltiples detalles- a los pueblos gue habita- ban los condnentes que permaneciatott inexplorados, o arln no descu- biertos, hasta épocas mucho más recientes. Hay mucho que aPrender acer' ca de las sociedades europea.s a PaItir de estos indómitos esfuerzos ¡rcr informar en torno a Io dlsconocfoo.a Uno de tales mappernonde encon' r Hugb clifford, Further India, I¿wrence and Lullen Ltd, Lpndres, 19o4, p' 5' 2 H.l. Wood, Explorution a¡il Discwerv T"qinson, Londres, l95l' 3 Willi¡m Stevensoir, Hístorical Shctch of the Progrcss of Discoaery, Naaigation and, commerce from the Earlicst Rccords to thd Bcghníng ol thc Nineteenth centuryt William Blacl,wood, Edimburgo, 1842, passim' r7 á E %;;* ..
  2. 2. EL ¡NTIGUO ORDEN INF'ORM.{TI¡O INf'ERNACIONAL CI en url ejemplar clel Polycfuonícon, de Higclen, muesrra las ¿ierras os andrófagos que se cornen entre sí; los garamentos, quq habitan una i donde el agua hierve de día y se congela de noche; los faricos que limentan de carne cruda de panrera; los rnonfuulos, que sólo poseen pierna pero que, no obstante, pueden correr con grarl velocidad y .n los t1ías sen¿ados apaciblernente al sol, con su único ¡:ie levantadcr o sornbrilla (en realidad, un mapa que se conserva en la catedral de :ford ffiuestra un cuadro útil). También estaban los virgoguicos,. que en insectos; los troglodítas, qlue comen serpientes; los antípodas que iie- clieciséis dedos y practican una forma de danza extática. flubo u.na órr cuyos habiranres tenían la cabeza debajo d.e los ir,ombros, otros Iabios como pa.r'aguas, otros sin lengua, otros sin nariz, otros sin Ls. Cla¡alnente estaban rnarcadas las zonas precisas habitadas por ias onas, los dragones y monstruos marítimos, y un lugar -híc sírene indant- donde había gr-an abundancia cle sirenas. lsta fantasmagoría de Ia etnografía tardó en ir disipán<lose de los ma- cie la Europa posrenacentisra, cuyo espíritu había sido invadido por npirisrno. Se habían necesitado siglos pai-a acumularla, y aún en et xvl¡ hubo respetables cartógrafos que sigtrieron '¿aliénclose de Plinio I{erodoto conro autoridades para Ia ubicación de aigunas de estas ; tan extrañam.ente designadas. Durante mil afros, Ios viajeros con I frecuencia hablan hecho aumentar el núrnero <le continentes fantas- y pueb}os aparecidos corno se habían reído de eilos. El propio Cristóbal n, según un retrato que nos ha dejado uno de sus rrijos, vio una o dos .as _ en su viaje a América. Sin embargo los continuos viajes fueron :ndo que los monstruos fuesen tomando l"r formas, rnenos aten-adoras, mios, _gorilas y otros animales. Las criaturas ilusorias habían sicio pre. ones cie realiclades mal entendidasi los erploradores tentadou u_ uáer_ e en las aguas desconocidas de Africa, Aiia, América del sr_rr y las ¡:odas, por ciertos rumores acerca de lo misterioso, tuvieron gr-andes l¡ltacles Para llegar lo que otros afirrnaban haber visto. Monstruos mente recordados contirruaron obsesionando los espíritus d.e los cartti- rs, de los constructores y d.estructores de imperios durante tos siglos xv r, y sólo fueron siendo expr.rlsados por la vastedad de los deicuSri- Ltos PalPal¡les de la época. Después de todo, habían siclo entrevistos hornbres honrados que ne{resitában contar algo sensacional, y cuyo ico quería que sus preconcepciones fuesen confirnnad", po, i" evi- la" ara los pueblos de las tierras europeas y quienes salieron de ellas "funfar nuevos países a través cle los océanos Atlántico y Pacífico, los los indígenas de Africa, Asia y América salieron de esta fantasmago- rabitando, como 1o habían hecho, una vasta región que clurante sigkx Et ANTIGUO ORDEN INFORIvÍATM INTERNACIONAL 19 se había encontrado en aquellos ternpranos tnapas bajo una sola rúbrica: "Brumae", las nieblas que sepáraban la minrlscr¡la isla de1 mundo conocido de la zonu ai¡n más irnpenetrable, de "Gelidae", que se encontraba ert los lindsos ¡nismos de la realidad. Europa parecía encontrarse entre una zona situada al norte, en que los elementos se congelaban en una innaa- leable solidez y otra, hacia el sur, en que p€rpetuamente se derretfarl por el lürviente calor, e¡ltre "el helado aliento de los mares polares y el feroz sol de las cal¡aas ecuatoriales", como lo dijo John Livingstone Lowes.a Cada paso que dieron los exploradores, cada retroceso de las brumas re- quirió una mezda de Io deronocido con lo familiar, pu€s semejante "p"* Ere$o" revelaba una alteración de la pau.ta de toda la naturaleza y habla de ser asimilado por la realidad previanente co¡rocida. Y asf procedió todo, hasta que Bartolo¡oé Dlaz fue llevado más allá del Cabo y descubrió que ninguna tierra unla a Afoica con !a India; que, des- pués de todq el océano fndico no era un lago corno el que presentaba la geografía de Tolomeo, sino una intermi¡rable extensión de agua. Luego, Da Gama se abrió paso hasta Calicut, cruzando de un solo salto aquel océano aterrador, para poner ante Europa la t¿rea de absorber toda una ga¡na de nuevos pueblos y culturas. Mientras ,tárrto, en la dirección opuesta, Ios españole seguían la ruta de Colón y, en el año 1500, lXegaron hasta Brasil y Argentina. Otro gran cabo surgió a¡te su vista y, veinte años después, Magallanes io habfa círcunnavegado, desafiando a los gigantes y demonios que, segrin informó, habla ailf. Cada viaje a a vez desplazaba el lugar detr ter:ror $uprelno y bada rnás m,m.pleta Ia cransición de la fan- tasía tradiciona a la realiCad, ¡uientras que cada piezt de colonizaaón Llevaba parte de la nueva realidad a la cultura familiar de las sociedades exploradoras. La exploración era una brlsqueda de información, y cada nu€va pieza de inforrnación estaba llena de u¡ra inquietante incertidu¡nbre acerca de la naturaleza del mundo. Para las naciones de Europa, no sólo fue. aquella una revelación de nuevas pieas de territorio; entrañó una cornpleta inversión del cosnaos. El mundo explorado fue aquel en que el propio sol invirtió su carrera y en que toda la tierra conocida giró sobre su eje al ir entrar¡do en las regiones extrañas. Todo el tfrror de aquella experiencia fue captado después por Coleridge en "Lat rima del viejo rnarino": The Sun came up upon the left, Out of the sea came hel And he shone bright, and on the right 4 John Livingntone l-owes, The Road to Zanadu: A Study in thc 'Ways of the Imagínotíon, Vintage Books, Nueva York, edición de lg59 (publicada originalnente en 1927), p. lll. Gran ¡rarte de la informacién acerc¿ de estas ndciones ertranjeras también ha sido tomada de la segunda sección de esta obra.
  3. 3. 2A EL ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL Went down into the sea. Iligher and higher every day, Till over the mast at noon. [El sol se elevó desde la izquierda,/ saliendo del marlf Briüó inrensamenre, y por la deredra/ en el mar se hundió.i Más y más alro cada dla,l sobre ei mástil al mediodfa.] Los zarandeados barcos y las disipadas ilusiones del Occidente nece- sitaron varios siglos para asimilar el choque y para adquirir Ia fuerza -moral, física'y financiera- necesaria para *fr""trt e a este nuevo rnundo que. se les ofrecla. Lo que el exploradór hizo fue añadir informes aI mapa del rnundo roientras confirmaba ciertos lineamientos antes trazados. Así, el rnundo ha llegado a quedar inerorablemente encerrado en el abrazo con- ceptual de Occidente. De estos hábitos mentales surgió el heredero del explorador, el periodista moderno, y todo el aparato del "ord.en inforrna- tiu9" que ha dominado las realidades políticas del globo en el último siglo y medio. La idea de que ciertas forrnas de escritura histórica debieran consti- tuir el género especial de las "noticias" data de la época en que la tecno Iogía hizo posible diseminar material esqito d.entro d.e una pblación concentrada, sobre una base de rapidez y regularidad. Las noticias de- pendlan de la imprenta, de la org"tiiru.ión de-un sistema de distribución y de un nnercado (incluso, lrrl' *.i."do para anunciar). Desde el comienzo de este género,- a principios del síglo ivn, ha sido .lrro que planteaba especiales problemas de verdad, piecisión y p€rspecriva. S; vi; que Ia Iealtad. al detalle, la veracíd^od, no era io mismo que Ia verdad general o Ia verdad completa; los directores de publicaciones se han sentido descon- cerhdos por los problemas de presentar las noticias desde que fue claro 9uf' for su misma natr¡raleza industrial, la redacción de nóticias consti- tula un Proceso buro*titico que enrañaba toda una jerarquía de capaci- {u9.t y profesiones. "La verdád es hija del .tiempo", eicribá un periodista . del periodo de la guerra civil ingler". í'Todo el que decide escribir nodcias navega por un eshecho canal,,, escribe otro. La naturaleza periódica y re- petitiva del medio noticiosq el hect¡o de que su material piovenga de cli- versas fuentes, todas ellas parciales, el hechó de que ta eleciión de material deba tonOa¡ en cuenta_ Ioo apetitos de un mercad'o -.,amable lector, ¿cómo es que nada te conoplace...?", evribe otro ¡rcriodista de la guerra civil inglesa-,e la imposibilidad de confirmar la ilnfornación lejani y la difi- 6 Véase Joseph lrank, The Beginníngs of the English Newspaper, 1620-14¡0, Oxfo¡d univenity Press y Harvard university Press, lg6l, para un relato detaüado de Ia evolución de la controversia por las noticias €ntre los periodistas ingleses de la Guerra CiviL EL ANTIcuo ORDEN INFoRlvrATIvo INTERNACIONAL ar cultad al decidir la-base del equilibrio intelecrual det periodista: rdos ellos son factm'es ya viejos en la evolución de la .ont ooirsia por las noticias. El problema del equitibrio es tan antiguo como Ia tarea del reportero. La tesis de Luciano de Samosata, sobre cómo se debe esa-ibir historia, real- mente iba dedicada a los informadores, aun cuando aquellos escritores a los que estaba insruyendo en eI siglo u uabajabatr á¿r como histo- riadores Pa"a ? posteridad que para un prtrblico cotidiano. Las impre- cisiones esenciales er¿rn tan claras en este contexto como en los días en que el escribir noticias diarias o historia se volvieron cosas divergentes y siguieron distintos carninos de desarrollo. Estipuló Luciano: Tampoco se han de amontonar los suúrsos a Ia buena ventura sino emitir con frecuencia su juicio acerca de ellos, med.iante una laboriosa diligencia; en especial debe eI historiador hacene presente a los acontecimientos y con- templarlos' o Por lo menos dar fe a quienes los narran en fonna menos par- cial que los demás, y de quienes conjetura que de ningún modo quitan algo a los hechos a causa del favor o del odio, ni les añad.en. por lo cual es nece- sario que el historiador s€a de aguda mirada para poder conjeturar, y tal que pueda a través de sus propios raeonamientos llegar a deducir en limpio qué sea lo más ce¡cano a la verdad y más probable. Las exhor'taciones a Ia minuciosidad, sin embargo, rnás plantean que resuelven los problemas de justicia y verdad, como el prápio Luciano bien lo sabía. Aseméjase en absoluto [el historiador] al Zeus aquel cle Homero que unas veces dirige sus miradas a las tierras de los tracios, buenos jinetes, y orras a las de los misios. De semejante manera el historiador verá seiaradamenre por una Parte las cosas de los romanos, y las expondrá t"l cosio le parecen así observadas desde las alturas; Iuego hará lo mismo con las de loe persas. y si annbos entran en batalla, a todos ha de observarlos [...] Tenga 'moderación en referir los sucesos, de manera que no prosiga su narración hasta causar náuseas y más allá de lo que naruralmente piden los asuntos, ni los trate de una rnanera jtrvenil y exaqerada, sino deslíguese de los asuntos con cierta fácil ocpedición [. .] Pero ioure todo, mantenga su ánimo como si fuera un espejo, en nada empañado,'sino limpio y con cuidad.osa penetración, de ma_ nera que tal como se le presentan las imágenes de las cosis así las manifieste y describa, y nada Ponga distorsionado o con ficticios colores, ni bajo una figura diversa de la realidad.o I-as recientes-mejorT e-n la tecnología del reportaje -taquigrafía, re- legrafla, fotografía, micrófonog satélitls, semblanzas, entrevistas- han s rhe worhs of Lucion of samosata (traducido por H. w. Fowler y F. c. Fowler), Clarendon Press, Oxford, 1905, Vol l, pp. l3l.l32. ai -L jF*:6:-
  4. 4. 22 EL ANTIGUO ORDEN INFORIVf,q.TIVO Ih¡TERNACIONAL aumentado en lugar de simplificar los problernas teóricos de objetividatl eu las noticias. La noticia ha adquirido una autoridad nueva, acaso más poderosa, del tamaño y la envergadura de su vasto público cCIntemporáneo y del modo en que los asuntos del gobierno han llegado a enfocar los ¡nismos.asuntos a los que da prioridad e importancia ei periodisruo. El corres¡rcnsal extranjero o el periodista del siglo xrx que trabajaban en la prensa popular se consideraban como herederos legítimos de los grandes exploradores; veían como su objeto a todo el mundo, cuyos su- jetos eran é1 y su civilización. En realidad, gran parte de los reportajes trataban de elucidar los problemas de Ia conquista colonial o de otra índole, cuando las civilizaciones mas poderosas compartían las "esferas de influencia" disponibles. Los reportajes de gueffa a finales del siglo xlx y durante todo el xx sólo han ayudado a fincar más la imagen imperial que se encuenha en el corazón del periodismo occidental. Todas las no- velas de los últimos cien años acerca de periodismo -desde The R.eaer- berator, de Henry Jamesl hasta Scoop, de Evelyn Waugh,E The Light. that Failed, de Kiplingo y Diana of the Crossways, de Meredith-ro ponen de relieve los vínculos entre el reportaje periodistico y las rnuchas mani- festaciones del poder social, mitit¿r y político. El periodista es enviado a alguna parte, con el derectro de meterse por doquier, de dar algwra reali- dad distante a los prejr:icios de su propio público/sociedad. El director del periódico también es eI director de la realidad política, el reportero es su esbirro, y en la relarión entre los dos y su público se encuentra una com.pleta cosrnoe$truetrr.ra, una imagen de la realidad rnoldeada de acuerdo con sus comunes necesidades y aspiraciones. I.as noticias internas frecuen- temente pueden rnodificarse por medio de la experiencia del lector', pero los pribtrieos deben aceptar los infoirnes del reportero/historiador de las guerras cxtranjeras y otros acontecimientos porque, sencillamente, en Ia sociedad no hay sustituto para é1. Aún más insidiosamente se debe hacer que ales informes t€ngan sentido para unos lectores que no establecen con facilidad conexión enffe los acontecirnientos remotos y sus propias vidas, a meno6 que afecten sus emociones o su interes egoísta. Los servicios tele- gr,áficos y agencias cle noticias cofrstituyen una influencia duradera, obje- tiua.dora, sobre este aparato de co*rcepción, con su insistencia en 1o fáctico, p€ro tarnbién se esfuerzan por alimentar al mismo mecanismo, y se ven moldeados por la misma pauta de explicación. Como los exploradores que les prec€dieron, están determinando el mundo sobre un principio de extensión per¡retua, partiencl"o de lo cotrocido y añadiendo algún elemento z Henry James, The Ranerberator, Macrnillan, l'luwa York, 1888. s Evelln Waugh, Scoop, Chapman & Ifail, Londres, 1938. o R.udyard Kipling, The Light that Failed, National Publishers, Nueva York, 1890. 10 George lvferedith, Díana ol the Crosnuays, Chapman & Hall, I-ottdres 1885. EL ANTIGUO ORDEN INFORIVÍATIVO iNTERNACI0NAL 2E de lo previamente desconocido. El explorador siempre abandona urut playa para llegar a otra; ¡rertenece a un lugar y se dirige a ofro. Lleva -automáticamente- urra civilización a escudriñar otra. El reportaje es la exptroración efectuada ¡rcr otros medios. Así, surge una especie de inevitabilidad del dominio en la concepción occidental del nnundo. 5e ve al globo de acuerdo con Ia necesidad que de é1 tiene Occidente. La siguiente cita procede de la primera página de una obra acerca de la exploracién del sudeste de Asia, escrita durante el irltimo cambio de siglo: Sin embargo, el hecho de que las tiemas del sudeste de Asia no hayan des" pertado mucho la imaginación de los pueblos de Europa no debe atribuirse a una i¡rtrlnseca falta de importancia, ni a carencia de riquezas, de belleza, de encanto, o del interés que brota de un pasado misterioso y grande. La razón sélo debe buscarse en el simple accidente de su ubicación geográfica. Encon- trándose a nedio camino en la gran ruta marítima que lleva de la India a China, el destino de estos palses ha quedado, desde el cono.ienzo, a la sombra de Ia inrnensidad e insuperable fascinación de sr¡s poderosos vecinos.ll En el ¡lrlcleo de esta declaración se encuent¡a el "ego" d.e una civili- zaciór. organizaCor4 observadora, orde¡radora y racionalizadora. Cada paso clado hacia la il.llstración requiere soportar la carga de tadas ias pasadas cosrcepciones y prejuicios de la civilizacién que observa. Ningrin explo rador, ningún periodista trabaja solo, pues cada quien llel'a consigo esa totaliCad detr pasado obser¡¡ador que ha llegaCo a ser parte de su cultr¡ra |, por consiguiente, de su propio aParato concePt¡ial. Cad¿ gran viaje de exploración cornerlzó con una hipótesis, cort una intención derivada de la irciesidad. Los viajes del príncipe Enrique el Navegante coruenzaron corno parte de la polltica ¡rcrtuguesa de persecución de los vencidos rrloros, se- grrida por un int€nto de obtener una Parte del comercio de la trnd.ia, que habia cstado rnonopolizado por las ciudades de ltalia. La cera de abeja, las plurnas de avestruz, los esclavos negros y el oro {[ue, en viaje¡ sucesivos, fueion transportados por la costa de Africa occide¡¡tal, establecieron su proplo mercado contínuo. El progreso del colonialismo e¡uoPeo dependié de uria investigación fundada sobre hipótesis de 1o que podla encontrarse y obtenerse. Lss inrnensos nundos de Africa, Asia y Arnérica del Sur ("1 principio, también A¡nérica del Norte) eran roundos externoc, gradual- nxentt "dornesticados" Fara entrar en el árnbito <le las sociedades dorni- nantes. Hace exactamente un siglo Cesde que el céiebre explorador-periodista H. M. Stanley cleclarÓ ante la Cámara de Comercio de Nfanchester: u Clifferd, op' cit., P- l.
  5. 5. 24 EL ANTIGUO ORDEN INTORMATIVO INTERNACIONAL Hay cincuenta millones de personas tras las pueras del Congo, ) los teje- dores de algodón de Manchester están aguardando para vestirlos. Los hornos de Birmingha¡n arden con el rojo metal que s€ convertirá en objetos de hie¡:o para ellos y en las chucherlas que adornarán sus oscuros pechos, y los rni nistros de Cristo están ansiosos por hacer entrar a aquellos pobres paganos en el seno de la Iglesia cristiana.lz Acaso irayarnos necesitado cien años para cobrar collciencia, corno civi- lización, del significado auténtico de serrejante declaración, y para avergon- zarnos de ella. Stanley estaba resumiendo un informe. Era periodista. Su integridad profesional era indiscutible, pero su información fue recabada bajo Ia irupiración de la doctrina socialÍnente aceptada del colonialismo, en que Ia buesca del botn, del mercado y de la fe cristiana guedaban reu- nidas en una sola ambición, que indudablernente resultaba inspiradora para los ptiblicos de la Inglaterra imperial. i" en la época de Stanley, ta visiOn innperialista del mundo era antigua, con una historia que parecla tan terrible a los contemporáneos de Stanley coltoo su propia opinión nos parece explotadora e irreslxtuosa de las cul- tuxas indlgenas a nosotros. Cuando Vasco da Gama exploró la costa de Africa encontró una sucesión de civilizaciones que formaban parte de una compleja economía internacional absolutamente desconocida para los por- tugueses, a los que les pareció fuente de legltimo botln. Ciudades enreras ftleron tomadas, sin la menor protesta por part€ de sus atónitos habitantes. Los frailes franciscanos fueron los primeros en llegar a las playás, trlevando sus altos crucifijos y cantando el Te Deum a los habitantes, mientras loe hombres de Da Gama saqueaban sus casas.13 tr os ma¡inos llevaban en la cabeza una imagen legitimadora de 1o que estaban haciendo, que no se alteró por lo que sus ojos presenciaban: una imagen de Afoica y del Oriente y sus pueblos que había estado acumulándose durante siglos, con- forme más y más partes del mundo em¡rzaban a materializarse ante los ojoe exploradores europeos. ' Los más cínicos intelectuales del Tercer Mundo señalarían el parale- lisr¡ro entre aquellos antiguos contactos entre las civilizaciones de Europa y Africa y los contactos periodísticos de hoy. Pueden argüir que la doctrina del libre flujo remplaza al cristianismo como "don cultural" del Occidente, 13 P. T'. Moon, Imperíalism and, World Poiitics, Macmillan, Nueva York, 1926, p. 66. Citado por Phil Flarris en "News Dependence: The Case for a Nerv World Information Order". Éste fue el informe final a la unrsco de un estudio de los medios de información internacionales, inédito, UniversiCad de L¿icester, noviembre de 1977, P. 28. 13 Basil Davidson, Afríca in Histery: Thentes and Outlines, Paladin, Londres, 1974, p. 183. EL ANTIGUO ORDEN INFoRI,fATIvo INTER.NACIONAI. % y que mientras cantan himnos a la libertad, la democracia y el d.esarrollo, las compañías transnacionales convierten las naciones africanas de recién obtenida independencia en economías de "filial". El problema es el de tra desigualdad que produce injusticia, eI hábito de imponer necesidades y actitudes a sociedades donde no embonan, y luego suponer que la so- ciedad observada es congénitamente deficiente, y no cle manera absoluta distinta. Los conctptos misrnos de "pobteza" v "desarrollo" son internos a este problema de percepciones en pugna, en que el "socio" más débil obser- vado y objetivado, debe aceptar Ia imagen que de él tiene el más poderoso. Así, todos los problemas que surgieron del colonialismo y el imperialisrno están Presentes y son leídos en la disputa contemporánea por el supuesto l"desequilibrio" del flujo de noticias, y la apar€nternente inerradicable tendencia étnica manifiesta en los informes sobre el Sur escrito,s por re- porteros profesionales del Norte. Cuando un reportero europ€o o estadounidense va a Asia o a Africa y d^escubre "escasez", "inestabilidad", "corrupción", "crisis", a menudo está efectuando la misma operación mental cle Stanley; es decir, está aiend,o Ia sociedad a la luz de las imágenes anteriores de su propia sociedad. Una escasez de l'ePuestos que impide seguir un viaje no necesariamente es una deficiencia anormal en una sociedad donde la gente está habituada a caminar treinta kilómetros. Un aspecto distinto de esre proceso puede no- tarse en el famoso reportero de una agencia que siernpre cuenta los coches Mercedes'Benz que estén presentes en las reuniones dé dirigentes africanos, como signo per se de corrupción; empero, si acudiera a una reunión con- vocada por el Banco Mundial, es probable que el misrno reportero no considerara el número de Rolt-Royces o Mercedes corno hecho digno de mención. Los rnismos conflictos de percepción actúan en los reportajes sobre política. Cualquier país africano es vulnerable a un "golpe de Es. tado" cometido por algun número pequeño de hombres armadbs; ¿cons- tituye esto, en sí, una "inestabilidad" o es, antes bien, la condición común , de los gobiernos que están tratando de construir nuevas entidardes nacio- lnales a Partir de territorios que han sido burdamente ensamblados, a 'partir de la geografía de un imperio difunto? ¿Cuándo se convierte un gobierno simplemente en un "régimen", y según cuáles nonnas puede rne- recer su reclasificación por los periodistas occidentales? ¿Qué artículos deben escasear -y en qué regiones geográficas de una sociedad- antes de que signifiquen hambre o una dislocación económica? ¿Whisky escocés? ¿Chanel Ne 5? ¿Petróleo? ¿Pan? ¿Arroz? ¿Plátanos? El presidente de lJganda -después destituido, 1o que nadie lamentó-, Idi Amín Dada, solía aracar a la prensa occidental por decir que Uganda "casi estaba en bancarrota'r; la mayoria de su pueblo, arguyó, vir'ía de alimentos directamente of¡eci-
  6. 6. 26 EL ANTIGUO ORDEN INFORITÍATM INTER'IIACIONAL dos por la naturaeza y no era afectado en Io más mínimo Por balanzas comerciales, que no eran sino una "obsesión burguesa'r inaPlicable a las condiciones de Afoic¿. Estar aprisionado por la interpretación errónea de los derrrás puede ser una forr¡ra vergoruosa de encarcelamiento. Es un hecho que puede afli- gir tan penosamente a individuos como a naciones y culturas enteras. Hoy, dos tercios de la pob,lación del rnundo se encuentran en ulla verti- ginosa espiral de privacién, mientras afirman estar cornPrometidos con ¡na meta llamada "desarro1lo". La n¡.reva insistencia, de Part€ de los palses del Tercer Mundo, en que se haga algún tipo de reestructuración en la maquinaria de la comunicación ínternacional es una Parte de su lucha por tlegar a controlar los procesos de sus econom{as. Hasta ahora, el rinico logro de'muchas de tales sociedades ha sido la independencia política; eI fracaso del progreso económico que tuvieron puede verse en el hecho <le que no hayan logrado pasar de la independencia al control interno de la información. Duranter los cincuenta y los sesenta, economistas e investiga- dores pensaron que la radio, el cine y la televisión irnportados y una Prensa de própiedad extranjera fonnaban, todos ellos, Parte del proceso de mo' dernización, llue consistía en la transferencia de bienes de capital y otras industrias. Hoy, rnás comrlnmente se sostiene que la maquinaria de infor- rnación, si va a ser controlada desde el exterior, simptremente confinna el estado de de¡rendencia, acaso más férrea que nunca, del país receptor. De- bajo del nivCl dei presiclente, Ia bandera y el hirrno nacional no hay nada qn* ittt.gt* a las deo*"r de culturas, agrupamientos étnicos v lingüísticos y pobtaciones urbanas y rurales, si no hay un sist€ma e información indí- gena. La guerra de las palabras, que ha irecho notar la uruSoo, es una expresión concentrada de erta necesiclad recién sentida. Fara Occidente sus ramificaciones son vastas y grandes, pues requerirá trazar de nr¡evo, For completo, el maPa mental dei ¡nundo, este nuevo trazado que en gran parte se oivicló cuando los anriguos imperios colsniales se desplomaron durante los cincuentas. I l,rr Hasta los setenta, los países ¡,.obres tendieron a acePtar el concepto de "des- arrollo" en el sentido que le daba el rnundo industrialírado. Era una rrleta hisrórica hacia la cual todos los países habían de evolucionar lenta y dc- lorosamente y que terminaría con toda la hr¡manidad viviendo satisfecha, bajo gobiernos democráticamente elegidos, con pobtraciones estables, bien alimentadas, próe¡reras y cultas, respetuosas de los problemas e ideales de Ias naciones loás antiguas. Gradualmente, este concePto ernPezó a parecer r-rna quimera engaños y aun dañina, ofrecicla a las ¡:oblaciones urbani' Et ANTIGUO ORDEN INFORMATI'O INTERNACIONAL N zadas del Tercer Mundo por idealistas aroantes de frases hechas, a quienes no im.portaba destruir las culturas y los valores indígenas. Mientras tanto, los rnedios de información del rnundo ofrecían el es. cándalo rnoral de la guerra civil de Nigeria, del brutal régimen de Po.l Fot en Camboya, del Ayatola en lrán, de la señora Gandhi en la Inclia y de Idi Amín en lJganda como pruebas de Ia falta de buenos dirigentes del Tercer N,Iundo. I-a. suntuosa coronación del emperador Bokassa, a expensas del gobierno de Francia, añadió un'sacrificio absurdo a la ima- gen colectiva. El Tercer Mundo fue considerado como irremediable¡nente corrompido, como constante carga a las economías de Occidente, como colección de ingratos indignos de La generosidad con llue se les trataba. Las tasas de nacimiento se negaban tercarnente a bajar, las econo¡'aías a crecer, los sistemas democráticos a sobrevivir. Un cinico clesaliento r€- corrió la intelligentsía occidental, invirtiendo el ingenuo ideatrisrno de las décadas anteriores a Viemam. Ciertamente, la labor clel desa$ollo había empezado a parecer deses- perada. La participación del Tercer Mundo en el total del conoercio mun- dial, que en 1950 había sido 32 por ciento, se había redr¡cido a 17 por ciento en 1977. Su prornedio de ingreso per capita era d.e 180 dólares al año, tan sólo de cien dólares en los 24 parses más pobres raiembros de la owu, en comparación con 2 400 délares e¡r el mundo desarrollado. Las extrapolaciones al futuro eran uniforrrremente sombrías: en el mejor de Ios casos, el ingreso promedio per capita aurnentarfq para 987, a 280 d.ólares, mientras que ei del mundo desarrollado sería aproximailarnente de 3 4-00 dólares.r¿ En 1974, la o¡.tt¡ proclamó rln Nuevo Orden Econónaico Interr¡acional, término resonante que tan sólo significaba que ei Tercer Mundo estai:a resuelto a invertir tra espiral de creciente disparidad entre los sectores industrializados y ios no indr¡striatrizados del globo. Luego, decid.ieror¡. ir más aItrá y rnostrar cómo las actítudes de Occidente hacia los problerrlas de ?5 por ciento de la población rnt¡.¡rdial en parre etran, en sí ¡nisrnas, causa de la creciente privación de ésta. La explotación se había vuelto esructural en Ia cultura de Occidente y su "desilusión" y saqueo sin es- crúpulos eran dos caras de una rnisrna moneda. El Tercer Mundo decidió hacer presión sobre el asunto del dorni¡'rio cultural y el flujo de noticias, en un intento deliberado por volver los térnrinos del debate por el des- arrollo en contra del Occidente. Se sostuvo que la desilusión de los inte- lectuales y los medios de información occidentatres ante el Tercer Sfundo la Cifras tomadas de Mustafá Masmoudi, 'lfhe New t'orld Information Otder", en Journal of Communíution, primavera de l9?9, Vol. 29, núm. 2, p. t85 (pero citado de fuentes de la oNu).
  7. 7. 8E EL ANTIGUO ORDEN INFORMATryO INTERN.ACIONAL era resultado de los acumulados errones de interpretación, en esos mismos medios, de los problemas de las economlas subdesarrolladas: el fracaso del "desa¡rol.lo" se convirtió en suposición universal de la época Sin embargo, el Terer Mundo consideró que aquello no era más que una clnica falta de respeto, disfrazada de exasperado idealismo. La idea de ur¡ Nuevo Orden Informativo Internacional nació de este nu€vo paso hacia loo medios de Occidente. Requirió lievar la disputa por el desarrollo directamente a los hogares y los corazones del mundo indr¡strializado y confrontarlo, en cierto sentido, con el fracaso de sus propios valores, las ilusiones de su propia superioridad, la inaplicabilidad de sus propios conceptos de creci'niento económico. "Los medios de in- fornaación han condicionado la opinión púbüca de los pafues desa¡re iladoo hasta tal punto", escribió Mustafá Masrooudi, representante lper- rllanente de Túnez en Ia uNEs@ y exministro de información, "que la han vuelto alérgica a todas las protestas y dernandas que provienen del Tercer Mrurdo".r6 Hemos de preguntarnos si Ia analogla entre un "orden" (el eco nómico) y el otro (la información) no es, en sf misma, un engañoso txuco del lenguaje de la oxu; no obsta¡ltg el desaflo es real, y la confronta- ción de valores -morales, social.es, informativos- puede llevar a loo me- dios de información occidentales a modelar un sistema informatiyo que esté más en arrnonía con las prioridades históricas del propio nnundo. Las ralces de la idea del nuevo orden son rnás profundas que las arna¡guras por el hecho de que las econornías del Tercer Mur¡do no Ie gren alcanzar a las de Occidente; se encuentran en el seno mismo de los m,ovirnientos nacionalistas del siglo xrx. Mazzini habló de "la necesidad. de existir y tener un nombr€", y ha sido problenoa co¡nún de todos los movinoientos nacionalistas, ya sea entre pueblos europ€os o entre los de Africa, Asia y Améric4 hacer despertar a su pueblo ante Ia nueva innagen cr¡Itural de la nación y obligarlo a aceptar el destino inevitable de lo moderno. Una cosa fue hacer comprends a los piamontes€s y napolitanos, en eI siglo pasado, que ya no eran piarnonteses y napolitanos, y otra to- taLmente distinta dar un verdadero significado a la idea de ser italiEnos, crear una identidad nueva que estuviese espiritual y cultural¡nente rC¡on- ciliada con nuevas formas de comportanniento económico, nuevas lealtades, nuevas identidades y ciudadanías. Probableme¡rte ha sido más diflcil arin para los ashantis e ibos convencerse de que son ghaneses y nigerianos. Los predicadores económicos de Occidente no han comprendido bien que la voluntad de prosperar probablernente sería resultadq y no causa, de algrin nuevo sentido de ciudadanla. Clifford C;eertz ha dividido el nacionalisrno en cuatro etapas: la forma- Ló lbíd. EL ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL 29 ción y cristalización del novimiento, el triunfo del movimiento, la orga- nización del Estado y la etapa en que un nuevo Estado se ve obligado a estabilizar sus relaciones con otros Estadoc y con las "sociedades imegu- lares" de las cuales surgieron los nuevos Estados.lo Atgoya que Ia prim.era y la cuart¿ de estas etapas contienen cambios más trascendentes para cada individuo, aunque sean mucho ñrenos esp€ctaculares en sus rnanifestacio- ncs o(ternas, que la segunda y Ia tercera. El propio cornienzo del naciona- lismo necesita captar la cuestión orltural, enfrentarse a la nniríada de símbolos y actitudes raciales, tribales y regiqnales creados por épocas pa- sadas y sustituirlas por un nuevo fenórneno qu.e e$ esencialmente abstracto, artificial y consciente de sí mismo: una nueva ciudadanfa política que ca:¡,bia todas las nociones sostenidas por cada individuo acerca de quién es y qué no es. El problema se complica por la presencia en aquellos países, quiziís dede los días de los priraeros colonizadores europeos, de un grupo que ha llegado a ver el mundo a través de los ojos de aquellos cotroniza- dores y ha aceptado su concepto de progreso, por rnucho que ello haya entrañado el abandono de los valores y las culturas tradicionales. "Los hombres que recogieron este reto", escribe Geertz, "los intelectuales nacio- nalistas, estuvieron lanzando así una revolución tanto cultural y epistemo- lógica como pglítica. Estaban uatando de uansformar el rnarco simbélico a través del cual Ia gente experimentaba tra realidad social ¡ hasta el punto en que la vida es lo que entendernos de tdo ello, esa realidad misma". Podríamos sugerir hoy una quinta etapa de nacio¡ralisrno en que, Xlala lograr cierta forma de "compra" mental de sus probXenoas, Ia élite naclo nalista pasa por un periodo de internacionaiisrno revol.ucionario, en que se les impone a las sociedades otra abstracción más. É,sta es la específica posición ideológica de "no alineamientoo', tonrada en conjunto con otras naciones hacia todas las dernás posiciones ideológicas que hay en el mundo, con la esperanza de obligar a otros a aceptar y apoyar los carnbios menta- les y culturales que se hallan detrás del acto original de Ia autoafirmación nacionalista. I-os dos "órd€nes" nuevos, informativo y econónaico,. pueden conside- rarse como expresiones de esta búsqueda d,e influzncia al crear nuevos tér- minos'para el orden social interno, que a su vez puede convertir el con- cepto de desarrollo en una realidad viable. También el uso del térrnino "orden" ayuda a úear un simbolismo internacional, un lenguaje colectivo de privación racionalízada en metas, que sólo pueden alcanzarse dentro del marco de los interca¡nbios y las instituciones internacionales. En el mo- mento de la independencia, los nuevos gobiernos sintieron q¡.¡e deblan dar 10 Clifford Geertz, The Intcrpretation of Cultures, Ffutchinson. Londres, 1975, y Basic Bookc, Nueva York, 1973, pp. 2U'248.
  8. 8. 50 TL ANTTGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL prioridacl a otros asuntos más explícitamente materialistas; para las an' tiguas potencias imperiales, la cuestión de la información en eI momento ¿e ta independencia era asunto de política intema: los medios de infor' mación de las naciones nuevas hubieron de funcionar en una esfera aut& noma, no gubernarnental. Los dirigentes del Tercer Mundo están tratando de integrar hoy la cuestión en otros'predominantes problemas e imponerla en eI programa internacional, del cual esperan obtener beneficios los pollticos. Nuevas tecnologías, nuevos empleos de tra gaina magnética, nuevos recursos políticos y financieros de varios tipos, podrán obtenerse --€so se espera- áe la politización internacional del asunto de la información. Al convertir el parcial fracaso del papel cultural del nacionalismo en una queja internacional, se convierte en un activo cobrable. Allá en 1972, la C,onferencia C,eneral de la uNEsco llamó nuestra aten- ción hacia la forma en que los sisternas de infornración de la sección más rica del mundo constituían un medio hacia "la do¡ninación de la opinión pública mundial o una fuente de contaminación moral y cultural". En 1973, en Argel, se celebró una r€unión de jefes de Estado de los países no alineados, en que se trató de unir a todo el mundo en desarrollo para emprender una acción concertada en los medios de comunicación de masas para promover un mejor intercambio entre ellos, y para liberarse de la dependencia de las exportaciones de las naciones ricas. En la conferencia de Argel se pidió la "reorganización de los canales de comunicación exis- tente$ que con$tituyen un legado del pasado coloniai y que han obstacu- Iizado las cornunicaciones libres, directas y rápidas entre ellas pas nacior¡es en desarrollo]". Los conceptos que err esa conferencia se establecieron, en el lenguaje internacional, han dernostrado ser poderosos en.años siguientes, ya que aportaron nombres para muchos de los temas de la actual contro- ,r"rri" en el periodo que siguió a la crisis del petróteo de 1973'1974, cuando la posición del mundo en desarrollo ha cobrado. mucha mayor fuerza política y está mucho rnás concertada en su confuontación con Occidente. Estos conceptos fueron "enajenación cultural", "civitrización importada" y "repersonal.ización". Significaron que la tribre corriente de informació" y diversión que fluía de las naciones desarrolladas a las na- ciones en desarrollo, mantenida en nornbre de la libertad de expresión, y coIno se Xa practicaba en el primer grupo de países, estaba conduciendo a gna declinación de la fe de las nacione$ en desarrollo en $us propias radiciones y a un ti¡ro de vacío espiritual, que sólo puede llenarse con nueva importación de material ofensivo. Tres años después, en 1976, los ¡ninistros de información de los noismos países se reunieron en Nueva Delhi y plantearon los mismos argumentos, acaso con mayor energ{a. .Mienrras ranro, el debaqe ya había levantado bastante polvO convirdén' close en uno de los puntos principales del programa del desacuerdo geo EL ANTIC;UO ORDEN II{FORIUATIVO INTERNACIONAL 5I ¡rolítico. Más afin, fue en este punto cuando ios portavoces de las naciones en desarrollo adoptaron Ia importante rneta del Nuevo Orden Informa- tivo Internacional, que constituía un intento de dar un lerna, en el idioma de la oJ.¡u, a un variado prograrna de reformas urgerlte$. en el campo de la informacién, que dieran al raundo en desarollo los rnedios materiales para conservar sus culturas, invertir las tendencias en el flujo de infor- mación, resta¡.rrar el equilibrio de la credibilidad política entre los sectores del rnundo, y explotar Ia información cpmo ar$14 decisiva en la tarea del desarrollo económico. Por último, a fines de 1978, en la Conferencia General de la u¡¡Esco se aprobó esta nueva Declaración Scbre los Medios de Información de IVfasas que, aun cuaúdo mucho más "suave" hacia Occidente de Io que é.ste había temido, ponía aún en mayor i'eiieve la frase "corriente libre y equilibrada", con 1o cual las naciones en desarrollo pretenden subrayar lo deseable de invertir el desequilibrio sin atento .o*tta la libertad en que empezó por surgir tatr desequilibrio. Tal deciaraci.ón inevitableurente sería la base para varios raunds de lucha internacional que se entabla- rían en años futuros sobre cuestiones tan variadas como el derecho de los periodistas occidentales a seguir escribiendo tal. como Io desearan acerca áe las sociedades y gobiernoJdet Tercer Mundq el derecho de Inglaterra, Francia y los Estados Unidos a seguir exportando grandes cantidad.es de su luaterial de entretenimiento a otra$ Fartes del rnundo, y el dereciro de cornpartir los recursos y tra tecnología de Las comunicaciones. Existe un conflicto entre las necesidades de1 Tercer Mundo tatr ccrno han sido definidas en estas reuniones internacionales y las d.octrinas de ios rnedios de información, por l,as cuales se crea y distribuye ia inforrna- ción de Occidente. Y es, precisarnente, denrro de la órbita de ia doctri¡'ra doncle las industrias de información de Occidente ejercen su poder, sin el senticlo del derecho, sin el cornprorniso icleológico con Ia lii¡rJcorriente, las naciones occidentales (o, entre elLas, las más interesadas en Xa disemi- nación internacional de entretenimiento e información) serfan incapaces cle proseguir sus políticas tradicionales. Así, las dos posicio:nes son conce¡> tualrnente irreconcilial¡ies, aun cuando de rnomento se haya llegado a al- gurlos acuei'dos provisionales. Se ha dicho que el estabLecimiento de la Corui.sión MacBride se lrizo con la intención de llegar al ac¡.rerdo inteiectual buscado por muchos miembros de Ia uNEs@. Pero el Informe l.{acBride tan sólo puede llevar na controversia a una etapa ulteriot habiendo legaclo aigunos miles de páginas de nuevas discusiones e investigaciones que ya están empolván- close en los estantes de la uxrsco, pues tras el debate por el Nuevo Orden trnformativo fnternacional se encuentran los hecl¡os de la historia, y lo que enffaña en realidad el asunto es enfrentarse a las consecuencias psí-
  9. 9. E2 EL ANTIGUO ORDEN INFORMATII'O INTEI{NACIO¡IAL quicas a largo plazo del colonialismo, y una protección al rnundo @ntra La intensificación del proceso de dependencia a ünales del siglo :o<, la época de la información avar¡zada, electrónica o transmitida por satélires. El rest¡nen más conocido de las exigencias del Nr¡evo Orden es el que ha hedro Mustafá Mas¡noudi, el más connotado luchador por la nueva causa entre los estadistas del Tercer Mr¡ndo. Ha presentado su caso ante la ulvrso, sometiéndolo a la consideración de la Comisión MacBride, ha- cié¡rdolo en ¡nudtas reur¡iones y conferencias internacior¡ales. La deciara- cién sobre los Medios de Información de Masas convenida para la reunión de la uNEs@ de noviembre de !978 fue el primer resultado tangible de la presión en favor de un orden nuevo, aun cuando loa protagonistas no Io- grara¡r más qr-re una parre de lo que hablan esperádo. Los requerimientos, tal como los presentó Masnroudi, consisten, par- cialmente, en un plan para "eliminar los efectos posteriores de tra época colonial" ai recabar, editar, seleccionar y diseminar las noticias.l? Los países en desarrollo han de inventar sus propias políticas nacionales de connunicaciones, que establecerán el intercambio de información a los ¡¡i- veles regional y local y el interca¡nbio de expertos, periodistas y técnicos entre ellos, rnientras trabajen con los países desarrollados para establecer sus medios de inforsración y preparar a su personal. Ir{ucho se subraya la necesidad de una campña para hacer que los países desarrollados cobren conciencia de las deficiencias de las disposiciones actuales, por needio de co¡'¡ferencias y seminarios, pero también urediante un cornbate a los rno- nopolioc de las agencias transnacionales, gracias a un uso más equita- tivo de los satéIites y otras redes. El rnl¡ndo en desamollo también pro- nnoverla su propia mejora cultural nned-iante políticas fiscatres p*" "yrrdrta los escritores y artistas creadores a beneficiarse de los frutos de sus esfuerzos. El nuevo orden también entraña una propaganda a Occidente Paxa que "descolonice" sus m.edios informativos, y lor rtiunt. a prestar rnás y nnejor inforrnada atención a los palses del Tercer Mundo y a su¡i problemas, y ? velar porque sus periodistas tengan cuidado en verificar ia precisión de lo que dicen y escriben; asimismo, deben coartarse las perniciosas actividades de las transmisoras octranjeras; habrá que respetar rnás la producción de las agencias noticiosas nacionales y juntas de no- ticias del mundo en desarrollo, noticias que podrán t¡tilizar los med.ios de infornnación del m.undo desarrol.lado. Se prestará especial atención a la desconfianza que durante largo tiempo se ha sentido entre Ias naciones en desa¡rollo hacia el corresponsal "es¡>ecial" no especialista que, como bombero üsitante, Ilega a hacer un informe sobre los problemas de la l? Esta y otras citas de esta sección fueron tom¿das del artlculo de Mustafá Masmoudi citado en la nota 14, que es el locr¿s cl¡ssíans de los r,¡¡lo. ET, .ANTICUO ORDEN XNF'OR.MATII¡O INTERNACIO¡{AL 33 nacién en desarrollo y luego se va tranquila¡nente. Se procurará que tales Personas adquieran r¡n conocirniento profundo y "propludo antes du po"." manos a la obra, "de modo que puedan evaluar los problemas y lai pre- ocupaciones correctamente y no sótro tros a$pecto$ sensacio¡ra1es o u*eádó- ticos de los hechoü eviten los juicio uprer*oádos, se liberer¡ de toda le¡rte ideológica deformante a ffavés de na cual pueda¡l estar ter¡tados a juzgar los acontecimientos y la gent€, se guarden oo*t"u toda tendencia o pre- juicio y se esfuercen por asegurar que sus concXusio¡les cornespond"r, r !u realidad". Tanobién se ha recomendado u-n gran progranoa de actividades para Ias agencias internacionales, particularrnente l. unrsoo. El objetivo ceñtral es !a preparació¡r de periodisras y técnicos del Tercer Munáo, y tra pro- rnoción general y aPoyo de los ntedios de infor¡naciór¡ er¡ las sbciedades en desarrollo "con tln esplritu de autosuficie¡rcia colecdva". Se lia hecho gran hincapié en etr apoyo inter¡lacionatr para tra invesrigación de rnétodos para traxrsferir tecnologla de l.[orte a Sur, ] para prornover el carnbio social por medio de la comur¡icación. Entre las d.ernandas se encuerrtra el plan de un nr¡evo inrapuesto que recaudarár¡ todas aquellas ecor¡orr¡ías des- arrolladas que exportan obra¡ cu!.turanes, y cuyos re¡ldin¡ientos se r¡tiliza_ rlan para crear u¡r for¡do de derechos de autor, inte¡:racio¡ral, adrniniscrado por Ia uNEs@. También se ha F¡echo una considerable canapaña en pro de una organización inter¡raeional que ayude a las campañas de propáganda del ¡ruevo orden. Esto, en sl rnisrno, demuestra una fe en tra .áp^.laáa Au Ios nredios de i¡'rforrnació¡r de rnasas para cambiar tra rr¡e¡atalidad de Ia g"tt!:, de que casi no se encuerltra enffe tros actuales practica¡¡tes de tros rnedios de información. Enme las decenas de declaraciones, exigencias y planes, hay un gran nrlrnero que atribuye nuevos deberes y respor¡sabitridaáes a los gbUi*"ó, . ir¡stituciones, y muchos que han sido-designados para po"*ooe' la justicia entre naciones y garantizar un ab¡.rndante flujo del co¡.tocinoier¡to experto apropiado a las regiones que lo necesiten. sin ernbargo iayt, r¡o se han hecho ¡nuchas sugestiones sobre las forrnas en qu€ .r,-oruiqt ier sociedacl pueda mejorar la libertad del periodista. Antes bien, lo co¡rtrario- Masmoudi desea que se tornen medidas para "asegurar que periodistas y escritores muestren_ Ia -máxi¡na pruden.iu y verifiquen por sí mismos 1a autenticidad de todo el material, datos o argurnentos ernpieados por ellos que puedan tender a intensificar la carrera de las artrnas". Tambi?n desea "asegurar que ios periodistas resPeten las leyes detr país y los valores cultu- rales de los diversos pueblos, y reconozcan que el derecho de los puebtros a dar a conocer sus propias preocupaciones y a aprends acerca dJ Ia5 6u otros pueblos es tan importante como el res¡reto a tros individuos". Acaso la . más sorprendente sea su demanda de "¡roner fi¡l a las perniciosas acti-
  10. 10. 34 EL ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL vidades de estaciones extranjeras establecidas fuera de las fronteras nacio- nales". En vano buscamos algún intento Por renovar o recuP€rar el gran movimiento en pro de la libertacl intelectual que lanzaron los movimientos nacionales entre los pueblos coloniales en las dos últinoa$ generaciones. Donde muchos de los fundadores de las nuevas naciones del Tercer hlundo -aunque, reconocidamente, no tdos- estaban exigiendo libertad general y política, la afirrrración de Masnnoucii acerca del nuevo orden constituye ut d.o."*ento'burocrático un tanto sofocante construido parcialmente para satisfacer a los Estados que han abandonado la libertad personal en favor de varios tipos de reglamentación. l{ás aún, Masmoudi llama la atención hacia las "nuevas conce¡xio- nes" de acceso a la información, que incluyen la regulación del derecho a la información previniendo los empleos abusivos del derecho de acceso, y la definición de "criterios apropiados para gobernar una selección de noticias verdaderamente objetiva". Ante todo, es €n el campo de1 trato a los propios reporteros donde el nuevo orden se ha vuelto tema de gran controversia, por no decir más. Habrá'de acordarse a los periodistasr por doquier, el derecho a la autorregulación profesional, y se exige una nra- quinaria ekcaz para protegerlos contra las exigencias indebidas o irnpro pias que les hagan sus patronos; pro tales privilegios sólo se darán a carnbio de la adherencia a ciertos principios, gw se encontrarán en nuevos doct¡mentos internacionales y que serán puestos en vigor en la legislación interna de todos los Estaclos en cuestión. La información falsa o tergiver- sada concerniente a individuos o comunidades deberá corregirse pública- nlente y el autor estará sujeto a sanciones. "Ningúrt gr.tpo social deberá tener la prerrogativa de no tener que responder a la cor¡runidad a la que pertenece." Así, el nuevo orden atribuye gran importancia al derecho de un sistema de co¡rección que, a la ¡rostre, residiría en el Estado ofendido, el cual a su vez tendria el derecho de insistir'en la publicación de comu- r¡icados que rectificaran y suplenaentaran la información falsa o incom- pieta antes publicada. Una nueva organización supranacional reforzaría este nuevo derecho, y exigiría cuentas al culpable; estaría forrnada por representantes de tros Estados y de la profesión periodística, junto con "figuras neutrales conocidas por su integridad rnoral y competencia en cuestíones de información". Por último, los planes del nuevo orden entran en cierto detaiie sobre la distribución equitativa del espectro électromagnético y la regulación de los satélites. Esto se considera como un aspecto de un nuevo derecho in- ternacional de comunicar. Se deberán bajar ias tarifas rle telecomunicación, especialmente aqueilas que actualmente castigan tda proriucción baja, de rnoclo que resulte más l¡arata la coirtunicación de las na.ciones en desarrollo a las nacioncs rle-sarroilarlas. El ¡:lan taml:ién exiee el clesarroJlo cle téc¡licas EL ANTIGUO ORDEN iNFORMATXVO INTTRNACIONAL 35 nuevas para evitar que los satélites envíen sus señales rnás aitrá de las fron- teras nacionales, y también de otras rnaneras que violen la herencia cul- tural de los demás, difundiendo ciertas diversiones indebidas enre sus poblaciones. No es difícil ver por qué ias instituciones de información de masas clel mundo desarrollado se han apresurado a condenar tales planes, ¡nien- tras al mismo tiernpo ofrecen varias formas de ayuda internacional, como la gratuita preparación de periodistas del Tercer Mundo. Esto no ha irn- pedido que el concepto del nuevo orden gane terreno y a¡Jmente str acep- tación, hasta tal punto que se ha convertido en p¡¡nto inevimble del pro grama internacional. En el Tercer Mundo, muchos han considerado las ProPuestas como útil plataforma desde la cual arengar a las naciones oc- cidentales y hacerles muchas otras demandas bien justificadas. Para Occi- dente, cada medida propuesta constituye una inclusión inaceptable del gobierno en la esfera de la información. Según los adrninistradores y practicantes de los medios de información, promere un largo periodo de intensas dificultades para Ia prensa iibre. La Unión Soviética y sus aliados podrán digerir sin gran dificultad el Nuevo Orden Informativo trnrerna- cional, aunque algunos aspectos de él son un tanto difíciles de tragar para ciertos países comunistas. Las naciones en Cesarroltro tienen pocCI que perder con é1, salvo aquéllas que han lqgrado adquirir una prensa no guberna- mental. Sean cuales fueren las amenazas que el Nuevo Orden Inforrnativo In- -.., ternacional e¡rtrañe para la prensa "libre", no hay duda de que ,,, orrn" j es justa. Como veremos, el desequilibrio que existe entre }.{orte y Sw en/ el campo de ia inforrnación es deplorable hoy, y las brechas de concí¿ncia! demostradas en el periodismo del rnundo desarrollado indudablemente! ayudan a fomentar las desigualdades materiales. Dentro de las naciones más ricas -para las cuales están cerradas, hasta cierto punto, y en el as- ¡ Pecto financiero, las naciones en desarrollo- la doctrina de una prensa libre f y de un sistema informativo abierto es cultural y políticantente decisiva."/ El hecho de que también constituya la d.octrina sustentad.ora de una serie de industrias importantes no disminuye su importancia psicológ.u y sociai. Hace ya rnás de un siglo que este gl'upo relativamente pequeño de na- ciones poderosas ha slrpuesto que disfruta de un fiujo perrnanente de información cierta y precisa acerca de los asuntos del rnundo, cotno re- sultado de la libertad con que sus periodistas y editores desenrpeñan sus tareas profesionales. En realidad, tan profunclame¡rte arraigada está esta doctrina que los habitantes d.e estos países, en su mayoría, han aceptado desde hace largo tiern¡rc su aplicabilidad universal; creen que el flujo libre y sin obs¿:ículos de información y comentario beneficiará todas las sociedades en toCos los tiernpos, no sólo la suya propia. Se piensa que
  11. 11. 3S EL ANTIGUO ORDEN INFORTVÍATTVO INTERNACIONAL mantie-lre respoflsable y libre de corrupción al gobierno; se cree que hace responsabtes a los político$, en el terreno nacional, y que produce juicios "aáonales del gobierno y 1a economía; se considera que es r¡n medio cle impedir que el poder pase a rnanos de nnalhechores y de egoistas. t a doc- trina se ha convertido en proa y baluarte de una serie de industrias inter' conectadas que aportan infornnación (y entretenimiento) dentro y fuera de tas fronteras de los palses en cuestión: radio, televisión, cine y teatro, pubticación de libros y revistas, agencias noticiosas y cornPañfas de publi' iidtd, junto con todos los fabricantes del equipo q¡¡e los mantiene; se trenefician de la protección especiat posible en una sociedad que mani- fiesta 6tar convelcida de que, ctlatresquiera que sean las excepciones y .. trrmtrag1ones rmpuestas, debe haber una libre diserninación y recabación de ta ínformación. Tan profi.lndaraente araigada está tal doctrina qtre los países occide¡rtatres no pueden creer que su búsqueda y desarrolio de esta libertad pueda no ser buena para ellos y para todos los deraás. El probterna es, sirnplennente, que a !a larga no hay espacio para doc' trinas de ir¡forrnación en conflicio dentro de t¡n nnundo cada vez más inrerconectad.o. El libre flujo de una sección del gtobo simplenoente inunda !a cr¡ltpra de otras El libre j".gr de ernpresas gigantescas, tan seriamente deseado por los libe¡"ales de úna sociedad coflIo rnedio de pedir responsabi' Iidades ai capitalisnoo,.hace que el resto del rnundo se vuelva un gran carnPo de batalla en que estos organismos Eansnacionales compiten unos con otros. El libre flujo aumenta la tribertad sólo €ntre iguales, y el desequilibrio p¡oducido por esra kulturkampf conducida en tra arena internacional sóXo émpezará a ceder cuando y si una sección considerabXe de las naciqnes hoy ." i.**ollo se convierte¡r en potencias mundiales, en lo financiero y lo político. Los partidarios del lr[uevo Orden Informativo fnternacional tienden a resrar importancia a las complejidades de los problenoas culturales de de- pendencia. Muchos de ellos son economistas o políticos que hasta hoy han prestado po.ca atención a las frivolidades de 11 política cultural. Forman purt. de ta nueva élite del mundo en desarrollo que forla la primera o segunda generación de administradores y hombres de negocios desde que se log1ó la independencia nacional, y aún sienten parte del orgullo de haber logrado tal independencia. Hasta ahora, los padres y las madres de la inde- pendencia en muchos países africanos y asiáticos se han contentado con vivir de la cultura del Occidente metropolitano, de París, Londres, Amsterdarn y Nueva York. En las ciudades principales de los continentes en desarrollo, son los observadores de los prograulas de televisión occidentales impor- ranres, dedicados tan sólo a las poblaciones de élite. Ahora han descu- bierto que la independencia debe lleva¡se un paso más adelante, al .seno de la .ultnt", y que hay que hacer presión sobre las compañlas de radio EL ANTIGUO ORDEN ¡NFORMATXVO INTERNACTONAL &7 y televisión (q,t. norr¡lalme¡lte son propiedad del Estado) y sobre tros periódicos (que son influidoo por el Estado, 'f ? veces propiedad de este) para que hagan más indígena su producción, para que reduzca¡r el rna. terial de entretenimiento importado y subrayen las r¡oticias locales, la cul- ttrra local y regional, Ias diversiones indígenas. Esta exigencia entraña un considerable conflicto de intereses, ya que en !a mayor parte de tales países no son las "nnasas" sino la élite la que ha tenido que sacrificar sr¡s gustos predilectos. Sea cual fuere el resultado de }a política de su go- bierno, esa misrna élite seguirá exigiendo y seguirá disfrutando de €sa cultura prohibida, rnediante viajes al exterior y discos y casetes irnprta- dos. La bnecha de Ia i¡¡forrnación atraviesa las naciones en desarrotrlo, y pasa entre Norte y Sur. La exigepcia de un nuevo orden representa un intento por regarantizar una independencia politica arurenazada y no un de- seo profundarnente sentido de participar en la c¡.¡trtura indígena. Los problernas de Ia dependencia y dominación cultural son totalmente distintos, en especie, de los problernas de condición industrial y econérnica con los que, desde luego, a veces traslapan. Aquellos profunclizan en la psique y plantean probtrernas de identidad, que algunos poetas y novelistas clel Tercer Mundo han decidido presentar colx1o sus temas principales. To- rnemos, por ejemplo, el po€ma de Okot p'Bitek, el exiliado ugandés, inti- tulado "La canción de Lawino", acerca cle una mujer que, p€rpleja, larrenta la preferencia de su rnariclo por una rival occidentalizactra, y clescribe el extraño rnr¡ndo en que él se ha nretido: A,nd they dress up like white men, ,ds if they are in the white man'$ €ou¡rtry. At the height of üe hot season The progresive and civilized ones Put on blanket suits And woollen socks from Europe Long underpants And woollen vestf, White shirts; I They wear dark glasses And neckties from Europe. Their waterlogged suits Drip like the tears Of the hituba tree After a heavy storm.lE 18 Okot p'Bitek, The Song of Lawíno and Th,e Song ol Ocol, East African Fu- blishing [Iouse, Nairobi, 1972, p, 54.
  12. 12. 38 E,L ANTIGUO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL La nnujer larnenta que su hombre se haya convertido en un "focón" después de ieer los libros del hombre blanco. "Ocol ha perdido la cabeza en la selva cle los libros." La respuesta del marido, en un largo Poema paralelo, es una especie de voto ritual de desarraigar todas las formas de "su¡:erstición"; ha participado en la lucha por la independencia, se ha graduado en economía en Makerere y ha pasado años en la cárcel durante la lucha. Para é1, la cultura tradicional es un limitador primitivista: We will rip off The smelly goatskin skirts Fron the women And burn them, r Cut all the giraffe hair necklaces And elephant hair bangles, Break the ivory amulets Cutting deep in the fleü Of the upp€r arms, Remove all the chains, Ear-rings, nonse-rinp, LiPstoPs...re Por desgracia, los partidarios clel Nuevo Orden Informativo .!.n¿er¡¡a- cional no tienen virtualurente nada que decir acerca de las tensiones €rno. cionales y contradicciones culturales presentadas por las nueva sociedad a sus intelectuales, en su lucha por una expresión libre e independiente. Reconocen !lue, a cierto nivel, existe una cuestión de identidacl para sus sociedades, pero prefieren hablar sólo el lenguaje de la geopolítica y la burocracia, La manera misma en que esta demanda se ha politizado revela la brecha entre los políticos que propugnan esta nueva causa y sus propios escritores y periodistas. El director de una publicación del Africa Oriental dijo lo siguiente al autor de este libroi I La gente olvida que el gobierno tenla todo el pocler antes de la independencia. Y sigue teniendo todo el poder. Mi lucha por la libertad intelectual es nás importante para mí que la lucha contra la no¡teamericanización. Mi tarea consiste en tratar que el nuevo sistema se acostumbre a la idea de que puede haber cenuos de opinión utiles pero independientes. Pero los representantes del Tercer Mundo en la uNnsco no están haciendo más que fortalecer a los gobiernos. ts Ibü, p. 229. EL AI{TIGUO ORDEN INFORMATI/O I1'*TERNACIONAL 39 Vivir a la sombra cultural de Occidente muitiplica y complica los pro' blernas del periodista del Tercer l{undo. Lo pone a trabajar en un can}po de fuerzas peculiarmente difícil y delicado. Es él quien tiene que luchar con las s€cuelas del colonialismo y soportar las ltuevas limitaciones im- puestas por gobiernos inseguros de ia lealtad de quienes les rodean. Es posible sentir mtry profundamente la justicia histórica que yace tras la plataforma del Nuevo Orden trnformativo Internacional, sin simpatizar nnucho con tdas sus demandas.

Capítulo 1 del documento denominado Geopolítica de la Información de Anthony Smith. Artículo de consulta.

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