Diese Präsentation wurde erfolgreich gemeldet.
Wir verwenden Ihre LinkedIn Profilangaben und Informationen zu Ihren Aktivitäten, um Anzeigen zu personalisieren und Ihnen relevantere Inhalte anzuzeigen. Sie können Ihre Anzeigeneinstellungen jederzeit ändern.

El conocimiento espiritual y la paz

53 Aufrufe

Veröffentlicht am

Alrededor del mundo, han existido pueblos que con su esfuerzo cada uno de ellos, de alguna forma al contribuido al progreso del conocimiento científico y tecnológico; sin embargo, han existo otros que con sus enseñanzas han permitido que el hombre reconozca su naturaleza y su origen, este pueblo fue el hebreo.

Veröffentlicht in: Bildung
  • Als Erste(r) kommentieren

  • Gehören Sie zu den Ersten, denen das gefällt!

El conocimiento espiritual y la paz

  1. 1. 1 VERSÍCULOS (TEXTOS) DE LA BIBLIA. EL REINADO DEL PUEBLO HEBREO (ISRAEL) La historia de este pueblo hebrero, que un día se estableció en la tierra de Canaán, quizás comienza hace 3 mil 500 años antes de Cristo. Hoy en día, sus experiencias y su relación con Jehová Dios, ha permitido a otros pueblos del mundo, conocer más acerca de nuestro creador. Después del pecado que cometieron Adán y Eva, estos fueron sacados del huerto del Edén, y la entrada principal del paraíso fue resguardada con una espada y un ángel que cuida de día y de noche este acceso. Los descendientes de ellos fueron Caín y Abel, sin embargo, únicamente quedo Caín, y este tuvo descendencia como a Matusalén, Lamec, y estos tuvieron sus hijos y de ahí salió Noé. Pasaron muchos años y la población de la tierra se olvidó de Jehová Dios, y siguió su propio camino, no obstante, continuaron haciendo el mal y generando violencia, por lo que Jehová Dios al ver que todas las cosas que hacia el hombre eran siempre llenas de maldad, entonces decidió acabar con toda forma de vida humana, incluyendo al hombre mismo. Jehová Dios hace un pacto con Noé, puesto que, era un varón temeroso y le da la oportunidad junto a su esposa e hijos para que construyeran un barco enorme conocido como el Arca, y ahí se protegieron las semillas y a las especies animales. Después de llover 40 días y 40 noches finalmente, las compuertas de los cielos son cerradas por parte de Jehová Dios, y se restablece nuevamente la normalidad de la vida de esta familia, y se cultivan las plantas y se reproducen los animales, que fueron protegidos en el arca.
  2. 2. 2 Después de este gran diluvió comenzó nuevamente a poblar la tierra una generación que descendía de Noé y sus hijos, poco a poco, comenzaron a construir pueblos y aldeas, y se fue poblando los lugares más cercanos a las corrientes de los ríos y de las orillas de las playas. Una de las ciudades más importantes, que formaron los descendientes de Noé fue Ur de los Caldeos en Mesopotamia, así como Nínive, y otras ciudades con menor población. En Ur de los caldeos vivía el padre de Abram y tío de Lot, este decide abandonar esta ciudad y se va a la tierra de Canaán, y al morir en aquellas tierras, finalmente se queda Abram, Sarai y Lot, quienes criaban ganados y sembraban las tierras para cultivar sus alimentos y la de sus ganados. Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor, y a Harán. Estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. Y murió Harán antes que su padre Taré en la tierra de su nacimiento en Ur de los Caldeos. (Génesis 11: 26-27). Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí. (Génesis 11: 21). Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12: 1-3). Y se fue Abram, como Jehová le dijo: y Lot fue con él. Y Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
  3. 3. 3 Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que había ganado y las personas que había adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron. (Génesis 12: 4-5). Abram comienza una relación con Jehová Dios, y le concede tener un hijo a la edad de casi 90 años y su esposa de 80 años. Este hijo se llamó Isaac, y Agar la sierva de Sara dio a luz a un hijo llamado Ismael. Isaac tuvo dos hijos a Esaú y Jacob, y este último tuvo 12 hijos los cuales son conocidos como las tribus de Israel. Dentro de ellos estuvo José conocido como el soñador, puesto que, el espíritu de Dios se comunicaba con él a través de sueños. El pueblo de Israel duró 400 años en esclavitud en Egipto, al inicio llegaron 70 personas acompañados por Jacob el padre de José, quien era gobernador en este país, y la población hebrea, creció tanto, que llegaron a ser 600 mil habitantes, sin contar los niños y los adultos. Quizás era una población de 2 a 2.5 millones de habitantes hebreos. Puesto que, los egipcios decían que era un pueblo mayor a ellos. El Faraón ordenó la muerte de los niños hebreos, y entre ellos Moisés se salva. El pueblo de Israel fue gobernado por jueces después de la muerte de Josué, recordemos que Moisés sacó de la esclavitud a este pueblo hebreo que servía a los egipcios, y caminaron durante 40 años en el desierto. Dentro de los jueces podemos nombrar a Otoniel, Aod, Samgar, Dèbora/Barac, Gedeòn, Tola/Jair, Jeftè/Ibzàn/Elòn/Abdón, y Sansón. Durante 296 años estos jueces estuvieron dirigiendo al pueblo de Israel. El último de los jueces fue Samuel quién estuvo al frente de 1105 a 1020 a.C., y después sigue el reinado de Saúl, David y Salomón.
  4. 4. 4 David, fue de uno de los reyes, que estuvo al cargo de la administración de los bienes del palacio y de la casa de Jehová, gobernó 40 años, y le sucedió en este lugar, su hijo Salomón, quién también gobernó 40 años. Puede considerarse, que esto ocurrió hace 3 mil años, es decir, dos mil años, más mil años, nos da un total de tres mil años. El tiempo que gobernaron estas dos personas sobre el pueblo hebreo, fueron 80 años. Se creé que Moisés rescató al pueblo hebreo con la ayuda de Jehová Dios, en el año 1500 a.C., y después anduvieron caminando en el desierto por 40 años. Una vez que duerme Moisés, se le encarga a Josué dirigir a este pueblo. Su primer trabajo es derrumbar los muros de Jericó. A partir del gobierno de Josué, el pueblo hebreo es dirigido por jueces durante 300 a 450 años. Siendo el último juez, el hijo de Ana, aquella mujer que tenía cerrada su matriz, y gracias a un milagro nació Samuel. Este profeta y juez, estuvo al mando del pueblo hasta el año 1020 a.C., y después siguió el gobierno de los reyes, siendo el primero de ellos, Saúl, después siguió David, y Salomón. Estos dos últimos gobernaron 80 años. Reyes de Israel: Jeroboam I, Nadab, Baasa, Ela, Zimri, Omri, Acab, Ocozías, Joram, Jehú, Joacaz, Joás, Jeroboam II, Zacarías, Salum, Manahem, Pekaia, Peka, Oseas. Fueron 19 personas que gobernaron como reyes. Reyes de Judá: Roboam, Abiam, Asa, Josafat, Joram, Ocozías, Atalía, Joás, Amasías, Azarías, Jotam, Acaz, Ezequías, Manasés, Amón, Josías, Joacaz, Joacim, Joaquín, Sedequías. Fueron 20 personas que gobernaron. En el pueblo de Israel, durante mil años, hubo una serie de personas que estuvieron gobernando en Judá y Jerusalén (19 reyes en Israel y 20 en Judá). Se deduce que, la población era 1, 470, 000 habitantes, dentro de
  5. 5. 5 los cuales se encontraran hombres con habilidades en el arte de la guerra, es decir, hombres capaces de ir a combate y resultar victoriosos. Sus conocimientos eran escasos en el arte de utilizar el acero, cobre, bronce, y otros minerales, así también, sus competencias en otras áreas del conocimiento, eran muy básicas o rudimentarias. La cantidad de 470, 400 habitantes, se ubicaban en la edad de 0 a 17 años de edad, y el resto que son 823, 200 habitantes, tenían 18 a 64 años. Los adultos mayores, representaban la cantidad de 176, 400 habitantes, y éstos se ubicaban en la edad de 65 años y más. Después de que murió el rey Salomón. La siguiente persona… Más reinó Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Judá. Envió luego Roboam a Adoram, que tenía cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y murió. Entonces se apresuró el rey Roboam, y subiendo en su carro huyó a Jerusalén. (2 Crónicas 10: 17-18). Cuando vino Roboam a Jerusalén, reunió de la casa de Judá y de Benjamín a ciento ochenta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y hacer volver el reino a Roboam. (2 Crónicas 11:1). Más vino palabra de Jehová a Semaías varón de Dios, diciendo: Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y a todos los israelitas en Judá y Benjamín, diciéndoles: Así ha dicho Jehová: No subáis, ni peleéis contra vuestros hermanos; vuélvanse cada uno a su casa, porque yo he hecho esto. Y ellos oyeron la palabra de Jehová y se volvieron, y no fueron contra Jeroboam. (2 Crónicas 11: 1-4).
  6. 6. 6 Y habitó Roboam en Jerusalén, y edificó ciudades para fortificar a Judá. Edificó Belén, Etam, Tecoa, Bet-sur, Soco, Adulam, Ajalón y Hebrón, que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín. Reforzó también las fortalezas y puso en ellas capitanes, y provisiones, vino y aceite; y en todas las ciudades puso escudos y lanzas. Las fortificó, pues, en gran manera; y Judá y Benjamín le estaban sujetos. (2 Crónicas 11: 5-12). Y el designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho. (2 Crónicas 11: 15). Así, fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón. (2 Crónicas 11: 17). …Roboam tomó dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas. Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por jefe y príncipe de sus hermanos, porque quería hacerle rey. Obró sagazmente, y esparció a todos sus hijos por todas las tierras de Judá y de Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia, y muchas mujeres. (2 Crónicas 11: 21-23). Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová, y todo Israel con él. Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén. Con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; más el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etíopes, no tenía número.
  7. 7. 7 Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén. Entonces vino el profeta Semaías a Roboam y a los príncipes de Judá, que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así ha dicho Jehová: Vosotros me habéis dejado, y yo también os he dejado en manos de Sisac, rey de Egipto. Y los príncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehová. Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos, para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones. Subió, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llevó, y tomó los escudos de oro que Salomón había hecho. (2 Crónicas 12: 1-9). Y cuando él se humilló, la ira de Jehová se apartó de él, para no destruirlo del todo; y también en Judá las cosas fueron bien. Fortalecido, pues, Roboam, reinó en Jerusalén; y era Roboam de cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que escogió Jehová de todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. (2 Crónicas 12: 12-13). Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David, y reinó en su lugar Abías su hijo.
  8. 8. 8 A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó Abías sobre Judá, y reinó tres años en Jerusalén… y hubo guerra entre Abías y Jeroboam. Entonces Abías ordenó batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos. (2 Crónicas 13: 1-3). Con estos datos de la cantidad de hombres de guerra, que son 1, 200, 000; nos damos cuenta en ese entonces, la población de 1, 470, 000 habitantes en el reinado de David, se había superado. Más en cuanto a nosotros dice Abías, Jehová es nuestro Dios, y no lo hemos dejado;… y he aquí que Dios está con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros padres, porque no prosperaréis. Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda; y estando a espaldas de Judá. Y cuando miró Judá, he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas. Entonces los de Judá gritaron con fuerza, y así ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá; y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios los entregó en sus manos. Y Abías y su gente hicieron en ellos una gran matanza, y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos. Así fueron humillados los
  9. 9. 9 hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaron en Jehová el Dios de sus padres. Y nunca más tuvo Jeroboam poder en los días de Abías, y Jehová lo hirió, y murió. Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce mujeres, y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas. (2 Crónicas 13: 10-21). Durmió Abías con sus padres,…; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres y sus mandamientos. Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz. (2 Crónicas 14: 1-6). Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos, todos hombres diestros. Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros; y vino hasta Maresa. Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el Valle de Sefata junto a Maresa. Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios
  10. 10. 10 nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes. Y Asa, y el pueblo que con él estaba, los persiguieron hasta Gerar; y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento, porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les tomaron muy grande botín. Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehová cayó sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, porque había en ellas gran botín. Asimismo, atacaron las cabañas de los que tenían ganado, y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén. (2 Crónicas 14: 1-15). Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días… Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años del reinado de Asa. (2 Crónicas 15: 17-19). En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa rey de Israel contra Judá, y fortificó a Ramá, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá. Entonces sacó Asa (rey de Judá) la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
  11. 11. 11 Haya alianza entre tú y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de mí. En aquel tiempo vino el vidente Hananí a Asa rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos. Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos. Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti. Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo echo en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos de su pueblo. (2 Crónicas 16: 1-10). En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos. Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año cuarenta y uno de su reinado. (2 Crónicas 16: 12-13). Reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel. Puso ejércitos en todas las ciudades fortificadas de Judá, y colocó gente de guarnición en tierra de Judá, y asimismo, en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado.
  12. 12. 12 Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no buscó a los baales, sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no según las obras de Israel. Jehová, por tanto, confirmó el reino en su mano, y todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y se animó su corazón en los caminos de Jehová, y quitó los lugares altos y las imágenes de Asera de en medio de Judá. (2 Crónicas 17: 1-6). Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no osaron hacer guerra contra Josafat. Y traían de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los árabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos. Iba, pues, Josafat engrandeciéndose mucho; y edificó en Judá fortalezas y ciudades de aprovisionamiento. Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalén. (2 Crónicas 17: 10-13). Subieron, pues, el rey de Israel (Acab), y Josafat rey de Judá, a Ramot de Galaad. Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas reales. Y se disfrazó Acab el rey de Israel, y entró en la batalla. Había mandado el rey de Siria a los capitanes de los carros que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo con Acab el rey de Israel. Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel.
  13. 13. 13 Y lo rodearon para pelear; más Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él; pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle. Más disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey de Israel Acab entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuélvete las riendas, y sácame del campo, porque estoy mal herido. Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo Acab rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde, y murió al ponerse el sol. (2 Crónicas 18: 28-34). Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazón para buscar a Dios. (2 Crónicas 19: 3). Habitó, pues, Josafat en Jerusalén; pero daba vuelta y salía al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efraín, y los conducía a Jehová el Dios de sus padres. (2 Crónicas 19: 4-7). Pasadas las cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. (2 Crónicas 20:1). Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá a pedir socorro a Jehová, y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. (2 Crónicas 20: 2-4).
  14. 14. 14 …; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con Vosotros. (2 Crónicas 20: 15-17). Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. (2 Crónicas 20: 18-20). …: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudo a la destrucción de su compañero.
  15. 15. 15 Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado. Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos. Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehová, y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel. Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes. (2 Crónicas 20: 21-30). Así reinó Josafat sobré Judá; de treinta y cinco años era cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. (2 Crónicas 20: 31-33). Como podemos apreciar, en estos pasajes de las vida de estos cuatros personajes como son: Roboam, Abías, Asa y Josafat, el primero de ellos reinó en Jerusalén diecisiete años, el segundo tres años, y el tercero, cuarenta y un años, y el último, veinticinco años. El total de años de reinado, de estos cuatro fueron ochenta y seis años (86). Durante todo este tiempo, hubo una serie de problemas principalmente enfrentamientos, es decir, guerras y peleas sangrientas. Sin embargo, cada uno de ellos en su dificultad, clamaron a Jehová Dios, y se humillaron para ser escuchados, y Jehová Dios, peleo la batalla por ellos. Alabaron y cantaron cantos a Jehová de los ejércitos.
  16. 16. 16 En conclusión, podemos aprender de estos pasajes, que si Jehová es nuestro Dios, él será nuestro refugio y fortaleza en cualquier situación por más difícil que parezca, él siempre peleará nuestras batallas. Lo más importante que debemos de aprender, es que debemos rendirnos ante él, y dejar que el dirija nuestros caminos y veredas, el quiero lo mejor para nosotros, dado que, es nuestro Padre Celestial, es Jehová Dios por siempre y para siempre. …: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mí eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. (Isaías 43: 1-2). Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen como pábilo quedan apagados. (Isaías 43: 16-17). Señor Jehová, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas? (Deuteronomio 3: 24). Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejaré, ni te desampara. Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se las harás heredar. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. (Deuteronomio 31: 6-8).
  17. 17. 17 Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo. (Deuteronomio 31: 15). Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. (1 Samuel 8: 1-3). …, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también conmigo. Ahora, pues, oye su voz; más protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. (1 Samuel 8:5-9). Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti. (Salmos 33: 20-22). El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen… Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. (Salmos 34: 7-10).
  18. 18. 18 Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño, apártate del mal, y haz el bien, busca la paz, y síguela. (Salmos 34: 11- 14). Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. (Salmos 34: 15 y 18). Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían. (Salmos 34: 19-22). Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, y llena de bien el alma hambrienta. (Salmos 107: 8-9). Fueron afligidos los insensatos, a causa del camino de su rebelión, y a causa de sus maldades; su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte. Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Envió su palabra, y los sanó, y los libro de su ruina. (Salmos 107: 17-20). El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. (Lucas 10:16). Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
  19. 19. 19 Pero no os regocijéis, de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (Lucas 10: 17-20). Cuando un espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no halla. Entonces dice: Volveré a mí casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación. (Mateo 12: 43-45). […]; porque por el fruto se conoce el árbol. ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. (Mateo 12: 32-36). En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiere revelar. (Lucas 10: 21-22).
  20. 20. 20 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta, se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude, respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. (Lucas 10: 38-42). Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas las cosas buscan las gentes del mundo, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Más buscad el “reino de Dios”, y todas estas cosas os serán añadidas. (Lucas 12: 22-31). No temáis, manada pequeña, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, ahí estará también vuestro corazón. (Lucas 12: 32-34). Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
  21. 21. 21 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, ni siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuiste llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándonos y exhortándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. (Colosenses 3: 8-17). Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:1-2). De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Romanos 12: 6-8).
  22. 22. 22 La guerra entre Israel y Benjamín: Israel se reúne en Mizpa. En aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un levita que moraba como forastero en la parte más remota del monte de Efraín, el cual había tomado para sí mujer concubina de Belén de Judá. Y su concubina le fue infiel, y se fue de él a casa de su padre, a Belén de Judá, y estuvo allá durante cuatro meses. Y se levantó su marido y la siguió, para hablarle amorosamente y hacerla volver, y llevaba consigo un criado, y un par de asnos; y ella le hizo entrar en la casa de su padre. Y viéndole el padre de la joven, salió a recibirle gozoso; y le detuvo su suegro, el padre de la joven, y quedó en su casa tres días, comiendo y bebiendo y alojándose allí. El cuarto día, cuando se levantaron de mañana, se levantó también el levita para irse, y el padre de la joven dijo a su yerno: Conforta tu corazón con un bocado de pan, y después os iréis. Y se sentaron ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre de la joven dijo al varón: Yo te ruego que quieras pasar aquí la noche, y se alegrará tu corazón. Y se levantó el varón para irse pero insistió su suegro, y volvió a pasar allí la noche. Al quinto día, levantándose de mañana para irse, le dijo el padre de la joven: Conforta ahora tu corazón, y aguarda hasta que decline el día, y comieron ambos juntos. Luego se levantó el varón para irse, él y su concubina y su criado. Entonces su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aquí ya el día declina para anochecer, te ruego que paséis aquí la noche; he aquí que el día se acaba, duerme aquí, para que se alegre tu corazón; y mañana os levantaréis temprano a vuestro camino y te irás a tu casa. (Jueces 19: 1-9). Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos. Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No hermanos míos, os ruego que no cometáis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagáis esta maldad.
  23. 23. 23 He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os la sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame. Más aquellos hombres no le quisieron oír; por lo que tomando aquel hombre a su concubina, la sacó; y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana, y la dejaron cuando apuntaba el alba. Y cuando ya amanecía, vino la mujer, y cayó delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su señor estaba, hasta que fue de día. Y se levantó por la mañana su señor, y abrió las puertas de la casa, y salió para seguir su camino; y he aquí la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral. Él le dijo: Levántate, y vámonos; pero ella no respondió. Entonces la levantó el varón, y echándola sobre su asno, se levantó y se fue a su lugar. Y llegando a su casa, tomó un cuchillo, y echo mano de su concubina, y la partió por sus huesos en doce partes, y la envió por todo el territorio de Israel. Y todo el que veía aquello, decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, tomad consejo, y hablad. (Jueces 19: 22-30). Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reunió la congregación como un solo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, a Jehová en Mizpa. Y los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunión del pueblo de Dios, cuatrocientos mil (400 mil) hombres de a pie que sacaban espada. Y los hijos de Benjamín que los hijos de Israel habían subido a Mizpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cómo fue esta maldad. Entonces el varón levita, marido de la mujer muerta, respondió y dijo: Yo llegue a Gabaa de Benjamín con mi concubina, para pasar allí la noche.
  24. 24. 24 Y levantándose contra mí los de Gabaa, rodearon contra mí la casa por la noche, con idea de matarme, y a mi concubina la humillaron de tal manera que murió. Entonces tomando yo mi concubina, la corté en pedazos, y la envié por todo el territorio de la posesión de Israel, por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel. He aquí todos vosotros sois hijos de Israel; dad aquí vuestro parecer y consejo. Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, y dijeron: Ninguno de nosotros irá a su tienda, ni volverá ninguno de nosotros a su casa. Más esto, es ahora lo que haremos a Gabaa: contra ella subiremos por sorteo. Tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y mil de cada diez mil, que lleven víveres para el pueblo, para que yendo a Gabaa de Benjamín le hagan conforme a toda la abominación que ha cometido en Israel. Y se juntaron todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre. (Jueces 20:1-11). Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué maldad es esta que ha sido hecha entre vosotros? Entregad, pues, ahora a aquellos hombres perversos que están en Gabaa, para que los matemos, y quitemos el mal de Israel. Más los de Benjamín no quisieron oír la voz de sus hermanos, los hijos de Israel, sino que los de Benjamín se juntaron de las ciudades en Gabaa, para salir a pelear contra los hijos de Israel. Y fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamín de las ciudades, veintiséis mil hombres que sacaba espada, sin lo que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos hombres escogidos. De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos, que eran zurdos, todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban. Y fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamín, cuatrocientos mil hombres (400 mil) que sacaban espada, todos estos hombres de guerra. Luego se levantaron los hijos de Israel, y subieron a la casa de Dios y consultaron a Dios, diciendo; ¿Quién subirá de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá será el primero.
  25. 25. 25 Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la mañana, contra Gabaa. Y salieron los hijos de Israel a combatir contra Benjamín, y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto a Gabaa. Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamín, derribaron por tierra aquel día veintidós mil hombres de los hijos de Israel. Más reanimándose el pueblo, los varones de Israel volvieron a ordenar la batalla en el mismo lugar donde la habían ordenado el primer día. Porque los hijos de Israel subieron y lloraron delante de Jehová hasta la noche, y consultaron a Jehová, diciendo: ¿Volveremos a pelear con los hijos de Benjamín nuestros hermanos? Y Jehová les respondió: Subid contra ellos. (Jueces 20: 12-23). Por lo cual se acercaron los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el segundo día. Y aquel segundo día, saliendo Benjamín de Gabaa contra ellos, derribaron por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada. (Hasta este momento habían dado muerte a 40 mil hombres de Israel). Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron a casa de Dios; y lloraron, y se sentaron allí en presencia de Jehová, y ayunaron aquel día hasta la noche, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová. Y los hijos de Israel preguntaron a Jehová, pues el arca del pacto de Dios estaba allí en aquellos días, y Finees hijo de Eleazar, hijo de Aarón, ministraba delante de ella en aquellos días, y dijeron: ¿Volveremos aún a salir contra los hijos de Benjamín nuestros hermanos, para pelear, o desistiremos? Y Jehová dijo: Subid, porque mañana yo os los entregaré. (Jueces 20: 24-28). Y puso Israel emboscada alrededor de Gabaa. Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín el tercer día, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces. Y salieron los hijos de Benjamín al encuentro del pueblo, alejándose de la ciudad; y comenzaron a herir a algunos del pueblo, matándolos como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el, y el otro a Gabaa en el campo; y mataron unos treinta hombre de Israel.
  26. 26. 26 Y los hijos de Benjamín decían: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Más los hijos de Israel decían: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos. Entonces se levantaron todos los de Israel de su lugar, y se pusieron en orden de batalla en Baal-tamar, y también las emboscadas de Israel salieron de su lugar, de la pradera de Gabaa. Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla arreciaba; más ellos no sabían que ya el desastre se acercaba a ellos. Y derrotó Jehová a Benjamín delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel día a veinticinco mil cien (25 mil 100) hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada. [En esta batalla murieron 40 030 hombres de Israel y 25 100 hombres de Benjamín, esto ocurrió en tres días de lucha]. Y vieron los hijos de Benjamín que eran derrotados; y los hijos de Israel cedieron el campo a Benjamín porque estaban confiados en las emboscadas que habían puesto detrás de Gabaa. Y los hombres de las emboscadas acometieron prontamente a Gabaa, y avanzaron e hirieron a filo de espada a toda la ciudad. Y era la señal concertada entre los hombres de Israel y las emboscadas, que hiciesen subir una gran humareda de la ciudad. Luego, pues, que los de Israel retrocedieron en la batalla, los de Benjamín comenzaron a herir y matar a la gente de Israel como treinta hombres y ya decían: Ciertamente ellos han caído delante de nosotros, como en la primera batalla. Más cuando la columna de humo comenzó a subir de la ciudad, los de Benjamín miraron hacia atrás; y he aquí que el humo de la ciudad subía al cielo. Entonces se volvieron los hombres de Israel, y los de Benjamín se llenaron de temor, porque vieron que el desastre había venido sobre ellos. Volvieron, por tanto, la espada delante de Israel hacia el camino del desierto; pero la batalla los alcanzó, y los que salían de las ciudades los destruían en medio de ellos. Así cercaron a los de Benjamín, y los acosaron y hollaron desde Menú-ha hasta enfrente de Gabaa hacia donde nace el sol.
  27. 27. 27 Y cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres (18 mil), todos ellos hombres de guerra. Volviéndose luego, huyeron hacia el desierto, a la peña de Rimón, y de ellos fueron abatidos cinco mil (5 mil) hombres en los caminos; y fueron persiguiéndolos aún hasta Gidom, y mataron de ellos a dos mil (2 mil) hombres. Fueron todos los que de Benjamín murieron aquel día, veinticinco mil (25 mil) hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra. Pero se volvieron y huyeron al desierto a la peña de Rimón seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la peña de Rimón cuatro meses. Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín y los hirieron a filo de espada, así a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo lo que fue hallado; asimismo, pusieron fuego a todas las ciudades que hallaron. (Jueces 20: 29-48) En esta batalla de tres días en la que pelearon los hombres de Israel y los hijos de Benjamín, murieron 40 030 hombres de Israel y 25 100 de Benjamín, dado un total de 65 130 hombres de ambos grupos. Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo. (1 Samuel 10: 6-7). Aconteció luego, que al volver él, la espalda para apartarse de Samuel, le mudo Dios su corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día. Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos. (1 Samuel 10: 9-10). Si temieres a Jehová y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Jehová vuestro Dios, haréis bien. Más si no oyereis la voz de Jehová, y si fuereis rebeldes a las palabras de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres. (1 Samuel 12: 14-15). […]; vosotros habéis hecho todo este mal; pero con todo esto no os apartéis en pos de Jehová sino servidle con todo vuestro corazón. No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
  28. 28. 28 Pues, Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo. Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto. Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. Más si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis. (1 Samuel 12: 20-25). ¿Qué fue lo que hizo Saúl y esta acción provocó que su reino fuera transitorio? Entonces los filisteos se juntaron para pelear contra Israel, treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo, y pueblo numeroso como la arena que está a la orilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avén. Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en estrecho (porque el pueblo estaba en aprieto), se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas. Y algunos de los hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad; pero Saúl permanecía aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando. (1 Samuel 13: 1-7). Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto. Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle. Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas, […]. Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tú Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Más ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó. Y levantándose Samuel, subió del Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl contó la gente que se hallaba con él, como seiscientos hombres. (1 Samuel 13: 13-15).
  29. 29. 29 Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los filisteos habían dicho: para que los hebreos no hagan espada o lanza. Por lo cual todos los de Israel tenían que descender a los filisteos para afilar cada uno la reja de su arado, su azadón, su hacha o su hoz. Y el precio era un pim por las rejas de arado y por los azadones, y la tercera parte de un siclo por afilar las hachas y por componer las aguijadas. Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y Jonatán su hijo, que las tenían. (1 Samuel 14: 16-23). Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas; y a los que caían delante de Jonatán, su paje de armas que iba tras él los miraba. Y fue esta primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de una medida yugada de tierra. Pero aconteció que mientras aún hablaba Saúl con el sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Detén tu mano. Y juntando Saúl a todo el pueblo que con él estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero, y había gran confusión. Y los hebreos que habían estado con los filisteos de tiempo atrás, y habían venido con ellos de los alrededores al campamento, se pusieron también del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán. Asimismo todos los israelitas que se habían escondido en el monte de Efraín, oyendo que los filisteos huían, también ellos los persiguieron en aquella batalla. Así salvó Jehová a Israel aquel día. Y llegó la batalla hasta Bet-avén. (1 Samuel 14: 1-23). Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.
  30. 30. 30 Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca contra Jehová, comiendo la carne con sangre. Y él dijo: Vosotros habéis prevaricado; rodadme ahora acá una piedra grande. Y edificó Saúl altar a Jehová; este altar fue el primero que edificó a Jehová. (1 Samuel 14: 24-35). Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Y Jonatán se lo declaró y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta de la vara que traía en mi mano ¿y he de morir? Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aún me añada, que sin duda morirás, Jonatán. Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación a Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán. Y Saúl dejó de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar. (1 Samuel 14: 36-36). Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. (Salmos 5:4-6). En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. (Colosenses 2: 11-12). Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne mis dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Colosenses 2: 13-15).
  31. 31. 31 …; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. (Colosenses 1: 9-14). Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre. (Salmos 5:11). Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor. (Salmos 5:12). Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. (Salmos 7:10). …; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. (Salmos 7:9) El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; tú dispones su corazón, y hace atento tu oído. (Salmos 10:17). Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente. (Salmos 9:18). Cuando veo los cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? (Salmos 8:3-4). Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies. (Salmos 8:5-6). El juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. (Salmos 9:8). El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (Salmos 10:4). Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres. (Salmos 9:19-20).
  32. 32. 32 Dice en su corazón: No seré movido jamás; nunca me alcanzará el infortunio. Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; debajo de su lengua hay vejación y maldad. (Salmos 10:6-7). Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. (Salmos 11:4). Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. (1 Corintios 3:11). Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón. (Proverbios 20:27). Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. (Proverbios 21:2). Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y pensamientos de impíos, son pecados. (Proverbios 21:4). Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; más todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. (Proverbios 21:5). El camino del hombre perverso es torcido y extraño; más los hechos del limpio son rectos. (Proverbios 21:8). Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. (Eclesiastés 1:15). El sabio tiene sus ojos en su cabeza, más el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro. (Eclesiastés 2:14). Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia. En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscan. (Salmos 9:9-10).
  33. 33. 33 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están sus caminos. (Salmos 84:5). Porque tú Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan. (Salmos 86:5). El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto… (Eclesiastés 5:10). No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. (1 Corintios 10:21). Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de los que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:12-13). Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. (1 Corintios 10:1-4). Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
  34. 34. 34 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. (1 Corintios 5-11). Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujeto a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. (1 Corintios 15:25-28). Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tú misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más. Vendrá, pues, sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente sobre ti. (Isaías 47: 10-11). Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás. Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezca ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti. (Isaías 47:12-13). Por cuanto conozco que eres duro y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace mucho tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas. (Isaías 48:4-5). Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé. Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos. (Isaías 45:12-13).
  35. 35. 35 Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fueses habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro. No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud. (Isaías 45:18-19). Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave y de la tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir, lo he pensado, y también lo haré. (Isaías 46:9-11). Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sión, y mi gloria en Israel. (Isaías 46:12-13). Nuestros Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel. Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de los reinos. (Isaías 47:4-5). Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregue en tu mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu yugo. Dijiste; para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería. (Isaías 47:6-7). Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo. No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos, les hizo brotar agua de la piedra; abrió peña, y corrieron las aguas. No hay paz para los malos, dijo Jehová. (Isaías 48:20-22).
  36. 36. 36 …, para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas. (Isaías 49:8-10). Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí. (Isaías 49:22-23). Jehová el Señor me abrió el oído, y no fui rebelde, ni me volví atrás. Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos. Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. (Isaías 50:5-7). Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. (Salmos 84:5). Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. (Salmos 84:4). Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob. Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido. (Salmos 84:8-9). Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en tu confía. (Salmos 84:11-12).
  37. 37. 37 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enseñarme. Porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. (Salmos 25:4-5). Proverbios 4:26-27 Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal. Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas. (Proverbios 5:21). Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. (Salmos 37:23) Salmos 94:12 Bienaventurado el hombre a quien tú, Jah corriges, y en tú ley los instruyes. Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; más la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra y vivirán para siempre sobre ella. (Salmos 37:28-29) Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron. No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su potencia, y las maravillas que hizo. (Salmos 78: 1-4). Proverbios 6:21-23 Átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen. Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que las ganancias de la plata, y sus frutos más que el oro. (Proverbios 3: 13-14).
  38. 38. 38 Jehová busca personas con corazón recto y firmes en su pacto. Por ejemplo, Jehová llama a Gedeón para que defienda el pueblo y luche. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo; Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. (Jueces 6: 12-13). Y Gedeón le respondió: Ah, señor, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotaras a los madianitas como a un solo hombre. Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. (Jueces 6: 16-17). ¿Cómo Jehová elije a las personas que le van a servir? Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el CORAZÓN. (1 Samuel 16:7). Pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida al gusto y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? (Salmos 78: 18-19). Jeremías 16:17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tú Dios, y anduvieres en sus caminos. (Deuteronomio 28:9).
  39. 39. 39 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. (Deuteronomio 28:11). Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartas de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles. (Deuteronomio 28:13-14). Átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen. (Proverbios 6: 21-23). Temblad, y no pequéis, conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Salmos 4: 4). No me seas tú por espanto, pues mi refugio eres tú en el día malo. (Jeremías 17:17). Bueno y recto es Jehová; por lo tanto, él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad. Para los que guardan su pacto y sus testimonios. (Salmos 25:8-10). Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os hare descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera la carga. (Matero 11: 28-30). 2 Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su Señor, Israel no conoce, mi pueblo no tiene Entendimiento. (Isaías 1:3).
  40. 40. 40 Venid, oh casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor. (Isaías 2: 3 y 2-5). Isaías 2:8 Esta tierra está llena de ídolos, y a la obra de sus manos se han arrodillado. Habrá un día y un momento en el que dice Jehová: y la altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo el Señor será ensalzado en aquel día. La desobediencia y el no seguir al pie de la letra los estatutos y mandamiento propicio. (Isaías 2: 11). Isaías 3:1 Porque he aquí el Señor, el Señor de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá el Sustentador y el Fuerte todo sustento de pan y todo socorro de agua; Isaías 3:10-11 El Señor está de pie para litigar, y esta para juzgar los pueblos. Isaías 3:8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra el Señor, para irritar los ojos de su majestad. Isaías 4:2 En aquel tiempo el renuevo del Señor, será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los librados de Israel. Por lo tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. (Isaías 5: 13). Jeremías 16:11-12 Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley, y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí. ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas…(Isaías 5.20).
  41. 41. 41 Me dijo entonces: Hijo del hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alce mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del cielo en la entrada. Me dijo entonces: Hijo del hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. (Ezequiel 8:5-10). Y me llevo a la entrada del atrio y mire, y he aquí en la pared un agujero. Y me dijo: Hijo del hombre, cava ahora la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo entra luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. Entre, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. Salmo 27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino y guíame por senda de rectitud. Salmos 25: 15 Mis ojos están siempre hacia Jehová. Porque él sacará mis pies de la red. Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmos 27: 1). Salmo 27: 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Jeremías 29:11-13 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
  42. 42. 42 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis de todo vuestro corazón. Jeremías 32:19 Grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos, y según el fruto de sus obras. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados, los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. (Daniel 12: 10). Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Joel 2: 29). Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales hacéis perder su causa a los pobres. Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque su tiempo es malo. (Amós 5: 12-16). Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis, porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís. Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José. Buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre. (Amós 5: 8-9). Que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza. El edificó en el cielo sus cámaras y ha establecido su expansión sobre la tierra; él llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra la derrama Jehová es su nombre. (Amos 9:6).
  43. 43. 43 Pues he aquí, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, levantaré yo sobre vosotros a una nación que os oprimirá desde la entrada de Hamat hasta el arroyo del Arabá. (Amós 6:14). Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová; he aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte. (Jeremías 21: 8). He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre sobre la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán. (Amós 8: 11-12). En donde hay división, hay siempre conflicto. El conflicto se produce porque cada uno de los pueblos tiene sus propias creencias, cada uno desde el lugar donde vive, cree que tiene la verdad sobre todas las cosas. El constante conflicto en las familias, en los pueblos y en las naciones, produce dolor y sufrimiento en cada una de las personas. Aunado a estos aspectos, esta la violencia que generan los grupos delictivos cada uno con los índices más comunes de delitos, estos afectan a la población y a las familias en el aspecto moral y emocional al quitarles sus bienes. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuero, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. (Juan 15: 4-7).
  44. 44. 44 ¿Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuesen bien para siempre? (Deuteronomio 5: 29). Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer. (Deuteronomio 5: 33). No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Más la senda de los justos es como la luz de la aurora; que va aumentando hasta que el día es perfecto. (Proverbios 4: 14 y 18). Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo. (Deuteronomio 7:9). Salmos 34:10 y 15 … pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. (Salmos 34: 18-20). Muchas son las aflicciones del justo, pero todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. Salmos 37:3-4 Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová; y él te concederá las peticiones de tu corazón. Salmos 37:23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurado la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí. (Salmo 33:11-12).
  45. 45. 45 Salmos 33:15 El formo el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón. (Proverbios 20:27). Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones. (Proverbios 21: 2). Salmos 34:7-8 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio. (Eclesiastés 2: 16). Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que quiere debajo del cielo tiene su hora. ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aún de noche si corazón no reposa. Esto también es vanidad. (Eclesiastés 2: 21-23). Eclesiastés 2:25 Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas el pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios, también esto es vanidad y aflicción de espíritu. Eclesiastés 7:11 Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol.
  46. 46. 46 La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad. (Eclesiastés 7: 19). ¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará. (Eclesiastés 8: 1). El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. (Eclesiastés 8:5). Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras. Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios. Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero el pecado destruye mucho. (Eclesiastés 9: 16-18). Eclesiastés 10:2 El corazón del sabio está en su mano derecha, más el corazón del necio en su mano izquierda. Eclesiastés 7:25 Me volví y fije mi corazón para saber y examinar e inquirir la sabiduría y la razón, y para conocer la maldad de la insensatez y el desvarío del error. Eclesiastés 10:9-10 Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra. Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que añadir entonces más fuerza; pero la sabiduría es provechosa para dirigir. Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas corrompen el corazón. Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu. (Eclesiastés 7:7-8).
  47. 47. 47 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. (Isaías 55:8-9). Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perro mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado. (Isaías 56:10-11). Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos. Con justicia será adornada; estarás lejos de opresión, porque temerás, y de temor, porque no se acercará a ti. Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo Jehová. (Isaías 54:13-15, y 17). Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. (Isaías 55:3). Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55: 6-7). Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte. (Jeremías 1: 18-19).
  48. 48. 48 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorrupción, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. (1 Pedro 1: 22- 23). Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidia, y todas las detracciones, desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. (1 Pedro 2:1-3). Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. (1 Pedro 2:4-5). Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a la luz admirable, vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habías alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. (1 Pedro 2:9-10). Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. (1 Pedro 2: 11-12). Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. (1 Pedro 2: 15-16). Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.
  49. 49. 49 A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en este mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (1 Pedro 4:3-5). Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Más el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. (1 Pedro 4:6- 7). Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. (1 Pedro 4: 8-9). Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 4:11). Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. (1 Pedro 4: 12-13). Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. (1 Pedro 4:15-16). Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? (1 Pedro 4:17). Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7).
  50. 50. 50 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. (1 Pedro 5:8-9). Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. (1 Pedro 5:10). Si sois vituperados por el hombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. (1 Pedro 4:14). Para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo. Para entender proverbios y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. (Proverbios 1:3-6). El principio de la sabiduría es el temor a Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. (Proverbios 1: 7). Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre; porque adorno de gracia serán a tu cabeza y collares a tu cuello. (Proverbios 1: 8-9). Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas. Si dijeren: Ven con nosotros; pongamos asechanzas para derramar sangre, acechemos sin motivo al inocente. (Proverbios 1: 10-11). Hallaremos riquezas de toda clase, llenaremos nuestras casas de despojos. Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa, hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas. Porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre. (Proverbios 1: 13-16).
  51. 51. 51 Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave; pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, y a sus almas tienden lazo. Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores. (Proverbios 1:17-19). El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2: 7-8). Entonces entenderás justicia y juicio, y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia. (Proverbios 2:9-11). Para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos, para andar por sendas tenebrosas; que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos. (Proverbios 2:12-15). Serás librado de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras, la cual abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios. Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos, todos los que a ella se lleguen, no volverán, si seguirán otra vez los senderos de la vida. (Proverbios 2:16-19). También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis. Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. (Proverbios 1: 26-28). Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. (Proverbios 29-31).
  52. 52. 52 Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; más el que me oyere, habitará confiadamente, y vivirá tranquilo, sin temor del mal. (Proverbios 1: 32-33). ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras. (Proverbios 1: 22-23). Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia. Si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. (Proverbios 2: 1-5). Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2:6-8). Entonces entenderás justicia, juicio, y equidad, y todo buen camino. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón. Y la ciencia fuere grata a tu alma, la discreción te guardará; te preservará la inteligencia. (Proverbios 2:9-11). Hijo mío, no te olvides de mí ley y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. (Proverbios 3:3-4). Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia, reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. (Proverbios 3:5-6). No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos. (Proverbios 3:7-8).
  53. 53. 53 Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus llagares rebosarán de mosto. (Proverbios 3:9-10). Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejaré, ni te desamparará. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. (Deuteronomio 31: 6 y 8). Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra a donde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. (Deuteronomio 31: 12-3). Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7). Y a vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de su muerte, para presentarnos santos y sin mancha e irreprensibles delante de él. (Colosenses 1: 21-22). 1.- ¿Por qué es importante adquirir sabiduría, es decir, cuál es su utilidad? Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata. (Proverbios 16:16). El corazón del hombre piensa su camino; más Jehová endereza los pasos. (Proverbios 16:9).
  54. 54. 54 2.- ¿Para qué sirve la sabiduría y dónde encontrarla? Para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades, que dejan los caminos derechos, para andar por sendas tenebrosas; que se alegran haciendo el mal, que se huelgan en las perversidades del vicio; cuyas veredas son torcidas, y torcidos sus caminos. (Proverbios 2:12-15). Para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes, inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo. Para entender proverbios y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos. (Proverbios 1:3-6). El principio de la sabiduría es el temor a Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. (Proverbios 1: 7). Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. El provee de sana sabiduría a los rectos; es escudo a los que caminan rectamente. Es el que guarda las veredas del juicio, y preserva el camino de sus santos. (Proverbios 2:6-8). El corazón del justo piensa para responder, más la boca de los impíos, derraman malas cosas. (Proverbios 15:28). Del hombre son las disposiciones del corazón; más de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus. (Proverbios 16:13). Cada palabra y pensamiento debe de ser limpio, útil para bendecir y alabar. Por esto se alejó la nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos.
  55. 55. 55 Gruñimos como osos todos nosotros, y gemidos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros. Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados; el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho. (Isaías 59: 9-15). La condición de nuestro corazón (espíritu) determina nuestra calidad de vida y de nuestros caminos y veredas. En cada decisión debe estar presente Jehová. He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rosto para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras. Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y otra de rapiña está en sus manos. Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.
  56. 56. 56 No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidos; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz. (Isaías 59: 1-8). Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios. (Eclesiastés 8:11-13). Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y los libró de todas sus angustias. (Salmos 34: 1-6). El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán fala de ningún bien. (Salmos 34: 7-10). Más el pueblo sirio huyó delante de Israel; y mató David de los sirios a siete mil hombres de los carros, y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mato a Sofac general del ejército de Hadad-ezer. (1 Crónicas 19:18). La peste como castigo por haber censado al pueblo de Israel (1, 470, 000 hombres que sacaban la espada).

×